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Transformaciones sociales. Crecimiento demográfico. Movimiento obrero en España

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

1. LA EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA

A lo largo del siglo XIX la población española experimenta un crecimiento moderado, que se explica por el mantenimiento de una tasa de natalidad elevada y un tímido descenso de la tasa de mortalidad. La disminución de la mortalidad se debe a la mejora de la alimentación como consecuencia de la mayor producción agraria. De esta manera, de una población inicial de 10.000.000 se pasa a unos 20.000.000 en 1900.

Sin embargo, este crecimiento es bastante inferior al que registran otros países de nuestro entorno debido a dos factores:

  • A pesar de su descenso, la mortalidad sigue manteniendo niveles elevados.
  • La mortalidad catastrófica (provocada por crisis de subsistencia, epidemias de cólera) sigue haciendo estragos ocasionalmente.

Otro rasgo significativo del periodo lo constituyen los movimientos migratorios:

– Por una parte comienza un lento éxodo rural que favorece el crecimiento de los suburbios de las grandes ciudades, especialmente en Madrid y Barcelona.

– Pero, sobre todo, destaca el inicio de una fuerte emigración hacia América, sobre todo a Argentina, Cuba y Brasil. Para muchos campesinos esta emigración era la única salida a su mísera situación. La mayoría de los emigrantes procede de Galicia, la Cornisa Cantábrica y Canarias.

El éxodo rural provocó un crecimiento desordenado de las grandes ciudades que obligó a planificar los ensanches, con calles rectas y manzanas cuadrangulares. Al final, los ensanches se convirtieron en zonas residenciales de las clases adineradas mientras las clases populares seguían hacinándose en el casco viejo o en las chabolas del extrarradio.

Proyecto de ensanche de Madrid

Proyecto de ensanche de Madrid

 

Proyecto de ensanche de Barcelona

Proyecto de ensanche de Barcelona

2. LA APARICIÓN DE UNA SOCIEDAD DE CLASES

La evolución hacia el Estado Liberal significó el fin de la sociedad estamental y la aparición de una sociedad de clases. Una clase social es un grupo al que no se pertenece por nacimiento sino en función del nivel económico. Además las clases son grupos abiertos y es posible la movilidad social, es sentido ascendente o descendente. Por último, en la sociedad de clases todos los individuos son jurídicamente iguales, ya que no hay privilegios, aunque siguen existiendo importantes diferencias económicas.

La clase alta

Las nuevas clases dominantes son resultado de la fusión de la alta nobleza y la alta burguesía:

-La alta nobleza salió notablemente beneficiada con el nuevo Estado Liberal. Éste, no sólo respetó las tierras de que disfrutaba, sino que le permitió incrementar su patrimonio mediante la compra de tierras desamortizadas o la conversión de los señoríos jurisdiccionales en propiedades.

– La alta burguesía, principal titular de empresas comerciales, invierte en la industria, en la construcción del ferrocarril o presta dinero al Estado. Pero, sobre todo, se convierte en clase terrateniente con la adquisición de las tierras desamortizadas.

Estos dos grupos acaban fusionándose mediante alianzas matrimoniales y constituyen una auténtica oligarquía, que ejerce el control del poder mediante los tres pilares del liberalismo doctrinario: el sufragio censitario, el control del Senado y las amplias atribuciones del rey. Esta oligarquía constituye la base social del partido moderado y del sistema político de la Restauración.

Aunque no forma parte de la oligarquía dominante, también hay que incluir aquí a la burguesía industrial catalana, impulsora del nacionalismo y que comparte su mismo estilo de vida.

Banquete de miembros de la alta burguesía

Banquete de miembros de la alta burguesía

Las clases medias

Constituyen un grupo heterogéneo pero, sobre todo, muy reducido (en torno al 5% de la población). Estaba formado por profesiones liberales, medianos propietarios, pequeños comerciantes, funcionarios, oficiales del Ejército, intelectuales, etc. Por su nivel económico están lejos de las penurias de las clases populares pero distan mucho del poder político y económico de la oligarquía.

Las clases medias urbanas oscilan entre el apoyo al progresismo y al liberalismo democrático. Algunos incluso se inclinarán hacia posturas republicanas. Sin embargo, en las pequeñas ciudades conservadoras de provincias estos grupos también se identificarán con el carlismo.

Las clases populares

La inmensa mayoría de la población no resultó beneficiada con las transformaciones del Estado Liberal y comparte unas mismas condiciones de vida: la precariedad de su existencia y, sobre todo, la inseguridad (por la falta de recursos para afrontar la enfermedad, la vejez, la carestía de los alimentos, la falta de trabajo, etc.). Excluidas del poder político, la forma de manifestar su malestar y descontento era la revuelta y el motín. Conviene distinguir entre las clases rurales y urbanas.

a) Las clases rurales: la masa campesina es el grupo más numeroso del país y en su seno hay que diferenciar dos grupos:

– Los pequeños campesinos, propietarios o arrendatarios, abundantes en la mitad norte peninsular. En la España húmeda el reducido tamaño de los minifundios no garantizaba la subsistencia por lo que la emigración a América era la principal solución a la pobreza. En Castilla, Navarra o Aragón el pequeño campesino vive apegado a la tierra que trabaja y aferrado a una mentalidad conservadora y fuertemente influida por la Iglesia. En general, estos grupos son la base social del carlismo.

– Los jornaleros, abundantes en los grandes latifundios de Andalucía, Extremadura o La Mancha, constituyen los sectores sociales más pobres de la sociedad. Sin tierras propias o arrendadas que explotar, malviven con unos salarios exiguos cuando son contratados para hacer las faenas agrícolas en las grandes fincas. Muchos de ellos se ven obligados a emigrar temporalmente a otras zonas de España siguiendo el ciclo de las cosechas (a segar el trigo castellano, a vendimiar en La Mancha o a recoger la aceituna). Su principal reivindicación es el reparto de la tierra y su forma de protesta es la ocupación de las fincas, de donde son expulsados violentamente por las fuerzas del orden público. Son la base principal del anarquismo.

Jornaleros esperando para ser contratados

Jornaleros esperando para ser contratados

b) Las clases urbanas: crecen alimentadas por el incipiente éxodo rural. Pero, además, la creciente industrialización hace que a la masa de artesanos, empleados, servidores domésticos, etc. se sume un proletariado cada vez más organizado, especialmente en Cataluña, Vizcaya y las cuencas mineras.

Estos grupos se asientan en los suburbios que crecen en la periferia de las ciudades. En estos barrios no existe la planificación urbana y al urbanismo desordenado se une la falta de los servicios más elementales. Se hospedan en las típicas corralas y casas de vecindad. Allí alquilan unos espacios reducidos donde se hacinan familias numerosas con algún que otro familiar recién venido del pueblo. La falta de espacio hace que las clases populares carezcan de intimidad y la vida en la calle cobre gran importancia (ya sea en el patio o en la taberna). Su ritmo de vida estaba determinado por la larga jornada laboral, a veces complementada con alguna actividad extra con que completar el salario.

Estos grupos son los protagonistas de los levantamientos y motines urbanos en que se apoya el partido progresista. Pero sus simpatías evolucionarán hacia el partido demócrata y el republicanismo, hasta que, finalmente, acaben militando en las dos grandes corrientes del movimiento obrero.

Típica corrala o casa de vecindad en Madrid

Típica corrala o casa de vecindad en Madrid

3. LOS COMIENZOS DEL MOVIMIENTO OBRERO

El movimiento obrero es la organización del proletariado, la nueva clase social que emerge con la industrialización, y que se moviliza en defensa de sus derechos y de la mejora de sus condiciones de vida.

4. Orígenes del movimiento obrero

El movimiento obrero tiene su origen en las duras condiciones de vida por las que atraviesa la nueva clase social:

Las principales dificultades del obrero industrial se derivan de sus condiciones laborales, con jornadas de 12 y 14 horas, bajos salarios, y los abusos a que eran sometidos mujeres y niños, con trabajos especialmente duros y de menor salario. A eso se suma la inseguridad, falta de higiene o la ausencia de seguros ante accidentes o enfermedades. El obrero además se siente desarraigado, viene del campo y se hacina en viviendas pequeñas e insalubres en las afueras de la ciudad.

Pero a las reivindicaciones del obrero industrial se suman las protestas del jornalero agrícola: su situación es la más penosa. A la falta de tierra se unen los bajos salarios y la falta de trabajo durante la mayor parte del año, cuando no hay labores agrícolas que realizar.

5. Primeras protestas obreras hasta 1868

Hasta 1868 las primeras protestas obreras se caracterizaron por su falta de organización, la espontaneidad y la facilidad con que fueron reprimidas. Tuvieron dos escenarios principales:

Cataluña: al ser la región más industrializada es donde antes se formó un proletariado numeroso y más concienciado. Las primeras protestas se caracterizaban por la destrucción de máquinas, a las que acusaban de provocar el paro. El Estado liberal no permitió la creación de sindicatos porque atentaban contra la libertad económica aunque los progresistas sí autorizaron la creación de mutualidades obreras, a las que contribuían los obreros con pequeñas cantidades para hacer frente a los problemas económicos en caso de enfermedad, vejez o desempleo. Sin embargo los moderados también prohibieron este tipo de asociaciones. Durante el Bienio Progresista se intensificaron las protestas y se produjo la primera huelga general en Barcelona, aunque el gobierno respondió con la represión.

Andalucía: los jornaleros fueron los protagonistas de las principales movilizaciones con un esquema que siempre se repite: El hambre provocaba la ocupación de tierras y en ocasiones la quema de registros y títulos de propiedad. La intervención violenta de la Guardia Civil ponía fin a estos actos muchas veces con la muerte de sus protagonistas. En 1861 se produjo una importante sublevación con centro en Loja (Granada) durante la cual los jornaleros llegaron a defender la República.

Trabajo infantil en las fábricas

Trabajo infantil en las fábricas

 

Fábrica textil en Cataluña

Fábrica textil en Cataluña

6. El movimiento obrero internacional

En 1864 se había creado en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) para coordinar y unir a todos los trabajadores del Mundo en su lucha contra la explotación a que eran sometidos por el capitalismo. Pero dentro de la Internacional pronto se marcaron dos corrientes:

– Los marxistas o socialistas, seguidores de Marx, abogaban por la conquista del Estado por los trabajadores mediante una revolución. Una vez conquistado el poder, se crearía una Dictadura del Proletariado, que colectivizaría los medios de producción y acabaría con el dominio de la burguesía, hasta llegar a la sociedad comunista o sociedad sin clases. En ese momento desaparecería el Estado. Pero hasta que llegara el momento de hacer la revolución, los obreros podrían formar partidos obreros que participarían en el sistema político liberal en defensa de los intereses de los trabajadores.

– Los anarquistas o seguidores de Bakunin, tanto como la igualdad social defienden la libertad, que creen anulada por el Estado. Por eso, consideran necesario abolir el Estado, no conquistarlo. Tras la revolución, los obreros se organizarían en comunidades donde tierras y fábricas serían colectivas, sin necesidad de gobierno ni Estado. Rechazan la Dictadura del Proletariado y la formación de partidos obreros, cuya participación en la política sólo contribuye a consolidar el Estado.

El enfrentamiento entre estas dos corrientes llegó a su momento álgido en 1872 cuando en el Congreso de La Haya se produjo la división definitiva del movimiento obrero. Los marxistas abandonan la Internacional y años después fundarán la II Internacional.

7. El movimiento obrero español durante el Sexenio Democrático

La creación de un sistema democrático permitió por primera vez que se organizase el movimiento obrero español. El reconocimiento del derecho de asociación hizo posible que se crearan las primeras asociaciones obreras.

Durante el Sexenio las nuevas ideologías obreras llegan a España. Fanelli es enviado por Bakunin para difundir el anarquismo. A él se debe la creación de la sección española de la Internacional, con predominio anarquista.

Posteriormente, llega Lafargue, yerno de Marx, que crea a su vez las primeras organizaciones socialistas. Pero en el segundo Congreso de la Sección Española de la Internacional se impusieron las tesis anarquistas y los marxistas fueron expulsados. Así, cuando se celebra el Congreso de La Haya la división entre anarquistas y marxistas ya se había producido en España.

Finalmente, tras el golpe de Estado de Pavía, el general Serrano declaró ilegales a la AIT y las asociaciones obreras, que pasaron a la clandestinidad.

Asesinato de Cánovas por un anarquista en 1897

Asesinato de Cánovas por un anarquista en 1897

8. El movimiento obrero durante la Restauración

A partir de 1874 el movimiento obrero español se caracteriza por lo siguiente:

– El incremento de la clase obrera al compás de la creciente industrialización.

– La consolidación de la división del movimiento obrero en dos tendencias: anarquista y socialista.

– El lento surgimiento de la clandestinidad sobre todo tras la legalización de las asociaciones obreras por Sagasta.

9. La evolución del anarquismo

Los anarquistas o libertarios fueron la corriente mayoritaria del movimiento obrero español. Su pensamiento (contrario a todo tipo de Estado, incluida una posible Dictadura del Proletariado), y su ideal de sociedad organizada en comunas autónomas (donde los medios de producción serían colectivos), hicieron que el anarquismo se adaptase mejor a las zonas campesinas o zonas industriales donde predomina la pequeña empresa. Por eso, los jornaleros andaluces y los obreros de la industria textil catalana fueron los grupos de mayor influencia anarquista.

Al rechazar toda participación en política, los anarquistas no crearon ninguna organización. Su estrategia se basaba en la defensa de la huelga revolucionaria.

Pero en los años 90 ganaron adeptos los seguidores de Kropotkin, partidarios de la propaganda por el hecho, es decir, la violencia terrorista contra los enemigos de clase (miembros de la burguesía industrial, de la Iglesia o del gobierno). Esto generó una escalada de violencia: los atentados desataban la represión indiscriminada del gobierno, lo que generaba nuevas acciones anarquistas como venganza, y así sucesivamente. El propio Cánovas del Castillo sería víctima de un atentado anarquista en 1897.

La dureza de la represión contra el anarquismo se puso de manifiesto en varios procesos judiciales: destacaron las ejecuciones en Jerez de supuestos miembros de la organización “La Mano Negra”, que en realidad era una tapadera de la policía para justificar la represión. Pero sobre todo fueron polémicos los procesos de Montjuich, muy criticados por la falta de garantías judiciales para los condenados y la obtención de declaraciones bajo tortura.

Ejecuciones en Jerez de supuestos miembros de la Mano Negra

Ejecuciones en Jerez de supuestos miembros de la Mano Negra

10. La evolución del socialismo o marxismo

En 1879, siguiendo las directrices de Marx, un grupo de empleados de las artes gráficas, dirigidos por Pablo Iglesias, fundan en la clandestinidad el PSOE (Partido Socialista Obrero Español). El partido sería instrumento de la clase obrera para alcanzar el poder y transformar la sociedad. En 1888 se fundaba la UGT (Unión General de Trabajadores) como sindicato afín al PSOE. En general, la estrategia de los socialistas encontró más eco entre las grandes instalaciones fabriles propias de la industria siderurgia o las minas. Por ello sus principales bases fueron Vizcaya, Asturias y Madrid.

Cuando se fundó la Segunda Internacional o Internacional Socialista, el PSOE se adhirió inmediatamente y secundó sus iniciativas. Entre ellas, la de convocar movilizaciones para el 1 de mayo de 1890 reivindicando la jornada laboral de 8 horas. Pese a la represión, consiguió sus primeros éxitos mediante una huelga general en Vizcaya con la que arrancó a la patronal mejoras significativas para los trabajadores. Por otra parte, a través de las Casas del Pueblo, sedes del partido en barrios y pueblos, se desarrolló una actividad cultural y formativa entre los obreros Aún así, el socialismo fue en España una corriente minoritaria frente al anarquismo.

Mitin de Pablo Iglesias en 1910

Mitin de Pablo Iglesias en 1910

11. Los sindicatos católicos

La difusión de las ideologías revolucionarias entre la clase obrera provocó la inquietud de la Iglesia Católica, que veía cómo perdía arraigo entre las masas. Esto movió al Papa León XIII a desarrollar la llamada Doctrina Social de la Iglesia, basada en la encíclica “Rerum Novarum”, y con la que manifestaba una preocupación por los problemas sociales a fin de recuperar la influencia sobre los obreros. Lo que propugnaba la Iglesia era el entendimiento entre patronos y obreros apelando a la caridad cristiana, el paternalismo de la burguesía y la resignación del trabajador.

Sobre estas premisas se habían creado los Círculos Católicos. Eran centros en los que se intentaba lograr la concordia entre las diferentes clases sociales y favorecer la cooperación mediante mutualidades, cajas de ahorro, y actividades lúdicas los días festivos para apartar al obrero de la taberna. Los Círculos se transformaron en sindicatos católicos pero, acusados de amarillismo, es decir, de servir a los intereses de los patronos, tuvieron poco arraigo entre la clase obrera y sólo ejercieron influencia entre los campesinos conservadores y católicos de la mitad norte peninsular.

Distribución de las organizaciones obreras en España

Distribución de las organizaciones obreras en España


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