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La Transición a la Democracia – La Constitución de 1978

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1. ORÍGENES DE LA TRANSICIÓN

Se denomina Transición a la evolución gradual que se produce desde la Dictadura franquista hasta la democracia. Este proceso se desarrolla entre la muerte del general Franco en 1975 y el triunfo electoral del PSOE en 1982, cuando se considera que la democracia está consolidada.            La Transición se explica por los siguientes factores:

– La modernización de las estructuras económicas y sociales había acercado España a Europa Occidental. Lo único que no se había modernizado era el sistema político, surgido de la realidad económica de los años 30 y 40 y claramente anacrónico.

– Fruto de esta modernización habían crecido unas clases medias urbanas, con una mentalidad más abierta, que exigían cambios políticos hacia un sistema democrático.

– Los diferentes grupos sociales, a diferencia de lo que ocurría en los años 30, eran proclives a la democracia. El movimiento obrero ya no era revolucionario, quería consolidar su bienestar económico y apostaba por la negociación dentro del capitalismo. Las nuevas elites económicas tampoco ven al movimiento obrero como un fenómeno al que reprimir con un poder autoritario y, por el contrario, buscan integrarse en Europa y en el capitalismo internacional para lo que es fundamental la evolución democrática.

– La actitud de la Monarquía es también favorable a los cambios. La identificación del rey con un régimen autoritario podía desprestigiar a la Monarquía. El principal objetivo de Juan Carlos I es consolidar la institución monárquica, que sólo sería aceptada por el pueblo si éste ve que el rey es capaz de impulsar los cambios.

2. LAS POSTURAS ANTE EL FINAL DEL FRANQUISMO

En este contexto, ante los posibles cambios políticos se perfilan tres posibilidades:

– Los continuistas (búnker), se mantienen fieles al espíritu de Franco y se oponen a cualquier reforma. Son minoritarios en el conjunto de la sociedad pero tienen peso entre las Fuerzas Armadas y los servicios de Seguridad.

– Los reformistas: son partidarios de iniciar una reforma dirigida desde la Dictadura para dar lugar a una democracia controlada, a la que se llegaría sin sobresaltos y que aseguraría el control del poder por una derecha moderna y vinculada a las élites económicas. Gran parte de la clase política franquista y de los altos cargos de la Administración apoyan esta postura, así como el empresariado y las potencias occidentales. Los más firmes pilotos de esta postura serán el rey y Adolfo Suárez

– Los rupturistas: creen que desde el franquismo no puede hacerse una reforma hacia la democracia. Consideran necesario romper con el sistema vigente para formar un Gobierno Provisional que legalice partidos y convoque elecciones a Cortes Constituyentes. Es la postura de casi toda la oposición.

La mayor parte de la sociedad apuesta por los cambios. Sin embargo, existe un temor amplio a que los sobresaltos políticos puedan poner en peligro el bienestar adquirido o propiciar una nueva guerra civil. Este temor extendido limitará las posibilidades de la ruptura y favorecerá inicialmente las posibilidades de los reformistas.

3. EL CONTINUISMO APERTURISTA DE ARIAS NAVARRO (1975-1976)

Tras ser proclamado Rey, Juan Carlos I confirma a Arias Navarro como presidente del Gobierno, aunque consigue que éste incluya a algunos ministros reformistas. Arias anuncia un tímido aperturismo, que se plasma en mayor tolerancia hacia la oposición y un proyecto de asociaciones políticas. Sin embargo, su gobierno será un rotundo fracaso:

– La apertura política es tan tímida que parece un mero maquillaje del franquismo.

– Crece la conflictividad social ante los síntomas de la crisis económica. Se produce una fuerte oleada de huelgas y manifestaciones que afecta a las áreas industriales y en las que confluyen reivindicaciones laborales con otras de tipo político. Ante el incremento de las protestas, las fuerzas de seguridad siguen ejerciendo una brutal represión que provoca victimas mortales. Especialmente llamativos son los sucesos de Vitoria, donde varios trabajadores mueren durante la represión de una manifestación, y los sucesos de Montejurra, donde, ante la pasividad de la policía, pistoleros carlistas de ultraderecha asesinan a carlistas de izquierda rivales.

– Ante la dureza de la represión, las dos plataformas de la oposición (la Junta y la Plataforma) se unen y crean un órgano común, llamado Coordinación Democrática, aunque popularmente fue conocido como la Platajunta.

El gobierno de Arias queda totalmente desprestigiado. El rey, viendo peligrar el trono, manifiesta su falta de confianza en Arias que, finalmente, dimite en julio.

Carga policial durante los sucesos de Vitoria

Carga policial durante los sucesos de Vitoria

4. EL GOBIERNO DE SUÁREZ Y EL TRIUNFO DE LA REFORMA (julio-diciembre de 1976)

El rey designa presidente del gobierno a Adolfo Suárez, un gran desconocido. Su gobierno impulsa la reforma política y, sobre todo, marca un cambio de talante:

– Decreta una amnistía que deja en libertad a muchos presos políticos.

– Utiliza un nuevo lenguaje que habla de soberanía popular, libertades y democracia.

– Inicia contactos con la oposición política a fin de convencerla de las bondades de la reforma política.

Sin embargo, Suárez dejó claro que el proceso de reforma sería dirigido por él, y que no estaba dispuesto a aceptar las siguientes reivindicaciones de la oposición:

  • El cuestionamiento de la Monarquía y la posible consulta al pueblo para que eligiera entre Monarquía y República.
  • La formación de un Gobierno de Concentración con participación de todas las fuerzas políticas que asegurara la imparcialidad de la Televisión y de los medios de comunicación en las próximas elecciones.
  • La elaboración de una ley electoral que asegurara que las futuras elecciones fueran claramente representativas de la voluntad popular.

El proyecto de reforma política dirigido por Suárez se plasma en la Ley para la Reforma Política, que reconocía el principio de soberanía popular. Preveía la creación de unas Cortes bicamerales elegidas por sufragio universal aunque el rey podía designar a una parte de los senadores. Las Cortes asumirían el poder legislativo. Estas Cortes podrían iniciar la reforma de las Leyes Fundamentales y transformar el régimen franquista en una especie de democracia controlada.

El problema es que esta Ley, para poder entrar en vigor, tenía que ser aprobada por las Cortes franquistas, donde los continuistas podían rechazarla. Suárez desplegó un plan de persuasión que con diversos medios (oferta de cargos públicos, promesa de puestos en las futuras Cortes, etc.) consiguió convencer a la mayoría de los procuradores franquistas. También habló con el Ejército, muy reacio a la reforma, al que prometió que el PCE no sería legalizado. Por fin, las Cortes aprobaron la Ley en lo que se considera el harakiri de las Cortes franquistas.

A continuación, la Ley debía ser aprobada en referéndum por los españoles. El gobierno desplegó toda su propaganda para convencer al pueblo de que votara sí. Los continuistas hicieron todo lo posible para que el voto fuera no. Por su parte, los partidos de la oposición no podían apoyar el no, pero tampoco estaban de acuerdo con el control exclusivo de la reforma por Suárez, por lo que propugnaron la abstención.

El 15 de diciembre de 1976 el referéndum se celebró con una elevada participación y un triunfo rotundo del sí. Esto supuso un triunfo de la postura reformista de Adolfo Suárez y una derrota tanto de los continuistas como de los partidarios de la ruptura.

Adolfo Suárez jura su cargo como presidente del gobierno en julio de 1976

Adolfo Suárez jura su cargo como presidente del gobierno en julio de 1976

5. HACIA LAS PRIMERAS ELECCIONES (diciembre 1976 – junio 1977)

Aunque parece clara la evolución hacia la democracia, surgen varios problemas:

a) La amenaza terrorista.

El camino hacia la democracia sufrió las amenazas continuas del terrorismo de extrema izquierda y de extrema derecha. Además, los atentados de ETA y GRAPO contra miembros del Ejército alentaban a los continuistas, que acusaban al gobierno de débil y traidor. Los momentos más difíciles se producen en enero de 1977 con la matanza de Atocha, cuando pistoleros de ultraderecha asesinan a varios abogados laboralistas comunistas. El gobierno permite que el PCE organice un multitudinario entierro donde esta formación política da ejemplo de disciplina y responsabilidad.

Multitudinario funeral por las víctimas de la Matanza de Atocha en la plaza Colón de Madrid

Multitudinario funeral por las víctimas de la Matanza de Atocha en la plaza Colón de Madrid

 

b) La legalización de los partidos políticos. La legalización del PCE.

Desde enero los diferentes partidos políticos van siendo legalizados. El problema se planteaba con el PCE, a cuya legalización se oponía la cúpula militar. Pero si las próximas elecciones se celebraban sin la presencia del PCE, cuyos estatutos defendían la democracia y el pluralismo, la credibilidad democrática del gobierno estaría en entredicho. El PCE intentó forzar la situación solicitando su legalización.

Finalmente, en el mes de abril, el sábado santo rojo, el gobierno decreta la legalización del PCE. A cambio, este partido acepta la bandera monárquica y modera su lenguaje. Pese a ello, altos mandos militares se sienten traicionados por Suárez y emiten un comunicado de protesta.

Mientras, se producen otros hechos simbólicos. Se disuelve el Movimiento Nacional, se legalizan los sindicatos y se acelera el regreso de los exiliados políticos.

Por su parte, don Juan de Borbón hace una renuncia oficial a sus derechos dinásticos en favor de su hijo, que consigue así la legitimidad dinástica como rey.

Histórica sesión del Comité Central del PCE tras ser legalizado con la bandera monárquica al fondo

Histórica sesión del Comité Central del PCE tras ser legalizado con la bandera monárquica al fondo

 

c) Las elecciones de junio de 1977.

Por fin se celebran las elecciones a Cortes. Son las primeras elecciones libres desde 1936. Ante este proceso se perfilan los diferentes partidos.

– En la derecha, Manuel Fraga había fundado Alianza Popular (AP) con varios ministros franquistas y se presentaba como heredero del franquismo sociológico.

– En el centro-derecha, Adolfo Suárez propició la creación de su propio partido, la UCD (Unión de Centro Democrático), en la que confluían reformistas del régimen y personas de la oposición moderada.

– En el centro izquierda la principal fuerza es el PSOE de Felipe González.

– En la izquierda, el PCE de Santiago Carrillo tuvo que esforzarse por suavizar su imagen de partido revolucionario con un lenguaje moderado y conciliador.

El partido más votado fue la UCD de Suárez, aunque sin mayoría absoluta, seguido del PSOE. Por el contrario, el PCE y Alianza Popular obtuvieron una reducida representación. En definitiva, las dos fuerzas de centro (UCD y PSOE) obtuvieron el apoyo mayoritario de la población frente a partidos (como AP o PCE) que eran percibidos como más extremistas. En Cataluña y País Vasco los partidos nacionalistas (Convergencia Democrática de Cataluña y PNV) obtuvieron un importante respaldo.

En general, en cantidad de votos, la suma de los apoyos de la oposición superó a los votos de la derecha. Pero la Ley Electoral beneficiaba a las zonas rurales y facilitó que el conjunto de la derecha (UCD más AP) tuviera mayoría en las Cortes.

Todo un símbolo de los cambios: Pasionaria y Alberti, elegidos diputados comunistas, se dirigen a formar la presidencia de las nuevas Cortes como diputados de mayor edad

Todo un símbolo de los cambios: Pasionaria y Alberti, elegidos diputados comunistas, se dirigen a formar la presidencia de las nuevas Cortes como diputados de mayor edad

6. EL PERIODO PRECONSTITUYENTE Y EL CONSENSO (1977-1978)

Aunque las Cortes fueron elegidas con la intención de reformar las Leyes Fundamentales franquistas, los partidos de izquierda y los nacionalistas reclamaron la redacción de un texto constitucional que definiera al nuevo régimen democrático. El resultado sería la Constitución de 1978, que marcaría una ruptura clara con la Dictadura. De esta forma, las posturas meramente reformistas apoyadas al inicio por Suárez y el rey quedaron superadas por la ruptura.

Tras las elecciones, el proceso hacia la democracia parece imparable y se basa en el consenso, es decir, el acuerdo entre las grandes fuerzas políticas sobre los grandes problemas del país. La política del consenso se plasmó en varios hechos:

a) Los Pactos de la Moncloa.

El proceso político había dejado en un segundo lado los problemas de la crisis económica, con una elevada inflación y altas tasas de paro. Para solucionarlo, Suárez propuso un pacto a las diferentes fuerzas políticas reflejado en octubre de 1977 en los Pactos de la Moncloa. En ellos, se imponían importantes sacrificios a las clases trabajadoras como la moderación salarial (aceptados por los partidos de izquierda) a cambio de políticas sociales y el establecimiento de un impuesto sobre la renta (aceptados por los partidos de derecha).

b) Los gobiernos preautonómicos.

El nacionalismo vasco y catalán venían reclamando el restablecimiento de la autonomía. En septiembre, tras una multitudinaria manifestación en Barcelona reclamando la autonomía, el gobierno restablece la Generalitat Catalana. Desde el exilio vuelve Josep Tarradellas para convertirse en su presidente.

En enero, a su vez, se constituía la preautonomía vasca. Poco a poco otras regiones accedieron a un régimen preautonómico.

Tarradellas, nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña, desde el balcón de la Plaza de San Jaume en Barcelona

Tarradellas, nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña, desde el balcón de la Plaza de San Jaume en Barcelona

Exhibición de la ikurriña, antes de ser legalizada por Suárez, por los jugadores de la Real Sociedad y del Athletic de Bilbao durante el partido de Liga de diciembre de 1976

Exhibición de la ikurriña, antes de ser legalizada por Suárez, por los jugadores de la Real Sociedad y del Athletic de Bilbao durante el partido de Liga de diciembre de 1976

c) La Ley de Amnistía de 1977.

También en octubre se aprobó la Ley de Amnistía que afectaba a todos los delitos de intencionalidad política realizados hasta el momento de su aprobación. En la práctica, dicha ley significaba la liberación de todos los presos de ETA, incluso los afectados por delitos de sangre, así como la impunidad para los miembros de las fuerzas de seguridad y del Estado franquista responsables de la represión.

c) La Constitución de 1978.

El más nítido fruto del consenso fue la Constitución. De su elaboración se encargó una ponencia de 7 miembros (los padres de la Constitución) que reflejaban todas las tendencias políticas.

En otoño de 1978 el texto estaba listo:

– Establece un estado social y democrático de derecho, con una monarquía parlamentaria en la que el Rey es símbolo del Estado pero carece de poderes.

– La declaración de derechos y deberes es de las más amplias y completas. Establece la aconfesionalidad del Estado y la libertad religiosa, aunque se reconoce la especial colaboración con la Iglesia Católica. Prohíbe la pena de muerte y reconoce derechos sociales (a la educación, la vivienda, al trabajo, a la protección social, etc.).

– Establece una clara separación de poderes: el legislativo reside en unas Cortes bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado) elegidas por sufragio universal.

– Los diputados son elegidos en cada provincia en función de su población.

– El Senado tiene carácter de cámara territorial. Cada provincia elige 3 senadores independientemente de su población. Otros senadores son elegidos por los parlamentos autonómicos.

– El poder ejecutivo reside en el gobierno. Su presidente es propuesto por el rey pero debe ser aceptado por el Congreso de los Diputados.

– El poder judicial reside en los Tribunales. Se contempla el jurado y un Tribunal Constitucional que dictamina si una ley es inconstitucional.

– Se establece un Estado descentralizado que reconoce la autonomía política de nacionalidades y regiones. Éstas tendrían sus instituciones de autogobierno sobre las competencias que comenzará a transferir el gobierno central. En las comunidades con idioma propio éste podría ser co-oficial. La Constitución distinguía entre comunidades históricas y el resto de comunidades. Las primeras eran aquellas que ya vieron reconocida su autonomía durante la II República (Cataluña, País Vasco y Galicia, a las que se sumaría Andalucía) y para ellas se contemplaba un acceso más rápido a un mayor nivel de competencias.

La constitución fue aprobada por las Cortes por todas las fuerzas políticas salvo por Alianza Popular, disconforme con la descentralización autonómica, y el PNV, descontento porque la Constitución no contemplaba el respeto a los derechos forales.

El 6 de diciembre de 1978 el pueblo aprobó el texto en referendum. Sólo en el País Vasco la suma de abstenciones y votos negativos superó a los votos afirmativos.

7. GOBIERNO CONSTITUCIONAL DE SUÁREZ. FIN DEL CONSENSO (1979-1981)

En marzo de 1979 el gobierno convocó nuevas elecciones. UCD volvió a ganar sin mayoría absoluta. Pero en las elecciones municipales la izquierda ganó en las principales ciudades. Los acuerdos entre PSOE y PCE hicieron que los grandes ayuntamientos fuesen para la izquierda que, por primera vez tras la Dictadura, accedía al poder.

Suárez sigue gobernando pero con nuevos problemas:

– Dentro del Ejército, los sectores descontentos por los cambios políticos, con apoyo de grupos de extrema derecha, conspiran para dar un golpe de Estado. En el año 1978 ya se había descubierto una conspiración golpista conocida como Operación Galaxia. Sus responsables serían procesados y condenados a penas muy leves por una justicia militar que se muestra indulgente con los golpistas.

– El terrorismo de ETA sigue golpeando con fuerza y tiene como víctima principal al Ejército. El terrorismo alienta a los sectores golpistas del Ejército.

– El consenso del periodo anterior desaparece y el PSOE pasa a desarrollar una dura oposición hacia el gobierno.

– Se aprueban los estatutos de autonomía de Cataluña y el País Vasco. En las primeras elecciones autonómicas que se celebran en ambos territorios UCD sufre claras derrotas y ganan los nacionalistas (CiU en Cataluña y PNV en el País Vasco).

– El proyecto de ley del divorcio ocasiona un distanciamiento con la Iglesia Católica.

– Pero el principal problema de Suárez es la división interna dentro de la UCD. Algunos de sus miembros se acercaban a las posturas más conservadoras de Alianza Popular. Otros sectores eran más proclives al PSOE.

En ese ambiente enrarecido, en enero de 1981 Suárez presenta la dimisión.

8. EL GOLPE DE ESTADO DEL 23 DE FEBRERO DE 1981

Con la dimisión de Suárez se crea una situación que será aprovechada por los sectores más reaccionarios del Ejército, especialmente molestos por la apertura del proceso autonómico y la dureza de las acciones terroristas.

El rey propone como presidente del gobierno a Leopoldo Calvo-Sotelo. Cuando se producía la votación de su candidatura en el Congreso de los Diputados, un grupo de guardias civiles dirigidos por el coronel Tejero entra en el edificio, secuestra al gobierno y diputados allí reunidos, y anuncia la formación de una nueva autoridad militar. Otros comandos ocupan la televisión. En Valencia, el capital general declara el estado de excepción y saca los tanques a la calle. La situación dependía de la actitud del resto de los capitanes generales que, ante la postura del Rey en contra de la intentona, no secundaron el golpe. Sin apoyos, al día siguiente los golpistas se entregaron.

Intentona golpista del 23 de febrero de 1981

Intentona golpista del 23 de febrero de 1981

9. EL GOBIERNO DE CALVO-SOTELO (1981-1982)

Leopoldo Calvo-Sotelo

Leopoldo Calvo-Sotelo

Calvo-Sotelo pudo por fin formar un gobierno que da un giro conservador. El nuevo talante se manifestó sobre todo en la decisión de que España ingresara en la OTAN, en contra de la mayoría de la opinión pública y del PSOE, que sintonizaban con el movimiento pacifista.

Pero la crisis interna de la UCD se agudiza y muchos de sus miembros abandonan este partido para ingresar en Alianza Popular o en el PSOE. En este contexto, Calvo-Sotelo decide anticipar las elecciones a octubre de 1982.

En estas elecciones, El PSOE obtiene una rotunda victoria. En segundo lugar, pero a bastante distancia, queda Alianza Popular, que recogió todo el voto de centro-derecha. La UCD y el PCE, por el contrario, quedaron enormemente reducidos.

El triunfo democrático de la izquierda y la formación de un gobierno socialista presidido por Felipe González marcaban la consolidación de la democracia.


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