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La Independencia y Constitución de los Estados Unidos de América

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

1. Introducción

declaracion_independencia_usaLa independencia de las colonias inglesas en Norteamérica y el nacimiento de los Estados Unidos es uno de los acontecimientos históricos más relevantes del siglo XVIII.

Tras la guerra de los Siete Años (1756-63), Gran Bretaña había afianzado su supremacía colonial frente a Francia. Pero la guerra había ocasionado grandes gastos que había que recuperar, esto llevo al gobierno británico a la necesidad de reforzar su control sobre las trece colonias americanas.

En las colonias se había configurado una sociedad distinta, más plural y abierta que la de la metrópoli, con unas élites influidas por las ideas de la Ilustración (igualdad entre los hombres, separación de poderes en el Estado, etc.), y un deseo de tener una amplia autonomía política y económica para resolver sus propios intereses.

Los deseos de autonomía e independencia de los colonos de América del Norte, influidos por las ideas políticas ilustradas, dieron lugar al nacimiento del primer Estado democrático moderno, e iniciaron la serie de revoluciones burguesas que propiciaron la caída del Antiguo Régimen en Occidente.

Estados Unidos se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de los pueblos y pasó a ser un punto de referencia para movimientos insurgentes posteriores, entre los que se contó la Revolución francesa. De la misma manera, la independencia de Estados Unidos demostró que era posible que los territorios colonizados se liberasen del yugo europeo.

La nación norteamericana fue un punto de referencia para muchos líderes de América Latina. Tras alcanzar su independencia, muchas de las antiguas colonias españolas se inspiraron en la organización política de Estados Unidos para construir sus Estados: un ejemplo claro es el de México, nación que, cuando menos nominalmente, adoptó una estructura federal semejante a la de su vecino del norte. Incluso adoptando un nombre similar a su vecino – Estados Unidos Mexicanos -, y cuyo nombre está en proceso de revisión actualmente, considerando llamarse, simplemente, México.

2. Las Trece Colonias antes de la independencia

2.1. Historia de las Trece Colonias

Las Trece Colonias es el nombre que se ha dado históricamente a las posesiones coloniales de Gran Bretaña en la costa atlántica de América del Norte comprendida entre Nueva Escocia y Florida.

Gran Bretaña había establecido colonias en América del Norte desde 1607, cuando se fundó la primera población permanente de colonos británicos en Jamestown (estado de Virginia). A lo largo del siglo XVII aumentó la población de este asentamiento y se fundaron muchas otras colonias de origen británico, normalmente con bastante autonomía en sus asuntos internos, pero a la vez estaban bajo el dominio de Gran Bretaña.

trece colonias inglesas america

  • Virginia.

Virginia fue el primer asentamiento inglés permanente en lo que es actualmente los Estados Unidos. Los colonos se establecieron en Jamestown el 13 de mayo de 1607 y nombraron Virginia a esta colonia, en honor a la reina Elizabeth I, la “Reina Virgen” de Inglaterra. Gran parte del éxito de esta primera colonia británica tuvo que ver con que fue patrocinada por una sociedad anónima llamada London Company. En 1624 Virginia se convirtió en colonia real, condición que mantuvo hasta 1776. Virginia jugó un papel muy importante en la revolución americana y se constituyo como el décimo estado de la Unión.

  • Massachusetts.

La persecución religiosa llevó a un grupo de puritanos ingleses al nuevo mundo en su búsqueda de libertad religiosa. Los peregrinos llegaron en el buque Mayflower y desembarcaron en 1620 en Cape Cod, instalándose en un pueblo abandonado al que llamaron Plymouth. En 1629 un grupo puritano, se establece al norte, fundando una colonia en la bahía de Massachusetts; dicho grupo estaba encabezado por el patriarca John Winthrop cuya intención era crear en dicha colonia una sociedad cristiana ejemplar. Massachusetts se convirtió en el sexto estado de la Unión el 6 de febrero de 1788.

  • New Hampshire.

El primer establecimiento inglés en New Hampshire tuvo lugar en 1623 a lo largo del río Piscataqua. Por aquel entonces New Hampshire pertenecía a Massachusetts, hasta 1679 en que se separo como colonia real por mandato del gobierno británico. No obstante, la frontera entre estas colonias no fue establecida claramente hasta 1740. New Hampshire fue la única colonia que no experimentó casi ninguna actividad militar durante la revolución americana, y fue la primera en declarar su independencia. New Hampshire se constituyo como el noveno estado en ingresar a la unión el 21 de junio de 1788.

  • Maryland.

A diferencia de otras colonias, Maryland, se creó con un sistema casi feudal en el que la tierra era considerada propiedad del señor inglés que lo regía. El territorio fue dado como propiedad a George Calvert por parte del rey de Inglaterra Carlos I. El señor Calvert posteriormente cedió Maryland a su hijo, Cecilius, mejor conocido como Lord Baltimore. Llamó Maryland (Mary-Land, tierra de María dicho en español) a la región, en tributo a la reina consorte de Carlos I, Henrietta María de Francia. La colonia de Maryland estuvo un poco reacia a participar en la revolución americana, no obstante, fue el séptimo estado en ratificar la Constitución federal el 28 de abril de 1788.

  • Connecticut.

Muy pronto en territorio del actual Connecticut, los colonos holandeses allí radicados fueron desalojados por la gran migración de puritanos ingleses que llegaron a la colonia entre 1630 y 1642. Los puritanos establecieron asentamientos en Windsor (1633), Wethersfield (1634), y Hartford (1636).

Después de varios años de amargas disputas fronterizas, Connecticut recibió reconocimiento legal como una colonia de Inglaterra en 1662. Participó activamente en la Revolución americana y se convirtió en el quinto estado de la Unión el 9 de enero de 1788.

  • Rhode Island.

bandera13colonias

Bandera de las 13 Colonias

En 1636 el clérigo Inglés Roger Williams estableció una colonia en la Providencia (Providence), buscando la libertad religiosa de un grupo de inconformes de la colonia de Massachusetts Bay. Otros lo siguieron, fundando Portsmouth (1638), Newport (1639), y Warwick (1642). En 1644 Williams viajó a Inglaterra, donde obtuvo una concesión legal para unir los cuatro municipios en una sola colonia, las plantaciones de Providencia. Williams aseguró un documento legal para Rhode Island y las Plantaciones de Providence (Providencia) del rey Carlos II en 1663, que garantizaba la libertad religiosa y sustancial de la autonomía local.

Stephen Hopkins firmó la Declaración de Independencia como delegado de Rhode Island, que se convirtió en el decimotercer estado el 29 de mayo de 1790.

  • Delaware.

La colonia de Delaware pertenecía a tres diferentes países durante el siglo XVII. En 1638 los suecos realizaron asentamientos permanentes en Wilmington, bajo la dirección del holandés Peter Minuit. En 1651 los holandeses se asentaron en New Castle, conquistando a los suecos en 1655, y los ingleses a su vez conquistaron a los colonos de los Países Bajos en 1664. El hermano del rey Inglés James, el duque de York (que más tarde se convirtió en James II, rey de Inglaterra), cedió la colonia al inglés William Penn, que mantuvo Delaware estrechamente vinculada a su familia y a su amada Pensilvania hasta 1776.

John Dickinson (1732-1808), como delegado de Delaware, firmaría tanto los artículos de la Confederación como la Constitución. Desde diciembre 7 de 1787, Delaware se convirtió en el primer Estado en ratificar la Constitución federal.

  • Carolina del norte.

El explorador italiano Giovanni da Verrazano descubrió la costa de Carolina del Norte en 1524. El cortesano inglés Sir Walter Raleigh patrocinó la famosa “colonia perdida”, en Roanoke, mientras que en 1629 el rey Carlos I empezó en serio el establecimiento de la colonia que llamó, formalmente, “Carolana”, un sustantivo que significaría “Tierra de Carlos” y que, por así decirlo, era una gran propiedad privada.

La colonia de Carolina del Sur se separó de Carolina del Norte en 1719.

En 1729 los titulares renunciaron a sus derechos sobre la tierra a cambio de dinero y entonces, Carolina del Norte se convirtió en una colonia real. Los líderes de Carolina del Norte dudaron antes de incorporarse a la Unión, y esperaron hasta el 21 de noviembre de 1789, para ratificar la Constitución de Estados Unidos. Carolina del Norte se convirtió en el duodécimo Estado.

  • Carolina del sur.

Los ingleses se establecieron de forma permanente en Carolina del Sur en el año 1670, bajo la supervisión de los 8 propietarios de la “Carolana”. Los colonos se establecieron en Albemarle punto sobre el río Ashley, y en 1680 se trasladaron a través del río, hasta donde actualmente se sitúa Charleston. La concesión original de Carolina del Sur era mucho más extensa, pero al definir limites con Carolina del Norte y Georgia, quedó bastante menguada.

Los colonos derrocaron a los propietarios en 1719 y Carolina del sur se convirtió en colonia real en 1729. Carolina del sur tomó parte activa en la revolución americana, convirtiéndose en el octavo estado, el 23 de mayo de 1788.

  • Nueva Jersey.

Inglaterra asumió el control de Nueva Jersey después de que el Rey Carlos II hubiera concedido una región desde el Río Connecticut hasta el río Delaware a su hermano James, el duque de York. James traspasó parte de las tierras a sus amigos, el Barón John Berkeley y Sir George Carteret, haciendo de New Jersey una propiedad privada, el 23 de junio de 1664. Posteriormente se dividió en dos partes separadas, Jersey Oriental y Jersey Occidental, territorios que volvieron a reunirse en 1702 por deseo de la reina Ana.

Nueva Jersey desempeñó un papel fundamental en la Guerra Revolucionaria y se convirtió en el tercer estado el 18 de diciembre de 1787.

  • Nueva York.

Originalmente Nueva York fue fundada como una colonia holandesa llamada Nueva Amsterdam (1624). Pronto sería conquistada por los británicos en 1664. El rey Carlos II de Inglaterra cedió las tierras a su hermano James, duque de York, quien cambió el nombre de la colonia por Nueva York. La presencia dual de colonos, tanto holandeses como ingleses, dio paso a una serie de conflictos que duraron hasta bien entrado el siglo XVIII. En el momento de la revolución americana sin embargo la magnitud de los mismos había disminuido notoriamente, canalizando sus energías a un nuevo conflicto entre los patriotas (americanos que rompieron con los británicos) y los tories (norteamericanos leales a Gran Bretaña). Durante buena parte de la guerra de revolución, Nueva York fue refugio de los leales a la Corona.

  • Pensilvania.

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Benjamin Franklin

La colonia de Pensilvania fue concedida por el rey Carlos II en 1681 como una propiedad a William Penn, para cancelar deudas contraídas por el rey con el padre del señor Penn (de ahí en inglés, Pennsylvania).

Al señor Penn, un cuáquero que propugnaba el pacifismo, la tolerancia y la igualdad, se le dieron amplias facultades para hacer leyes y para el funcionamiento de la colonia como lo estimara oportuno.

Penn, sin embargo, renunció a sus poderes legislativos y estableció una forma de gobierno representativo.

Muchos inmigrantes llegaron a esta colonia tolerante. El residente mas famoso del Estado de Pensilvania fue el patriota, estadista, científico, y filósofo Benjamin Franklin. La Declaración de la Independencia, que Franklin firmó, fue declarada desde Filadelfia. Pennsylvania, fue el segundo estado en unirse a la Unión, el 12 de diciembre de 1787.

  • Georgia.

La colonia de Georgia fue fundada en 1732 por James Oglethorpe (1696-1785), un soldado, político, filántropo y que había recibido un poder para apoderarse del territorio a nombre de la Gran Bretaña. El nombre de Georgia, fue en honor al rey George II. Georgia fue la última de las trece colonias británicas establecidas en los Estados Unidos.

A pesar de esto, los georgianos fueron de los primeros colonos en firmar la Declaración de Independencia. Después de la Revolución Americana, Georgia fue el cuarto estado general y el primer Estado del sur en ratificar la Constitución federal el 2 de enero de 1788.

2.2. Situación económica de las trece colonias

colonos_inglesesDesde el punto de vista económico las trece colonias habían alcanzado cierta prosperidad.

Las ocho colonias del norte basaban su economía en la industria y el comercio, además estaban lideradas por una rica burguesía. Las cinco colonias del sur eran agrícolas (plantaciones de algodón, tabaco y arroz trabajadas por esclavos negros) y su clase adinerada estaba compuesta fundamentalmente por terratenientes.

Tanto unas como otras, desde una práctica mercantilista, estaban sujetas al llamado “Pacto Colonial” que las obligaba a suministrar materias primas a la metrópoli a cambio de recibir sus manufacturas.

La actividad comercial era muy importante. Debido al monopolio comercial de Gran Bretaña, que se reservaba la exportación de todos los productos coloniales de interés económico y estratégico, las colonias sólo podían comerciar con ésta y en barcos británicos, a cambio Inglaterra les protegía de sus enemigos. Esto perjudicaba a los comerciantes americanos, que efectuaban un intenso comercio ilegal para burlar las normas.

El tabaco requería mucha mano de obra, esclava o alquilada, y agotaba la tierra, por lo que era preciso barbechar. Afortunadamente había tierra en abundancia. Cuando ésta empezó a escasear, se penetró hacia las tierras vírgenes del oeste. En las colonias centrales se sembraba principalmente trigo, maíz, cebada, centeno, avena, frutas y hortalizas. Los emigrantes alemanes y holandeses eran magníficos agricultores y la existencia de grandes ciudades garantizaba la colocación de los productos.

El cultivo del trigo dio grandes excedentes, exportados como harina hacia mercados hispanoamericanos, donde tenían gran demanda. El éxito de las exportaciones de harinas norteamericanas se debió más a la forma de envasarla que a la calidad del producto, pues llegaba a los destinatarios en buenas condiciones.

La agricultura en las colonias del norte tropezaba con la dificultad de suelos pobres y se centraba en cultivos de subsistencia: maíz, legumbres y frutas. Por el contrario, su ganadería era importante, destacando la cría de animales de tiro, de transporte y de carne o leche. Se fabricaban buenos quesos y mantequillas con destino al exterior.

Otra riqueza de estas colonias era la pesca, que permitía una industria de salazones.

plantacionalgodonEl artesanado atendía las necesidades fundamentales de las poblaciones. La existencia de minas de hierro y carbón permitió crear abundantes ferrerías para la transformación del mineral de hierro en metal. También se hicieron algunas fábricas textiles en Massachusetts, así como de papel, de vidrio, etc. Especial importancia tuvieron la elaboración de rones con melazas traídas de las colonias francesas del Caribe, la fabricación de sombreros aprovechando las pieles intercambiadas con los indios y la construcción de barcos.

Inglaterra temió un desarrollo industrial que hiciera sombra a sus exportaciones y puso limitaciones al mismo. Prohibió exportar artículos de hierro (sólo podían exportarse barras de hierro), textiles de lana con destino a la metrópoli o a otras colonias inglesas (desde fines del siglo XVII) y sombreros (desde 1732). En cuanto a la elaboración de rones obligó a fabricarlos con melazas de las propias islas inglesas.

El comercio exterior tenía numerosas trabas con objeto de proteger la industria metropolitana. Todo el comercio debía hacerse en buques ingleses o norteamericanos y con determinados ámbitos señalados. Las Trece Colonias se convirtieron en el mejor mercado colonial inglés en los años previos a la Independencia, pasando del 16 al 33% del monto global de las exportaciones. Las colonias realizaban, simultáneamente, un intenso tráfico de contrabando con puertos españoles y franceses que minaba el negocio inglés. Tras la Paz de París, la Corona inglesa acentuó la vigilancia contra el contrabando, aumentó los impuestos y pretendió utilizar las colonias como mercado para algunos productos que no encontraban fácil colocación en su mercado. Esta política condujo inexorablemente a la rebelión de las colonias.

2.3. Estructura social de las trece colonias

habitantescoloniasusaLa sociedad colonial americana no fue el reflejo de la sociedad inglesa de su tiempo, sino que adquirió características propias y quizá la más relevante fue su composición demográfica. Entre los primeros pobladores de las colonias estaban ausentes las clases altas.

2.3.1. Población e inmigración

Su demografía aumentó a saltos. Desde 210.000 habitantes en 1690, pasó a 1.600.000 en 1760 y a 2.121.376 en 1770. Fue lógicamente un crecimiento impuesto por la emigración masiva, voluntaria y forzosa, de blancos y esclavos.

Su población de origen europeo era bastante heterogénea, pues a los primeros inmigrantes ingleses se unieron después escoceses, irlandeses, alemanes, galeses, flamencos y hugonotes franceses. Posteriormente, a mediados del siglo XVII, se incorporaron suecos y holandeses.

Se calcula que sobrepasaron medio millón de europeos. Estos emigrantes fueron una gran inversión, ya que llegaban en la plenitud de su edad laboral (su período de formación lo habían pagado sus países de origen) y dispuestos a rendir al máximo para abonar los gastos de su pasaje (se hacía usualmente mediante una servidumbre temporal) y para convertirse pronto en propietarios agrícolas u hombres de negocios.

Los blancos tuvieron también un crecimiento vegetativo nada despreciable, consecuencia de varios factores como los matrimonios más tempranos, la necesidad de tener gran número de hijos para sostener la producción agrícola familiar, y la dispersión de la población, que evitaba los grandes estragos de las epidemias. En 1770, los blancos sumaban 1.664.279 (78,5%) y los negros 457.097 (21,5%).

El número de esclavos existente duplicaba a los importados, que eran apenas unos 250.000. El 90% de los mismos vivía en las colonias sureñas. En Virginia había casi tantos esclavos como en Cuba, pero con un ínfimo porcentaje de libres (apenas el 10%).

Población total de las colonias americanas, de 1630 a 1700

Población total de las colonias americanas, de 1630 a 1700

2.3.2. Sociedad

La sociedad perdió su rigidez moral de los primeros tiempos y su sentido comunitario. La llegada de grandes contingentes de emigrantes con religiones diversas y costumbres muy diferentes, impuso una convivencia basada en la tolerancia y en la pluralidad.

En los años 1770 ya habían surgido varios centros urbanos pequeños pero en proceso de expansión, y cada uno de ellos contaba con periódicos, tiendas, comerciantes y artesanos. Filadelfia, con 28.000 habitantes, era la ciudad más grande, seguida por Nueva York, Boston y Charleston.

A diferencia de la mayor parte de las demás naciones, Estados Unidos jamás tuvo una aristocracia feudal de tipo europeo.

En la era colonial la tierra era abundante y la mano de obra escasa, y todo hombre libre tenía la oportunidad de alcanzar, si no la prosperidad, al menos la independencia económica.

El mercantilismo comercial se expandió enormemente por todas las colonias y el dinero fue el único elemento clasificatorio de su sociedad, mucho más igualitaria por tanto que la europea.

La posesión de la tierra seguía siendo un factor de prestigio, pese a todo, especialmente en las colonias sureñas, donde predominaban elementos aristocráticos. La clase alta estaba formada por los comerciantes, propietarios de plantaciones y burgueses. Debajo de ella venía un sector medio de pequeños propietarios agrícolas y comerciales, artesanos y profesionales. En la parte inferior estaban los siervos y los esclavos. Los desheredados huían frecuentemente a la frontera en busca de nuevas oportunidades.

2.3.3. Religión colonial

En contraste con Inglaterra y otros países de Europa Occidental, no hubo una religión que dominase las colonias. La tendencia hacia el cisma, marcada en particular en Nueva Inglaterra, junto con la inmigración de sectarios de diferentes países, produjo una multiplicidad de confesiones, ninguna, lo bastante numerosa como para dominar al resto. Ello hizo que la tolerancia fuera una necesidad práctica, incluso cuando la ley imponía la conformidad religiosa. A excepción de Rhode Island, Pensilvania, Delaware y Nueva Jersey, donde no existía conexión entre Estado e Iglesia y donde desde el principio hubo un grado importante de libertad religiosa, las Iglesias establecidas fueron la regla: la Iglesia de Inglaterra en todas las colonias sureñas y en cuatro condados de Nueva York, la iglesia Congregacionalista en Nueva Inglaterra, excepto en Rhode Island. Sin embargo, en Nueva Inglaterra el control puritano comenzó a quebrarse al final del siglo XVIII.

La carta revisada de Massachusetts de 1691 había socavado la exclusividad religiosa al hacer que los derechos al voto se determinaran por las propiedades y no por la pertenencia a la Iglesia. Hacia 1700 tanto Massachusetts como Connecticut habían concedido a anglicanos, baptistas y cuáqueros el derecho al culto público y en la década 1720 les permitieron asignar fondos de los impuestos eclesiásticos que pagaban para sostener sus iglesias.

A finales del siglo XVII estaba menguando ya el ardor religioso de los primeros colonos, lo que hizo que la tolerancia fuera ganando terreno.

Sin embargo, el calvinismo se vio revitalizado de repente por una ola de renovación religiosa de tono evangélico y emocional, conocida como el Gran Despertar. El Gran Despertar suscitó controversia y división. Surgieron conflictos entre laicos y clero, entre diferentes confesiones y entre las organizaciones religiosas existentes.

2.3.4. Educación

Uno de los mejores logros de las colonias norteamericanas fue la educación. El predominio de religiones protestantes, que exigían leer e interpretar la Biblia, sumado a la dispersión de la población en pequeñas comunidades y a la necesidad de trabajar de los padres de familia, impuso la creación de escuelas en casi todos los pueblos, subvencionadas por los vecinos, donde se enseñaba a los niños a leer, escribir y contar. Los niveles de analfabetismo resultaron así muy bajos, del 10% en el norte y del 50% en el sur, situación envidiable que no alcanzaban los más cultos países europeos.

Casi todos los colonos tenían, así, una formación básica que les permitía leer periódicos y tomar actitudes frente a los grandes acontecimientos que se vivían en el mundo. También mejoró notablemente la educación superior, fomentada por las distintas iglesias, que construyeron ocho colegios en los primeros setenta años del siglo, a los que se sumaba otro laico en Pennsylvania.

En cuanto a la prensa, se centraba en la edición de libros religiosos, existiendo además un gran periodismo informativo.

2.3.5. Leyes en Instituciones legales

El desarrollo del derecho y las instituciones legales coloniales proporcionó una demostración más de como las condiciones americanas desafiaron los esfuerzos por reproducir las formas y la práctica inglesas. La divergencia era inevitable debido a que había pocos instruidos en el derecho, incluso hasta los jueces solían carecer de una formación legal sólida y escaseaban los libros de derecho.

Con frecuencia, lo más que pudieron hacer los primeros legisladores fue aplicar a los problemas americanos una compresión lega medio olvidada del peculiar lenguaje técnico del sistema legal inglés, que tampoco era muy uniforme. Durante largo tiempo, los casos no se publicaban, los jueces no daban razones de sus decisiones y las diligencias legales se llevaban de forma oral y no mediante el intercambio de alegaciones escritas.

Tampoco hasta mediados del siglo XVIII se convirtió el ejercicio del derecho en una profesión e, incluso entonces, no fue la profesión especializada, organizada y estratificada que continuaba siendo en Inglaterra. En ausencia de corporaciones que prepararan para el ejercicio de la abogacía como los Gremios de Abogados del Tribunal de Londres, las distinciones entre abogados del tribunal inferior o superior, procuradores y escribanos eran desconocidas y el conocimiento legal, en lugar de ser esotérico y monopolio la clase superior, se simplificó y se difundió ampliamente (aunque de forma poco profunda). Los delitos se castigaban con menos rigor que en Inglaterra y se prescribía con menor frecuencia la muerte o el encarcelamiento que el azote, la estigmatización con hierro candente o el cepo, y en Nueva Inglaterra, donde «la amonestación» puritana era tan importante como el castigo, su práctica solía ser más indulgente de lo que sugeriría la misma ley.

2.4. Organización política antes de la independencia

situacin-poltica-econmica-y-social-de-las-13-colonias-antes-de-la-independenciaTodas las colonias inglesas de Norteamérica acabaron teniendo una estructura de gobierno sumamente similar, a pesar de que algunas de ellas eran reales, otras de varios propietarios y otras de compañías privadas. Dicha estructura consistía en un gobernador, un consejo –que actuaba como la cámara alta del poder legislativo- y una asamblea legislativa. Es así en todas las colonias, a excepción de Rhode Island y de Connecticut, donde el poder legislativo era elegido, el gobernador era nombrado por la corona –o el propietario de la colonia- y poseía, al menos en teoría, amplios poderes.

El gobernador era la cabeza del gobierno, el representante oficial del rey y el jefe de las fuerzas armadas. Entre sus competencias estaban la de convocar y disolver la asamblea, vetar sus leyes y nombrar cargos inferiores. A pesar de que parecía tener enormes poderes, su autoridad estaba en la práctica bastante limitada. Muchos le consideraban un extraño, y debía discutir constantemente con las asambleas coloniales cuestiones como las asignaciones, e incluso su propio salario.

Las asambleas eran electivas en todas las colonias, y eran verdaderamente representativas o, al menos, mucho más representativas que el Parlamento británico de aquella época. Sólo votaban los propietarios, pero eran propietarios, en realidad, entre el 50 y el 80 por ciento de los varones adultos blancos. Imitando el ejemplo de la Cámara de los Comunes contra los Estuardo, estas asambleas coloniales pronto aprendieron a usar su control del dinero para obtener prerrogativas de los gobernadores. A comienzos del siglo XVIII, habían alcanzado de esta manera un nada despreciable grado de autonomía, sobre todo en los asuntos locales.

Las estructuras institucionales de gobierno reflejaban las diferencias económicas y sociales de las diversas colonias. Por ejemplo, en Nueva Inglaterra la autoridad sobre los temas locales era competencia de las asambleas ciudadanas, en la que todo hombre libre disfrutaba de derecho a voto. Esto era posible debido a que esta colonia disfrutaba de unos asentamientos bastante compactos y bien organizados, lo que facilitaba este tipo de órganos de autogobierno. Así, cuando estos habitantes abandonaron Nueva Inglaterra para ocupar nuevas tierras, llevaron consigo su tradicional sistema de gobierno municipal, que en la actualidad, incluso, sigue sirviendo como foro para decidir acerca de los asuntos locales en muchas partes de los Estados Unidos.

En las colonias del sur no triunfó, sin embargo, este sistema de democracia directa. La entidad administrativa y judicial básica era allí el tribunal del condado, que estaba formado por jueces de paz que nombraba el gobernador. Éste también nombraba al sheriff, primer mandatario del condado, que estaba encargado de mantener la paz, recaudar impuestos y supervisar el correcto desarrollo de las elecciones.

No existían aún partidos políticos, pero sí posiciones sectarias y controversias, a veces bastante fuertes, sobre diversos temas. Una de las más graves desembocó en la Rebelión de Bacon, en Virginia, en el año 1676. Cuando los encuentros con los indios se hicieron allí más dramáticos, muchos plantearon la necesidad de expulsarlos y expandir los límites del territorio del condado. Nathaniel Bacon, un exitoso dueño de plantación que había llegado de Inglaterra, levantó un ejército de voluntarios que finalmente, en vez de luchar contra los indios, acabó marchando sobre Jamestown y tomando el poder. La rebelión fue finalmente sofocada por el legítimo gobernador, William Berkeley, que recuperó el poder y ejecutó a treinta y siete rebeldes.

3. Las guerras coloniales

3.1. El tratado de Utrecht (1713-1714)

El tratado de Utrecht (1713-1714) puso fin a la guerra de Sucesión Española, conocida en las colonias como guerra de la reina Ana, supuso el fin de la hegemonía francesa y el principio de la hegemonía británica. Desde entonces, Inglaterra utilizó su hegemonía indirecta para mantener la paz y el equilibrio en el continente europeo; pero en América persiguió su política de desarrollo comercial y expansión colonial, frente a los dos imperios que obstaculizaban sus objetivos: Francia y España. De esta forma, a partir de 1713 todos los conflictos internacionales tuvieron resonancia en los territorios coloniales del norte de América o fueron estos territorios motivo de las guerras entre los imperios europeos, exigiendo así la participación de los colonos en el esfuerzo bélico.

3.2. La guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1742)

La guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1742) enfrentó a Gran Bretaña y España por el control del comercio caribeño. La guerra se disputó en Florida y el Caribe, donde las tropas británicas, reclutadas en Georgia y Carolina del Sur, financiadas con dinero colonial, pero mandadas por oficiales británicos, tenían el propósito de invadir Florida y adueñarse de Cartagena de Indias y Cuba. Los colonos fracasaron debido en parte por la ineficacia y arrogancia de los oficiales británicos.

3.3. La guerra del Rey Jorge (1744-1748)

En la guerra del Rey Jorge (1744-1748), nombre con que se conocía en las colonias la guerra de Sucesión Austríaca. Franceses e ingleses se enfrentaron por el control de los bosques de la región del Maine, Illinois, el valle del río Ohio y la región de los Grandes Lagos. Ambos imperios tenían una presencia y objetivos coloniales muy distintos en Norteamérica. Los colonos británicos eran una población en expansión de casi dos millones de personas, asentados en colonias independientes en la Costa Atlántica. Los colonos franceses, centrados en Québec, eran solamente 80.000, dispersos por un enorme territorio salvaje que iba de los Grandes Lagos a Nueva Orleans, siguiendo el curso del río Mississippi. Pero Francia tenía la ventaja de que la población era muy homogénea, su autoridad estaba centralizada y contaba con la alianza de las naciones indias frente a los ingleses, pues a diferencia de los colonos ingleses no tenía interés en la explotación agrícola de su territorio.

Los colonos de Nueva Inglaterra planearon, financiaron y ejecutaron con éxito la toma de Louisbourg, la fortaleza francesa en Nueva Escocia, que fue la principal victoria de esta guerra; pero el imperio británico, la devolvió a Francia en 1748 a cambio de Madrás en la India, sin tener en cuenta los intereses de los colonos.

Seis años después, franceses e ingleses se volvieron a enfrentar definitivamente por el control de Norteamérica.

3.4. La guerra de los Siete Años (1754-1763)

KunersdorffLa guerra de los Siete Años, que duró nueve en las colonias norteamericanas (1754-1763) y se llamó guerra franco-india, se inició en América, sus motivos fueron estrictamente coloniales y tuvo en América su escenario principal. El motivo fue otra vez la competencia por el control del valle del Ohio, entre los colonos de Virginia, que lo consideraban su zona de expansión al oeste, y Canadá, sobre la que aspiraban a expandirse los colonos de Nueva Inglaterra, Los primeros choques entres virginianos, mandados por el teniente coronel de la milicia, George Washington, de veintidós años, y franceses, tuvieron lugar en la confluencia del río Ohio y acabaron con la derrota de los virginianos.

Tras esta derrota Inglaterra decidió enviar a Norteamérica solamente dos regimientos, mandados por el general Edward Braddock, esperando que fuera una guerra localizada. Por otro lado, fracasaba el llamado Plan de Unión de Albany, para establecer entre ocho de las trece colonias un plan de defensa común, que les permitiera reclutar un ejército y financiarlo. En 1755, el pequeño Ejército británico, al que se unieron tropas de las colonias directamente amenazadas, sufrió severas derrotas frente a los franceses, mientras la guerra se extendía por todo el mundo: el Atlántico, el Mediterráneo, las Indias Occidentales, El Océano Índico y Asia. Las derrotas continuaron en 1756-1757, hasta que William Pitt, nombrado presidente del Consejo de Ministros, comprendiendo que lo esencial de esa guerra era el control de Norteamérica, trasladó a las colonias un ejército de 25.000 hombres, al que se unieron otros 25.000 colonos.

En 1759 los británicos consiguieron controlar el valle del río Ohio. Los primeros éxitos militares en Norteamérica se extendieron ese mismo año a todos los escenarios bélicos, con victorias en la India y África y la confirmación del poderío naval británico. A estas victorias se unirían también en 1759 la toma de Québec y en 1760 la conquista de Montréal. Aunque la guerra aún continuaría en el oeste, el poderío francés se había acabado en el continente americano.

4. Las causas de la independencia

La revolución americana supuso la independencia de una de las más prósperas posesiones coloniales del siglo XVIII. Ubicadas a lo largo de la franja atlántica de América del Norte, las trece colonias que se vieron involucradas en las luchas independentistas fueron por el norte, Massachusetts (Nueva Inglaterra), Connecticut, Nueva Hampshire, Rhode Island, en el centro, Nueva Jersey, Nueva York, Delaware, Pensilvania y hacia el sur, Virginia, Maryland, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia.

4.1. Causas políticas

La forma de gobierno que Inglaterra auspició en sus posesiones introdujo una embrionaria participación directa de la población en sus asuntos internos cuya autoridad recaía en las asambleas de ciudadanos.

A mediados del siglo XVIII, la estructura social dentro de las colonias indicaba la ubicación en la cúspide del poder de una oligarquía territorial que a través de varias generaciones había controlado las asambleas ciudadanas, cuya ideología era profundamente conservadora. Pero a su lado comenzó a surgir una amplia y próspera clase media dispuesta a defender la tolerancia, el libre desarrollo de sus propiedades y el comercio ante las exigencias de la Corona. Este último sector, afincado especialmente en Boston, Nueva York, Filadelfia, Newport o Charleston, se convertiría en guía de la revolución promoviendo organizaciones secretas en las que adoptaron el nombre de “Hijos de la Libertad”.

Las causas de la independencia hay que ubicarlas en diversos niveles. La más profunda de éstas apunta al cambio de mentalidad que experimentaron estos territorios con la oleada migratoria que llega de Europa entre 1700 y 1760. Este fenómeno iba a condicionar una sociedad con una marcada estructura religiosa pluralista, tolerante y desacralizadora del poder que facilitó la introducción del debate moral y ético en la actuación política.

Existe también una causa ideológica que se constata en la rápida recepción que se hace de los derechos naturales y las ideas ilustradas que más adelante nutrirían el movimiento independentista. El cultivo de una retórica basada en el mito, la leyenda y la historia completaron la interiorización de un espíritu localista.

4.2. Causas económicas

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Primera edición de la “Declaratory Act”

La última causa apunta a las transformaciones políticas y económicas que Inglaterra intentó introducir en sus colonias al concluir la guerra de los Siete Años con Francia en 1763.

El alarmante crecimiento de la deuda británica, como consecuencia de la guerra, condujo al rey Jorge III a decretar el aumento de las presiones impositivas sobre sus súbditos de Ultramar. En 1764 la subida que experimentó el impuesto sobre el azúcar, la autorización de pesquisa general dada a los agentes de aduanas para registrar los negocios en busca de contrabando, la creación del ejército permanente y la ley sobre el timbre fueron algunas de las medidas que provocaron la indignación de los colonos. Éstos convocaron asambleas con el fin de expresar su protesta y pedir al Rey su derogatoria.

Una de las asambleas más importantes fue la reunión de la Ley del Timbre celebrada en Nueva York en octubre de 1765. Allí los “Hijos de la Libertad” sentaron las bases para una acción coordinada ante la Corona y perfilaron los primeros derechos compartidos de las trece colonias. Aunque el Parlamento británico oyó el clamor que venía de su posesión americana y suspendió la ley del timbre, poco tiempo después esta misma institución votaba la “Declaratory Act”, una decisión que le reconocía el derecho de establecer impuestos “externos” a las colonias en todos los casos sin excepción. Amparado en este decreto, el Parlamento en 1767 aprobó tres leyes cuyas disposiciones gravaban el derecho de importación del té, el vidrio, el papel, el plomo y otros artículos que las colonias importaban.

4.2.1. Principales impuestos sobre las colonias

El propósito de estas leyes fue mantener el control de la metrópoli, evitar el contrabando y recuperar su economía con la limitación del comercio.

  • Ley del azúcar

leyazucarEl Acta del Azúcar fue una ley para la recaudación de impuestos, aprobada por el Parlamento de Gran Bretaña el 5 de abril de 1764. El preámbulo de la ley decía que “es oportuno que las nuevas provisiones y regulaciones deban ser establecidas para mejorar los ingresos de este Reino […] es justo y necesario que sea erigido un ingreso para costear sus gastos de defensa, protección y seguridad.”

El Acta de la Melaza, aprobada previamente en 1733 y que había establecido un impuesto de seis peniques por cada galón de melaza procedente de las colonias no-británicas, nunca lo había recolectado efectivamente debido a la evasión tributaria en las colonias. Al reducir la tasa impositiva a la mitad e incrementar las medidas para hacer cumplir la ley, el gobierno británico esperaba que el impuesto sería verdaderamente recolectado.

El Acta de la Melaza debía expirar en 1763. Los comisionados aduaneros anticiparon una mayor demanda tanto para la melaza como para el ron, como resultado del fin de la guerra y la adquisición de Canadá. Pensaban que la demanda incrementada haría que una tasa fuertemente reducida fuera pagable y recolectable.

Cuando fue aprobada por el Parlamento, la nueva Acta del Azúcar de 1764 disminuyó en la mitad el impuesto previo a la melaza. Además de prometer un cumplimiento más estricto de la ley, el lenguaje del documento establecía claramente que el propósito de la legislación no era solamente regular el comercio (como el Acta de la Melaza había intentado al cerrar efectivamente el comercio legal con los proveedores no-británicos), sino también incrementar los ingresos.

El Acta del Azúcar llegó a las colonias en un momento de depresión económica. Era un impuesto indirecto, pero los colonos conocían bien su existencia.

El Acta del Azúcar fue revocada en 1766 y remplazada con el Acta de la renta de 1766, la cual redujo el impuesto a un penique por galón de todas las importaciones de melaza, fuera británica o extranjera. Esto ocurrió casi al mismo tiempo que el Stamp Act era revocado.

  • Ley del timbre

Reacciones de periódicos americanos

Reacciones de periódicos americanos

La Ley del Timbre (Stamp Act, en inglés) fue otro impuesto que impuso Inglaterra a sus colonias norteamericanas en 1765. Consistía en un impuesto sobre todo papel legal, para trámite burocrático e incluso a las editoriales. La idea de la Corona era solventar con estos ingresos los gastos producidos por la Guerra de los Siete Años contra Francia y la defensa de las colonias.

Esto era común en la metrópoli y en otros países europeos, pero desconocido en América. Los colonos se organizaron para resistir esta medida, por considerarla abusiva y también por no haber tomado parte en la decisión de la misma.

Los sectores más afectados por esta ley (comerciantes, hombres de negocios, abogados, periodistas y clérigos) impulsaron un boicot que paralizó el comercio con la metrópoli e impidió que se pusiera en práctica la Ley del Timbre. Este boicot fue exitoso ya que, en marzo de 1766, el Parlamento anuló la ley porque comprendió que era imposible sostenerla contra una oposición tan unida y porque el boicot afectaba los intereses de los mercaderes y fabricantes ingleses. Pero, como el Parlamento no quería renunciar a su derecho de fijar impuestos en las colonias, votó la Ley Declaratoria, que sostenía su legítimo derecho a obligar a las colonias a aceptar su legislación.

  • Los impuestos de Townshend

Charles Townshend, canciller del Tesoro del nuevo gobierno británico presidido por Pitt, amplió las medidas financieras de Greenville para “liberar a Gran Bretaña de un peso considerable”, y propuso gravar una larga lista de mercancías como el plomo, vidrio, té, pinturas o papel, a fin de pagar el ejército y los salarios de los oficiales de Su Majestad acuartelados en Norteamérica.

A raíz de la adopción de estas medidas, las relaciones entre Gran Bretaña y las colonias comenzaron a empeorar.

  • La rebelión del té

rebelion_teFue el comienzo de la guerra de la independencia de las colonias norteamericanas que termino con la independencia de estas en 1776 dando lugar a los Estados Unidos de Norteamérica.

El origen de la revuelta hay que buscarlo al año 1767 con la publicación en la metrópolis de Gran Bretaña de ley Townshend mediante la cual se gravaban una lista de productos con la finalidad de proteger a las compañías Británicas de las Indias.

Este impuesto provocó un boicot en la colonia que habitualmente consumía té procedente de Holanda, produciéndose una reducción de la compra a las compañías de la metrópolis provocándoles graves daños financieros. Sin embargo el consumo no se redujo gracias a la aparición del contrabando del té, que ofrecía precios mucho más competitivos.

La reacción de Gran Bretaña no se hizo esperar promulgando una nueva ley llamada la ley del té, esta ley eliminaba los aranceles a estas empresas. La reacción no se hizo esperar, sobre todo en Boston donde los contrabandistas habían conseguido un estatus social y económico muy importante, comenzando con las amenazas y saqueos tanto de los depósitos como de las casas particulares de los directivos.

El punto álgido sucedió con el ataque al Liberty donde una serie de contrabandistas disfrazados de Indios abordaron el barco que estaba fondeado a la espera de descargar, destruyendo las más de 40 toneladas de té existente en sus bodegas, este ataque se conoció como el día de la fiesta del té.

El gobierno británico reaccionó con extremada dureza con la intención de sofocar la revuelta provocando bastantes muertos en la ciudad de Boston, pero lo único que consiguió fue extender las protesta en el resto de colonias y dar origen a la guerra de la independencia.

  • Ley del acuartelamiento o alojamiento

Mediante esta ley, en 1766, la Corona británica impuso a los colonos la obligación de dar refugio y alimento a los soldados que llegaran de la metrópoli, primero en barracas y casas públicas y después directamente en sus hogares.

Fue otro de los medios por los que la corona intentaba aumentar su control sobre las colonias e imponer otras medidas como los impuestos.

5. El proceso político de la Independencia

5.1. El Congreso Continental

El Congreso Continental es como se conoce a dos cuerpos sucesivos de representantes de las provincias de las Trece Colonias en el siglo XVIII en la Norteamérica británica.

5.1.1. El Primer Congreso Continental

primer_congreso_continentalComo resultado de las ‘leyes intolerables,’ que habían sido aprobadas por el Parlamento Británico, los colonos en América se convencieron de que necesitaban tomar acciones para proteger su vida y su libertad. Fue por eso que convocaron una convención.

El 5 de Septiembre de 1774, 56 delegados, provenientes de 12 de las 13 colonias, fueron enviados para reunirse en Filadelfia. Eran los representantes en el Primer Congreso Continental, y debatieron sobre los derechos de los colonos. Era la primera vez que las colonias se organizaban de esta forma.

El Primer Congreso Continental declaró que los habitantes de las colonias inglesas en América tenían derecho a la vida, a la libertad, y a la propiedad; que sus ancestros, que habían establecido las colonias, tenían los mismos derechos, libertades, e inmunidades que los habitantes libres de Inglaterra; que la emigración no significó que hubieran perdido estos derechos, y que sus descendientes también los tenían.

El Congreso Continental aprobó resoluciones estableciendo que el Parlamento Británico sólo tenía derecho a regular el comercio entre las colonias y Gran Bretaña, pero no tenía derecho de crear leyes que se aplicaran en las colonias. También se resolvió realizar un boicot comercial en conjunto: para diciembre de ese mismo año cesarían las importaciones de cualquier producto de Gran Bretaña y al año siguiente, en el mes de septiembre, las colonias dejarían de exportar sus bienes a esa nación.

La guerra por la independencia se estaba acercando.

5.1.2. El Segundo Congreso Continental

Se denomina Segundo Congreso Continental a la convención de delegados de las Trece Colonias, que comenzó sus reuniones el 10 de mayo de 1775, poco después del estallido de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Supuso una continuación del Primer Congreso Continental, que se reunió durante el año anterior, 1774.

El segundo Congreso se hizo cargo del esfuerzo militar y se fue desplazando lentamente hacia la independencia, adoptando finalmente la Declaración de Independencia de los Estados Unidos el 4 de julio de 1776. Con la formación del ejército, la dirección de sus estrategias, el nombramiento de diplomáticos y suscribiendo tratados oficiales, el Congreso actuó de facto como Gobierno de lo que se convertiría en los Estados Unidos. Con la ratificación de los artículos de la Confederación en 1781, el Congreso pasó a denominarse el Congreso de la Confederación.

Este congreso nombró a un militar de carrera y gran propietario de tierras en Virginia, el Coronel George Washington, comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas. También autorizó el envío de una expedición a Quebec para dominar Canadá y forzar su unión a las trece colonias.

5.1.2.1. Los Artículos de Confederación

Primera página de los Artículos de Confederación

Primera página de los Artículos de Confederación

En 1777, después de que las colonias inglesas en América del Norte ganaran su independencia, el segundo Congreso Continental estableció los Artículos de Confederación y Unión Perpetua. Se trataba de un documento cuyas medidas empezarían a aplicarse en 1781, cuando el último de los trece estados firmó el acuerdo. Los artículos establecían que cada colonia actuaría como un estado independiente, con derecho de aprobar leyes dentro de su territorio.

Debido a la experiencia con Inglaterra, las colonias se mostraban cautelosas ante la posible formación de un gobierno central fuerte. Por este motivo buscaron que el poder siguiera en manos de los estados.

El gobierno formado al amparo de los Artículos de Confederación no tenía un poder ejecutivo ni un poder judicial. Sólo había un comité de delegados compuesto por representantes de cada uno de los estados. Estos individuos conformaban el Congreso, que era una legislatura nacional.

El Congreso era responsable de conducir las relaciones exteriores, declarar la guerra, y mantener un ejército, entre otros asuntos de menor importancia. Sin embargo, los artículos prohibían al Congreso establecer impuestos, regular el comercio interestatal, y hacer cumplir las leyes.

Esta situación finalizaría el 17 de Septiembre de 1787, con la adopción de la Constitución de los Estados Unidos.

6. La Guerra de Independencia de los Estados Unidos

La Guerra de Independencia de los Estados Unidos fue un enfrentamiento armado entre las 13 colonias de América del Norte por un lado y el poder colonial británico. Tuvo lugar desde el año 1775 hasta el 1783. Fue la culminación de la Revolución Americana y de la Declaración de independencia de 1776. Finalizando con la derrota británica y la firma del Tratado de París.

6.1. Inicio del conflicto

Travesía del río Delaware

Travesía del río Delaware

En abril de 1775, las fuerzas británicas al mando del general Thomas Gage intentaron marchar desde Boston hasta las aldeas cercanas de Lexington y Concord, con el fin de apoderarse de los suministros que los colonos habían almacenado allí para sus milicianos locales, conocido como Minutemen.

Los estadounidenses también atacaron a los británicos en su fuerte de Ticonderoga, en Nueva York. Este ataque, dirigido por Ethan Allen, de Vermont, tomo por sorpresa a los británicos. Ticonderoga fue un punto de control importante debido a su valor estratégico por ser utilizado para el transporte de mercancías. En la batalla de Bunker Hill en junio de 1775, los rebeldes americanos tomaron un punto alto de Boston e intentaron desalojar a las fuerzas británicas. Los británicos sufrieron enormes bajas, pero finalmente tomaron la colina, cuando los estadounidenses se quedaron sin municiones y pólvora.

Iniciado el ataque británico, el Segundo Congreso Continental debatió qué medidas tomar contra Gran Bretaña. Los Delegados, reunidos en Filadelfia, nombraron a George Washington general en jefe del ejército rebelde que obligó a los ingleses a evacuar Boston.

El 4 de julio de 1776 el Congreso redactó la Declaración de Independencia de Estados Unidos de América, cuyo preámbulo fue escrito por Thomas Jefferson. El ejército colonial demostró no ser rival para las armadas británicas y sufrió una serie de embarazosas derrotas en la Batalla de Brooklyn Heights. A finales de 1776, Quebec, la ciudad de Nueva York y gran parte de Nueva Jersey estaban en manos británicas. Sin embargo, durante la semana de Navidad, el general George Washington, que se había retirado a Pensilvania, atravesó el río Delaware y de nuevo en Nueva Jersey sitió las periféricas guarniciones británicas en Trenton y Princeton. Esto estableció un patrón que se mantuvo por el resto de la guerra. Los británicos controlaban el territorio que ocupaban con las principales fuerzas, sobre todo de Nueva York y Filadelfia.

6.2. Batalla de Saratoga

La Batalla de Saratoga es considerada por muchos historiadores como el punto de inflexión en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias y la batalla decisiva del enfrentamiento. En 1777, El general británico John Burgoyne con una fuerza de 10.000 hombres pretendía aislar a Nueva Inglaterra del resto de las colonias del norte y causar la mayor cantidad de bajas posibles entre las filas del ejército rebelde. Burgoyne descendió de los bosques canadienses y avanzó hacia el sur con la intención de reunirse con las tropas británicas asentadas en Nueva York, a la espera de que Howe hiciera lo mismo después de atacar Filadelfia. Las tropas inglesas, que constaban de 50.000 militares y 30.000 mercenarios alemanes, además de 7.800 regulares y milicianos, no fueron capaces de soportar el contraataque de 14.000 regulares y milicianos americanos al mando de George Washington obtenidos voluntariamente tras una leva de voluntarios que hizo en 1775. Como resultado del enfrentamiento, se produjeron 8.000 bajas americanas y 1.600 inglesas, y se hicieron 6.000 prisioneros ingleses.

Durante el invierno de 1777-78, los estadounidenses acamparon en Valley Forge (Pensilvania). Mientras que las tropas británicas al mando del general Howe seguían con la ocupación de Filadelfia.

En 1779 la invasión británica a través de Georgia hacia las Carolinas, resultó ser un fracaso importante para los comandantes británicos.

6.3. Ayuda extranjera

El nuevo gobierno tuvo que atraer el respeto, la ayuda y el reconocimiento de otras naciones. Uno de los primeros en hacerlo fue España, que tenían colonias al sur de las colonias inglesas.

Uno de los mayores éxitos vino de los esfuerzos diplomáticos de Benjamin Franklin, que fue enviado a París para negociar con el enemigo tradicional de Gran Bretaña, y tratar de obtener el apoyo de Francia.

Después de la batalla de Saratoga, Francia consideró que los Estados Unidos podían derrotar a los británicos, por lo que Francia comenzó a enviar barcos cargados con armas de fuego, municiones, ropa, pólvora y otros bienes necesarios.

Por su parte, España, aunque enseguida ayudó a los rebeldes con dinero, armas y municiones, se mostró reacia a la intervención directa, debido al temor del Secretario de Estado, el Conde de Floridablanca, a las consecuencias de un conflicto armado. Los objetivos españoles en América eran expulsar a los británicos tanto del golfo de México como de las orillas del río Mississippi y conseguir la desaparición de sus asentamientos en América Central.

Con la entrada de Francia en el conflicto bélico, en 1778, la lucha se trasladó a las colonias del sur.

En 1979 España declaró la guerra a Inglaterra, firmando un acuerdo con Francia (Tratado de Aranjuez, 12 de abril de 1779), por el cual España conseguía una serie de concesiones a cambio de unirse a Francia en la guerra. Francia se comprometía a ayudar a España en la recuperación de Menorca, Mobile, Pensacola, la bahía de Honduras y la costa de Campeche y declaraba que no concluiría la paz mientras no hubiera una devolución de Gibraltar a España. Esto provocó que los británicos tuvieran que desviar a Gibraltar tropas destinadas en un principio a la guerra en las colonias.

La falta de efectivos británicos que pudieran atender todos los frentes hizo que algunos puertos franceses que estaban bloqueados por los británicos, fueron desbloqueados, permitiendo a los franceses llevar tropas a América al mando del Marqués de La Fayette y el Conde de Rochambeau, siendo esta ayuda de gran importancia para los colonos.

Más tarde Holanda también se unirá a la coalición formada por España y Francia, con la intención de posicionarse en el dominio de los mares.

6.4. Fin de la guerra

El avance de los colonos hizo que las fuerzas británicas al mando del General Cornwallis se vieran rodeadas en Virginia por un ejército franco-americano comandado por George Washington y el Conde de Rochambeau y por una flota francesa proveniente de la Antillas francesas capitaneada por el almirante de Grasse y la escuadra del conde de Barras, propiciando que el mayor ejército británico en América fue derrotado en Yorktown el 19 de octubre de 1781.

6.5. El tratado de París de 1783 (la Paz de Versalles)

El cansancio de los participantes y la evidencia de que la distribución de fuerzas, con el predominio inglés en el mar, hacía imposible un desenlace militar, condujo al cese de la hostilidad.

El Tratado de París se firmó en septiembre de 1783 entre Gran Bretaña, Estados Unidos, España y Francia. Mediante este tratado:

  • Se reconocía la independencia de Estados Unidos de América y otorgó a la nueva nación todo el territorio al norte de Florida, al sur del Canadá y al este del Río Mississippi. El paralelo 32º se fijaba como frontera norte. Gran Bretaña renunció, asimismo al valle del Ohio y dio a Estados Unidos plenos poderes sobre la explotación pesquera de Terranova.
  • Se reconocía la independencia de Estados Unidos de América y otorgó a la nueva nación todo el territorio al norte de Florida, al sur del Canadá y al este del Río Mississippi. El paralelo 32º se fijaba como frontera norte. Gran Bretaña renunció, asimismo al valle del Ohio y dio a Estados Unidos plenos poderes sobre la explotación pesquera de Terranova.
  • España mantenía los territorios recuperados de Menorca y Florida oriental y occidental. Por otro lado recuperaba las costas de Nicaragua, Honduras (Costa de los Mosquitos) y Campeche. Se reconocía lasoberanía española sobre la colonia de Providencia y la inglesa sobre Bahamas. Sin embargo, Gran Bretaña conservaba la estratégica posición de Gibraltar (Londres se mostró inflexible, ya que el control del Mediterráneo era impracticable sin la fortaleza de la Roca).
  • Francia recuperaba algunos enclaves en las Antillas, además de las plazas del río Senegal enÁfrica.
  • Holanda recibía Sumatra, estando obligada a entregar Negapatam (en laIndia) a Gran Bretaña y a reconocer a los ingleses el derecho de navegar libremente por el Índico.
  • Gran Bretaña mantenía a Canadá bajo su Imperio, a pesar de que los estadounidenses trataron de exportar a tierras canadienses surevolución.
  • Finalmente, se acordó el intercambio de prisioneros.

En general los logros alcanzados pueden juzgarse como favorables para España y en menor medida para Francia a pesar del elevado coste bélico y las pérdidas ocasionadas por la casi paralización del comercio con América un pesado lastre que influiría sobre la posterior situación económica española. Por otra parte, el triunfo de los rebeldes estadounidenses sobre Inglaterra no iba a dejar de influir en un futuro próximo sobre las colonias españolas. Esta influencia vino por distintos caminos: la emulación de lo realizado por comunidades en similares circunstancias, la solidaridad de los antiguos colonos con los que aún lo eran, la ayuda de otras potencias interesadas en la desaparición del imperio colonial hispano, etc. Pero estos aspectos se manifestaron de un modo claro durante las Guerras napoleónicas.

Territorio de Norteamérica antes y después de los Tratados de París 1763

Territorio de Norteamérica antes y después de los Tratados de París 1763

7. La constitución del nuevo Estado

7.1. Aportaciones ideológicas anteriores a la independencia

En el nuevo Estado, de forma progresiva, la sociedad estamental que se viene arrastrando desde el feudalismo va teniendo menos relevancia y emerge una nueva clase social, la burguesía, que adquiere conciencia de su poder económico y su impotencia política, de forma que conquistará el gobierno a lo largo del siglo siguiente a través de diversas revoluciones (1820, 1830, 1848) en que va ampliando su presencia en los órganos políticos del estado relegando a la aristocracia a un papel subalterno.

El siglo XVIII constituye, en general, una época de progreso de los conocimientos racionales y de perfeccionamiento de las técnicas de la ciencia. Fue un período de enriquecimiento que potenció a la nueva burguesía, si bien se mantuvieron los derechos tradicionales de los órdenes privilegiados dentro del sistema monárquico absolutista. Sin embargo, la historia del siglo XVIII consta de dos etapas diferenciadas: la primera supone una continuidad del Antiguo Régimen (hasta la década de 1770), y la segunda, de cambios profundos, culmina con la Revolución Estadounidense, la Revolución francesa y Revolución industrial en Inglaterra.

En la segunda mitad del siglo XVIII, pese a que más del 70% de los europeos eran analfabetos, la intelectualidad y los grupos sociales más relevantes descubrieron el papel que podría desempeñar la razón, íntimamente unida a las leyes sencillas y naturales, en la transformación y mejora de todos los aspectos de la vida humana.

D'Alembert

D’Alembert

Para entender correctamente el fenómeno de la Ilustración hay que recurrir a sus fuentes de inspiración fundamentales: la filosofía de Descartes -basada en la duda metódica para admitir sólo las verdades claras y evidentes- y la revolución científica de Newton, apoyada en unas sencillas leyes generales de tipo físico. Los ilustrados pensaban que estas leyes podían ser descubiertas por el método cartesiano y aplicadas universalmente al gobierno y a las sociedades humanas. Por ello, la élite de esta época sentía enormes deseos de aprender y de enseñar lo aprendido, siendo fundamental la labor desarrollada por Diderot y D’Alembert cuando publicaron la Encyclopédie raisonée des Sciences et des Arts entre 1751 y 1765, completada en 1764 con el Dictionnaire philosophique, de Voltaire.

Como característica común hay que señalar una extraordinaria fe en el progreso y en las posibilidades de los hombres y mujeres, para dominar y transformar el mundo.

Los ilustrados exaltaron la capacidad de la razón para descubrir las leyes naturales y la tomaron como guía en sus análisis e investigaciones científicas. Defendían la posesión de una serie de derechos naturales inviolables, así como la libertad frente al abuso de poder del absolutismo y la rigidez de la sociedad estamental del Antiguo Régimen. Criticó la intolerancia en materia de religión, las formas religiosas tradicionales y al Dios castigador de la Biblia, y rechazó toda creencia que no estuviera fundamentada en una concepción naturalista de la religión. Estos planteamientos, relacionados íntimamente con las aspiraciones de la burguesía ascendente, penetraron en otras capas sociales potenciando un ánimo crítico hacia el sistema económico, social y político establecido, que culminó en la Revolución francesa.

7.2. La Declaración de Independencia

El 4 de Julio de 1776, en guerra contra Gran Bretaña, el Congreso Continental adoptó un documento para formalizar la independencia. Su redacción había sido encargada a Thomas Jefferson, un colono oriundo de Virginia, reconocido por su habilidad para escribir con claridad y elocuencia. Influenciado por las ideas del filósofo inglés John Locke, Jefferson era un firme defensor de los derechos individuales.declaracion_independencia

La declaración comienza diciendo que cuando un pueblo disuelve los lazos políticos que lo conectan con otro, un respeto a las opiniones de la humanidad requiere que se declaren las causas que lo impulsan a la separación. Luego sigue una frase contundente, que sería ampliamente utilizada desde ese entonces en defensa de los derechos individuales:

“Sostenemos estas verdades como evidentes por sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador con ciertos derechos inalienables; que entre ellos están la vida, la libertad, y la persecución de la felicidad.”

A continuación se afirma que los gobiernos son instituidos para proteger estos derechos; que su poder deriva del consentimiento de los gobernados, y que cuando un gobierno se vuelve destructivo hacia este propósito, es el derecho del pueblo alterarlo o abolirlo, e instituir uno nuevo, fundándolo sobre principios que sean más proclives a tener como consecuencia la seguridad y felicidad de las personas.

Luego viene una nutrida enumeración de todas las injurias y usurpaciones cometidas por el Rey de Gran Bretaña, a las que se les adjudica como objetivo directo el establecimiento de una tiranía sobre los estados.

Llegando al final, el documento expresa que todas las peticiones de remedio a esta situación fueron ignoradas o contestadas con más injurias, y finalmente afirma que las colonias son estados independientes absueltos de cualquier lealtad a la Corona Británica, quedando absolutamente disuelta toda conexión política con el Estado de Gran Bretaña.

El documento es firmado por 56 representantes de las 13 colonias, quienes según indica previamente el texto, apoyan la declaración confiando en la protección de la divina Providencia y comprometiendo mutuamente ante los demás sus vidas, sus fortunas, y su honor.

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos es uno de los símbolos de libertad más preciados de la humanidad.

7.3. La Constitución y la declaración de derechos

bill_of_rightsEn 1787, en la ciudad de Filadelfia, tuvo lugar una convención cuyo objetivo era solucionar los problemas derivados de los Artículos de Confederación, que era el documento que establecía la forma de gobierno central hasta ese entonces. Varios de los representantes participantes decidieron que era preferible crear una nueva constitución en vez de modificar los artículos.

Después de varios meses de debate, estos representantes terminaron firmando la Constitución de los Estados Unidos. En este documento estaría la ley suprema por la que se regiría una nueva nación: Estados Unidos de América.

El nuevo gobierno federal sería más fuerte que el anterior. Para evitar que en el futuro surgiera una tiranía, el poder fue dividido en tres ramas de gobierno separadas: la ejecutiva, la legislativa, y la judicial. Mediante un sistema de control y equilibrio, cada rama del gobierno evitaría que las otras se volvieran demasiado poderosas.

Con el objetivo de asegurar el respeto a la soberanía de los individuos, la constitución protegía ciertos derechos de las personas. Para profundizar este aspecto, poco después de su creación, se agregaron 10 enmiendas que son conocidas como la “Carta de Derechos.”

Entre los derechos y libertades que la Carta de Derechos garantiza se encuentran los siguientes: la libertad de expresión, la libertad de asamblea, la libertad religiosa, la libertad de petición, y el derecho a tener y portar armas; el derecho a no ser sometido a registros e incautaciones irrazonables, o a castigos crueles e inusuales; el derecho a no testificar contra uno mismo, al debido proceso, y a un juicio rápido con un jurado imparcial y local.

La Carta de Derechos juega un papel central en el derecho estadounidense y en su gobierno, y continúa siendo un símbolo fundamental de la libertad y la cultura de la nación.

Desde ese entonces, con un total de 27 enmiendas, la Constitución provee el marco para la organización del gobierno de Estados Unidos de América.

constitucion1787

7.4. Las instituciones

El nuevo Estado tendría una estructura federal. Cada Estado tenia su propio gobierno, que podía tomar decisiones en determinados asuntos (policía, salud, enseñanza, justicia…) y por encima de ellos estaba un gobierno federal fuerte, responsable de la política exterior, defensa, comercio, impuestos y moneda del país.

El texto constitucional establecía una forma de gobierno republicana y aseguraba la separación y el equilibrio de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). El poder ejecutivo quedó en manos del Presidente con amplios poderes. Su mandato duraba cuatro años siendo elegido por los compromisarios de cada Estado. George Washington fue elegido primer presidente de los Estados Unidos de América.

El poder legislativo residía en el Congreso, dividido en dos cámaras:

  • La Cámara de Representantes, elegidos por sufragio directo cada dos años en que cada Estado tendría un número de representantes proporcional al de su población.
  • El Senado, en que cada Estado tendría dos representantes.

El poder judicial residía en el Tribunal Supremo formado por nueve miembros nombrados por el presidente. La Constitución fue ratificada en 1788 y se completaba con una Declaración de Derechos que garantizaba la libertad de religión, de prensa, de expresión, de reunión, de petición y el derecho a ser juzgado por un jurado. Asimismo nadie podía ser privado de su vida, de su libertad o de su propiedad, sin un procedimiento judicial adecuado. La esclavitud no fue abolida en los Estados del Sur.

La revolución americana constituye el primer ejemplo de revolución triunfante basada en los principios del liberalismo político lo que explica lo que explica su impacto en el resto del mundo, En Europa inspiró la lucha revolucionaria de la burguesía.

Esquema de los tres poderes del Estado

Esquema de los tres poderes del Estado

7.5. Consecuencias de la Independencia

  • Desde el punto de vista económico, los Estados Unidos de Norteamérica se liberaron de las trabas mercantilistas que les imponía la metrópoli cuando eran colonias y se lanzaron a un proceso de expansión económica y territorial (conquista del Oeste) que los llevó a convertirse en una gran potencia.
  • Desde el punto de vista social, la burguesía asumió el liderazgo de una moderna sociedad de clases mientras otros estados permanecían anclados todavía en la sociedad estamental.
  • Desde el punto de vista internacional, surgió el primer ejemplo de descolonización. En cuanto al carácter internacional del conflicto hay que distinguir entre dos casos:
    • Para Francia la guerra implicó un considerable gasto y la agudización de la crisis del Antiguo Régimen. Seis años después de concluido el conflicto americano estallaría su propia Revolución.
    • España se anexionó extensas áreas del sur de Norteamérica, pero por otro, asistió impotente a la propagación de las ideas revolucionarias en sus territorios ultramarinos. Décadas más tarde perdería la mayor parte de sus colonias.
  • Desde el punto de vista político-ideológico, se consumó la primera revolución de carácter liberal que permitió hacer realidad las ideas más avanzadas de la Ilustración. La Constitución de 1787 fue la primera escrita de la historia.
  • La República Federal que articuló el nuevo Estado llevó a la práctica la división de poderes de Montesquieu:
    • El legislativo recayó en el Congreso (dividido en dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes).
    • El judicial descansaba sobre el Tribunal Supremo.
    • El ejecutivo fue encarnado por el Presidente de la República, el primero de los cuales fue George Washington.

8. Los protagonistas de la independencia

Washington, Jefferson, Roosevelt, y Lincoln (izqda. a dcha.)

Washington, Jefferson, Roosevelt, y Lincoln (izqda. a dcha.)

8.1. George Washington

george_washingtonGeorge Washington nació el 22 de febrero de 1732 a orillas del río Potomac, en la finca de Bridge’s Creek, en el antiguo condado de Westmoreland, en el actual estado de Virginia. Pertenecía a una distinguida familia inglesa, oriunda de Northamptonshire, que había llegado a América a mediados del siglo XVII y había logrado amasar una considerable fortuna. Su padre, Augustine, dueño de inmensas propiedades, era un hombre ambicioso que había estudiado en Inglaterra y que al enviudar de su primera mujer, Jane Butler, quien le había dado cuatro hijos, contrajo segundas nupcias con Mary Ball, de una respetable familia de Virginia, que le dio otros seis vástagos, entre ellos George.

Poco se sabe de la infancia del futuro presidente, salvo que sus padres lo destinaban a una existencia de colono y por ello no fue más allá de las escuelas rurales de aquel tiempo: entre los siete y los quince años estudió de modo irregular, primero con el sacristán de la iglesia local y luego con un maestro llamado Williams. Alejado de toda preocupación literaria o filosófica, el muchacho recibió una educación rudimentaria en lo libresco, pero sólida en el orden práctico, al que lo inclinaba su activo temperamento.

Ya en la temprana adolescencia estaba suficientemente familiarizado con las tareas de los colonos como para cultivar tabaco y almacenar las uvas. En esa época, cuando tenía once años, murió su padre y pasó a la tutela de su hermanastro mayor, Lawrence, un hombre de buen carácter que, en cierta forma, fue su tutor. En su casa, George conoció un mundo más amplio y refinado, pues Lawrence estaba casado con Anne Fairfax, una de las grandes herederas de la región y acostumbraba codearse con la alta sociedad de Virginia.

Un colono con vocación militar

Escuchando los relatos de su hermanastro, se despertó en él una temprana vocación militar y a los catorce años quiso hacerse soldado.

A partir de allí, las agotadoras jornadas en campo abierto, sin comodidades y expuesto a los peligros de la vida salvaje, le enseñaron no sólo a conocer las costumbres de los indios y las posibilidades de colonización del Oeste, sino a dominar su cuerpo y su mente, templándolo para la tarea que el futuro le reservaba.

Por entonces, ingleses y franceses se disputaban el dominio de América del Norte, y la controversia sobre las rutas de la cabecera del Ohio había conducido a una extrema tensión entre los colonos. Washington se alistó en el ejército, y poco después de la muerte de su hermanastro fue nombrado por el gobernador Robert Dinwiddie comandante del distrito.

Declarada en 1756 la guerra de los Siete Años, que para los colonos ingleses en América suponía la lucha por su expansión frente al predominio francés, Washington fue designado teniente coronel del regimiento de Virginia a las órdenes del general Fry. Al morir éste en combate, le sucedió como jefe supremo de las fuerzas armadas del condado, pasando poco después a formar parte del estado mayor del general Braddock, que dirigía las tropas regulares enviadas por Inglaterra.

El constructor del Estado

En plena guerra, en 1778, el Congreso había promulgado la Ley de Confederación, primera tentativa para constituir un bloque homogéneo con los trece estados de la Unión. Pero esta fórmula política dio escasos resultados, pues la guerra y la posguerra exigían más un poder central fuerte que un gobierno sin atribuciones. En la cumbre del prestigio y la fama, después de los triunfos militares, Washington tuvo que hacer frente a los problemas de la reconstrucción nacional. Por un lado se negó a aceptar la corona que algunos notables le ofrecían, dedicándose a combatir la reacción monárquica de algunos sectores del país, y por otro proclamó la necesidad de establecer una constitución.

Su postura federalista, defensora de la implantación de un poder central eficiente que defendiera los intereses americanos en el exterior y equilibrara las tendencias partidistas de los territorios, supo conciliarse con la de los republicanos, partidarios de conservar la independencia política y económica de los estados. El acuerdo entre ambos grupos fue expresado por la Constitución del 17 de septiembre de 1787, la primera carta constitucional escrita que reguló la forma de gobierno de un país. Una vez más, las dotes de organización y dirigente de Washington hicieron que las esperanzas fueran puestas en él, y el Congreso lo eligió como primer presidente de los Estados Unidos en 1789.

La prudencia, la sensatez y sobre todo un respeto casi religioso a la ley, fueron las notas dominantes de sus ocho años de gobierno.

8.2. Thomas Jefferson

thomas_jeffersonTercer presidente de los Estados Unidos de América (Shadwell, Virginia, 1743 – Monticello, Virginia, 1826). Thomas Jefferson pertenecía a la aristocracia de grandes hacendados del Sur, posición que había completado haciéndose abogado. Sus inquietudes intelectuales le acercaron a la filosofía de las Luces y a las ideas liberales, haciéndole abandonar la religión.

Empezó a participar en la política de Virginia desde 1769, defendiendo la tolerancia religiosa y una enseñanza pública igualitaria. Cuando se agravó el conflicto entre Gran Bretaña y sus trece colonias norteamericanas, Jefferson defendió los derechos de éstas.

Durante la siguiente Guerra de Independencia, Thomas Jefferson fue elegido delegado de Virginia en la Convención continental de Filadelfia (1775), donde se distinguió como orador y como autor de declaraciones políticas. Redactó el borrador de la Declaración de Independencia (1776); justificó la rebelión por las transgresiones del rey Jorge III contra los derechos reconocidos a los ciudadanos por la constitución no escrita de Gran Bretaña; su defensa de la democracia, de la igualdad, del derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos y del derecho natural de los hombres «a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad» han marcado la historia posterior de los Estados Unidos.

Otro documento fundamental del que fue inspirador fue la Ordenanza del Noroeste (1787): en ella se regulaba la forma de expansión de las trece colonias originarias hacia los amplios territorios por colonizar en el Oeste, estableciendo en ellos gobernadores nombrados por el Congreso hasta que alcanzaran entidad demográfica suficiente para ser admitidos como Estados de la Unión.

Thomas Jefferson fue gobernador de Virginia en 1779-81. Después fue miembro del Congreso, defendiendo sin éxito la abolición de la esclavitud. Como embajador de Estados Unidos en París (1785-89) aprovechó su experiencia para asesorar al primer gobierno surgido de la Revolución francesa (1789). Más tarde fue nombrado por Washington primer secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores) de Estados Unidos (1790-93).

En 1796 perdió Thomas Jefferson las elecciones presidenciales frente al federalista John Adams, por lo que, en virtud de una disposición constitucional luego derogada, se convirtió en vicepresidente como segundo candidato más votado (1797-1801). Finalmente, ganó las elecciones en 1800 y 1804, por lo que fue presidente entre 1801 y 1809.

Lo más relevante de sus dos mandatos fue la consolidación de un reparto de funciones entre los poderes constitucionales, según el cual el gobierno federal se encargaría de la defensa y la política exterior, dejando a los Estados una amplia autonomía política interior; con ello llevó a la práctica sus convicciones filosóficas sobre la necesidad de limitar al poder para salvaguardar la libertad.

Jefferson también favoreció la futura expansión de los Estados Unidos, al adquirir a Francia el extenso territorio de Luisiana y potenciar las exploraciones hacia el oeste de Lewis y Clark.

Participó activamente en el proceso de independencia de los Estados Unidos. Comenzó realizando diversos viajes a Londres, entre 1757 y 1775, como representante encargado de abogar los intereses de Pensilvania. Llegó a intervenir ante la Cámara de los Comunes en 1766.

8.3. Benjamin Franklin

benjamin_franklin

(Boston, 1706 – Filadelfia, 1790) Político, científico e inventor estadounidense. Benjamin Franklin cursó únicamente estudios elementales, y éstos sólo hasta la edad de diez años. A los doce comenzó a trabajar como impresor en una empresa propiedad de uno de sus hermanos. Más tarde fundó el periódico La Gaceta de Pensilvania, que publicó entre los años 1728 y 1748. Publicó además el Almanaque del pobre Richard (1732-1757) y fue responsable de la emisión de papel moneda en las colonias británicas de América (1727).

El interés de Benjamin Franklin por los temas científicos comenzó a mediados de siglo y coincidió con el inicio de su actividad política, que se centró en diversos viajes a Londres, entre 1757 y 1775, con la misión de defender los intereses de Pensilvania. Participó de forma muy activa en el proceso que conduciría finalmente a la independencia de las colonias británicas de América, intervino en la redacción de la Declaración de Independencia (1776) junto a Jefferson y J. Adams, y se desplazó a Francia en busca de ayuda para proseguir la campaña contra las tropas británicas.

Finalizada la guerra, Benjamin Franklin fue partícipe en las conversaciones para concluir el tratado de paz que pondría fin al conflicto y contribuyó a la redacción de la Constitución estadounidense.

Su primera incursión en la política tuvo lugar en 1736, año en el que fue elegido miembro de la Asamblea General de Filadelfia. En 1747 organizó la primera milicia de voluntarios para defender Pensilvania, siendo nombrado miembro de la comisión de negociación con los indios nativos en 1749.

Participó activamente en el proceso de independencia de los Estados Unidos. Comenzó realizando diversos viajes a Londres, entre 1757 y 1775, como representante encargado de abogar los intereses de Pensilvania. Llegó a intervenir ante la Cámara de los Comunes en 1766.

Participó de forma muy intensa en este proceso. Influyó en la redacción de la Declaración de Independencia (1776), ayudando a Thomas Jefferson y John Adams, y fue a Francia en busca de apoyo para continuar la campaña contra las tropas británicas. Allí fue nombrado representante oficial estadounidense en 1775, firmó un tratado de comercio y cooperación (1778) y alcanzó el cargo de Ministro para Francia.

Contribuye al fin de la Guerra de Independencia, con la firma del Tratado de París (1783). A partir de ahí, contribuyó a la redacción de la Constitución estadounidense (1787). En 1785 fue elegido gobernador de Pensilvania, y se dedicó de pleno a la construcción de la nación norteamericana. En 1787 comenzó a destacar su carrera como abolicionista, siendo elegido presidente de la Sociedad para Promover la Abolición de la Esclavitud, en el inicio más precoz de un largo proceso que desembocaría en la Guerra de Secesión.

8.4. John Adams

john_adamsJohn Adams (30 de octubre de 1735 – 4 de julio de 1826) fue el segundo Presidente de los Estados Unidos. Es considerado como uno de los padres fundadores del país.

Adams llegó a la prominencia en las primeras etapas de la Revolución Americana. Como delegado de Massachusetts al Congreso Continental, jugó un papel importante en persuadir al Congreso para declarar la independencia, y ayudó a Thomas Jefferson en la redacción de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776. Como representante del Congreso en Europa, fue uno de los negociadores principales del Tratado de París (1783) con Gran Bretaña, y uno de los principales responsables de la obtención de préstamos importantes de banqueros de Ámsterdam. Teórico político e historiador, Adams escribió en gran medida la constitución del estado de Massachusetts en 1780, pero estaba en Europa cuando la Constitución federal se redactó en principios similares. Uno de sus grandes papeles se dio a la hora de elegir a personas para distintos cargos: en 1775, nombró a George Washington como comandante en jefe del Ejército Continental, y, veinticinco años más tarde, nombró a John Marshall como Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

Construyó el ejército y la marina especialmente en el contexto de la guerra naval no declarada (llamada “Cuasi Guerra”) con Francia, 1798-1800. El gran logro de su presidencia fue la solución pacífica de la Cuasi-Guerra frente a la oposición belicista de Hamilton.

En 1800 Adams fue derrotado en la reelección por Thomas Jefferson y se retiró a Massachusetts. Más tarde reanudó su amistad con Jefferson.

Sus logros han recibido mayor reconocimiento en los tiempos modernos, a pesar de que sus contribuciones no fueron inicialmente tan célebres como las de los otros Padres Fundadores.

9. Las repercusiones de la independencia americana

Una de las circunstancias que contribuyen a dar a la Revolución americana un alcance universal es justamente el hecho de ser la primera. Los Estados Unidos de América fueron el primer país del mundo donde se implantó el Nuevo Régimen, y logro prevalecer. Fue así la primera comprobación fáctica de que unas doctrinas consideradas por muchos como utópicas eran realizables por actos positivos.

América fue también un mito, país lejano, y considerado e muchas partes como exótico, presentaba una sociedad de hombres iguales y libres, trabajadores y soberanos. Aquel espectáculo, desfigurado por la distancia, estaba lleno de maravillosas sugestiones.

9.1. Influencia en las revoluciones europeas

El éxito de la Revolución Norteamericana tuvo profundos efectos en Europa y en otras partes del mundo. Los oponentes del viejo régimen en Europa se percataron de ello, un pueblo había tomado su destino en sus propias manos, se había rebelado contra las normas establecidas y había creado un gobierno de su propia elección. Se había obtenido la libertad sin autorización. Las ideas de John Locke – igualdad natural, derechos inalienables, gobierno por consenso del gobernado y el derecho elemental de revolución- se habían reivindicado. La Declaración de Independencia (el 4 de julio de 1776) dio la señal para llamar a la rebelión a los pueblos del Viejo Mundo. Los acontecimientos en América parecieron demostrar que las unidades políticas más pequeñas se podían unir sin recurrir al despotismo.

Los acontecimientos en América del Norte tuvieron una doble influencia a este lado del Atlántico: durante la guerra se reciben con simpatía en los círculos liberales las noticias que llegan, dando la razón a los ilustrados de que era posible un sistema más igualitario, desprestigiando el modelo inglés. Después de la guerra, los veteranos franceses, la diplomacia de Franklin y de otros embajadores influirán en un ambiente de opinión propicio a la revolución que se producirá en Francia.

9.2. Influencia en la independencia del resto de los territorios coloniales de América.

Poco después de declararse independientes de Inglaterra las Trece Colonias americanas, en poco tiempo comenzaron expandiéndose hacia el Oeste, iniciado por la franja del Medio Este.

En 1803 adquirieron a Francia prácticamente toda el área central y anexionaron la Florida. La llegada al Pacífico se produjo con la colonización de los territorios del Noroeste, completando su configuración actual con las conquistas realizadas a México en 1849 y el movimiento de la frontera realizado cuatro años más tarde.

El 1 de enero de 1804, Haití, que por aquél entonces comprendía el total de la isla de Santo Domingo, siguió el camino marcado por los estadounidenses.

Pocos años más tarde, en 1811, aprovechando la debilidad de la corona española por las guerras napoleónicas, Venezuela se declaró independiente, siguiéndole ese mismo año Paraguay. Las Provincias Unidas del Río de La Plata, que más tarde se llamarán Argentina, declaran su independencia en 1812.

La República autónoma del Uruguay se proclama en 1828 Simón Bolivar emprendió, tras la liberación de Venezuela, la del virreinato de Nueva Granada, a partir de 1819. Ambos territorios se integraron en una efímera unidad política que se llamó Colombia, y a los que se unirán Panamá, liberada pacíficamente, y Ecuador, tras la batalla de Pichincha en 1822.

La libertad de Chile se produjo tras la victoria del general San Martín en la batalla de Chacabuco, en 1817.

En 1821 los ejércitos libertadores pasaron a Perú, derrotando a las tropas españolas en la batalla de Junín, producida tres años más tarde, lo que facultó la independencia del país. El Alto Perú, la actual Bolivia, no debió esperar mucho para liberarse, tras vencer las tropas de Sucre al ejército español, el 8 de diciembre de 1824.

Brasil conoce su independencia en 1822, tras autoerigirse emperador Pedro I.

En México, en septiembre de 1821, el Acta de Independencia proclama la libertad del país. Ese mismo año, tras numerosos intentos secesionistas en Centroamérica, se proclaman las Provincias Unidas del Centro de América bajo la forma de una república federal. La formación de los diversos países centroamericanos, aún habrá de esperar algunos años.

10. Cronología de la Independencia de Estados Unidos

Año

Hecho histórico

1760 Coronación del monarca Jorge III.
1763 Firma del Tratado de París. Termina la Guerra de los Siete Años.
1765 Se aprueba la Ley del Timbre o Stamp Act.
1766 Se aprueba la Ley del Acuartelamiento o Quartering Act.
Protestas de los colonos contra la Ley del Timbre.
1767 Ante la magnitud de la ola de protestas suscitadas, Jorge III cede y la Ley del Timbre es anulada.
Se aprueban las Leyes Townshend.
1769 Tropas inglesas de refuerzo desembarcan en América y las autoridades coloniales británicas intentan exigir el cumplimiento de la Ley de Alojamientos de 1765 según la cual los colonos vienen obligados a hospedar y mantener a las tropas británicas.
1770 La oposición de los colonos americanos a la política colonial británica llega a su punto culminante en Boston, donde se produce un serio incidente con las tropas británicas llamado Boston Massacre.
1773 Asalto, por parte de un grupo de colonos radicales, disfrazados de indios, a tres barcos ingleses anclados en el puerto de Boston, cuyos cargamentos de té son arrojados al mar. Es el llamado Boston tea-party. Jorge III reacciona cerrando el puerto de Boston al tráfico comercial, con graves repercusiones para la economía de Massachusetts.
1774 Se reúne en Filadelfia el Primer Congreso Continental, con participación de los delegados de las Trece Colonias (aunque inicialmente, Georgia se mantiene al margen). El Congreso aprueba una declaración de derechos del contribuyente.
1775 Primer incidente armado en Lexington, cerca de Boston, fruto de la decidida voluntad de Jorge III de someter a las colonias por la fuerza. Los ingleses, hostilizados por los colonos, pierden un centenar de soldados.
Los colonos americanos resisten varios ataques de las tropas británicas en Bunker Hill, una colina fortificada cercana a Boston. Aunque finalmente se retiran, este hecho acrecienta notablemente su voluntad de resistencia armada a los británicos.
Se inicia en Filadelfia el Segundo Congreso Continental. George Washington (1732-99), rico hacendado virginiano, es nombrado jefe militar de las milicias insurrectas.
1776 George Washington, después de once meses de bloqueo, obliga al general británico Gage a abandonar Boston.
El 4 de julio, el Congreso de Filadelfia aprueba la Declaración de Independencia, redactada por Thomas Jefferson, John Adams y Benjamín Franklin.
1777 El marqués de La Fayette, con un grupo de voluntarios franceses, se pone al servicio de los colonos americanos.
Después de la batalla de Brandywine, Filadelfia cae en poder de los británicos, pero las tropas americanas, dirigidas por el general Gates, cercan a un ejército británico que, dirigido por Burgyone, descendía del Canadá, y consiguen su capitulación en Saratoga.
1778 Gracias a la intervención de Benjamin Franklin, primer embajador del nuevo país, y del marqués de La Fayette, Francia interviene en el conflicto contra Inglaterra. Una escuadra francesa, al mando del almirante D’Estaign, actúa en las costas americanas.
1779 Con la esperanza de recuperar Menorca y Gibraltar, España interviene también en el conflicto al lado de Francia.
1780 Un ejército francés, al mando del mariscal Jean Baptiste Rochambeau, desembarca en Rhode Island.
1781 Las tropas aliadas de Washington y Rochambeau consiguen cercar a las tropas británicas del general Cornwallis en Torktown, en la bahía Chesapeake, e infligirles una derrota decisiva.
1783 Paz de Versalles: Inglaterra reconoce la independencia del nuevo país. Francia obtiene Toga, Saint Louis y el Senegal. España recupera Menorca y La Florida, pero no Gibraltar.
1787 Los delegados de las Trece Colonias, reunidos en la convención de Filadelfia, aprueban la Constitución americana, redactada fundamentalmente por Thomas Jefferson, que pone en práctica la división de poderes preconizada por Montesquieu y estructura al país como una república federal, cuyo primer presidente es George Washington.

11. Conclusiones

La Revolución se llevó a cabo antes de que comenzara la Guerra. La Revolución estaba en las mentes y los corazones de la gente, era un cambio en sus sentimientos religiosos acerca de sus labores y obligaciones. Mientras se creyó que el Rey, y toda autoridad que de él dimanaba, gobernaba con justicia y piedad, de acuerdo con las leyes y la constitución derivada del Dios de la naturaleza y a él transmitida por sus antecesores, se sentía una obligación de orar por el rey y la reina, y todas las autoridades, como los ministros de Dios, lo hacían por su bien; pero cuando vieron que esos poderes renunciaban a todos los principios de autoridad y se inclinaban por la destrucción de toda seguridad en sus vidas, libertades y propiedades, pensaron que era su obligación orar por el congreso continental, los trece congresos estatales, etc.

La independencia de los Estados Unidos de América y su Constitución es la plasmación de las ideas de la Ilustración de una forma real, suponiendo un cambio radical a nivel socio-político iniciándose la transformación del Antiguo Régimen por un nuevo sistema donde la democracia y la separación de poderes son los nuevos pilares de la sociedad.

12. Bibliografía

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PÉREZ CANTÓ, Mª Pilar y GARCÍA GIRÁLDEZ, Teresa. De colonias a república. Los orígenes de los Estados Unidos de América. Madrid. Editorial Síntesis, S.A., 1995.
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