Top

Cargando cosas bonitas...

Recargar...

¿Y para qué sirve un libro? – Resumen y comentario

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

RESUMEN POR CAPÍTULOS

1. Un libro sirve… para perder el Tour de Francia.

y-para-que-sirve-un-libroBala de Papel fue un espléndido ciclista desde pequeño, pasó de estar en club pequeño hasta participar en el Tour de Francia de 1953. Bala de Papel era adicto a la lectura, pasaba horas y horas leyendo, se sumergía en la lectura de tal manera que se olvidaba del mundo, de ahí su sobrenombre. Las largas horas entre etapa y etapa, de hotel en hotel, las ocupaba con la lectura.

Su afición por ella llegaba hasta el punto de que muchas veces se guardaba algún que otro libro en el maillot para leerlo sobre el manillar de su bicicleta cuando se aburría. Por esto el director del equipo francés en el que militaba a veces le cacheaba para asegurarse de que no llevaba ningún libro escondido.

Durante la etapa, que transcurría con normalidad, Bala de Papel iba muy adelantado a los demás, no pudieron alcanzarlo, llevaba cuarenta y cinco minutos de ventaja al siguiente corredor. Por esto, Bala decidió descansar en un bar para que luego en la bajada pudiera darlo todo.

Fue ese momento el cual Bala de Papel, estoy convencido, que siempre recordará como el peor de su vida. Mientras apuraba el café, vio sobre el mostrador de aquel bar un libro, lo agarró y al tener mucho tiempo de ventaja decidió ojearlo. Los minutos pasaban, Bala de Papel estaba totalmente inmerso en la lectura sin percatarse de ninguno de los avisos que le dieron las distintas personas del bar. Tampoco se dio cuenta de que cuarenta y cinco minutos después ya le habían pasado los demás.

Finalmente, Bala de Papel se retiró del ciclismo y decidió abrir una pequeña librería, llamada Moby Dick. En ella el narrador tuvo el gusto de conocer a Bala de Papel. Él le preguntó muchas veces por el libro que leyó en la cima de la carrera, sin embargo nunca le contestó.

2. Un libro sirve… para ser trasladado a Medellín.

Gustavo tenía un sueño, lo había perseguido durante mucho tiempo, quería un ascenso. Creía que esta vez sí que lo podía conseguir, ya que, Mr. Ieronnimus Openclose, conocido como El Jero, una de las personas más influyentes en la empresa iba a visitarla.

Gustavo a primera hora de la mañana se topó con El Jero, este le felicitó por su trabajo y le dijo que tenía buenas referencias de él. Le preguntó por un sitio acogedor para cenar con su esposa en Madrid, ya que no le gustaba el frío ambiente del comedor del hotel en el que estaban hospedados (su esposa era algo hogareña). La contestación de Gustavo fue un tanto inesperada, le ofreció cenar en su propia casa, a lo que Mr. Openclose aceptó sorprendido.

A las siete y media iba a ir a cenar El Jero con su esposa. Para Gustavo fue un sinvivir, quería que todo saliese perfecto, nada podía estropear esa decisiva cena, se estaba jugando el ascenso. Toda la familia de Gustavo puso de su parte, su esposa se encargó de la cena, y Bernardo, su hijo, se encargó de estar callado en su habitación sin molestar leyendo un libro, mientras que él se dedicó a limpiar la casa, ordenar las cosas, poner la mesa.

Todo iba a la perfección hasta que Gustavo se percató de que la mesa del salón estaba coja, lo más probable fuese porque la montó el mismo, y el bricolaje no era uno de sus fuertes. Después de probarlo todo, pensó en usar un libro como calzador, realizó su función sin problemas.

Bernardo no entendía que estaba sucediendo, a él le habían encomendado la tarea de estar en su habitación sin molestar, pero le faltaba el libro que tanto le gustaba, que estaba usando su padre como calzador de la mesa. A gatas fue en busca de su libro. Cuando sonó el timbre, vio a dos personas entrar en su casa, por lo que se quedó debajo de la mesa, creyendo que no era buen momento para salir. Intentó repetidas veces sacar el libro de debajo de la mesa, hasta que lo consiguió. En ese momento, la pata mal ensamblada se salió de su lugar y se desplomó al suelo con la mesa y todo lo que había sobre ella. Mr. Openclose y señora terminaron, sin exagerar, rebozados de comida.

Para acabar, habría que destacar que Gustavo Escal Fado recibió una carta de la empresa en la que le comunicaban su traslado a la delegación de Medellín.

3. Un libro sirve… para salvarte la vida.

Scott controlaba algunas de las zonas más importantes del Bronx. Tuvo como chófer a su hermano, Matthew, que tenía que vestir con gorra de plato.

Scott ya no era que lo que era antes, ahora era un lastre para la sociedad. Con frecuencia se acordaba de un antiguo amigo, Sam Fauller, el causante de la desdicha de Scott. Él se había apoderado con todo lo que pertenecía, incluyendo su alta reputación.

Una mañana como otra cualquiera vio a Sam con dos guardaespaldas, esto le produjo mucha rabia e ira, iba a entrar con una mujer bellísima a un lujoso edificio. Lo llamo repetidas veces, Sam lo reconoció, no intercambiaron más que unas simples palabras, ya no quería saber nada más de él. Scott hizo una de las suyas, le robó la cartera, aunque solo encontró cincuenta dólares. Poco tiempo después pasó por delante de una librería y robó un libro.

Esa misma tarde que vio a Sam, un hombre lo estaba siguiendo disimuladamente, Scott ya era mayor y consciente de lo que estaba pasando, Sam Fauller, un perro violento y rencoroso, iba a vengarse por haberle robado la cartera. Trató de despistarlo numerosas veces sin éxito. Se adentró en el suburbano creyendo que le había despistado, sin embargo le tenía enfrente, en un instante le asestó dos cuchilladas con una navaja automática. Scott no sintió nada, pensando que el libro que había robado le había salvado la vida, pero de repente vio dos hilos de sangre.

El hombre seguía persiguiéndole. Tres disparos fueron los que Scott recibió. Por un momento pensó que el libro había actuado como chaleco antibalas, ya que seguía respirando. Examinó el libro y estaba intacto, su cuerpo manaba sangre de todos los lados, estaba destinado a la muerte.

En un momento inesperado, ya casi inconsciente echó un ojo al libro que había robado, Manual de primeros auxilios decía el título. En él encontró la solución a su muerte, se taponó la herida con el libro y unas tiras de su camisa, además de hacerse un torniquete en la ingle. Poco tiempo después se desmayó.

Los médicos certificaron que aquel libro que estaba taponando la herida le había salvado la vida.

4. Un libro sirve… para llegar a tiempo a la boda de una hija.

Lucía se iba a casar, ella no quería nada de bodorrios, quería una boda íntima y tranquila en la ciudad. Al contrario de lo que pensaba su madre, que quiere que la boda sea en el pueblo natal de Lucía. En cambio su padre era indiferente. También la pareja había dejado claro que no querían regalos, pero pese a la insistencia de la madre, Lucía aceptó que le regalase algo a Félix, algo relacionado con los castillos.

Decidieron comprarle un libro muy extenso y con muchas ilustraciones sobre castillos, que pensaron que podría gustarle al novio.

Ya preparados para ir a la boda, de camino a la ciudad, pincharon la rueda delantera derecha. La puerta se había bloqueado y eran incapaces de abrirla. Dieron golpes a la cerradura, sin éxito. Probaron con el pesado libro que habían comprado para Félix, y la cerradura cedió pudiéndose abrir la puerta, eso sí, dejaron en libro destrozado. Buscaron una piedra lo suficientemente grande para calzar el coche y evitar que se moviera, no la encontraron, probaron otra vez con el libro, encajaba a la perfección. Satisfactoriamente pudo sustituir la rueda. La madre tuvo que conducir el coche en vez del padre, que se había hecho daño en la espalda. Tuvieron que retroceder, se habían olvidado del libro, la rueda paso dos veces por encima, lo había convertido en algo parecido a un acordeón.

Al ser el coche algo más grande al que está habituada la madre de Lucía a conducir, le resultaba algo incómodo el asiento, como no tenían ningún cojín, se les ocurrió usar el libro. La conducción mejoró considerablemente.

Ya faltaba poco para llegar al destino, iban a incorporarse a la autopista de peaje, cuando de repente empezó a llenarse el coche de mosquitos, accionó el limpiaparabrisas para espantarlos, pero causó el efecto contrario, la luna del coche tenía impregnada una especie de barrillo que imposibilitaba la visión. No tenían ninguna esponja, ni trapo, entonces tuvieron que hacer uso del libro que ya estaba medio destrozado, arrancaron unas cuantas hojas para limpiar el cristal. Ya estaban cerca de la ciudad, pese a haber parado unas cuantas veces, aún les sobraban quince minutos. No habían llegado ni los novios.

Los padres de la novia, Lucía, esperaron en la puerta, el padre molesto por el dolor de espalda, la madre con un zapato roto, ambos despeinados y con la ropa muy manchada. Con dificultad sostenían el libro completamente descuartizado, el regalo de su futuro yerno.

5. Un libro sirve… para ahogarse en un río.

El relato comienza con la historia que cuenta un niño sobre la historia de su abuelo en un viaje a Berlín en 1933. Su abuelo era empresario, había montado una pequeña industria de curtidos y pieles. Se marchó a Berlín con la finalidad de buscar nuevos mercados para sus pendras: abrigos de piel, chaquetones, gorros, guantes… Tenía la esperanza de que un país frío como Alemania pudiera ser el mercado ideal para sus productos.

Bonifacio Kischnner, era uno de los más famosos peleteros de la ciudad, vivía en el centro del barrio judío. Su abuelo iba a tener el gusto de conocerle, ya que iba a tener una cita con él.

Después de un tedioso viaje en tren y en taxi llegó al hotel, donde tenía reservada una habitación. Un poco más tarde, se dispuso a ir a la peletería de don Bonifacio. Una vez que llegó, se encontró con la tienda cerrada y como tenía la dirección de su casa se dirigió hacia ella. Llamó a la puerta, y le sorprendió que no hubiese respuesta.

A la mañana siguiente, una persona joven con tono triste se presentó como el sobrino de don Bonifacio. Le comunicó que no se iba a poder verse con su tío, había marchado de la ciudad por culpa de los nazis, que le habían asaltado la tienda. Había sacado todo el dinero que pudo del banco en efectivo, para posteriormente sacarlo del país escondido en un libro.

Cuando anocheció su tío puso en marcha su plan, iba sin equipaje para no levantar sospechas, solo iba con el libro. Se encontró con una gran hoguera donde estaban quemando libros, eran estudiantes que no paraban de cantar y gritar consignas.

Su tío se quedó por un momento paralizado, una persona lo reconoció y gritó que era judío, aquí comenzó la gran tragedia. Le zarandeó y lo tiró contra el suelo arrebatándole el libro de las manos. Acto seguido lanzó con fuerza el libro hacia el centro de la hoguera. Empezó a sentir un sentimiento un tanto extraño, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, sus ojos chorreaban lágrimas.

Caminó hacia la orilla de un río, por la desesperación se precipitó a él. No sabía nadar, inevitablemente murió ahogado.

6. Un libro sirve… para tener trillizos.

Stephen vivía en Gales y Brenda en Londres. Ambos se conocieron en Internet, concretamente en un foro de jardinería, a ninguno de los dos les gustaba la jardinería, pero pensaron que la gente aficionada a ella se ajustaba a su ideal de pareja. Y todo apuntaba a que acertaron.

Después de muchas conversaciones por el foro, decidieron quedar, ambos tenían una edad similar, Stephen cuarenta y tres años y Brenda cuarenta. Los dos fueron sinceros y no se inventaron una doble vida. Stephen decidió ir a Londres y reservó una habitación en un hotel del centro.

Stephen deshizo las maletas y colocó las prendas en el armario. Vio una biblia en la mesilla, él no era religioso, a pesar de que sus padres lo fueran. Al día siguiente fue cuando comenzó la tragedia, se estaba dando una ducha cuando notó que se le había introducido agua en el oído. Esto para Stephen era algo muy desagradable, no era la primera vez que le ocurría y le alteraba por completo. Le lloraban los ojos, se tragaba la lengua, le caían mocos… en definitiva un desastre.

Probó multitud de cosas, pero ninguna funcionó, preguntó por si había algún médico en el hotel, pero al ser fin de semana no había ninguno disponible. En la cafetería comió todo lo que pudo para intentar que el movimiento de la boca produjese la expulsión de aquella molesta gota, no tuvo éxito, lo único que le provocó fue más molestias.

Lo dio todo por perdido, no podía ir a la cita en ese estado, tenía la cara hecha un asco. Miró hacia aquella biblia que había en la mesilla, esa podría ser la solución. Arrancó una de las hojas de la biblia, la dobló hasta hacerla una punta lo suficientemente fina para introducirla en su oído. Y satisfactoriamente, Stephen consiguió deshacerse de aquella gota además de todos sus males. Recuperó el ánimo y decidió no cancelar la cita con Brenda.

Seis meses después Brenda y Stephen se casaron, y poco tiempo después tuvieron trillizos.

7. Un libro sirve… para hacer el regalo perfecto.

Era su último día trabajando en la tienda de ropa en la que llevaba cuarenta años, Telesforo Viciosa se iba a jubilar. El negocio tuvo su época de esplendor, pero ahora con la proliferación de los centros comerciales la tienda ha entrado en decadencia, y si todavía no lo ha cerrado es porque ha ido disminuyendo la plantilla progresivamente. Telesforo había sobrevivido a todos los despidos.

La fiesta de despedida, muy cutre por cierto, fue donde le regalaron un libro que ni se molestó en sacarlo del papel de regalo. Tenía la sensación de que había desperdiciado su vida trabajando en aquella empresa, recibiendo un sueldo miserable.

Ese mismo día era el cumpleaños de su yerno, y no había comprado regalo alguno, entonces le regalaría el libro que le habían regalado a él. El cumpleaños fue insufrible.

El yerno, Andrés, tampoco se preocupó en abrir el libro, su mujer quería tener un detalle con un médico, y como Andrés pensaba que el libro sería un muermo no le importó que su mujer se lo regalase al traumatólogo.

El traumatólogo recordó que era su aniversario de bodas, y como la situación con su mujer no era especialmente buena, pensó que sería buena idea regalarla el libro que le habían dado antes en la consulta.

Su mujer, Analía, no se interesó lo más mínimo por el libro, pero recordó que Sagrario, su amiga, acababa de ser ascendida en el trabajo, y para tener un detalle con ella le regaló el libro.

Sagrario, desenvolvió el libro, lo revisó y lo volvió  a envolver, el libro pasó semanas en un mueble. Por esto, se lo regaló a la asistenta, Evelyn Yasmín. Ella estaba muy agradecida. Evelyn tenía unos problemas con unos temas legales, y frecuentemente iba a una oficina a hablar con un funcionario. Para tratar de solucionar el problema, en una de sus visitas, le llevó el libro que aún seguía envuelto.

El funcionario solía ir a un gimnasio, él estaba enamorado de Vanesa, pero siempre pasaba de él, esta vez para llamar su atención se le pasó por la cabeza regalarla el libro.

A Vanesa poco le duro el libro porque se lo regaló a una de sus alumnas, Vanesa era lesbiana y estaba enamorada de ella, aunque Silvia no lo era.

Silvia era la hija de Telesforo Viciosa, ese día tenía una cena por la jubilación de su padre, y como regalo le dio el libro a su padre. Telesforo se atragantó al recordar aquel libro que le habían regalado en la fiesta de jubilación de su empresa.

8. Un libro sirve… para pintar la casa.

Diamatino Calveiro vivía en Lisboa, siempre en la misma casa, antes con sus padres, pero una vez que fallecieron vive solo. Diamantino tenía muchos problemas de salud, dolores de rodilla, de espalda, problemas digestivos… estaba hecho un asco.

La casa en la que vivía tenía muchos años y necesitaba una reforma, necesitaba ser pintada. Le daba mucha pereza tener que hacerlo, sobre todo por sus dolores. Sus amigos ya se lo habían recordado bastantes veces, pero tenía muchas molestias como para ponerse a pintar.

La gran afición de Diamantino era la lectura, se había convertido en un coleccionista de libros. Un día que estaba leyendo uno de sus libros, al pasar una de las hojas, con el filo se cortó la yema del dedo corazón. Estaba sangrando.

Salió a la calle con la intención de ir al cine, otra de sus grandes aficiones, la única pega era que tenía que ir en taxi, ya que tenía dolores en el menisco y le era imposible ir a pie.

Tres hombres armados se cruzaron por delante del taxi e inevitablemente el conductor los atropelló. Llegó la policía en un santiamén, uno de los hombres armados empezó a disparar a diestro y siniestro. Diamantino descendió del coche en el momento del tiroteo y se quedó tumbado en el suelo, estaba muy acelerado. Un policía le miró y pensó que estaba herido, ya que el dedo le estaba sangrando. Le tumbaron en una camilla y en una ambulancia le llevaron al hospital. Al día siguiente apareció en todos los medios, se hablaba de múltiples lesiones por culpa de un tiroteo en un centro comercial.

A los tres meses de entrar en el hospital, Diamantino se encontraba perfectamente, le habían curado todas las dolencias que tenía.

Al encontrarse con tanta vitalidad y ganas de vivir esa misma tarde se puso a buscar pintores en la guía telefónica. El mismo pudo mover todos los muebles de sitio.

9. Un libro sirve… para hacer una película de éxito.

Omar J. Meridian, patrón de barco, estaba hablando con James D. Wolf, un famoso productor cinematográfico, en un bar de Santa Mónica. Omar le habló de una novela de la que tenía muy buenas referencias, a pesar de que no la hubiese leído.

James sin pensarlo un momento quiso hacer una película de la novela. Quedó con el escritor para llegar a un trato, que por cierto se llevó una gran suma de dinero.

El productor necesitaba un primer guion de aquella novela. El guionista seleccionado fue Jonothan G. Gossman, uno de los mejores adaptadores de novelas al cine. No quería adaptar la novela ya que el anhelaba poder escribir un guion original propio. Ni si quiera la ojeó. A las dos semanas envió el guion, que no era adaptación de la novela, si no uno suyo, pero como el productor tampoco la conocía no sospechó.

Para la película se necesitaba un ayudante de dirección. El elegido fue Martin F. Weisslove, alcohólico empedernido. Tampoco, como es de esperar, no se leyó el guion, pero aun así dijo que le pareció genial y que tendría el guion técnico en breve.

Como Martin prometió, James recibió el guion, pero no el guion de la adaptación de la novela, si no uno que tenía entre sus cajones.

James buscó un director con fama, eligió al conocidísimo Paul K. Tammir para dirigir la película. Pero él dirigió otra película que tenía en mente, ya que su orgullo era tan grande que despreció el guion que le marcaron.

También hay que señalar que los actores interpretaron sus papeles como quisieron. Por esto un montador se encargó de solventar esta situación, Teo Sánchez, pero como de costumbre hizo lo que le dio la gana.

Curiosamente la película ganó un premio en un festival de cine, pero el escritor confundido en una entrevista, le preguntaron por si la película reflejaba bien su libro, afirmando que sí se reflejaba bien.

10. Un libro sirve… para evitar un error médico.

Tarsis nació en una aldea cercana a Mondoñedo, de joven vivió en La Coruña y trabajó de marinero afirmando que había dado la vuelta al mundo. Tarsicio se podría definir como una persona amante del vino y el licor.

Una noche lo tuvieron que ingresar de urgencias, por beber demasiado alcohol, y al no saberse sus apellidos, se organizó un pequeño lío. Nadie sabía nada de él, salvo que dormía en la calle.

Le hicieron multitud de análisis, le limpiaron y desparasitaron. Casilda una amiga suya, le hizo una visita, le entregó un libro a Tarsis. Cuando se quedó solo en la habitación abrió el libro y de su interior sacó una botella. Echó un trago.

Al cuarto día le informaron de que le tenían que operar de urgencia del riñón, lo tenía destrozado. Se iba a quedar con un solo riñón. Tarsis no se preocupó lo más mínimo.

Casilda llegaba todos los días con un “libro” nuevo, con lo que la enfermera se quedaba sorprendida de “la velocidad de lectura” de Tarsis. Los enfermeros descubrieron el libro, y como no quiere la cosa empezaron a beber discutiendo por la procedencia del orujo, bebiendo cada vez más y más.

A la hora de la operación, que fue un éxito por cierto, a pesar de la borrachera, ya que, le operaron el riñón contrario que decía el informe clínico, que estaba incorrecto. El error les llevó al triunfo, realizándose un acto público felicitando a los médicos por su éxito.

Tarsis una vez operado, fue en busca de su libro pero como es de esperar no lo encontró.

11. Un libro sirve… para que te erijan una estatua.

El Lugar Exacto, es el nombre que le pone el narrador de esta historia al lugar donde ocurrieron los siguientes acontecimientos, y se encuentra una colosal y pétrea estatua. El narrador de esta historia había hecho una promesa con los habitantes de este pueblo para no desvelar nada sobre dónde y cuándo ocurrió lo siguiente.

En ese lugar vivía Olsen, vivía de los recursos de la zona, no eran demasiados por las duras condiciones climáticas. Para combatir el frío bebía licores, pero sobre todo leía mucho. En ese lugar desconocido, era muy difícil conseguir libros, tenía que irse a la ciudad o pedirlos por correo. Muchas veces se perdían.

Una vez pidió un libro por correo, y curiosamente llegó en perfecto estado. Nadie en el pueblo sabe qué libro era, o probablemente no lo quieran decir. Olsen se sumergía tanto en la lectura que se olvidaba del mundo real.

Ese mismo día empezó a leerlo, su mujer se quedó asombrada de la concentración que tenía Olsen en el libro. A la hora de dormir, su mujer se fue a la cama, pero él antes necesitaba hacer de vientre. Todas las tuberías, desagües y alcantarillas estaban bloqueadas y congeladas por el frío, por esto tuvo que hacer sus necesidades en el exterior. Olsen salió con el libro a El Lugar Exacto y se puso en posición con su libro. Olsen se había vuelto a sumergir en la lectura hasta tal punto que poco a poco se fue congelando y fusionando con el suelo helado. Claramente murió.

El pueblo decidió erigirle una estatua de mármol con el lema Cultura hasta la muerte.

El día que el escultor acabó la escultura, la gente del pueblo se quedó muy asombrada del parecido que tenía con Olsen. Por eso, entre todos, decidieron mantenerla en secreto.

12. Un libro sirve… para ganar un premio.

Luciano Palanca vivía en Palencia, no era especialmente feliz, ya que tenía un sueño que no había logrado, publicar un libro. Lo había intentado de muchas maneras, pero no lo había conseguido.

Un día se encontró por la calle a un crítico literario, y rápidamente le enseñó un texto suyo, lo leyó, y le comentó que no estaba mal, pero no podía hacer nada para ayudarle. Luciano se sintió crecido. Por eso decidió participar en un concurso de un diario de Valladolid, en el que la obra ganadora sería editada.

Luciano hizo tres copias de su novela no escatimando en gastos. Por el camino se detuvo en una administración de lotería, una de sus obsesiones y sueños, ganar la lotería. Compró un décimo y lo guardó en una de las hojas del libro.

Regresó a casa muy esperanzado, estaba seguro de que ganaría el primer premio de su carrera. Fue cuando puso la televisión y escuchó el número premiado de la lotería, él era el agraciado. Se puso a buscar el décimo sin éxito, no recordaba el sitio donde lo dejó.

La novela de Luciano no ganó, pero ni se inmutó. Una vez ya finalizado el concurso, se mandó quemar todos los ejemplares que participaron, pero cuando el encargado de hacerlo vio el décimo se lo guardó. Al encargado de quemar los libros se le perdió el décimo, sin embargo una de las encargadas de la limpieza lo vio en el suelo y se lo guardó.

María Jesús la hija de la encargada de la limpieza, estaba usando el décimo premiado como marca páginas. María Jesús era la enfermera de Luciano, le iba a revisar el pene por unas molestias que tenía al orinar. Fue cuando a María Jesús se le cayó el billete al acercarle los zapatos a Luciano. Cuando se fue a atar los cordones, Luciano vio el billete de lotería que se le perdió, no se lo creía.

Al día siguiente, Luciano Palanca pudo cobrar el importe del premio que había ganado.

COMENTARIO

COMENTARIO – Capítulo 11

Fragmento [La historia de la famosa…] hasta […las páginas de aquel libro].

LOCALIZACIÓN.

El fragmento que vamos a proceder a comentar pertenece al cuento llamado “Un libro sirve… para que te erijan una estatua” del libro “¡¿Y para qué sirve un libro?!” del autor madrileño Alfredo Gómez Cerdá. El libro fue publicado en el año 2011 por la editorial SM en la colección Gran Angular. Es una obra de ficción literaria que reúne doce relatos llenos de humor e ironía que, además de intentar responder a la pregunta del título de una forma muy particular, nos hablan de la casualidad y el destino.

El autor de este libro es un escritor español, nacido en el año 1951, que se dedica principalmente a la literatura infantil y juvenil.

Licenciado en filología española, dio sus primeros pasos hacia el teatro pero es más conocido por sus obras para el público infantil y juvenil, terreno en el que se ha convertido en uno de los autores de referencia.

En 1982 ganó su primer premio literario, al obtener el segundo puesto del Premio El Barco de Vapor, que ganaría en 1989. Ha publicado más de cien libros, entre novelas y cuentos; ha escrito varios guiones para cómic, ha colaborado en prensa y en revistas especializadas y ha participado en numerosas actividades relacionadas con la literatura infantil y juvenil.

Muchos de sus libros han sido reconocidos con prestigiosos galardones, dentro y fuera de España. Sus obras han sido publicadas en varios países de Europa (Francia, Italia, Portugal, Alemania, Dinamarca), América (Canadá, Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Argentina) y Asia (Líbano, China, Corea y Japón).

ANÁLISIS DEL CONTENIDO.

Este fragmento narra la causa de porque se erigió una famosa estatua en “El Lugar Exacto”. Todo empezó porque Olsen encargó un libro por correo, ya que en su pueblo es imposible comprar ningún libro. Los habitantes del pueblo desconocen la fecha, solamente recuerdan que ocurrió en invierno. Aunque probablemente todos se pusieron de acuerdo para no desvelar la fecha. Igualmente tampoco se supo cuánto tardó en llegar el libro, eso sí, tuvo que ser llevado en helicóptero. El paquete estaba en perfecto estado, quedando Olsen extrañado.

La mujer de Olsen quedó sorprendida de la manera en que su marido se sumergía profundamente en la lectura de aquel libro, como si de otro mundo se tratase. Ese día pocas palabras fueron las que intercambiaron.

El tema principal de este fragmento es la capacidad de concentración que tiene Olsen para la lectura, introduciéndose en ella como si se tratase de un mundo paralelo.

El fragmento se estructura en dos partes. Una primera parte que introduce la historia de la estatua del Lugar Exacto, explicando que Olsen pidió un libro, desconocido por el pueblo, por correo. Además nos cuenta el secretismo que existe en el pueblo acerca de esta historia, debido a las bromas de mal gusto que podría desencadenar. En conclusión, este fragmento se encuentra desde (La historia de la famosa estatua…) hasta (…entre cartas y otros paquetes, se encontraba su ejemplar.)

La segunda parte en la que podemos dividir este fragmento es cuando Olsen recoge el paquete, y poco a poco se va evadiendo del mundo real a medida que lo lee debido a la concentración que pone en él. Podemos decir que este fragmento se encuentra desde (Olsen lo recogió en seguida…) hasta (…se hallaba entre las páginas de aquel libro.)

La actitud del autor es didáctica, ya que nos quiere hacer saber que un libro sirve para multitud de cosas. Como es en el caso de este cuento que nos quiere decir que un libro sirve para que te erijan una estatua. La postura del autor es principalmente objetiva, aunque hay algún elemento de opinión personal pero sin demasiada importancia.

En cuanto a la caracterización de los personajes podemos decir que Olsen es una persona sencilla, amante férreo de la lectura. De la mujer de Olsen y de los habitantes del pueblo no tenemos apenas información en este fragment

ANÁLISIS DE LA FORMA.

La intención del emisor es claramente lúdica, pretende principalmente el entretenimiento del lector. En cuanto al nivel lingüístico podríamos decir con seguridad que es coloquial. La tensión o atmósfera comunicativa es informal, debido a algunas frases que dicen los personajes. El canal por el que se difunde es escrito, el código lingüístico es verbal y su estructura en su total mayoría es narrativa, aunque hay un pequeño diálogo. El fragmento no contiene de ningún tipo de lenguaje específico.

Centrándonos en el plano fonético fonológico no encontramos ningún tipo de irregularidad fonológica, ni de vulgarismos, en cuanto a su entonación es enunciativa.

Analizando el plano morfológico podemos decir que predominan los sustantivos concretos, como por ejemplo libro o helicóptero. En cuanto a adjetivos en su gran mayoría son especificativos, como por ejemplo, viento huracanado. Finalmente, predominan los verbos en tercera persona del singular del pretérito perfecto simple del indicativo, como cogió o consiguió.

En el plano sintáctico podemos decir que predominan las oraciones compuestas yuxtapuestas y subordinadas, aunque hay alguna simple.

En cuanto al plano semántico, podemos decir que la idea principal es la capacidad de concentración que tiene Olsen para la lectura y el secretismo entre los habitantes del pueblo por no desvelar nada acerca del libro, fecha, etc. La época es imposible conocerla debido a que los habitantes del pueblo, ni el narrador quieren desvelarla. Se hace uso de un vocabulario popular o coloquial como he dicho anteriormente dando así a un registro formal. Para finalizar podemos observar un campo semántico de fenómenos meteorológicos y climas: invierno, hielo, nieve, viento huracanado,…

CONCLUSIÓN.

En cuanto al balance literario podemos decir que es una obra de ficción literaria escrita por Alfredo Gómez Cerdá, que reúne doce relatos llenos de humor e ironía que, además de intentar responder a la pregunta del título de una forma muy particular, nos hablan de la casualidad y el destino.

Para acabar, en cuanto al balance lingüístico, podemos destacar que el autor utiliza un lenguaje bastante coloquial con bastantes frases informales haciendo uso de la ironía en numerosos casos.


¡Gracias por haber llegado hasta el final! Si de verdad te ha gustado te invitamos a que realices una aportación para mantener el funcionamiento de la web. Los ingresos que se obtienen en la web a través de la publicidad van destinados íntegramente a cubrir los gastos de mantenimiento, como el servidor donde se aloja la web, por lo que, de momento, no recibimos beneficio económico.