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Transformaciones culturales. Cambio en las mentalidades. La educación y la prensa

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

1. LAS TRANSFORMACIONES CULTURALES EN EL SIGLO XIX

Los cambios culturales

Durante el Antiguo Régimen la Monarquía, la nobleza y la Iglesia fueron los principales patrocinadores de la cultura. Pero con el triunfo del Estado Liberal el papel de las antiguas élites disminuye. Esto obedece a que el liberalismo favoreció la creación de asociaciones e instituciones privadas que se convierten en importantes focos de debate, crítica y producción cultural. Surgen así los ateneos, los liceos, los clubs políticos o las tertulias literarias de los cafés.

En estos ámbitos privados florece entre 1830 y 1840 el romanticismo, reforzado además con el regreso de los exiliados liberales. Los románticos, al subrayar la importancia del individuo, de los sentimientos y del impulso irracional, conectan muy bien con las turbulencias políticas del momento. De hecho, los pronunciamientos, revueltas y guerrillas sintonizan perfectamente con la estética romántica.

A partir de 1843 la burguesía inicia un giro conservador y se impone el realismo. La literatura, el arte y la cultura reflejan el ambiente tranquilo y ordenado de la familia burguesa: las virtudes del hogar, el respeto al trabajo y la propiedad, la preocupación por la honradez y la moral.

Por su parte, el Estado Liberal se encargó de fomentar y promocionar a través de las instituciones oficiales una oferta cultural que se centraría en dos aspectos:

– Crear una identidad nacional de España, basada en la idea de la existencia milenaria de la nación española. Esta idea se apoya en una visión de la Historia que gira en torno al papel destacado de Castilla y se alimenta de gestas heroicas y populares.

– Como consecuencia de lo anterior el Estado asume la labor de conservar y exhibir el legado histórico de la Nación. Esta tarea se manifiesta en la creación en Madrid de los grandes centros de conservación: el Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional o la Biblioteca Nacional.

Las nuevas influencias culturales

A partir de 1860 el panorama cultural se vio influido por la llegada de nuevas corrientes procedentes de Europa que fueron muy críticas con la cultura tradicional, especialmente con los planteamientos de la Iglesia. Entre estas corrientes culturales destacaron tres:

-El krausismo. Es una corriente filosófica de origen alemán introducida en España  por el profesor Julián del Río Sanz. El krausismo defendía el racionalismo como fuente de conocimiento y creía que el Estado debía resolver los conflictos sociales fomentando la educación y la armonía entre las diferentes clases.

– El darwinismo empezó a llegar a los ambientes científicos gracias al marco de libertades que se produjo durante el Sexenio Democrático y provocó una fuerte controversia sobre el origen del hombre y la evolución.

– El positivismo comenzó a difundirse durante la Restauración. Subrayaba la importancia del conocimiento científico basado en la experimentación y la investigación de los hechos reales. Su influencia cultural se reflejó en la importancia de los escritores realistas, como Galdós o Clarín, cuya descripción de la realidad social es casi científica.

El revuelo causado por el darwinismo provocó la ridiculización de Darwin en múltiples caricaturas. El empresario catalán que fabrica “Anís del Mono” puso la cara de Darwin en el mono del logotipo

El revuelo causado por el darwinismo provocó la ridiculización de Darwin en múltiples caricaturas. El empresario catalán que fabrica “Anís del Mono” puso la cara de Darwin en el mono del logotipo

Las culturas regionales

Desde mediados del siglo XIX se asiste a la recuperación de la identidad cultural de los territorios periféricos con una personalidad propia. En este renacer cultural influyó el romanticismo, con su sintonía con las culturas populares, así como el apoyo de ciertas élites que encuentran en estas peculiaridades culturales unas señas de identidad. Estos fenómenos tuvieron especial importancia en Cataluña, País Vasco y Galicia.

a) En Cataluña la Renaixença (renacimiento) de la lengua y cultura propias tendrá un notable impulso a través de los concursos literarios y, sobre todo, con la celebración de los Juegos Florales desde 1859. Poco a poco van surgiendo asociaciones culturales que impulsan la difusión del catalán en los espacios públicos.

b) En el País Vasco las asociaciones privadas impulsaron la recuperación de la lengua como señal de identidad del pueblo vasco. Por otra parte se difunde una visión idealizada del mundo rural vasco y de un pueblo tan milenario como su lengua.

c) En Galicia la recuperación de la lengua y cultura gallegas se manifestó en el llamado O Rexurdimento. Sin embargo, esta labor tuvo la dificultad de no contar con el apoyo de las élites urbanas, que hablaban en castellano y rechazaban el gallego. A pesar de todo, figuras como Murguía o Rosalía de Castro contribuyeron a recuperar la lengua.

2. LOS CAMBIOS EN LAS MENTALIDADES

La mentalidad conservadora dominante

Es la mentalidad que imponen las elites para justificar su dominio social y político, y es también la que difunde el Estado. Esta forma de pensar descansa en los siguientes valores:

– La importancia de los valores nobiliarios. La posesión de un título nobiliario sigue siendo símbolo de prestigio, lo que explica el ennoblecimiento de muchas familias burguesas que adquieren el estilo de vida de la vieja nobleza. Estos grupos minoritarios tienen que demostrar públicamente su posición social mediante la ostentación. Fijan su residencia en lujosos palacios de los nuevos ensanches urbanos, exhiben una numerosa servidumbre, asisten a espectáculos elitistas como la ópera o las carreras en el hipódromo, veranean en los balnearios o en las playas del norte y se relacionan entre ellos en ambientes restringidos como los casinos, círculos de recreo, etc. Las clases medias tratan de imitar el estilo de vida de los poderosos pero a un nivel acorde con sus recursos (viviendas confortables, algún criado, disfrute del ocio y del tiempo libre en la zarzuela, en el teatro o en la tertulia del café o del ateneo).

– La identificación del catolicismo como una de las esencias de España. Esto facilita que la Iglesia recupere protagonismo y pueda ejercer un enorme control sobre múltiples aspectos de la vida cotidiana, especialmente en las zonas rurales (control de la moral mediante el confesor, del calendario, de los sucesos naturales como el nacimiento o la muerte, etc.). Además la Iglesia es la que mejor difunde esta mentalidad conservadora a través del control de la educación o mediante sus medios de comunicación (hojas parroquiales, sermones dominicales, etc.).

– La importancia del orden, entendido como armonía entre las diferentes clases sociales, y que descansa en la idea de jerarquía y en la natural sumisión de los grupos inferiores a las elites. La desigualdad se considera así algo natural. Para paliar esta situación de miseria se confía en la beneficencia, que tiene una doble finalidad: por un lado, aliviar algo las situaciones más dramáticas pero, por otra parte, acrecentar el prestigio de las familias o instituciones eclesiásticas que practican dicha beneficencia.

– La desconfianza hacia lo nuevo, que se percibe como perturbación del orden natural y tradicional. Esto conduce a exaltar el mundo rural frente a la ciudad, donde surgen los elementos distorsionadores. Las nuevas doctrinas científicas, como el darwinismo, son rechazadas, así como las nuevas ideologías (democracia, socialismo, anarquismo) que se asocian con el caos y el desorden.

El cacique junto con el obispo y el párroco: símbolos del orden y la mentalidad conservadora tradicional

El cacique junto con el obispo y el párroco: símbolos del orden y la mentalidad conservadora tradicional

Los cambios en la mentalidad

Pese a la fuerza de esta mentalidad dominante, se aprecian ciertos cambios:

-En las ciudades se observa una tímida secularización. La vida de las élites económicas ya no está tan marcada por el ritmo de la Iglesia sino por los compromisos sociales, el ocio o los negocios. A su vez, las clases populares se rigen por los largos horarios de trabajo, la búsqueda de recursos y la supervivencia. En ocasiones, el rechazo al poder e influencia de la Iglesia desemboca en el anticlericalismo. A la Iglesia se la acusa de legitimar un orden social injusto, de defender los intereses de los poderosos y de impedir la modernización de España. Esta actitud hizo que la Iglesia fuera el blanco más frecuente de las iras populares.

– Se detecta un creciente antimilitarismo entre las clases populares. Este sentimiento es consecuencia del hecho de que las clases populares sólo conocen los aspectos más negativos del Ejército: el sistema de reclutamiento a base de las quintas y la utilización del Ejército como instrumento de represión de las protestas sociales.

– Se produce una revalorización del intelectual (literato, profesor, periodista o artista) como el nuevo guía que, con su espíritu crítico y renovador, puede reemplazar al sacerdote y sacar a España del ambiente de atraso e ignorancia en que está sumergida.

Los nuevos valores también se aprecian en la fisonomía de las ciudades. En Madrid el centro se desplaza desde la Puerta del Sol hacia Cibeles, en cuyo entorno se levantan nuevos edificios que hablan del poder del dinero y de la tecnología frente a los viejos valores nobiliarios o eclesiásticos. El palacio de telecomunicaciones (actual ayuntamiento) o el Banco de España, sustituyen a los viejos palacios y catedrales

Los nuevos valores también se aprecian en la fisonomía de las ciudades. En Madrid el centro se desplaza desde la Puerta del Sol hacia Cibeles, en cuyo entorno se levantan nuevos edificios que hablan del poder del dinero y de la tecnología frente a los viejos valores nobiliarios o eclesiásticos. El palacio de telecomunicaciones (actual ayuntamiento) o el Banco de España, sustituyen a los viejos palacios y catedrales

3. LA EDUCACIÓN

El Estado Liberal hizo de la educación un ámbito de especial intervención como medio de formar ciudadanos y de controlar la mentalidad. Su política se caracterizó por:

-El fuerte intervencionismo del Estado, que controla a los centros públicos y a los profesores y regula la actividad de los centros privados. Sólo durante el Sexenio Democrático se dieron garantías para el respeto de la libertad de cátedra.

-La centralización, diseñando programas y planes de estudios en todos los niveles.

En 1857 se publica la Ley Moyano que regulaba la enseñanza en tres niveles:

  • La enseñanza primaria que debía ser gratuita y universal pero que, al depender de los escasos recursos de los ayuntamientos no cumplió sus objetivos.
  • La enseñanza media, impartida en centros denominados institutos y de los que debía haber uno en cada capital de provincia.
  • La enseñanza superior o universitaria que únicamente estaría en manos del Estado.

Pero la educación fue una de las carencias más graves del periodo y de ello nos da idea el elevado analfabetismo en 1902 (64% de la población, 72% en el caso de las mujeres). En general, el sistema educativo se caracterizaba por los siguientes rasgos:

– La escasez del presupuesto público. Los ayuntamientos carecían de recursos para dotar escuelas y maestros. Pero ni la enseñanza secundaria ni la Universidad tenían suficiente financiación pública.

– La Iglesia suplía las carencias del Estado y controlaba los más importantes centros educativos privados, en los que estudiaban los hijos de la clase media y la oligarquía.

– La enseñanza que se impartía era tradicional, autoritaria, anquilosada y no se ajustaba a las necesidades de un país que debía modernizarse rápidamente.

Imagen de la enseñanza católica y tradicional: un sacerdote imparte clase, sólo para niños, en un aula llena de imágenes religiosas

Imagen de la enseñanza católica y tradicional: un sacerdote imparte clase, sólo para niños, en un aula llena de imágenes religiosas

Sin embargo, a finales de siglo hubo una serie de iniciativas privadas que, aunque no tuvieron un gran impacto cuantitativo, significaron una luz en un panorama tan negro:

La Institución Libre de Enseñanza (La ILE)

Su origen está en el famoso decreto Orovio, circular del ministro de Fomento que en 1875 obligaba a los profesores a jurar que en sus enseñanzas no cuestionarían la religión, la Monarquía y el sistema político vigente. Al negarse a aceptar esta circular, varios catedráticos fueron expulsados de la Universidad. Como reacción, Francisco Giner de los Ríos, uno de los profesores afectados, decidió fundar la Institución Libre de Enseñanza en 1876.

Los profesores que siguieron a Giner de los Ríos en la fundación de la ILE procedían del krausismo. La ILE se centró sobre todo en la enseñanza primaria y secundaria y su objetivo era impartir una educación laica, basada en el pensamiento crítico y autónomo del hombre, muy diferente de la enseñanza autoritaria oficial. Desarrollaba nuevas estrategias como el excursionismo, las prácticas de los alumnos o la co-educación de ambos sexos.

La ILE no tuvo una gran repercusión en términos cuantitativos, pues sólo unas pocas familias de clase media llevaron allí a sus hijos a estudiar. Pero la importancia cualitativa es enorme ya que la mayoría de los intelectuales españoles del primer tercio del siglo XX se formó en la Institución.

La Escuela Moderna

Fue fundada en Barcelona por el anarquista y pedagogo Ferrer i Guardia en 1901. Impulsó un tipo de enseñanza laica, basada en el libre pensamiento, el racionalismo y una educación no sexista igual para niños y niñas. Hacía hincapié en aspectos similares a los de la ILE como el excursionismo o la educación física.

Aula de la Escuela Moderna: han desaparecido los símbolos religiosos y las paredes se llenan de murales con contenidos científicos

Aula de la Escuela Moderna: han desaparecido los símbolos religiosos y las paredes se llenan de murales con contenidos científicos

Las Escuelas del Ave María

En este caso, la experiencia educativa surgió de una institución integrada en el sistema como es la Iglesia, ya que las escuelas del Ave María fueron fundadas en 1889 por el padre Manjón. Su principal objetivo era atender las necesidades de los niños de los barrios pobres de Granada, sobre todo de etnia gitana, a los que pretendía llegar con métodos activos como escenificaciones, juegos, manualidades o actividades al aire libre.

Francisco Giner de los Ríos

Francisco Giner de los Ríos

Francisco Ferrer i Guardia

Francisco Ferrer i Guardia

 

 

 

4. LA PRENSA

A lo largo del siglo XIX la prensa estuvo cada vez más presente y tuvo una importancia creciente a la hora de crear una opinión pública. No obstante, su desarrollo se vio frenado por varios hechos:

  • Las dificultades impuestas por la censura y las limitaciones a la libertad de imprenta. Sólo durante el Sexenio Democrático la prensa pudo desarrollarse con auténtica libertad.
  • Las limitaciones impuestas por el analfabetismo y el reducido nivel cultural de la población.

En general, la prensa tuvo un eminente carácter político: es decir, los periódicos estaban muy vinculados a los diferentes partidos y organizaciones políticas y servían como correa de transmisión de ciertas ideologías.

Pero en el último tercio del siglo se aprecian ciertos cambios que apuntan hacia una modernización del periodismo:

  • Surgen periódicos de información general, menos políticos y con más tendencia a difundir noticias en vez de ideología.
  • Hay una mayor profesionalización del periodista.
  • Mejoran las técnicas de impresión y el formato, con inclusión de fotografías.

Periódicos como El Imparcial o La Vanguardia son ejemplos de este cambio y anuncian lo que será la edad dorada del periodismo.


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