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Fernando VII (1814-1833): Absolutismo y liberalismo. La emancipación americana

 Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.

1. EL CONTEXTO INTERNACIONAL DE LA RESTAURACIÓN

Fernando VII retratado por Goya

Fernando VII retratado por Goya

En 1814 una gran coalición de estados europeos derrota a Napoleón. En el Congreso de Viena se reúnen los ministros de exteriores de las grandes potencias para reordenar el espacio europeo con tres objetivos:

-Restaurar a los reyes y dinastías legítimos destronados por Napoleón. En esta restauración se incluye a Francia a donde vuelven a reinar los Borbones.

-Restaurar los regímenes absolutistas anteriores a las guerras napoleónicas.

-Vigilar y prevenir el estallido de nuevos brotes revolucionarios, en la creencia de que el inicio de la revolución en cualquier país podía contagiar fácilmente al resto. Con este propósito, Austria, Prusia y Rusia forman la Santa Alianza, cuyos representantes se reunirían en congresos anualmente para vigilar el mantenimiento del absolutismo y decidir la intervención militar en los países en que estallase la revolución.

La idea de restaurar el viejo orden derribado por la Revolución francesa hace que este periodo de la Historia europea sea conocido como La Restauración. En este contexto, nada favorable al mantenimiento de un Estado Liberal como el que diseñaba la Constitución de 1812, se produce el retorno de Fernando VII a España.

2. EL SEXENIO ABSOLUTISTA (1814-1820)

a) La restauración del absolutismo.

En marzo de 1814 Fernando VII regresa a España por Cataluña. En Madrid le esperan las Cortes para que jure la Constitución de 1812. Pero los partidarios del Antiguo Régimen animan al rey a que anule la Constitución y restaure el absolutismo. El principal exponente de esta presión es el llamado Manifiesto de los Persas, tal y como se denomina a la carta que un grupo de diputados absolutistas de las Cortes dirigen al rey solicitándole el retorno al viejo orden. En este ambiente, y aprovechando la euforia popular creada por la llegada del rey, éste retrasa su llegada a Madrid y continúa su viaje por la costa mediterránea hasta Valencia. Aquí firma el decreto por el que declara nula la Constitución y todas las leyes elaboradas por las Cortes de Cádiz, restaurando íntegramente el entramado institucional del Antiguo Régimen, incluida la Inquisición y los fueros vasco-navarros.

b) La represión sobre los liberales.

Sin apenas apoyos sociales, los liberales no pueden impedir la caída del régimen liberal. Fernando VII desata además una durísima represión sobre todos aquellos que habían manifestado sus simpatías por la obra de las Cortes de Cádiz y que se saldó con numerosas ejecuciones. Para los liberales las únicas opciones eran formar sociedades secretas en la clandestinidad o exiliarse a Inglaterra a través de Gibraltar, verdadero foco de conspiración liberal.

c) Los pronunciamientos liberales.

Los escasos apoyos sociales con que cuentan los liberales hacen que la única posibilidad de recuperar el poder sea recurrir a los militares. De esta forma, el pronunciamiento militar se convirtió en la estrategia fundamental para obligar al rey a restaurar la Constitución de 1812. Los pronunciamientos militares eran resultado de la conspiración que se fraguaba en las sociedades secretas, muchas de ellas vinculadas a la masonería. Allí se decidía el día y las guarniciones militares que secundarían el golpe. Si la conspiración se había preparado bien, el pronunciamiento militar sería seguido por la mayoría de las guarniciones militares. En ese caso el rey, sin el apoyo del Ejército, tendría que acceder a las peticiones de los conspiradores. Entre 1814 y 1820 se sucedieron varios pronunciamientos pero todos ellos fracasaron, y casi todos sus responsables fueron ejecutados.ç

3. EL TRIENIO LIBERAL (1820-1823)

a) El triunfo del pronunciamiento de Riego.

En enero de 1820 el coronel Riego se pronuncia en Cabezas de San Juan al mando de las tropas que iban a embarcar en Cádiz para sofocar la independencia de las colonias americanas. La extensión del pronunciamiento a otras guarniciones hace que, finalmente, Fernando VII tenga que claudicar y jurar la Constitución de 1812. Fernando VII pasa a convertirse en rey constitucional.

Oficiales secundando el pronunciamiento de Riego según un grabado de la época.

Oficiales secundando el pronunciamiento de Riego según un grabado de la época.

b) La construcción del régimen liberal.

Con el triunfo del pronunciamiento de Riego se inicia en España el segundo intento de Revolución liberal burguesa. Se procedió a la elección de unas nuevas Cortes y se profundizó en la legislación aprobada por las Cortes de Cádiz con un sentido anticlerical. Así, se prohibió a la Iglesia la adquisición de tierras, se volvió a expulsar a los jesuitas (a quienes Fernando VII permitió volver durante el Sexenio Absolutista) y se establecieron las bases para desamortizar las tierras de la Iglesia.

c) La división de los liberales.

Paralelamente, entre los liberales se produce una división en dos tendencias:

-Los moderados o doceañistas, llamados así por su papel en la elaboración de la Constitución de 1812, consideran que para que triunfe el régimen liberal es necesario moderar las posiciones y lograr una alianza con la nobleza.

-Los exaltados o veinteañistas, conocidos así por su labor durante el trienio liberal, consideran que para conseguir el triunfo del liberalismo había que buscar el apoyo de las masas, lo que exigía hacer planteamientos más radicales.

d) La oposición de los absolutistas.

Durante este periodo los absolutistas, también conocidos como realistas, desarrollaron una fuerte oposición al régimen liberal. En esta labor contaron con la connivencia del rey, que utilizó todos los poderes que le otorgaba la Constitución de 1812, y especialmente el derecho de veto, para obstaculizar la labor de los liberales.

Esta oposición se hizo de forma más violenta a partir de 1822:

– En verano de ese año, la Guardia Real se sublevó en Madrid en defensa del absolutismo, aunque la insurrección no prosperó.

– En las áreas rurales del Pirineo se levantan partidas armadas, formadas por campesinos y miembros del bajo clero, en defensa del absolutismo. Estos grupos llegan a controlar varias comarcas catalanas donde se forma la Regencia de la Seo de Urgell, como gobierno absolutista que dice actuar en nombre de Fernando VII. Pero el gobierno liberal logró expulsar esta Regencia a Francia.

e) La intervención de la Santa Alianza.

Finalmente, el fin del régimen liberal fue resultado de la intervención extranjera. En 1822 las potencias de la Santa Alianza se reúnen en el Congreso de Verona y deciden acabar con la experiencia revolucionaria española. Para ello, encargan a Francia la intervención en España con un ejército de 100.000 soldados, conocidos como los Cien Mil Hijos de San Luis. En 1823 comienza la invasión de este ejército, que cuenta con el apoyo de los realistas españoles y apenas encontró resistencia. En septiembre, el gobierno y las Cortes, que se habían refugiado en Cádiz con el rey como rehén, se rinden ante las tropas francesas. Fernando VII puede restaurar nuevamente el absolutismo.

Ejecución de Riego tras la restauración del absolutismo. Pese a ser militar, fue ahorcado y no fusilado, después de ser humillado y paseado por las calles de Madrid.

Ejecución de Riego tras la restauración del absolutismo. Pese a ser militar, fue ahorcado y no fusilado, después de ser humillado y paseado por las calles de Madrid.

4. LA DÉCADA OMINOSA O DÉCADA ABSOLUTISTA (1823-1833)

En esta última etapa del reinado se pueden diferenciar dos periodos:

a) De 1824 a 1826.

Fernando VII anula la obra del Trienio Liberal y desata una nueva y feroz represión sobre los liberales. Para ello se apoya en la Iglesia, principal legitimadora de la restauración absolutista, aunque por presión de Francia no se restaura la Inquisición.

b) De 1826 a 1833.

Fernando VII, sin renegar del absolutismo, empieza a aplicar una política más moderada e inicia una serie de reformas administrativas que recuerdan a la política del Despotismo Ilustrado. Las razones que impulsan esta política son dos:

– La grave crisis económica y el déficit hacendístico, especialmente grave tras la independencia de las colonias americanas. Sólo una política de reformas podía sacar a España del marasmo económico.

– La presión de las potencias extranjeras, especialmente de Francia, que consideraban contraproducente el férreo absolutismo de Fernando VII.

Pero esta política reformista provocó, a su vez, una doble oposición:

– La de los liberales, que mantienen sus conspiraciones en sociedades secretas y son objeto de la represión cuando son descubiertos. El caso más famoso sería el de Mariana Pineda, ejecutada en Granada por su implicación en una de estas conspiraciones.

– La oposición de los llamados apostólicos o ultras, partidarios acérrimos del absolutismo y opuestos a las reformas, que consideran una claudicación ante los liberales. En 1827, en el interior de Cataluña, se alzan partidas de campesinos en defensa del absolutismo en lo que se conoció como la revuelta de los agraviats o malcontents.

Fusilamiento del liberal Torrijos tras su fracasado pronunciamiento en Málaga

Fusilamiento del liberal Torrijos tras su fracasado pronunciamiento en Málaga

c) La crisis sucesoria.

Después de cuatro matrimonios, Fernando VII carecía de descendencia por lo que el heredero al trono es su hermano Carlos María Isidro, conocido por su ideología ultra y su apoyo entre los apostólicos. Pero en 1830 la reina, María Cristina de Nápoles, queda embarazada. Desde la llegada de los Borbones a España estaba en vigor la Ley Sálica, que excluía a las mujeres del trono. Por esta razón, y para facilitar la subida al trono del vástago del rey en caso de que fuera niña, Fernando VII publica la Pragmática Sanción que anula la Ley Sálica. Con esta medida, si naciera una niña ésta sería proclamada heredera y se cerrarían los derechos de Carlos Mª Isidro. Finalmente, la reina da a luz una niña de nombre Isabel. Los apostólicos, que empiezan a conocerse como carlistas, se niegan a reconocer a la princesa y se aferran a la validez de la Ley Sálica, como único recurso que da legitimidad a los derechos de don Carlos.

LA EMANCIPACIÓN DE LAS COLONIAS AMERICANAS (1810-1824)

5. Causas de la independencia

a) Causas sociales: el criollismo.

Los criollos eran los descendientes de los españoles emigrados a América y constituían la élite social y económica: acaparaban la mayoría de las tierras y se dedicaban al comercio. Pero carecían del poder político, controlado por las autoridades nombradas desde España. Los criollos se sienten cada vez más asfixiados por el control colonial, especialmente tras las reformas impulsadas por los Borbones que “españolizaron” la administración americana. Paulatinamente los criollos empiezan a plantearse la ruptura con la metrópoli.

b) Causas económicas: la explotación colonial.

Las reformas impulsadas durante el siglo XVIII por los Borbones incrementaron la explotación colonial de América, lo que provocó el malestar de los criollos por dos motivos básicos: la presión fiscal a que son sometidas las colonias y el monopolio comercial, que obligaba a realizar todos los intercambios con el exterior a través de España, limitando la libertad de los criollos para comerciar directamente con otras potencias.

c) Causas ideológicas: la difusión del liberalismo.

El liberalismo estaba extendido entre los criollos que, además, cuentan con dos modelos que imitar: la independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa.

6. Factores coyunturales

A esta situación se sumaron dos factores que ayudaron a la emancipación.

– La pérdida de la flota en Trafalgar dificultó el control de las colonias por España.

– La invasión francesa en 1808 y la crisis política, al crear un vacío de poder, permitiría la creación de nuevos poderes en América.

7. Fases de la independencia

En el proceso emancipador se pueden diferenciar tres etapas.

a) Primera etapa: 1810-1814.

En América, a raíz de los sucesos de 1808, en ningún caso se va a reconocer a José Bonaparte. Desde el principio, las autoridades virreinales reconocerán como gobierno legítimo a la Junta Suprema Central que se forma en España.

Pero en 1810, cuando la ofensiva militar de Napoleón ocupa prácticamente toda la Península, en las principales ciudades de América se forman juntas que, controladas por los criollos, destituyen a las autoridades existentes y asumen el poder. En un principio, estas juntas declaran su lealtad a Fernando VII. Pero, más adelante, siguiendo el modelo estadounidense, las juntas convocan Congresos que proclaman la independencia de los diferentes territorios y elaboran Constituciones.

Se inician las guerras contra el poder español que tienen estas características:

– No son sólo guerras contra la dominación española sino que también tienen el carácter de guerras civiles entre americanos ya que muchos de éstos, por conveniencia o interés, eran partidarios de mantener el orden colonial.

– Para los criollos, más importante que la independencia es mantener su predominio social y económico sobre mestizos e indígenas. Allí donde creían que la independencia podía propiciar una revuelta de los esclavos o de los indígenas, como en Cuba, México o Perú, los criollos optaron por mantener los vínculos con España.

– Por estas razones, para los indígenas, mestizos y esclavos negros, el problema no era la independencia sino su dominación por los criollos. Por eso, en general, estos grupos se mantienen al margen del conflicto o prefieren el dominio español. Sólo en México el cura Hidalgo crea un movimiento independentista con apoyo indígena que hace que los criollos opten por mantener los lazos con España.

b) Segunda etapa: 1814-1816:

Al regresar Fernando VII a España, envía un ejército a América y recupera el control de la mayoría de las colonias. Sólo Argentina mantiene su independencia.

c) Tercera etapa: 1816-1824.

Comienzan nuevas insurrecciones independentistas con el apoyo de Estados Unidos e Inglaterra. En esta etapa fueron decisivas las campañas militares de Simón Bolívar y José San Martín. En 1824 se produce la derrota definitiva de las tropas españolas en la batalla de Ayacucho.

En México el general Itúrbide consolida la independencia del territorio bajo la preeminencia social y política de los criollos.

Finalmente, los Estados Unidos forzaron la compra de la Florida a España, que sólo conserva Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

General San Martín

General San Martín

Simón Bolívar

Simón Bolívar

8. Consecuencias de la independencia

Para España, las consecuencias de la independencia de las colonias fueron notables:

  • El imperio colonial se limita a la posesión de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

– Sin apenas colonias, disminuye el papel internacional de España, reducida a una potencia de segundo orden.

– Los efectos más graves son los económicos: España deja de ingresar los impuestos de las colonias y se pierde el mercado colonial para las exportaciones.

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