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Isabel II: El reinado efectivo (1843-1868)

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

La mayoría de edad de Isabel II es un periodo que coincide con la consolidación del Estado Liberal en España. Sin embargo, al final del periodo, este Estado se ve sometido a una profunda crisis por varias razones:

– La identificación del Estado Liberal con los principios moderados provocará que las demás opciones políticas cuestionen su naturaleza.

– La identificación entre la propia Isabel II y el modelo político moderado hará que la oposición al sistema se convierta en una oposición a la reina, lo que conducirá a su destronamiento.

1. LA DÉCADA MODERADA (1843-1854)

Fotografía de Isabel II

Fotografía de Isabel II

En 1843 el general Narváez protagoniza un pronunciamiento con el que pone fin a la regencia de Espartero y proclama la mayoría de edad de Isabel II. Se inicia un largo periodo de gobiernos moderados presididos por el propio Narváez o por Bravo Murillo, principales dirigentes del periodo. De forma significativa la reina muestra un claro respaldo hacia la opción política de los moderados, con lo que se inicia una peligrosa identificación entre Isabel II y este partido político.

Los moderados derogan la Constitución de 1837 y construyen un nuevo sistema político, muy conservador, plasmado en la Constitución de 1845 y que se basa en los siguientes puntos:

– Se establece claramente la Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.

– Se limitan los derechos y libertades individuales, sobre todo la libertad de imprenta

– Se declara el carácter oficial de la religión católica, cuyos gastos asume el Estado.

– Las Cortes son bicamerales y están formadas por el Senado y el Congreso de los Diputados. Las Cortes comparten el poder legislativo con el Rey

– El Senado es una cámara reservada a los miembros de la nobleza, alto clero y altas dignidades del Estado designados por el Rey. Los senadores son vitalicios y su número es ilimitado. Los diputados son elegidos por la Nación.

– No existe plena separación de poderes pues el rey, además del poder ejecutivo, tiene iniciativa legislativa y derecho de veto sobre las leyes.

– La Justicia no es un poder independiente sino una mera administración del Estado y no hay ninguna mención al jurado.

El carácter tan conservador de este sistema político se confirma por los siguientes hechos:

– La nueva ley electoral establecía unos requisitos de renta tan elevados para poder votar, que sólo el 1% de la población masculina tenía derecho al sufragio.

– En 1845 el Duque de Ahumada creaba la Guardia Civil. Este nuevo cuerpo militar nace para perseguir el bandolerismo rural pero en la práctica sirvió como instrumento para reprimir cualquier signo de oposición y protesta popular en las zonas rurales.

– En 1851 se firma el Concordato con la Santa Sede, por el que se restablecían las relaciones rotas durante los gobiernos progresistas. El Papa reconocía a Isabel II y la desamortización de las tierras eclesiásticas. A cambio, el Estado asumía la financiación de la Iglesia Católica a la que garantizaba la supervisión de la educación y la vigilancia de la moral.

Primeros efectivos de la Guardia Civil

Primeros efectivos de la Guardia Civil

2. EL BIENIO PROGRESISTA (1854-1856)

En 1854 los generales O’Donnell y Espartero inician un pronunciamiento militar y se enfrentan a las tropas del gobierno en Vicálvaro (hecho conocido como la Vicalvarada). Los pronunciados publican el llamado Manifiesto de Manzanares, en el que prometen mayor liberalización política. El Manifiesto favorece el inicio de levantamientos populares en las grandes ciudades que, finalmente, provocan la caída de los moderados. La reina se ve forzada a llamar al líder progresista, Espartero, para que forme gobierno, aunque éste contará como ministro de la Guerra al general O’Donnell, de perfil más conservador. Se inaugura así un nuevo periodo caracterizado por lo siguiente:

– La Constitución de 1845 es derogada. Se eligen Cortes Constituyentes que redactan la Constitución de 1856, mucho más avanzada políticamente, aunque no llegó a promulgarse.

– La acción de gobierno se centra en medidas que profundizan la transformación económica del país y el desarrollo del capitalismo: se aprueba la desamortización de Madoz, la Ley de Ferrocarriles o la ley sobre sociedades de crédito.

– Crece el protagonismo del pueblo urbano que reivindica mejoras sociales (mejoras salariales, reducción de precios de alimentos, etc.) y el cumplimiento de las promesas hechas por los progresistas. En Barcelona la conflictividad social es mayor y allí se produce en 1855 la primera huelga general de la Historia de España.

Pero la conflictividad social y el protagonismo popular crea una fuerte contradicción con el partido progresista. Este sigue siendo un partido burgués que no está dispuesto a ceder a las presiones populares. Esto tendrá como consecuencia el desencanto del pueblo urbano, que al no apreciar mejoras en su nivel de vida se va alejando del progresismo y se acerca a nuevas opciones políticas como el liberalismo democrático o el republicanismo.

Levantamientos del pueblo madrileño contra los moderados en 1854

Levantamientos del pueblo madrileño contra los moderados en 1854

3. EL BIENIO MODERADO (1856-1858)

El creciente protagonismo del pueblo y sus continuas reivindicaciones durante el Bienio Progresista provocan el temor de la burguesía, que siente la añoranza del orden y del control sobre las masas que simboliza el modelo político de los moderados. Por eso, y ante el desgaste de los progresistas, en 1856 la reina percibe que tiene los apoyos suficientes para volver a llamar a los moderados. Estos reimplantan la Constitución de 1845 y ponen fin a la experiencia progresista.

4. GOBIERNOS DE LA UNIÓN LIBERAL (1858-1863)

Leopoldo O’Donnell

Leopoldo O’Donnell

En 1856 aparece en escena un nuevo partido, la Unión Liberal, cuyo jefe es O’Donnell que recibe de la reina el encargo de formar gobierno. La Unión Liberal es un partido de corte centrista, en el que O’Donnell aglutina a los moderados más avanzados y a los más conservadores entre el progresismo. Su objetivo es garantizar la estabilidad política creando un espacio intermedio entre moderados y progresistas que daría satisfacción a los sectores más centrados de ambos partidos. Así, se evitarían los pronunciamientos militares o el recurso a levantamientos populares con el riesgo añadido de dar protagonismo a las masas.

O’Donnel mantiene la Constitución de 1845 y logra cinco años de estabilidad política.

La nota característica de estos cinco años es la activa política exterior que se emprende, dirigida a distraer la atención del pueblo para acallar sus protestas y reivindicaciones mediante una inyección de patriotismo. Así, España participa en una serie de guerras de prestigio (Guerra de Marruecos, Guerra del Pacífico contra Chile y Perú, etc.) sin motivaciones claras y que sólo buscan crear una euforia nacionalista.

5. LA CRISIS DEL RÉGIMEN (1863-1868)

Desde 1863 Narváez vuelve a gobernar con el apoyo de la reina. El modelo político de los moderados alcanza sus cotas más autoritarias por varios motivos:

– Ante la más mínima disidencia, se suspenden las Cortes y la Constitución de 1845, para perseguir más fácilmente a la oposición. En la práctica, el sistema se convierte en una dictadura personal de Narváez, sostenido con el apoyo de la reina.

– Se acentúa la represión contra las manifestaciones de protesta. La más importante fue la masacre de la Noche de San Daniel en 1865, durante la cual el ejército reprime violentamente las protestas universitarias.

– Las elecciones se manipulan para garantizar el triunfo de los moderados. Los demás partidos recurren a la insurrección militar, como la del Cuartel de San Gil en 1866, que fracasará y será duramente reprimida. Finalmente, sin posibilidad de acceder al gobierno de forma legal, los partidos políticos se abstienen de participar en la política.

Represión política: Ejecución mediante garrote vil

Represión política: Ejecución mediante garrote vil

6. HACIA LA REVOLUCIÓN

Caricatura que representa a Isabel II partiendo hacia el exilio tras ser destronada

Caricatura que representa a Isabel II partiendo hacia el exilio tras ser destronada

A partir de 1866 la crisis política es de tal magnitud que se preparan las condiciones para la caída del sistema político mediante una revolución. Las causas que conducen a esta situación son varias:

a) Causas económicas: Al clima político existente se une una profunda crisis económica de orígenes diversos. Por una parte, se produce la quiebra de las empresas ferroviarias y de las sociedades que habían invertido en el ferrocarril. A esto se suma una sucesión de malas cosechas con el encarecimiento de los alimentos. El aumento del paro y del hambre incrementan el malestar de las clases populares, dispuestas a secundar cualquier iniciativa contra el gobierno de los moderados.

b) Causas ideológicas: entre el pueblo urbano cada vez tiene más fuerza el liberalismo democrático, ideología en que se sustenta el Partido Demócrata. Esta filosofía política se basa en los siguientes principios:

* Defensa del sufragio universal.

* Garantías plenas para el ejercicio de las libertades y los derechos individuales.

* En materia religiosa defiende la libertad de cultos.

* Aboga por la plena separación de poderes limitando las facultades del rey.

* Para garantizar la independencia del poder judicial reivindica la figura del jurado como forma de participación popular en la justicia.

* Además, el liberalismo democrático no sólo tiene planteamientos políticos sino que muestra también una mayor preocupación por las cuestiones sociales y hace reivindicaciones como la supresión de consumos y de quintas.

Algunos seguidores del liberalismo demócrata abogan incluso por la abolición de la Monarquía y reclaman la proclamación de la República.

c) Causas políticas: Los partidos políticos de la oposición (Partido Progresista, Unión Liberal y Partido Demócrata), excluidos del poder, llegan a la conclusión de que la única forma de regenerar la vida política es el destronamiento de la reina, a la que consideran culpable de la situación por su apoyo al partido moderado. Con este fin, en 1866 estos partidos firman el Pacto de Ostende por el que se comprometen a unir sus fuerzas para derribar a la reina. Estos partidos cuentan además con nuevos dirigentes que no se sienten tan vinculados a Isabel II. Así, al frente del Partido Progresista figura el general Prim, y al frente de la Unión Liberal se encuentra el general Serrano.

Como resultado de estas circunstancias, en 1868 el clásico pronunciamiento militar secundado por levantamientos populares provocará el destronamiento de Isabel II que debe partir hacia el exilio.


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