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Guerra colonial y Crisis de 1898

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1. Los antecedentes: la segunda guerra de Cuba y la guerra en Filipinas

En 1878 concluyó la Guerra de los Diez Años con la Paz de Zanjón. En ella se estipulaba que Cuba obtendría un sistema administrativo similar al de los ciudadanos peninsulares. Sin embargo, la lentitud en la aplicación de estas promesas provocó un incremento en el malestar de los cubanos, al que se suma el monopolio comercial español que hace de la isla un mercado restringido para las manufacturas españolas.

En este contexto José Martí funda el partido Revolucionario Cubano, que lucha por la independencia y tiene un amplio apoyo popular, especialmente entre los pequeños campesinos y el pueblo urbano. En 1895, con el grito de Baire comienza la insurrección contra la dominación española.

En 1896 en Filipinas también comienza una insurrección contra la dominación española. El movimiento independentista es dirigido por José Rizal, que será ejecutado por las autoridades españolas aunque esto no evita que la guerra se extienda.

Ante las insurrecciones el gobierno responde con una durísima represión, que provoca un deterioro de la imagen de España. La guerra contra los independentistas se salda además con un fuerte desgaste del ejército español, cuyos soldados, reclutados entre las clases populares, caen víctimas de las enfermedades tropicales.

José Martí

José Martí

Fotografía del fusilamiento de José Rizal

Fotografía del fusilamiento de José Rizal

2. La injerencia de Estados Unidos

La situación se complica por la intervención de los Estados Unidos, que venía mostrando un creciente interés por las colonias españolas por varios motivos:

– La voluntad de instalar bases navales que aseguraran el control de rutas estratégicas. El interés por Cuba crece ante el proyecto de construcción de un canal interoceánico en Centroamérica. Por su parte, las islas Filipinas ofrecen interés como plataforma desde la que penetrar en el amplio mercado chino.

– Los intereses económicos del capitalismo norteamericano, a donde llegaba la mayor parte del azúcar cubano. El capital norteamericano mostraba interés por invertir y controlar la producción de azúcar en la isla.

– Estados Unidos quería intervenir antes de que se llegase a proclamar una Cuba independiente, que sería más difícil de controlar. Por eso el gobierno norteamericano hizo varias ofertas de compra de Cuba que fueron rechazadas por el gobierno español.

El disperso imperio español en 1898

El disperso imperio español en 1898

3. El estallido de la Guerra Hispano-norteamericana

La dura represión desatada sobre los cubanos fue utilizada por el gobierno y la prensa norteamericanas para exacerbar entre la opinión pública estadounidense un sentimiento anti-español. De esta forma se crea en Estados Unidos un ambiente proclive a la guerra, al tiempo que se manifiestan las simpatías por los independentistas cubanos.

En este contexto el gobierno estadounidense envía a La Habana el acorazado “Maine” con la intención de vigilar y proteger los intereses norteamericanos amenazados por la guerra. Pero en febrero de 1898 una explosión fortuita provoca el hundimiento del Maine y la muerte de su tripulación. La prensa norteamericana inmediatamente echa la culpa a España. Pese a los intentos del gobierno español por investigar la causa de la explosión y esclarecer los hechos, el gobierno norteamericano pide la cesión de la isla y, ante la negativa española, declara la guerra.

Caricatura de un semanario francés sobre la desigual guerra entre Estados Unidos y España: Alfonso XIII aparece como un niño que juega con una espada con McKinley, el presidente de los Estados Unidos, que aparece fuertemente acorazado

Caricatura de un semanario francés sobre la desigual guerra entre Estados Unidos y España: Alfonso XIII aparece como un niño que juega con una espada con McKinley, el presidente de los Estados Unidos, que aparece fuertemente acorazado

 

Fotografía que recoge el momento en que “El “Maine” entran en la bahía de La Habana

Fotografía que recoge el momento en que “El “Maine” entran en la bahía de La Habana

4. El desenlace de la guerra: la prevista derrota española

Tanto el gobierno como el ejército españoles eran conscientes de que una guerra contra Estados Unidos estaba abocada a la derrota. Pero, en vez de ceder a las presiones norteamericanas, incluso aceptando la venta de Cuba, el gobierno español decidió acudir a la guerra. Las razones de esta decisión residen en el temor a las reacciones de la opinión pública. Se pensaba que cualquier otra medida, como la venta de Cuba o su cesión, hubiera desatado una fuerte oposición que podía amenazar al sistema de la Restauración; concretamente, se temía un golpe de estado protagonizado por militares o revueltas populares instigadas por la efervescencia patriótica creada por los medios de comunicación. Para evitar esto, aunque sabía que la pérdida de Cuba era segura, el gobierno quiso dar a entender que estaba dispuesto a defender la isla a toda costa.

Efectivamente, la guerra se decidió rápidamente ante la superioridad militar de Estados Unidos. En las batallas de Cavite y Manila se hunde la flota del Pacífico. Mientras, en la batalla de Santiago se pierde la flota del Caribe. España anunció su rendición.

5. La Paz de París

En diciembre de 1898 se firma la Paz de París que pone fin a la guerra entre España y Estados Unidos. España reconocía la independencia de Cuba y cedía Puerto Rico a los Estados Unidos. Igualmente, se cedían las Filipinas a los Estados Unidos a cambio de una indemnización.

Tras la paz de París, a España sólo le quedaban en el Pacífico los archipiélagos de Marianas, Carolinas y Palaos, que carecían de valor, por lo que fueron vendidos a Alemania. De esta manera, se liquidaban los restos del Imperio colonial español.

No obstante, Cuba seguiría ocupada por los norteamericanos hasta 1902 en que finalmente se le concedió la independencia pero con una claúsula que establecía el derecho de Estados Unidos a intervenir militarmente en la isla si veía amenazados sus intereses. Además, Cuba cedía a Estados Unidos la base militar de Guantánamo.

Fotografía que recoge el momento del hundimiento de la flota en Santiago

Fotografía que recoge el momento del hundimiento de la flota en Santiago

6. Las consecuencias del 98: el regeneracionismo

La derrota ante Estados Unidos provocó una grave crisis de conciencia, sobre todo porque se liquidaban los restos del imperio colonial español justo cuando las grandes potencias conquistaban grandes imperios en África y Asia. Con la crisis del 98 la opinión pública toma conciencia de la situación real de España: la de un país atrasado incapaz de defender su imperio y que ha sucumbido fácilmente ante una potencia lejana y joven como los Estados Unidos. Inmediatamente se buscan responsabilidades y las miradas confluyen en los dirigentes políticos de un sistema que se considera oligárquico y que no representa al país. Este clima se extiende entre los intelectuales, de los que son representantes los miembros de la Generación del 98.

Surge así el regeneracionismo, una corriente intelectual que busca las raíces de los problemas que padece España y considera que hay que regenerar la vida política para lograr la modernización económica y social. Pronto surgirán dos corrientes:

– Un regeneracionismo más moderado, que acepta lo sustancial del régimen de la Restauración y se conforma con modificar y reformar aquellos aspectos más negativos del sistema. Es la corriente que adoptan algunos políticos tanto del partido liberal como del conservador.

– Un regeneracionismo mucho más crítico que piensa que es imposible sanear la vida política desde el mismo sistema político, por lo que defiende su sustitución por un sistema verdaderamente democrático y transparente. El principal representante de esta corriente es Joaquín Costa que en 1902 publica “Oligarquía y caciquismo” obra en la que denuncia claramente las corruptelas del régimen de la Restauración.

Las consecuencias económicas, sin embargo, no fueron tan negativas. Ciertamente se perdió el mercado cubano para los productos industriales españoles, especialmente para la industria textil catalana. Pero esto se compensó buscando nuevos mercados en Europa.   Por otra parte, la pérdida de Cuba provocó una repatriación de capitales que sirvieron para invertir en la economía peninsular.


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