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La Guerra Civil – Dimensión política e internacional – Consecuencias

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1. LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA GUERRA CIVIL

La Guerra Civil estalla en un contexto marcado por las grandes tensiones ideológicas y políticas del periodo de Entreguerras y caracterizado por los siguientes rasgos:

– La crisis de las democracias, que no pudieron evitar la crisis de 1929 y en algunos casos no fueron capaces de solucionar los problemas de escasez y paro.

– El creciente apoyo a ideologías extremistas y totalitarias, ya sea de derechas (fascismo) o de izquierdas (comunismo).

Pero, sobre todo, fue la amenaza de la expansión fascista, especialmente con el triunfo del nazismo en Alemania y sus tentaciones expansionistas, lo que provocó un realineamiento de las corrientes ideológicas. En general, hubo una tendencia a la construcción de alianzas antifascistas, manifiestas en la creación de los frentes populares, que eran amplias coaliciones que iban desde los defensores del parlamentarismo democrático hasta las organizaciones obreras, incluidas las comunistas.

En este contexto cada vez más politizado, la opinión pública mundial estuvo pendiente de lo que sucedía en España, donde se materializaba la división ideológica entre fascistas y antifascistas que estaría en la base del próximo conflicto mundial. En síntesis, la opinión pública mundial pronto tomó partido por uno de los dos bandos:

– El movimiento obrero, los liberales demócratas e intelectuales progresistas tomaron partido por la República, a la que identificaban con la causa antifascista.

– Por el contrario los simpatizantes del fascismo, pero también conservadores y católicos, se mostraron afines al bando nacional, al que veían como defensor del orden y de la religión y baluarte contra el comunismo.

Cartel francés de ayuda a la República

Cartel francés de ayuda a la República

Llegada de ayuda de la Alemania nazi para la España nacional

Llegada de ayuda de la Alemania nazi para la España nacional

2. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL

Desde el principio, la Guerra Civil Española se convirtió en un conflicto de carácter internacional. El ascenso de Hitler al poder en Alemania y su política expansionista amenazaba con romper la paz mundial. En este contexto, cualquier conflicto como el que había empezado en España podía incrementar la tensión y convertirse en el detonante de una nueva guerra mundial.

En líneas generales, podemos diferenciar tres posturas en torno a la Guerra Civil:

Los apoyos a la España franquista

Básicamente, Franco recibió el apoyo de las dos grandes potencias fascistas.

Alemania

La ayuda de Alemania fue casi inmediata y consistió en el envío de armas, de técnicos y de la Legión Cóndor, unidad de elite de la aviación alemana que protagonizó el bombardeo de Guernica. Además de la afinidad ideológica, la participación alemana estuvo motivada por razones políticas y estratégicas. Hitler cuenta con el estallido de una próxima conflagración mundial y el triunfo de Franco le aseguraría el acceso a las materias primas españolas, así como un apoyo seguro al sur de Francia, enemigo tradicional de Alemania. España fue además un campo de pruebas donde Alemania ensayó tácticas y armas que después utilizaría en la Segunda Guerra Mundial.

Homenaje a la Legión Cóndor en Salamanca

Homenaje a la Legión Cóndor en Salamanca

 

Italia

Al igual que Alemania, la ayuda de Mussolini fue casi inmediata, con el envío de material de guerra y un cuerpo de unos 70.000 soldados, el llamado Cuerpo de Tropas Voluntarias. La intervención de Italia obedecía a motivos estratégicos, ya que la victoria de Franco proporcionaría a Mussolini un aliado en su política de dominio del Mediterráneo. Las tropas italianas fueron decisivas en acciones como la toma de Málaga, la batalla de Guadalajara o la conquista de Santander.

Portugal

En Portugal existe un sistema autoritario similar al que construye Franco. Las afinidades ideológicas son decisivas en la ayuda del gobierno portugués. Esta ayuda no fue muy importante en el terreno material pero sí lo fue en el terreno diplomático o a la hora de facilitar la llegada de armas desde otros países. Además, Portugal entregó a las autoridades franquistas los republicanos huidos que buscaban refugio en el país vecino.

El Vaticano

Aunque en un principio el Vaticano recelaba de la excesiva influencia de las potencias fascistas en la España franquista, los informes sobre las víctimas religiosas en la zona republicana y la presión de la Iglesia española hicieron que el Papa adoptara una postura más firme a favor del bando nacional. En diciembre de 1936 Pío XI dio su bendición personal a Franco y en 1938 ya hubo un reconocimiento oficial de la España nacional. Este respaldo fue muy importante, no en términos económicos o materiales, sino a nivel ideológico pues favoreció el apoyo del catolicismo mundial a Franco.

Cartel con la imagen de Franco y las banderas de sus principales aliados

Cartel con la imagen de Franco y las banderas de sus principales aliados

 

Los apoyos a la República

A diferencia de la rápida ayuda prestada a la España de Franco, la ayuda recibida por la República llegó más tarde y de forma intermitente. Sólo dos países apoyaron claramente a la República: la Unión Soviética y México.

La Unión Soviética

La ayuda de la Unión Soviética obedecía a motivaciones estratégicas. Para Stalin, la ayuda a la causa republicana era un medio de frenar la expansión de las potencias fascistas y una forma de mostrar su acercamiento a las potencias democráticas frente al enemigo común que es Alemania. La ayuda soviética se concretó en el envió de armas y asesores. Para poder pagar esta ayuda, el gobierno de la República recurrió a las reservas de oro del Banco de España, que fueron enviadas a Moscú para servir como depósito con el que pagar ese material. La llegada de los primeros envíos soviéticos fue decisiva en la resistencia de Madrid frente al avance imparable de Franco.

México

Su ayuda se manifestó en el envío de armas y el apoyo diplomático. Sin embargo, tanto por la distancia como por la escasez de recursos, la importancia de esta ayuda no llegó a la altura de la soviética, aunque fue el apoyo más desinteresado que tuvo la República.

La Puerta de Alcalá con el escudo de la URSS y la foto de Stalin

La Puerta de Alcalá con el escudo de la URSS y la foto de Stalin

 

Las Brigadas Internacionales

Constituyeron la más nítida manifestación de solidaridad con la causa republicana. Fueron unidades militares formadas por voluntarios antifascistas de todo el Mundo que acudieron a alistarse para defender la República y que recibían un entrenamiento previo en Albacete. Aunque fueron organizadas por la Internacional Comunista, y muchos de los brigadistas estaban afiliados a los partidos comunistas de sus respectivos países, los había también de otras ideologías. En 1938 el gobierno de Negrín decidió su retirada esperando que esta medida sirviera para que se retiraran las tropas italianas que ayudaban a Franco, pero éstas permanecieron hasta el final de la guerra.

Foto de Robert Cappa de brigadistas en el acto de despedida en Barcelona en 1938

Foto de Robert Cappa de brigadistas en el acto de despedida en Barcelona en 1938

 

La postura de las democracias occidentales

Cartel catalán crítico hacia la No Intervención. Una cabra bicéfala, cuyas cabezas son las de los primeros ministros de Francia y Gran Bretaña, amamanta a Hitler y Mussolini, que de esta forma recobran fuerzas gracias a la pasividad de las democracias

Cartel catalán crítico hacia la No Intervención. Una cabra bicéfala, cuyas cabezas son las de los primeros ministros de Francia y Gran Bretaña, amamanta a Hitler y Mussolini, que de esta forma recobran fuerzas gracias a la pasividad de las democracias

Las tres grandes democracias de Occidente, Francia, Gran Bretaña y  Estados Unidos, se caracterizaron por su ambigüedad: son países amenazados por la expansión de las potencias fascistas y con un régimen político democrático, similar al de la España republicana. Según el razonamiento de las autoridades republicanas, esto sería motivo suficiente para que hubieran ayudado a la República. Sin embargo, lejos de seguir esta postura, defendieron una política de No intervención que al final benefició a Franco.

El Comité de No Intervención

Esté comité internacional, con sede en Londres, surgió en agosto de 1936 por iniciativa francesa y claro apoyo británico. En la filosofía de este comité figuraba la idea de considerar la Guerra Española como un asunto interno y, por lo tanto, los países que se sumaron al Comité se comprometían a permanecer neutrales y vigilar que ninguno interviniera a favor de uno u otro bando. Además de Francia e Inglaterra, al Comité se sumaron numerosos países, incluso los que ya estaban interviniendo como Italia y Alemania, o los que pronto intervendrían como la Unión Soviética.

Las razones de Gran Bretaña para no intervenir en España son consecuencia de la política de apaciguamiento que sigue hacia las potencias fascistas. Esta política busca evitar el choque directo con Alemania, para no propiciar el estallido de una nueva guerra mundial. Se temía que la guerra civil fuese el detonante de ese conflicto y, por lo tanto, la no intervención en España evitaría el choque entre las grandes potencias. Por otra parte, el gobierno conservador de Londres desconfiaba del giro izquierdista que adoptaba la política republicana, por lo que contemplaba con buenos ojos el triunfo de Franco. Pese a la neutralidad oficial, el capital privado sí que adoptó una postura favorable a Franco mediante créditos y negocios.

El caso de Francia era más paradójico porque allí gobernaba un Frente Popular similar al que gobierna en la República española. Pero la presión inglesa y el temor a que la intervención en España desembocara en un conflicto mundial hicieron que Francia también siguiera la política de apaciguamiento y defendiera la no intervención. Sin embargo, el gobierno francés estuvo más dispuesto a ayudar a la República y de forma intermitente permitió el paso de material militar.

 

Estados Unidos

Fue otro caso de ambigüedad, pues mientras el Gobierno norteamericano declaró oficialmente su neutralidad y ni siquiera se sumó al Comité de No Intervención, en la práctica se permitió que empresas privadas como la Texaco, Ford o General Motors suministraran petróleo y vehículos a Franco.

Balance del apoyo extranjero

En general, podemos decir que en el terreno internacional el bando nacional contó con una clara ventaja por varias razones:

-Las ayudas en material de las potencias fascistas fueron muy superiores y continuadas durante toda la guerra. Por el contrario, la República sólo tuvo la ayuda clara de la Unión Soviética, que no llegó hasta octubre de 1936 y no tuvo ni la dimensión ni la continuidad de la ayuda recibida por Franco.

– Desde el punto de vista estratégico, Franco apenas tuvo problemas para recibir la ayuda de Italia y Alemania, que llegaba a los puertos de la zona nacional o se introducía por Portugal. Por el contrario, la flota italiana y la armada franquista dificultaron el envío de la ayuda soviética por el Mediterráneo y su llegada dependía de la buena voluntad de Francia para que pudiera entrar por los Pirineos.

– Desde el punto de vista de la financiación de la ayuda, Franco tuvo acceso fácil a préstamos o, a cambio de la ayuda, cedió a las potencias fascistas el control de recursos mineros. La República no tuvo esa facilidad para acceder a préstamos y sólo pudo financiar su ayuda con las reservas de oro del Banco de España.

– El Comité de No Intervención resultó a la postre beneficioso para Franco. La política de apaciguamiento hizo que las democracias occidentales hicieran la vista gorda ante la ayuda que recibía Franco. Por el contrario, la aplicación estricta de la no intervención dificultó la llegada de la ayuda soviética a la República.

Control de las costas por el Comité de No Intervención. Las costas republicanas son vigiladas por las activas potencias fascistas mientras que las costas nacionales están bajo control de las timoratas democracias occidentales. Mientras la frontera francesa está cerrada, Portugal tiene la suya abierta

Control de las costas por el Comité de No Intervención. Las costas republicanas son vigiladas por las activas potencias fascistas mientras que las costas nacionales están bajo control de las timoratas democracias occidentales. Mientras la frontera francesa está cerrada, Portugal tiene la suya abierta

3. CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

Camino del exilio a Francia

Camino del exilio a Francia

La Guerra Civil ha sido el episodio más traumático de la Historia reciente de España, cuyo impacto perdura hasta nuestros días. Las consecuencias fueron múltiples en muchos ámbitos:

a) La división y enfrentamiento entre la sociedad civil.

Durante la guerra se produjeron importantes procesos represivos, que incidieron en el odio y la división entre españoles. Esta represión tuvo varias características:

– La represión en la zona republicana se dirigió contra todos aquellos sospechosos de simpatizar o apoyar a los sublevados pero, especialmente, estuvo impregnada de anticlericalismo y los religiosos fueron las principales víctimas. En general, fue resultado de la desorganización del Estado al principio de la guerra, lo que favoreció la actuación de los comités, consejos obreros y grupos descontrolados, responsables de las principales actuaciones represivas. Estos grupos actuaron a través de las “checas”, tribunales y cárceles populares creadas por las organizaciones obreras al margen del Estado. El gobierno intentó poner freno a los excesos y controlar las acciones de estos grupos. En este sentido, con la reorganización del poder del Estado por Negrín a partir de 1937, se aprecia una disminución notable de los episodios represivos. En conjunto, se calcula que fueron ejecutadas unas 55.000 personas. El episodio más significativo fue la matanza de presos en Paracuellos del Jarama cuando iban a ser evacuados a Valencia en noviembre de 1936.

– La represión en la zona nacional se dirigió contra todos los simpatizantes de los partidos que integraron el Frente Popular  y de las organizaciones obreras. La represión tuvo como principales víctimas a líderes obreros y maestros. Pero, a diferencia de la zona republicana, la represión formaba parte del programa del nuevo Estado y estaba contemplada ya como uno de los objetivos de la sublevación; por lo tanto, no hubo intentos de suavizar estas acciones, ni siquiera por parte de la Iglesia. Se calcula que las ejecuciones superaron las de la zona republicana y alcanzaron a unas 100.000 personas. El episodio más famoso fue la matanza sin juicio de más de 2.000 personas en la plaza de toros de Badajoz. Además, una vez acabada la guerra la represión continuó: unos 250.000 españoles permanecieron en prisión y otros tantos tuvieron que exiliarse.

 

Las pérdidas demográficas

Se calcula que la guerra provocó medio millón de muertos entre víctimas directas de la guerra, muertos en combate y represaliados. A estos habría que añadir las muertes indirectas, más difíciles de cuantificar, por hambre, desnutrición, falta de atención médica, no nacidos, etc.

Protegiéndose de los bombardeos en el Metro de Madrid

Protegiéndose de los bombardeos en el Metro de Madrid

 

Pérdidas económicas

Las infraestructuras productivas quedaron destrozadas, a lo que se sumó la pérdida de divisas empleadas en hacer frente a los gastos de guerra. La destrucción de las zonas industriales hizo que se volviera a una estructura agraria. Con una población activa reducida por las pérdidas demográficas, la recuperación fue lenta y la población en general vio reducido su nivel de renta. Se tardó casi 20 años en recuperar los niveles anteriores a la guerra.

Empobrecimiento cultural

El esplendor de la Edad de Plata quedó arruinado por la guerra. Aunque hubo intelectuales como Ramiro de Maeztu que fueron ejecutados por su sintonía con el bando nacional, la mayoría de los intelectuales se puso de parte de la República por lo que se enfrentó a la represión franquista tras la Guerra: muchos fueron ejecutados, depurados o tuvieron que exiliarse. Ejemplos de ello fueron figuras como Lorca, Buñuel, Machado, Miguel Hernández o Juan Ramón Jiménez. Esto hizo que se hablara del franquismo como un páramo cultural en contraste con la Edad de Plata anterior. A su vez, el exilio español en México contribuyó al esplendor cultural de este país en los años 40.


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