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La Constitución de 1931 y el bienio reformista (1931-1936)

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

1. SIGNIFICADO DE LA SEGUNDA REPÚBLICA

La Segunda República constituye la segunda experiencia democrática que conoce España. Pero, a diferencia del primer experimento del Sexenio Democrático, en este caso la transformación política va acompañada de un ambicioso programa de reformas económicas y sociales que constituirán el más claro proyecto modernizador de la Historia de España. Por otra parte, es la primera vez que la oligarquía pierde el control de las instituciones y de los centros de poder.

Sin embargo, esta experiencia se va a desarrollar en un contexto nada favorable por varias razones:

– El contexto internacional está dominado por la crisis de los sistemas democráticos frente al atractivo de ideologías que se identifican con sistemas autoritarios: el fascismo en la extrema derecha y el comunismo en la extrema izquierda.

– Entre la población española tampoco está muy arraigada la cultura democrática: los grupos conservadores (oligarquía, opinión pública católica) se muestran favorables a experiencias autoritarias mientras que amplios sectores del movimiento obrero favorecen las opciones revolucionarias, en su vertiente marxista o anarquista.

– El contexto económico está dominado por la gran crisis de 1929, que aunque a España no afecta de manera profunda tampoco ayudó al despegue económico.

2. EL BIENIO REFORMISTA O SOCIAL-AZAÑISTA (1931-1933)

Se denomina así al primer periodo de la Segunda República, caracterizado por el predominio político del PSOE y de los partidos republicanos de centro-izquierda, cuyo principal dirigente es Manuel Azaña. Estos partidos van a desarrollar un ambicioso programa de reformas en todos los ámbitos, lo que explica también la calificación del bienio como reformista.

El Gobierno Provisional

El 14 de abril de 1931 se forma el nuevo Gobierno Provisional presidido por Alcalá-Zamora. En este gobierno están representados los principales partidos que habían firmado el Pacto de San Sebastián:

a) Los partidos republicanos constituyen el núcleo del gobierno y se identifican con la defensa de la democracia y las libertades políticas. Dentro de estos partidos los hay con posturas de centro, como el Partido Radical de Alejandro Lerroux o la Derecha Republicana, del propio Alcalá-Zamora. Estos defienden la democracia pero se oponen a realizar profundas transformaciones sociales. Otros partidos republicanos, como Acción Republicana de Manuel Azaña tienen posturas más izquierdistas. Defienden una política reformista para modernizar España y para conseguirlo no dudan en aliarse con el PSOE.

b) El PSOE representa el ala más izquierdista del nuevo gobierno, aunque en su seno hay una tendencia más moderada, partidaria de las reformas, y otra más izquierdista, partidaria de entenderse con los sindicatos y hacer la revolución social.

c) En el ámbito nacionalista, el Gobierno contó con el apoyo de dos importantes partidos de izquierda. En Cataluña había surgido ERC (Esquerra Republicana de Cataluña) que dirige Françesc Macià y que surge como alternativa de izquierdas frente a la conservadora Lliga Regionalista. En Galicia se había formado la ORGA (Organización Republicana Gallega Autónoma). Sin embargo, el PNV, por su carácter católico y conservador, no apoyó al nuevo gobierno.

Niceto Alcalá-Zamora

Niceto Alcalá-Zamora

Manuel Azaña

Manuel Azaña

Los problemas del nuevo gobierno

Desde el inicio, el Gobierno Provisional tuvo que afrontar varios problemas:

a) La proclamación de la República Catalana.

Al mismo tiempo que en Madrid se proclamaba la República, Françesc Macià proclamaba en Barcelona la República Catalana dentro de la Federación Española. Esta afirmación de soberanía podía poner en peligro el nuevo régimen pero el problema se solucionó con una conversación entre Macià y miembros del Gobierno. Éstos prometieron el reconocimiento de la autonomía de las regiones en la nueva constitución a cambio de que se diera marcha atrás en la proclamación de la República catalana.

b) El enfrentamiento con la Iglesia y la violencia anticlerical.

Las relaciones con la Iglesia constituyeron otro problema, sobre todo cuando el cardenal Segura, arzobispo de Toledo, hizo unas declaraciones a favor de la Monarquía, lo que provocó su expulsión de España. El asunto se complicó en mayo cuando la inauguración de un centro monárquico en Madrid se acompañó con exhibiciones públicas de símbolos monárquicos, que provocaron un tumulto y manifestaciones antimonárquicas que acabaron en Madrid y otras ciudades con el asalto a conventos y edificios religiosos. El gobierno, ante esta violencia anticlerical, no supo actuar con la suficiente energía lo que provocó el distanciamiento de la opinión pública católica.

Quema de iglesias en Madrid en mayo de 1931

Quema de iglesias en Madrid en mayo de 1931

Las elecciones y la Constitución de 1931

En junio se celebraron las elecciones a Cortes Constituyentes. Fueron las elecciones más transparentes celebradas en España y dieron un amplio triunfo a las fuerzas de centro-izquierda e izquierda, que se hicieron con la mayoría en las Cortes. El PSOE fue el partido con más representación, seguido del Partido Radical. En el ámbito territorial, ERC desplazó en Cataluña a la Lliga.

Las Cortes iniciaron la redacción de la nueva Constitución que se aprobó en diciembre. En ella se establecía un sistema democrático y en su articulado se apreciaba la influencia socialista:

– Definía a España como una República de trabajadores y afirmaba el principio de soberanía popular.

– Establecía la más larga y exhaustiva declaración de derechos y libertades individuales, entre ellos, el sufragio universal masculino y femenino.

– Como influencia socialista, por primera vez se reconocían derechos sociales que el Estado debía garantizar como el derecho a la educación y la cultura, la protección de ancianos y niños y las garantías de unas condiciones de trabajo dignas. También por primera vez, por motivos de utilidad pública, se reconoce el derecho a la expropiación de bienes privados con indemnización.

– Por primera vez se define a España como un Estado laico. La separación entre Iglesia y Estado es total, se prohíbe la financiación de entidades religiosas con dinero público, se prohíbe a la Iglesia la adquisición de más bienes de los imprescindibles para su funcionamiento así como la práctica de actividades industriales, el comercio o la enseñanza.

– Las Cortes, que representan al pueblo, son el verdadero centro del poder. Las Cortes son unicamerales, con lo que se elimina la figura del senado de sabor elitista. Tenían el poder legislativo, controlaban la acción del gobierno y debían respaldar al candidato a presidente del gobierno.

– Se separa la figura del presidente de la República y del presidente del gobierno. El primero, elegido por las Cortes y compromisarios elegidos por el pueblo, ostenta la jefatura del Estado. Era el que designaba al presidente del gobierno pero éste debe contar con el respaldo de las Cortes.

– Por primera vez se reconoce el derecho a la autonomía de las regiones, que podrían recibir del gobierno central competencias en determinados asuntos.

– La Justicia es un poder independiente. Se contempla la figura del jurado y, como novedad, se crea un tribunal de garantías constitucionales, encargado de vigilar la constitucionalidad de las leyes.

El gobierno de Azaña

Aprobada la Constitución, las Cortes eligieron a Alcalá-Zamora como presidente de la República. Así terminaba el mandato del Gobierno Provisional y comenzaron las gestiones para la formación de un nuevo gobierno constitucional. Según lo establecido por la Constitución, Alcalá-Zamora designó a Manuel Azaña como nuevo presidente del gobierno, que incluyó en él a ministros socialistas, republicanos de izquierda, de ERC y regionalistas gallegos. Por el contrario, el centro-derecha del Partido Radical de Lerroux y la Derecha Republicana pasaron a ser oposición.

Azaña, que salvo un corto periodo sería presidente hasta las elecciones de 1933, continuó la política de reformas que ya había iniciado el gobierno provisional.

3. LA POLÍTICA REFORMISTA

Ya desde la formación del Gobierno Provisional, los nuevos dirigentes políticos emprendieron un amplio programa de reformas cuyo objetivo era abordar la modernización de la economía y la sociedad españolas poniendo fin a los grandes problemas de injusticia y atraso económico que se arrastraban desde la Revolución liberal-burguesa. Este programa de reformas se centró en varios capítulos:

Las reformas militares

Buscaban la modernización del Ejército, someterlo al poder civil y asegurar su lealtad al nuevo régimen. El gran impulsor de estas reformas fue Azaña, que mantuvo junto a la jefatura del gobierno el ministerio de la guerra y adoptó varias medidas:

– Se aprobó el retiro voluntario de todos los oficiales y altos mandos que lo solicitaron, manteniendo el sueldo. Se pretendía que aquellos militares no conformes con el nuevo régimen pudieran abandonar el Ejército que vería reducir el abultado número de mandos intermedios.

– Se suprimió la Ley de Jurisdicciones, evitando que la jurisdicción militar afectara a ámbitos de la vida política.

– Se cerró la Academia Militar de Zaragoza, por considerar anticuadas sus enseñanzas.

– Se creo un cuerpo de seguridad civil, la Guardia de Asalto, con la intención de separar al Ejército de las labores de control del orden público.

La política religiosa

Se buscaba separar Iglesia y Estado, para eliminar el control que la jerarquía eclesiástica venía ejerciendo sobre los asuntos públicos. En este sentido, lo que se hizo fue desarrollar lo establecido en la Constitución. Así, se disolvió la Compañía de Jesús, se secularizaron los cementerios que pasaron a depender de los ayuntamientos, se aprobó la Ley del Divorcio, se estableció el matrimonio civil, etc.

La política autonómica

Como preveía la Constitución, las regiones que lo solicitasen podían acceder a la autonomía política.

La primera en hacerlo fue Cataluña, donde se redactó un Estatuto de Autonomía limitado posteriormente por las Cortes. En él se establecía la formación de un gobierno autónomo o Generalitat, un parlamento y un tribunal de justicia que empezarían a asumir competencias en la ejecución de diferentes asuntos como obras públicas, derecho civil, educación, etc. En 1932 se celebraron las elecciones al parlamento catalán que fueron ganadas por ERC. Françesc Macià se convirtió así en el primer presidente de la Generalitat hasta su muerte en 1933, año en que le sucedió Lluis Companys.

El otro territorio con fuertes deseos de autonomía era el País Vasco. Sin embargo, no se pudo aprobar el Estatuto ya que el proyecto inicial, redactado por el PNV, tenía un carácter tan conservador que llegó a ser inconstitucional.

La reforma educativa y cultural

La modernización del país exigía erradicar el analfabetismo y que el Estado asumiera la responsabilidad de garantizar la educación para todos. En este sentido se impulsó un amplio programa de construcción y dotación de escuelas, especialmente en las zonas rurales. A pesar del esfuerzo realizado, la falta de presupuesto hizo que no se alcanzaran los objetivos previstos y de hecho, hubo que dejar en suspenso la prohibición de ejercer la enseñanza a la Iglesia, pues el Estado carecía de medios para suplir el vacío dejado por los colegios religiosos.

En otro orden de cosas, se aseguró el carácter laico de la educación. Así la asistencia a clase de religión era voluntaria en la escuela y los maestros no estaban obligados a impartirla.

Este proyecto fue acompañado de un amplio programa de difusión de la cultura, sobre todo en zonas rurales, y del que fueron ejemplo las Misiones Pedagógicas, que acercaban la cultura a los pueblos a base de representaciones teatrales, bibliotecas circulantes, exposiciones itinerantes o sesiones de cine.

En general, el ambiente de libertades políticas y el compromiso de los intelectuales con la República contribuyeron a un importante desarrollo cultural. Se alcanza el momento culminante de la llamada Edad de Plata de la Cultura Española, tal y como se conoce a la concentración de figuras de alto relieve intelectual y artístico que se produce en España desde principios de siglo.

Representación teatral en un pueblo gracias a la labor de las Misiones Pedagógicas

Representación teatral en un pueblo gracias a la labor de las Misiones Pedagógicas

 

Reformas laborales

Su objetivo era potenciar la presencia sindical en la negociación de las condiciones laborales. Se regularon los convenios colectivos, que reconocían la participación sindical en la negociación de las condiciones de trabajo. Se crearon los Jurados Mixtos, con participación de representantes de la patronal y de los sindicatos, que actuaban como instrumento de conciliación y arbitraje en los conflictos laborales.

La reforma agraria

Constituyó la reforma estrella del gobierno. Su objetivo era acabar con la injusticia social vinculada al latifundismo y al problema de los jornaleros. Pero se concibió además como instrumento para modernizar la agricultura creando una clase de pequeños campesinos.

Las primeras medidas aplicadas por el Gobierno Provisional supusieron que se obligara a contratar a jornaleros del propio término municipal antes que a los de otros municipios, se estableció el laboreo forzoso de las grandes fincas así como la jornada de 8 horas para los trabajadores del campo.

Pero la gran medida fue la Ley de Reforma Agraria aprobada en 1932. Esta ley establecía que los grandes latifundios, no cultivados o manifiestamente mal cultivados, serían expropiados con indemnización. En estas tierras se asentaría a jornaleros agrupados en cooperativas, que decidirían si explotaban las tierras individualmente o de forma colectiva. En realidad, la reforma agraria avanzó muy lentamente tanto por dificultades técnicas, pues hubo que hacer un inventario de las tierras expropiables, como financieras, pues se carecía de dinero suficiente para hacer frente a las indemnizaciones de los propietarios.

La condición femenina

La Segunda República significó un importante avance en los derechos de la mujer, tal y como pusieron de manifiesto algunas medidas emblemáticas:

– El reconocimiento del derecho al voto femenino por la Constitución de 1931.

– La consideración del matrimonio como unión entre hombre y mujer en igualdad de condiciones.

– La aprobación del derecho al divorcio por iniciativa de cualquiera de los dos cónyuges.

Pero igual de significativo es que por primera vez se produce la participación de la mujer en la vida política o institucional. En las elecciones de 1931 se permite a las mujeres presentarse como candidatas y son elegidas tres diputadas: Margarita Nelken, Clara Campoamor y Victoria Kent. Clara Campoamor destacaría por su labor como abogada, Margarita Nelken se revelaría como una prestigiosa escritora y Victoria Kent seria designada secretaria de Estado de Prisiones. Estas tres figuras representan el inicio de un tímido movimiento feminista en España.

4. LA OPOSICIÓN AL GOBIERNO

El gobierno tuvo en frente a una doble oposición: por la derecha y por la izquierda.

La oposición de derechas

El gobierno contó desde el principio con la oposición de los viejos sectores que se sienten amenazados por las reformas:

– Los grandes terratenientes y la burguesía financiera e industrial. Todos coincidían en considerar que la política reformista del gobierno en realidad era de carácter revolucionario. Su oposición se manifestó en el boicot u obstrucción a medidas como la Reforma Agraria, los jurados mixtos o los convenios colectivos.

–  La Iglesia constituyó otro de los sectores sensibles a su pérdida de influencia.

– Sectores del Ejército, descontentos por la política militar, también manifestaron su oposición. Algunos de estos grupos, dirigidos por Sanjurjo, protagonizaron en 1932 un pronunciamiento militar que fracasó, aunque Sanjurjo logró huir a Portugal.

En el terreno político, la oposición se centra en los nuevos partidos que aparecen y que se pueden agrupar en tres categorías:

– Derecha posibilista: cabe destacar la C.E.D.A. (Confederación Española de Derchas Autónomas) Se trata de un partido conservador, católico, pero que aceptaba el juego democrático como forma de alcanzar el poder y dar un giro político a la República. Su líder era Gil Robles. Posteriormente la C.E.D.A. evolucionó hacia posturas más autoritarias y menos afines a la democracia.

– Partidos monárquicos y autoritarios. Destacan Renovación Española que dirige José Calvo-Sotelo y el Partido Tradicionalista o carlista. Además de defender la monarquía, rechazan la democracia y abogan incluso por una intervención militar para establecer un sistema autoritario.

– Partidos fascistas: El más importante es Falange Española que funda José Antonio Primo de Rivera y que su fusiona con JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista). Practican un lenguaje revolucionario, proclive a la acción de las masas y a la violencia.

Detención del Cardenal Segura

Detención del Cardenal Segura

José Antonio Primo de Rivera

José Antonio Primo de Rivera

La oposición de izquierdas

Por la izquierda, el gobierno de Azaña contó con la continua oposición del anarquismo. Los anarquistas consideraban demasiado tímida la política reformista de Azaña, muy alejada de la verdadera revolución que ellos preconizaban. Además, la lentitud con que se emprendió la reforma agraria provocó también la frustración de amplios sectores del movimiento campesino. El anarquismo apoyó la idea de la huelga revolucionaria y la insurrección, y mantuvo su estrategia de ocupación de fincas por los jornaleros.

Esta estrategia provocó una fuerte agitación social y varios incidentes con las fuerzas del orden público. El más famoso de ellos fue el de Casas Viejas (Cádiz), donde varias familias se refugiaron en las casas del pueblo que fueron incendiadas por la Guardia Civil, provocando varios muertos.

La represión de los sucesos de Casas Viejas provocó un fuerte desgaste del gobierno de Azaña que tuvo que dimitir. Se abre una crisis política que el presidente de la República quiso cerrar convocando nuevas elecciones para noviembre de 1933.


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