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La balsa de la medusa – Análisis y comentario

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.
La balsa de la Medusa, Théodore Géricault (1818)

La balsa de la Medusa, Théodore Géricault (1818)

La escena capta el instante en el que un grupo de náufragos avistan una vela en el horizonte, la fragata que no los recogerá. En la parte inferior de la balsa se encuentran los muertos y a un par de personas que los están sujetando. En la parte superior de la balsa están los supervivientes, que están agitando los brazos para intentar ser vistos. Parece como si en la barca, repentinamente hubiera nacido una palpitación de vida y esperanza. El mar revuelto como ellos, el cielo nublado, el viento sopla hacia la izquierda, la única luz que ilumina la pintura proviene del extremo superior izquierdo del cuadro, y nos deja ver la atmósfera de sufrimiento de los ocupantes de la balsa. En el cuadro se pueden apreciar entre 17 y 21 tripulantes ente los que hay muertos, desnudos y desperdigados sobre la pequeña balsa desecha por el oleaje.

La técnica usada por el pintor es óleo sobre lienzo, con unas dimensiones de casi cinco metros de alto y más de siete metros de ancho, estás grandes dimensiones son frecuentes en obras de carácter histórico.

El tipo de pincelada del que hace uso el autor, se caracteriza por ser suelta y tener unos contornos imprecisos. Se trata de una textura lisa.

En cuanto a la línea, existe una importancia del color sobre el dibujo. Las figuras están hechas a partir de manchas de color, en general, aunque algunas figuras tienen algunas partes en las que utiliza una línea más definida.

En la pintura, el volumen se consigue gracias a las sombras que el pintor pone en los personajes. La luz es de tipo natural, ya que los personajes se encuentran en el mar, y por lo tanto es ambiental. En general, el cuadro es luminoso con numerosas sombras, consecuencia del atardecer.

La gama de colores es muy reducida, va del beis al negro pasando por los tonos pardos claros y oscuros. Consiguiendo un ambiente de tonos cálidos produciendo una impresión dramática de angustia. El color dominante es el beis oscuro y tenue. Al haber graduaciones tonales produce una sensación de volumen. Juega con los tonos para crear claroscuros.

En la obra no existe punto de fuga, nos encontramos ante una perspectiva extraña, que tiene a dos triángulos formando la escena.

En cuanto a la composición, estamos ante una distribución de las figuras compleja y asimétrica, donde predominan las líneas rectas e inclinadas. La escena se construye sobre el eje de una gran diagonal que nos llevaría desde el cuerpo muerto y extendido de la izquierda hasta el momento decisivo del hombre que, alzado por sus compañeros, ondea la camisa con la esperanza de ser aún rescatados. Frente a ella, y en sentido contrario, se cruza una segunda diagonal desde el cuerpo de la esquina derecha que culmina en la improvisada vela hinchada, lo que se llama una composición en aspa. Es una composición dinámica, existe movimiento, en la emoción de los rostros, en los gestos de los supervivientes y además en el mar tempestuoso, muy agitado, con unas olas muy grandes, para dar más movimiento a la escena. La vela imita la forma de la gran ola del fondo.

Las formas de expresión del cuadro son figurativas, además de ser naturalistas. La anatomía de los personajes es correcta.

El cuadro muestra la pérdida de la fragata Medusa, enviada a Senegal por el gobierno francés, en 1816, bajo el mando del conde Chaumareix, oficial de la armada, inactivo durante 25 años, a cuya incompetencia se le atribuía el desastre.

Al producirse el naufragio, el capitán y los oficiales hicieron uso de las barcas salvavidas y abandonaron a su suerte a la marinería, a la que consideraban socialmente inferior; un grupo de 149 personas improvisó una balsa y recuperó de las aguas algunos barriles de vino, y se vieron obligados para subsistir a prácticas de canibalismo (el hacha ensangrentada, en la parte inferior derecha de la balsa, es la única referencia al canibalismo descrito por los supervivientes). En mitad del mar, un barco de la marina francesa avistó a los náufragos pero no los recogió.

Sólo 15 individuos sobrevivieron, cuando la balsa fue encontrada por la fragata Argus, semanas después. Otros cinco murieron al llegar a tierra.

La obra tiene una función política y es un manifiesto del nacionalismo. La intención del autor al pintar este cuadro es proclamar su rechazo a la pintura histórica, retratando por primera vez un hecho de actualidad. También elige el tema del naufragio para expresar la angustia del destino. Para su realización, el pintor se entrevistó con algunos de los supervivientes, que posaron para el cuadro.

Fue censurada por el gobierno, que impidió que se conociera en la prensa y tras dos años en que se prohibió que lo expusiera al público, finalmente se ofreció al Salón Oficial y causó un tremendo escándalo social.

La prensa diaria se abalanzó ávidamente sobre el tema. En septiembre de 1816, el «Journal des débats” de París fue el primero en lanzar la terrible noticia sobre el naufragio de la fragata «Medusa». Durante meses los periódicos franceses no hablaron de otra cosa que del naufragio, sus causas y sus circunstancias. La tragedia humana -de las 147 personas que se refugiaron sobre la balsa sólo sobrevivieron diez- se convirtió en un escándalo político. El gobierno intentó encubrir los hechos, la prensa de la oposición lo desveló. Ante la irritación de la opinión pública, se destituyó al ministro responsable y a 200 oficiales de marina.

Este cuadro convierte a su creador en el iniciador del Romanticismo, siendo también la figura principal del Romanticismo francés.

La obra tiene caracteres reivindicativos ya que el autor es consciente, como casi toda la sociedad de su época, de que el naufragio se había producido por un conjunto de errores cometidos por las autoridades, colabora en las protestas políticas y se decide a pintar un cuadro-denuncia.

El autor elige este tema porque le interesaba dar a conocer el hecho que se vivió en ese momento en Francia y hace una interpretación objetiva ya que este hecho ocurrió de verdad y en su época.

El autor de la obra es Théodore Géricault (1791-1824), pintor francés. Una figura singular en el panorama de la pintura francesa y pionero del Romanticismo, ideal que encarnó también en su tumultuosa vida y en su prematura muerte, a los treinta y tres años, a causa de un accidente de equitación. Su estilo se debe en buena medida a las copias de obras maestras que realizó en el Louvre y a una estancia en Italia (1816-1817), donde entró en contacto con la obra de Miguel Ángel y con el barroco romano. En 1819 pintó y expuso en el Salón de aquel año, en París, su pintura más famosa: La balsa de la Medusa, que ganó una medalla y produjo una profunda conmoción por ser antitética de las tendencias clasicistas entonces en boga.

La obra de la que estamos hablando es la de “La balsa de la Medusa” pintada por Théodore Géricault entre 1818 y 1819, actualmente se conserva en el Museo Nacional del Louvre, París.

El estilo del cuadro es Romanticismo francés. Movimiento literario y artístico que surge a finales del siglo XVIII y que posteriormente se va a extender por toda Europa. El Romanticismo se basa en unos principios básicos; supone un predominio de la imaginación frente a la razón. Frente a lo racional lo emocional. También supone una defensa del individualismo, que se contrapone a esos valores universales que tenía el Neoclasicismo, que son la patria, el amor y la solidaridad. Finalmente este movimiento va influir en movimientos políticos de la época.


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