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Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

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1. Orígenes de las Cortes de Cádiz

Los levantamientos populares contra los franceses provocaron la destitución de las autoridades existentes y la creación de una serie de juntas locales. Estas juntas estuvieron controladas por las élites sociales y culturales urbanas entre las que figuran miembros de la nobleza y del clero pero también intelectuales, burgueses y profesionales. Las juntas locales asumirán el poder en las principales ciudades y darán lugar a la formación de las juntas provinciales para, finalmente, crear por delegación de las anteriores una Junta Suprema Central que coordina la acción de guerra y funciona como verdadero gobierno de la España no ocupada por los franceses.

En general, podemos decir que la creación de un poder nuevo, como es el de las juntas, al margen de las autoridades legítimas propias del Antiguo Régimen, constituye ya una verdadera revolución.

Casi al mismo tiempo, los grupos ilustrados que controlan las juntas plantean la necesidad de convocar las Cortes, es decir, la vieja asamblea estamental que no se reunía desde 1789. Sólo las Cortes parecían legitimadas para adoptar las medidas necesarias ante la situación creada por la retención del rey en Francia y para atender a las posibles reformas que hubiera que emprender para modernizar el país.

Wellington y Napoleón se reparten el Mundo según una caricatura de la época

Wellington y Napoleón se reparten el Mundo según una caricatura de la época

2. El debate sobre la legitimidad de las juntas y las Cortes

Paralelamente, en el seno de las juntas se empiezan a perfilar dos posiciones ideológicas que rápidamente se identifican como absolutistas y liberales. Entre estos dos grupos se suscita un debate sobre la legitimidad de la Junta Central y la conveniencia o no de convocar Cortes:

a) Los absolutistas se reclutan sobre todo entre miembros de la nobleza y el clero: consideran que la Junta Central únicamente puede actuar en nombre de Fernando VII, la única persona que según las leyes vigentes ostenta la soberanía. Creen que, en caso de que se convoquen Cortes, éstas deben reunirse de la manera tradicional, es decir, por estamentos y sólo podrían adoptar decisiones sobre el tipo de gobierno que provisionalmente debe sustituir a Fernando VII. Estas Cortes no podrían adoptar ninguna decisión sobre reforma o cambio de leyes, pues sólo Fernando VII está legitimado para hacerlo.

b) Los liberales están integrados por miembros de la burguesía comercial y profesiones liberales aunque entre ellos también hay miembros de la nobleza. Consideran que las juntas se han formado por iniciativa popular y, por lo tanto, la Junta Central está legitimada porque representa la soberanía nacional y actúa en nombre de la Nación. Creen que las Cortes no deben convocarse de la manera tradicional, sino mediante una sola cámara que represente a la Nación. Estas Cortes, que asumirían la voluntad de la Nación, estarían legitimadas para modificar y reformar las leyes del Antiguo Régimen.

3. La creación de la Regencia y la convocatoria de Cortes

Desde 1808 hasta 1810 las diferencias entre liberales y absolutistas se van haciendo más grandes. A comienzos de 1810 la presión de los absolutistas consigue que la Junta Suprema se disuelva y, en su lugar, se constituya una Regencia, que actúa en nombre de Fernando VII. Sin embargo, antes de disolverse, la Junta Central publica la convocatoria de unas Cortes que deberían reunirse en Cádiz, por estar dicha ciudad libre de la ocupación francesa y disponer de importantes fortificaciones. La convocatoria de Cortes se hace según la concepción liberal: es decir, mediante una sola cámara que representa a la nación y cuyos miembros serían elegidos por la misma.

La Regencia intentará retrasar la reunión de estas Cortes pero no podrá evitar la llegada a Cádiz de los primeros diputados.

4. Características de las Cortes de Cádiz

La propia formación y características de las Cortes, que inician sus sesiones en septiembre de 1810, constituyen una verdadera ruptura revolucionaria por varios motivos:

-Frente a las viejas Cortes formadas por representantes separados de los tres estamentos, las Cortes de Cádiz representan a toda la nación sin distinción, y en ellas a cada diputado le correspondía un voto.

– Sus miembros, por primera vez en la Historia, fueron elegidos mediante un sufragio casi universal indirecto en el que podían participar los varones mayores de 25 años con domicilio fijo. Se creó un sistema de suplencias para los diputados de los territorios que, por estar ocupados por los franceses, no pudieron elegir a sus representantes. En la práctica, la situación de guerra que vivía el país hizo que este sistema de elección no se realizara con normalidad pero es representativo de los cambios que se estaban introduciendo.

– Por primera vez, las Cortes asumen la representación de los españoles de América, que no se considera una colonia sino una parte más de la patria. Ante la imposibilidad de elegir representantes en América, entre los americanos que se encontraban en Cádiz se eligió a aquellos que representarían a los territorios de ultramar.

– El resultado final de la composición de las Cortes fue su escasa representatividad: casi un tercio de los diputados eran miembros del clero pero el grupo más numeroso estaba formado por funcionarios, abogados y profesionales de ideología liberal. Por el contrario, no existía ningún representante de las clases populares en un país donde los campesinos constituían más del 90% de la población.

– Pero esta escasa representatividad permitió que los grupos liberales, con escaso arraigo en el país, pudieran dominar las Cortes e iniciar la revolución liberal burguesa. Esta labor de desmantelamiento del Antiguo Régimen y de construcción del Estado Liberal la realizarían las Cortes de Cádiz mediante una serie de decretos y la promulgación de una Constitución.

Promulgación de la Constitución de 1812 en las Cortes de Cádiz

Promulgación de la Constitución de 1812 en las Cortes de Cádiz

5. Los decretos de las Cortes de Cádiz

Mediante una serie de decretos, las Cortes de Cádiz van a iniciar el desmantelamiento del Antiguo Régimen:

La primera declaración de las Cortes supone ya un acto de afirmación revolucionaria, pues éstas se declaran depositarias de la soberanía nacional.

A continuación, comienza a aprobarse una serie de decretos que podemos agrupar en tres categorías según sus objetivos:

a) Decretos que aseguran el establecimiento de la libertad económica:

– Abolición de los señoríos jurisdiccionales e impuestos de origen feudal que pesaban sobre el campesino. Con este decreto, los poderes que tenían los titulares de los señoríos para administrar justicia, cobrar impuestos, nombrar autoridades, etc. desaparecen.

– Se suprime el sistema de vinculación de la tierra, incluido el mayorazgo. El titular de estos dominios pasa a ser propietario con plena libertad para disponer de la tierra, ya sea vendiéndola, dividiéndola, etc.

– Se establece la libertad de industria y de comercio, desapareciendo gremios y monopolios comerciales.

– Se establece un proyecto de desamortización de bienes de conventos, con el que se pretende obtener fondos para hacer frente a la deuda del Estado.

b) Decretos que garantizan la igualdad jurídica de todos los ciudadanos:

–  Desaparecen los privilegios estamentales.

– Quedan abolidos también los privilegios territoriales, lo que significa la supresión de los fueros e instituciones del País Vasco y Navarra.

– Se establece un nuevo modelo fiscal en el que todos pagan en función de la riqueza.

c) Decretos que aseguran el ejercicio de las libertades políticas.

– Se suprime el Tribunal de la Inquisición

– Se establece la libertad de imprenta.

6. La Constitución de 1812

Junto con el desmantelamiento del Antiguo Régimen, las Cortes inician la elaboración de una Constitución que recoge las bases políticas del nuevo sistema liberal.

Esta Constitución se puede considerar la primera constitución genuinamente española (ya que la Constitución de Bayona no puede ser calificada como tal), y será promulgada el 19 de marzo de 1812. En razón de la onomástica de ese día será conocida vulgarmente como La Pepa.

Aunque la Constitución de 1812 es el resultado más claro del proyecto revolucionario de los liberales, en la práctica dicho texto encerraba grandes contradicciones ya que los liberales quisieron que fuera aceptada por los absolutistas. Con este fin, hicieron concesiones que fortalecieron claramente el poder del rey y, al final, tampoco lograron la aquiescencia de los absolutistas. Las características de este texto son las siguientes:

– Establece el principio de soberanía nacional, aunque en la práctica existía una soberanía compartida entre las Cortes y el Rey.

– Contempla los derechos y libertades individuales (libertad de prensa, inviolabilidad del domicilio, “habeas corpus”, etc.).

– Sin embargo, y como concesión a los absolutistas, se establece la oficialidad de la religión católica.

– Las Cortes son unicamerales, constituyen el centro del sistema político y representan a la Nación. Son elegidas por un sufragio masculino universal e indirecto (los varones mayores de 25 años elegían a unos compromisarios que, a su vez, elegían a otros hasta que finalmente éstos elegían a los diputados)

– Las Cortes tienen amplias facultades ya que ejercen el poder legislativo junto con el rey y aprueban el presupuesto. Se reunían todos los años y el rey no podía impedir su apertura.

– El Rey, sin embargo, y como otra concesión a los absolutistas, conserva bastante poder. Mantiene el poder ejecutivo, comparte el poder legislativo con las Cortes y, además, tiene derecho de veto, es decir, durante los dos años posteriores a la aprobación de una ley en las Cortes, puede negar su sanción e impedir la promulgación de la ley.

– Por último, la justicia se contemplaba como un poder independiente en manos de los Tribunales.

7. El retorno de Fernando VII

Derrotadas las tropas francesas en España, Napoleón tiene que firmar el Tratado de Valençay por el que reconoce a Fernando VII como rey de España. Las Cortes abandonan Cádiz y se trasladan a Madrid a la espera de que llegue el rey y jure la Constitución. Los absolutistas esperan que el retorno del rey permita la vuelta al Antiguo Régimen y los liberales son conscientes de su debilidad y su escasa fuerza para mantener su modelo de Estado. En la práctica, existían dos grandes factores que dificultaban la continuación del régimen liberal:

  • El escaso arraigo del liberalismo entre las masas populares, campesinas y analfabetas. De hecho, estos grupos han identificado la guerra contra los franceses con una defensa de los derechos de su legítimo rey y de la religión católica.
  • La actitud de Fernando VII, cuyo perfil reaccionario y conservador era bien conocido ya como príncipe de Asturias. La euforia popular con la que es recibido Fernando VII contribuye a que el rey pueda eludir la jura de la Constitución.

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