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La España del siglo XVI. Reinado de Carlos I y Felipe II

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EL REINADO DE CARLOS I (1516-1556)

1. La Dinastía de los Habsburgo o Casa de Austria

A los Reyes Católicos les sucede su hija Juana I. Pero, ante su incapacidad mental para gobernar, en 1516 es proclamado rey el hijo de ésta, Carlos I. Éste llega desde Flandes, con tan sólo 16 años y sin conocer el castellano, para hacerse cargo de sus reinos hispánicos.

Carlos I es, por vía paterna, el heredero Maximiliano de Habsburgo, emperador alemán y archiduque de Austria. Eso significa que con el joven rey se inaugura una nueva dinastía, ajena a los reinos hispánicos, y conocida como Casa de Habsburgo o Casa de Austria, por tener su origen en este territorio centroeuropeo.

Retrato de Carlos I por Tiziano

Retrato de Carlos I por Tiziano

Escudo de Carlos I: sobre el águila bicéfala del Imperio Alemán se incluyen los escudos de Castilla, León, Aragón, Navarra, Dos Sicilias, Nápoles, Granada, Austria, Brabante, Tirol y Flandes. Se añaden las aspas de la dinastía de Borgoña y las columnas con leyenda “plus ultra” en alusión a América

Escudo de Carlos I: sobre el águila bicéfala del Imperio Alemán se incluyen los escudos de Castilla, León, Aragón, Navarra, Dos Sicilias, Nápoles, Granada, Austria, Brabante, Tirol y Flandes. Se añaden las aspas de la dinastía de Borgoña y las columnas con leyenda “plus ultra” en alusión a América

2. Los dominios de Carlos I

En la persona de Carlos I se acumuló una notable herencia, fruto de los dominios de los que eran soberanos sus cuatro abuelos. La supuesta locura de su madre, Juana la Loca, y la temprana muerte de su padre, Felipe el Hermoso, hicieron que esta herencia recayera en él:

  • De su abuela materna, Isabel la Católica, Carlos heredó la Corona de Castilla, con las islas Canarias y las ciudades norteafricanas, junto con el reino de Navarra y los territorios americanos que se estaban conquistando.
  • De su abuelo materno, Fernando el Católico, recibió los reinos de la Corona de Aragón más los dominios italianos de Cerdeña, Sicilia y el reino de Nápoles.
  • De su abuela paterna, María de Borgoña, heredó los Países Bajos y el Franco Condado.
  • Finalmente, de su abuelo paterno, Maximiliano de Austria, Carlos recibió los territorios patrimoniales de los Habsburgo en Austria, así como el derecho a ser elegido emperador alemán.

En 1519 muere el emperador Maximiliano. La corona imperial alemana era electiva y Carlos, como nieto de Maximiliano, presenta su candidatura. Para asegurarse la elección, Carlos tiene que comprar el voto de los príncipes electores, por lo que se vio obligado a pedir un préstamo a los grandes banqueros alemanes. De esta forma en 1520 es proclamado emperador alemán como Carlos V. En realidad, el emperador alemán había pasado a ser un título casi honorífico, con muy poco poder en Alemania ya que la autoridad recaía en los príncipes. Sin embargo, Carlos se apoyará en el título imperial para erigirse en el defensor de la Cristiandad y asegurar su hegemonía en Europa.

Herencia europea de Carlos I

Herencia europea de Carlos I

3. Características del Imperio de Carlos I

Soberano de tal cantidad de territorios, Carlos I se convirtió en el monarca más poderoso de su época, con una enorme capacidad de decisión e influencia. El gobierno de este vasto conjunto territorial también implicaba varios problemas:

  • Estos territorios estaban dispersos, por lo que también eran vulnerables a las presiones de las otras potencias.
  • Cada territorio mantenía su organización política, y se gobernaba de acuerdo con sus propias leyes e instituciones. Lo único que compartían era la figura del rey.
  • Cada territorio tenía sus intereses particulares lo que hacía que Carlos I tuviera que implicarse en gran cantidad de cuestiones europeas que podían afectar a unos territorios pero no a otros.

4. Los conflictos internos: Comunidades y Germanías

En la Península Ibérica, el inicio del reinado de Carlos I coincide con el estallido de grandes revueltas en dos de sus reinos: Castilla y Valencia.

a) La Revuelta de las Comunidades o de los comuneros de Castilla.

Fue una revuelta iniciada por las ciudades castellanas en 1520 contra el gobierno del rey. Las razones de la revuelta residían en la mayor preocupación por los asuntos europeos frente a los intereses de Castilla y que se manifestó en varios hechos: el control de altos cargos por flamencos, la petición de impuestos extraordinarios en las Cortes para pagar la deuda contraída por la compra de la elección imperial, las facilidades para exportar lana a Flandes en perjuicio de los artesanos castellanos.

La revuelta estalla cuando los procuradores de las ciudades en Cortes, tras haber aprobado los impuestos extraordinarios, vuelven a las ciudades y son objeto de la ira popular. Los gobiernos municipales son destituidos y se forman comunidades o gobiernos formados por representantes directos del pueblo y en el que participan artesanos, pequeña nobleza y bajo clero.

Los comuneros reivindican que el rey regrese a Castilla, que no se saquen metales preciosos del reino, se excluya a los extranjeros de la administración y, especialmente, se pide un mayor protagonismo de las Cortes en el gobierno del reino.

El conflicto se complica cuando se extendió al campo y los campesinos iniciaron una revuelta contra los abusos de la alta nobleza. Esto hizo que la alta nobleza, hasta ahora al margen del conflicto, se uniera al rey en el aplastamiento de la rebelión. En 1521, en la batalla de Villalar,  el ejército comunero fue finalmente vencido.

b) Las Germanías de Valencia.

La revuelta estalla también en 1520 cuando los artesanos de la ciudad de Valencia piden permiso para armarse y formar una germanía o hermandad con la que hacer frente a los ataques de los piratas berberiscos. Pero los agermanados pronto utilizan la fuerza para oponerse al gobierno de la nobleza y crear un nuevo gobierno municipal controlado por las clases populares. La revuelta se extiende a otras ciudades y a los señoríos de la nobleza. La nobleza unió sus fuerzas a los ejércitos del rey para derrotar a los agermanados en 1521.

5. Consecuencias de la derrota de comuneros y agermanados

Hay que destacar que ambas revueltas fueron simultáneas en el tiempo, pero comuneros y agermanados no actuaron de forma coordinada uniendo sus fuerzas contra el rey. La razón es que cada movimiento tiene escenario en reinos distintos, fruto de sus peculiares características, y no existe conciencia de pertenecer a una sola entidad política.

La consecuencia más importante fue la alianza que se fragua entre el rey y la nobleza, basada en un reparto de funciones. La nobleza acepta que el poder político esté controlado por el rey, al que necesitan para hacer frente a revueltas de este tipo; a cambio, el rey reconoce y garantiza el poder económico y social de la alta nobleza.

Tras la represión de ambos movimientos, quedó consolidado el poder absoluto del rey, que no experimentó ningún otro problema durante el resto del reinado.

Para Castilla, cuyo sistema político no ponía límites al poder del rey, la derrota de los comuneros significó que el rey pudiera utilizar los recursos económicos y militares castellanos en beneficio de su política europea.

6. Los conflictos exteriores

La gran extensión de los dominios de Carlos I favoreció que éste se viera involucrado en una gran cantidad de conflictos, con tres escenarios principales:

a) Las guerras contra Francia, que lucha por hacerse con la hegemonía en Europa y en el Mediterráneo pero se encuentra cercada por las posesiones de los Habsburgo. Después de cuatro guerras, Carlos I se aseguró el control de Francia y el dominio sobre el norte de Italia con la incorporación del ducado de Milán.

b) La lucha contra los protestantes: en 1517 Lutero comienza a predicar su doctrina contra la autoridad del Papa. Este será el origen del protestantismo, que se difundirá gracias al apoyo de los príncipes alemanes. Carlos I, defensor de la ortodoxia católica, se involucra en continuas guerras contra los protestantes aunque a la postre, mediante la Paz de Augsburgo, tuvo que reconocer la existencia de principados protestantes en Alemania.

c) La guerra contra los turcos, que amenazan a Europa Central y el control del Mediterráneo. Sin embargo, Carlos I no pudo poner fin a la amenaza turca.

Difusión del protestantismo por Europa.

Difusión del protestantismo por Europa

 

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7. Las abdicaciones de Carlos I

En 1556, agotado por los problemas europeos, Carlos I decide abdicar. Sin embargo, ante la complejidad del gobierno de tan vasto imperio, divide la herencia:

  • A su hijo Felipe II le deja el conjunto de los reinos hispánicos, con las posesiones italianas y el imperio americano, así como los Países Bajos y el Franco Condado.
  • A su hermano Fernando le cede la parte alemana del Imperio, es decir los territorios austriacos y los derechos al Imperio Alemán.

Sin embargo, las dos ramas de los Habsburgo, la hispánica y la alemana, seguirían vinculadas por lazos matrimoniales y una firme alianza en la defensa del catolicismo.

EL REINADO DE FELIPE II (1556-1598)

Retrato de Felipe II

Retrato de Felipe II

Escudo de Felipe II: Desaparece el águila del Imperio Alemán y se añade el escudo de Portuga

Escudo de Felipe II: Desaparece el águila del Imperio Alemán y se añade el escudo de Portuga

8. La Monarquía Hispánica de Felipe II. La unidad ibérica

Felipe II hereda el vasto imperio de su padre pero, a diferencia de la vocación universal y europea de Carlos I, con su hijo se acentúa el peso de la Monarquía hispánica dentro de este gran conjunto territorial. Esto obedece a varios factores:

  • La pérdida de la parte alemana del Imperio, que Carlos I cedió a su hermano.
  • La incorporación de Portugal y sus dominios.

Tras la muerte del rey Sebastián de Portugal, Felipe II hace valer sus derechos al trono como nieto de reyes portugueses. Aunque su candidatura tiene importantes apoyos, algunas ciudades y familias nobles no aceptan a Felipe II y este decide intervenir militarmente invadiendo Portugal. En 1580 es proclamado rey de Portugal y reconocido por las Cortes de este país. La incorporación de Portugal suponía también la de su vasto imperio en América, África y Asia, aunque no es una anexión sino una unión dinástica, ya que Portugal conserva sus leyes e instituciones. Lo cierto es que con la unidad ibérica y el vasto imperio colonial de Castilla y Portugal, Felipe II es el monarca más poderoso de su época. Por otra parte, la incorporación de Portugal acentúa el carácter hispánico del Imperio de Felipe II.

c) La creación de una corte fija en Madrid a partir de 1561. De hecho, Felipe II residió en Castilla la mayor parte de su reinado (generalmente en Madrid o en el Monasterio de El Escorial) y Castilla fue la base principal de su poder.

d) Las acciones exteriores tuvieron relación con los problemas que afectaban a sus reinos hispánicos. Los tres grandes asuntos que centraron la atención del rey fueron los siguientes:

– La sublevación de los Países Bajos.

La revuelta de los Países Bajos tiene su origen en la difusión del protestantismo y el rechazo de las elites flamencas a la presión fiscal y el autoritarismo del rey. La persecución que desata Felipe II contra los protestantes desató la rebelión general en 1566. Finalmente, y tras una dura represión, los Países Bajos quedan divididos en dos zonas:

* Las Provincias Unidas al norte, donde el protestantismo era mayoritario, y que mantendrán una larga guerra de 80 años por su independencia.

* Las provincias católicas del sur, que llegaron finalmente a un acuerdo y volvieron a la obediencia de Felipe II.

– La Guerra contra los turcos a los que, en una alianza con Venecia y el Papa,  se derrotó en 1571 en la batalla de Lepanto. Lepanto supuso un freno a la expansión turca, aunque no se acabó con la piratería mediterránea.

– La Guerra contra Inglaterra: los motivos de discordia arrancaban de la adopción del protestantismo por la reina Isabel I, a lo que se sumó el apoyo que Inglaterra prestaba a los rebeldes de los Países Bajos y los actos de piratería inglesa contra los barcos que venían de América. En 1588 Felipe II decidió preparar la invasión de Inglaterra con una Gran Armada (Armada Invencible) pero, finalmente, ésta fracasó estrepitosamente y acabó destrozada por las tormentas.

Dominios de Felipe II

Dominios de Felipe II

9. Los conflictos internos

En el interior de sus reinos, Felipe II tuvo que hacer frente a varias cuestiones:

a) Incremento de la intolerancia religiosa.

En su defensa de la ortodoxia católica, Felipe II potenció la actuación de la Inquisición como instrumento de control ideológico, especialmente contra los escasos protestantes descubiertos en España. Además, prohibió estudiar fuera de España.

b) La rebelión de los moriscos de las Alpujarras.

Felipe II incrementó la presión sobre los moriscos prohibiéndoles el uso de su lengua y costumbres. Esto provocó el estallido de una rebelión que tuvo como principal escenario la comarca granadina de las Alpujarras. La revuelta fue duramente sofocada y, como sanción, se decretó la dispersión de todos los moriscos granadinos por el resto de Castilla.

c) La revuelta de Aragón.

En 1590 Felipe II se enfrentó a la sublevación del reino de Aragón en defensa de sus fueros frente al absolutismo del rey. El origen se encuentra en la traición de Antonio Pérez, ex-secretario del rey, que escapa de la cárcel y se refugia en Aragón, donde pide la protección del Justicia. Felipe II decide entonces acusar a Antonio Pérez ante la Inquisición, pero esto provoca la revuelta en Zaragoza frente a lo que se considera una violación de los fueros por el rey. En realidad, la revuelta fue instigada por la alta nobleza, celosa de sus prerrogativas amparadas por los fueros. La revuelta sirvió de pretexto al rey para ocupar militarmente Aragón, reprimir la revuelta y fortalecer su poder: el rey modifica los fueros aragoneses para poder nombrar al Justicia y no tener que designar a un aragonés para el cargo de virrey.

División de los Países Bajos tras la revuelta contra Felipe II

División de los Países Bajos tras la revuelta contra Felipe II

Recorrido de la Armada Invencible

Recorrido de la Armada Invencible

ECONOMÍA, SOCIEDAD, CULTURA Y ORGANIZACIÓN POLÍTICA DURANTE LOS AUSTRIAS MAYORES (1516-1598)

10. El modelo político de los Austrias. La unión de reinos

El sistema político y administrativo que desarrollan los reyes de la dinastía Habsburgo es en gran parte heredero de los Reyes Católicos. Presenta dos características básicas:

– El carácter federal de la Monarquía, según el cual cada reino conserva sus instituciones, leyes y fueros sin que exista una verdadera unidad política.

– El sistema polisinodial de gobierno, basado en los diferentes consejos que entienden en asuntos concretos del gobierno.

En la cúspide del sistema político se encuentra el rey, que en Castilla ejerce un poder absoluto mientras que en los demás reinos se encuentra limitado por la doctrina pactista. En 1561 se establece una Corte fija en Madrid y el rey delega sus poderes en los demás reinos a través de virreyes.

En el gobierno el rey está asistido por los Consejos, órganos integrados por juristas y letrados que aconsejan al rey, le remiten propuestas de gobierno y actúan como máximos tribunales de justicia. Al frente de cada Consejo figura el secretario, que actúa como intermediario entre el rey y el Consejo y puede asumir grandes poderes. Los Consejos se pueden clasificar de la siguiente manera:

  • Consejo de Estado: trata asuntos generales de la mayor importancia.
  • Consejos territoriales: atienden asuntos de ámbitos geográficos: Consejo de Castilla, Consejo de Aragón, Consejo de Portugal, Consejo de Italia, Consejo de los Países Bajos, Consejo de Indias.
  • Consejos técnicos: entienden en materias concretas de gobierno, como el Consejo de Hacienda, Consejo de la Inquisición, etc.

La otra institución clave es la de las Cortes, que son convocadas de forma cada vez más esporádica y, salvo en la Corona de Aragón, acabaron totalmente doblegadas ante el poder del monarca.

11. Economía y sociedad en la España del siglo XVI

El siglo XVI se caracterizó por la expansión económica. Esta expansión fue posible por un incremento en la demanda de bienes, debido a dos hechos:

  • El crecimiento demográfico. La población alcanzó los 8.000.000 a finales de siglo. A esta población había que abastecer de alimentos principalmente.
  • El mercado americano necesitaba manufacturas y determinados alimentos, sobre todo aceite y vino.

Sin embargo, esta expansión se vio afectada por la subida de precios vinculada a la llegada del oro y la plata americanas.

La producción agrícola creció pero no gracias a mejoras técnicas sino por el cultivo de tierras hasta ahora improductivas. Además, la agricultura se vio limitada por los privilegios de la Mesta, que tuvo una época dorada y frenaba la ampliación de cultivos a costa de los pastos y zonas de paso de sus ganados.

Hubo también un desarrollo de las manufacturas, especialmente del sector textil castellano. Pero también estuvo limitado por la falta de lana, pues tanto los ganaderos de la Mesta como los mercaderes preferían exportarla a Flandes. Por otro lado, la creación de una flota mercante y de guerra estimuló la industria naval vizcaína.

El comercio tenía dificultades por las malas comunicaciones y las múltiples aduanas entre reinos. Aún así tuvo un importante desarrollo del que nos hablan las ferias de Medina del Campo. La balanza comercial con Europa era deficitaria, pues se exportaban materias primas y se importaban manufacturas. Pero este déficit se compensaba con el comercio americano.

Desde el punto de vista social, nobleza y clero ven consolidado su poder económico y social, aunque pierden protagonismo político frente al rey. Ambos estamentos se benefician además de la subida de precios agrícolas y del incremento de las rentas. El clero disfruta de un nuevo prestigio como guardián del catolicismo frente a los herejes.

Dentro del Tercer Estado la burguesía buscó el ennoblecimiento y utilizó el comercio como vía de enriquecimiento para vivir de las rentas, adquiriendo tierras o prestando dinero a la Corona.

Finalmente, entre las clases populares habría que distinguir dos grupos: los productores (pequeños propietarios agrícolas, maestros artesanos), se vieron beneficiados por la subida de los precios de los bienes que producían. Pero aquellos que dependían de salarios o pagaban rentas, que también subían, la subida de precios provocó un empeoramiento en su nivel de vida. Para muchos de ellos, la única salida era el bandolerismo o contratarse como soldados mercenarios en los tercios.

12. Cultura y mentalidades. La Inquisición

A lo largo del siglo XVI las nuevas corrientes intelectuales del humanismo y del Renacimiento penetran en los reinos hispánicos. Sin embargo, la vigilancia que ejerce la Inquisición provocó que los nuevos movimientos culturales no tuvieron una gran difusión. Esto explica también el carácter conservador del Renacimiento español.

Fue muy destacada la influencia de Erasmo de Rotterdam, partidario de un cristianismo más sincero, alejado de la ostentación y los simples rituales. También destacó la labor del cardenal Cisneros, preocupado por elevar la formación y el nivel moral del clero. A tal fin fundó la Universidad de Alcalá de Henares, importante lugar de estudio de las lenguas clásicas donde se publicó la Biblia Políglota.

Pero con la difusión del protestantismo por Europa la Inquisición vuelve a cobrar fuerza en defensa de la fe. Aunque se centró en la vigilancia a conversos, moriscos y protestantes, también los erasmistas fueron controlados. De esta forma, se cerró la tímida influencia de las corrientes europeas. Se vigiló la entrada de libros extranjeros y a partir de 1550 se publicaba el Índice de libros prohibidos.

Con Felipe II la Monarquía se identificó con los valores de la Contrarreforma Católica. En el terreno cultural esto se tradujo en el desarrollo de la teología y la labor desarrollada por la Compañía de Jesús, fundada por el guipuzcoano Ignacio de Loyola, y que a través de sus colegios llegó a controlar la educación secundaria.

En este ambiente la mentalidad imperante se basaba en tres tipos de valores:

– Los prejuicios religiosos contra los cristianos nuevos, y que cristalizó en la exigencia de los estatutos de limpieza de sangre para acceder a ciertos cargos civiles o eclesiásticos.

– La mentalidad anti-burguesa, plasmada en el rechazo al comercio y los negocios como actividades propias de judíos.

– La difusión de una mentalidad señorial según la cual la mayor dignidad social sólo era compatible con el hecho de vivir de las rentas.


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