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Isabel II: Las regencias (1833-1843)

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

1. LOS ORÍGENES DEL ESTADO LIBERAL

Retrato de Isabel II joven

Retrato de Isabel II joven

Isabel II es proclamada reina en 1833 en un ambiente de crisis política. Los carlistas han iniciado un  levantamiento armado por todo el país mientras que la reina niña sólo se mantiene con el apoyo de los absolutistas reformistas que, en los últimos años del reinado de Fernando VII, han iniciado una modernización del Estado. Ante esta grave situación, los propios absolutistas partidarios de las reformas llegan a las siguientes conclusiones:

– La única forma de asegurar el trono de Isabel es conseguir el apoyo de los liberales, por lo que hay que facilitar el retorno de los exiliados y la apertura hacia un Estado liberal.

– La tremenda crisis económica por la que atraviesa el Estado obliga a impulsar reformas también en un sentido liberal.

– El contexto internacional también recomienda una evolución hacia el liberalismo. En 1830 una serie de revoluciones han dado lugar a la creación de regímenes liberales en Francia y otros estados de Europa occidental. Inglaterra y Francia están decididas a apoyar a Isabel II frente a los carlistas. En 1834 se firma la Cuádruple Alianza entre Inglaterra, Francia, España y Portugal, por la que Inglaterra y Francia reconocen a las reinas menores de edad de los dos estados ibéricos frente a sus adversarios absolutistas (Isabel II de España frente a carlistas y María II de Portugal frente a miguelistas). Pero a cambio de esta ayuda, las grandes potencias reclaman reformas en un sentido liberal.

En definitiva, esto significa que en España el Estado Liberal se implanta, no como resultado de una auténtica revolución, sino mediante una transición gradual a partir del Estado absolutista. La principal consecuencia es que el Estado Liberal que se construye durante el reinado de Isabel II se basará en el compromiso entre la vieja nobleza y la nueva burguesía liberal.

2. LOS MODELOS POLÍTICOS DEL LIBERALISMO

Entre los liberales que vuelven del exilio y aparecen en la vida pública, pronto se perfilan dos modelos políticos con diferentes puntos de vista acerca de cómo tiene que ser el Estado Liberal. Estos modelos sirven para crear los primeros partidos políticos:

a) El Partido Moderado.

Su filosofía política es el liberalismo doctrinario, que conjuga elementos del Antiguo Régimen con algunos principios del liberalismo. De hecho, esta ideología cree que el Estado Liberal se debe construir mediante la alianza entre la nueva burguesía liberal y la vieja nobleza del Antiguo Régimen. Por ello, su modelo político se basa en estos puntos:

– Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, que representan a la Nación.

– Defensa de unas Cortes bicamerales en las que el Senado estaría reservado a las elites.

– Amplios poderes para el Rey, que tiene iniciativa legislativa, derecho a vetar leyes, etc.

– Concepción limitada de derechos y libertades individuales. Especialmente restrictiva es la libertad de imprenta.

– Oficialidad de la religión católica.

– Sufragio censitario muy restringido.

El principal dirigente de este partido será el general Narváez. Este partido tendrá el respaldo incondicional de Isabel II, y contará con el apoyo de la nobleza terrateniente y la alta burguesía, ya que este modelo político les asegura la preeminencia social y política. Los planteamientos políticos moderados quedarán reflejados en la Constitución de 1845.

b) El Partido Progresista.

Su filosofía política es el liberalismo popular que pretende derribar drásticamente el Antiguo Régimen mediante la alianza entre la nueva burguesía liberal y el pueblo urbano. Como consecuencia, su modelo político es más avanzado y se basa en varios principios:

– Soberanía nacional, que sólo puede encarnarse en las Cortes.

– Defensa de unas Cortes bicamerales en las que tanto el Senado como el Congreso de los Diputados deben ser elegidos por la Nación.

– Clara división de poderes en la que el rey tendrá limitadas sus facultades.

– Concepción más amplia de derechos y libertades individuales. Los progresistas muestran especial interés en garantizar el respeto a la libertad de imprenta.

– Mayor tolerancia en materia religiosa.

– Sufragio censitario más ampliado que el de los moderados, aunque excluye al pueblo.

El principal dirigente de este partido será el general Espartero o Príncipe de Vergara. Este partido cuenta con el apoyo de la pequeña y mediana burguesía y las clases medias. La gran contradicción de su proyecto político es que, aunque busca el apoyo del pueblo, sigue limitando el poder a un grupo reducido ya que mantiene el sufragio censitario. Los planteamientos progresistas quedarán reflejados en la Constitución de 1837.

c) La dinámica política del periodo.

Una característica común a todo el reinado de Isabel II es la falta de entendimiento entre los dos partidos. Cuando uno de ellos controla el gobierno, impone su modelo político y monopoliza el poder de tal modo que el partido de la oposición no puede alcanzar el poder de forma legal, es decir, a través de las elecciones. Esto provoca que los cambios de gobierno sean resultado de acciones violentas:

– Los moderados intentan derribar los gobiernos progresistas a través de pronunciamientos militares.

– Los progresistas intentan derribar los gobiernos moderados a través de pronunciamientos militares secundados por revueltas populares en las grandes ciudades.

Espartero

Espartero

Narváez

Narváez

3. LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA DE NÁPOLES (1833-1840)

a) El régimen del Estatuto Real (1834-1836).

En 1833 Isabel II es proclamada reina con 3 años, por lo que es necesario designar una regencia de la que se hace cargo su madre Mª Cristina de Nápoles.

Durante este periodo se produce la transición del Estado Absolutista al Estado Liberal. Al frente del gobierno figura Cea Bermúdez que inicia una apertura política, se permite el retorno de los exiliados liberales y se continúa la política de reformas cuya principal manifestación es la nueva división provincial.

La transición al liberalismo es resultado del acuerdo entre los absolutistas de tinte reformista y los liberales más moderados. Este compromiso se plasma en el Estatuto Real de 1834 que sienta las bases del nuevo sistema político. El Estatuo Real más que una constitución es una Carta Otorgada que, en realidad, establecía un sistema en el que la reina conserva casi todos los poderes, sólo limitados por unas Cortes con las siguientes características:

– Las Cortes son bicamerales. Carecen de poder legislativo y sólo pueden aprobar el presupuesto y deliberar sobre los proyectos de ley que presenta la reina regente.

– Las dos cámaras que integran las Cortes son el Estamento de Próceres y el Estamento de Procuradores. El primero estaba reservado a miembros de la nobleza, del alto clero y altas dignidades nombradas por la reina. El segundo estaba formado por personalidades elegidas por sufragio.

Del carácter tan moderado de este régimen da cuenta el hecho de que la ley electoral establecía un sufragio censitario tan restringido que sólo podía votar el 0’15% de la población para elegir a los miembros del Estamento de Procuradores.

b) La oposición al régimen del Estatuto.

El carácter tan autoritario de este sistema insatisface a los progresistas y a la mayoría de los liberales. Éstos forzarán el cambio político a través de los levantamientos populares o del pronunciamiento militar. La oposición al régimen del Estatuto se manifiesta en varias ocasiones:

– En 1834 se extiende una epidemia de cólera. El pueblo de Madrid, sin fundamento, acusa a los frailes de haber sido ellos quienes han envenenado las aguas. El descontento popular adquiere formas anticlericales con el asalto y quema de conventos y el asesinato de varios frailes.

– En 1835 se repiten los levantamientos populares y el asalto a conventos. La fuerza de estos sucesos obliga a la regente a nombrar jefe de gobierno a un progresista, Mendizábal, que impulsará el proyecto de desamortización de las tierras de la Iglesia.

– Finalmente, en 1836 un grupo de sargentos se pronuncia en La Granja a favor de la Constitución de 1812. El pronunciamiento, conocido como la Sargentada, es secundado por el pueblo de las grandes ciudades que se enfrenta a las tropas del gobierno. Al final, la reina regente tiene que poner fin al Estatuto Real y restablecer la Constitución de 1812.

Matanza de frailes durante las revueltas de 1834

Matanza de frailes durante las revueltas de 1834

c) El régimen de la Constitución de 1837.

Tras la Sargentada los gobiernos están en manos de los progresistas. La labor de éstos se centra en dos aspectos:

– Frente a las tímidas reformas de la etapa anterior, se profundiza en la revolución liberal, con la supresión de mayorazgos, abolición de los señoríos jurisdiccionales y desaparición de los diezmos.

– Dado que la Constitución de 1812 parecía anticuada para las necesidades del país, las Cortes inician la elaboración de una nueva Constitución, promulgada en 1837. Aunque desde un punto de vista teórico la Constitución de 1837 se inspira en la ideología progresista, en la práctica recogía muchos planteamientos moderados a fin de conseguir su aprobación por este partido. La Constitución establecía el siguiente sistema:

– Se declara la soberanía nacional, aunque en la práctica es compartida ya que la reina compartía con las Cortes la iniciativa legislativa.

– La declaración de derechos y libertades no era demasiado amplia.

– No se proclama la libertad de cultos pero tampoco la oficialidad del catolicismo. Sólo se afirma que el Estado asume los gastos de la Iglesia.

– Las Cortes son bicamerales, comparten el poder legislativo con la reina y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado.

– Los diputados son elegidos mediante sufragio por la Nación. Los senadores eran nombrados por la reina de entre una lista de personas elegidas en cada provincia por sufragio.

– La reina conserva bastante poder pues tiene el ejecutivo, comparte el legislativo con las Cortes y, además, tiene derecho de veto sobre las leyes.

– La Justicia era considerada un poder independiente y se contemplaba el juicio con jurado para los delitos cometidos contra la libertad de imprenta.

La nueva ley electoral que aprueban los progresistas mantiene el sufragio censitario al exigir menor nivel de renta ampliaba el derecho al voto hasta a un 5% de la población masculina.

d) Retorno de los moderados y fin de la Regencia de Mª Cristina.

Sin embargo, los moderados consiguen ganar las elecciones y se hacen con el control del gobierno, con el apoyo de la reina regente cada vez más identificada con este modelo político. Los moderados abandonan las reformas liberales y en 1840 consiguen aprobar una Ley Municipal que reducía el carácter electivo de los ayuntamientos. Esta ley, apoyada por María Cristina, genera el descontento popular en las ciudades y provoca nuevos levantamientos contra la regente que, finalmente, se ve obligada a renunciar a la regencia y partir hacia el exilio.

4. LA REGENCIA DE ESPARTERO (1840-1843)

Las Cortes deciden nombrar a Espartero como regente. Desde entonces los progresistas controlan todas las instituciones del Estado. Los moderados, en la oposición, recurren al pronunciamiento militar como el que protagoniza Diego de León en 1841 y que termina en fracaso. Pero el excesivo autoritarismo de Espartero y una práctica política basada en el favoritismo van desgastando al regente. Esto facilita que en 1843 triunfe un pronunciamiento dirigido por Narváez que pone fin a la regencia de Espartero y devuelve el poder a los moderados. Como forma de resolver la crisis política se declara a Isabel II mayor de edad.

Estatua ecuestre de Espartero erigida en Madrid frente al parque del Retiro

Estatua ecuestre de Espartero erigida en Madrid frente al parque del Retiro


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