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El movimiento obrero – Causas – Orígenes – Ideologías revolucionarias

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1.- INTRODUCCIÓN, DEFINICIÓN DE “MOVIMIENTO OBRERO”.

movimiento-obreroEl movimiento obrero es un movimiento social (es la agrupación no formal de individuos u organizaciones dedicadas a cuestiones socio-políticas que tienen como finalidad el cambio social) que busca un mayor bienestar para los trabajadores, está muy relacionado con el movimiento sindical.

A partir de la Revolución Industrial se generó un nuevo orden social.

El movimiento obrero surgió de esas condiciones, pero alcanzó mayor o menor fuerza en función del grado de desarrollo industrial de los países. Los primeros movimientos de masas de carácter moderno se originaron en Inglaterra.

El nacimiento del movimiento obrero está ligado a las transformaciones políticas, sociales y económicas que trae consigo la victoria de las ideas del Liberalismo, tanto político como económico.

Desde el punto de vista político-social, la desaparición de los privilegios y el establecimiento de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley trajo consigo la desaparición de la sociedad de tipo estamental y el establecimiento de una sociedad de clases, formada por dos clases: 1) La Burguesía (grupo minoritario) y 2) El Proletariado (grupo mayoritario). La pertenencia a una clase u otra está determinada por la riqueza que se posea y, en teoría, estamos ante una sociedad abierta pues se puede pasar libremente de una clase a otra, dependiendo de la riqueza que se posea.

Desde el punto de vista económico, el liberalismo económico (Capitalismo) trae consigo la no intervención del Estado en la economía. A esto debemos añadir el desarrollo de la Revolución Industrial, que da lugar al desarrollo del Maquinismo y a un fuerte crecimiento demográfico (Revolución demográfica). La interrelación de estos tres factores dará lugar a la aparición de graves problemas que van a afectar sólo al proletariado: sueldos muy bajos, aumento del paro, pésimas condiciones de trabajo, explotación de mujeres y niños, barrios obreros de viviendas en muy malas condiciones, analfabetismo.etc.

Como el Estado, dominado por la burguesía y en virtud del principio de no intervención, no hace nada por solucionar estos problemas, será el propio proletariado el que inicie la lucha por solucionarlos, lucha que se conoce como el Movimiento Obrero.

En este trabajo intentaremos contar como con el transcurrir del tiempo, la aparición de nuevas ideas y la aparición de distintos personajes, dicho movimiento van cambiando de postulamientos hasta llegar a nuestros días, consiguiendo los trabajadores poco a poco reivindicaciones que desde un primer momento y si las analizáramos, son totalmente justas para el bien funcionamiento de la sociedad.

2.- ANTECEDENTES Y CAUSAS.

2.1. LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

2.1.1. Definición.

Es una de las transformaciones del ámbito económico y tecnológico de la civilización (la otra fue la introducción de la agricultura) que dieron lugar a una profunda transformación de la economía y la sociedad.

La transformación radical de los sistemas de producción de bienes (industrialización) dio paso a una nueva organización de la economía (capitalismo) y propició la aparición de dos nuevas clases sociales (burguesía y proletariado).

Sus principales características fueron la aparición de la máquina, las innovaciones tecnológicas, la utilización de nuevas fuentes de energía, la organización del obrero en fábricas, la necesidad cada vez más grande de capital y la división del trabajo.

2.1.2. Cuándo y dónde empezó.

Hasta la segunda mitad del siglo XVIII, la vida económica de los países europeos se basaba casi exclusivamente en las actividades agrícolas, la industria estaba reducida prácticamente a los trabajos artesanales.

A partir de esa época se inicia en Inglaterra una transformación profunda de las formas de producción que afectaron directamente a la vida de la mayoría de la población. Comienza así el proceso de la revolución industrial que tuvo dos etapas, la primera revolución industrial y la segunda revolución industrial.

La Primera Revolución Industrial se inició en torno a 1770 en Gran Bretaña.

La Segunda Revolución Industrial comenzó hacia 1870 en zonas como Francia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos y Japón.

2.1.3. Causas.

2.1.3.1. Revolución demográfica.

Europa pasa de 190 millones de habitantes en 1800 a 400 en 1900, este crecimiento fue posible por diversas causas:

  • Disminución de la mortalidad.
  • Mantenimiento de las altas tasas de natalidad.
  • Población mejor alimentada.
  • Mejoras en la medicina y en la higiene.

Esta reducción de la mortalidad tan espectacular da lugar a un gran aumento de la población. Este aumento demográfico proporcionó la mano de obra que necesitaban las fábricas y fue un estímulo imprescindible para la industrialización, ya que creó la demanda necesaria para cubrir la oferta de una fabricación de productos masiva y en serie.

2.1.3.2. Revolución agrícola.

El aumento de la población aumentó la demanda de alimento y se pasó de una agricultura de subsistencia a un mercado, gracias a una serie de circunstancias:

  • Aumento de la superficie cultivada (se cercan los campos y aumentan las grandes propiedades desapareciendo las propiedades comunales).
  • Supresión del barbecho gracias a la rotación de cultivos.
  • Selección de semillas y de razas ganaderas.
  • Abonos y fertilizantes químicos.
  • Nueva maquinaria.

El resultado fue que entre 1700 y 1800 la productividad aumentó en un 90% con lo que se cubrieron las necesidades propias y hubo un excedente para la exportación.

2.1.3.3. Innovaciones tecnológicas.

telegrafo

Telégrafo

A partir de la segunda fase de la revolución industrial, las innovaciones ya no eran ideadas por gente sin cualificar, sino por científicos y técnicos tras largos estudios previos. Todas estas innovaciones repercutirán más en la vida cotidiana de las personas que las innovaciones de la primera fase, por lo que la población tuvo que empezar a acostumbrarse a ellas.

En el campo de las comunicaciones nos encontramos con el telégrafo (Morse), el teléfono (Graham Bell), la radio (Marconi), etc.

Con respecto a la imagen y el sonido se inventaron el micrófono y el fonógrafo (ambos de Edison), la fotografía, el cinematógrafo (hermanos Lumière), etc.

2.1.3.4. Nuevas fuentes de energía.

Máquina de vapor

Máquina de vapor

El carbón mineral es uno de los motores de la revolución industrial. Su alto potencial calorífico le convierte en la fuente de energía fundamental, con la revolución industrial se inicia la utilización del carbón como combustible, también será utilizado como materia prima.

La máquina de vapor (James Watt) proporcionaba un movimiento continuo y circular y utilizaba como fuente de energía el carbón.

En la segunda fase de la Revolución Industrial, que comenzó hacia 1870, comenzaron a utilizarse nuevas fuentes de energía como el petróleo, el cobre y el acero (hierro + carbono). El acero no se había utilizado mucho hasta ahora porque su obtención era muy costosa.

2.1.3.5. Nuevas materias primas.

Abundaban los recursos naturales (hierro, carbón, lana). En la industria textil, el algodón sustituyó a la lana. Además se van introduciendo mejoras en el hilado y en el tejido, hasta que por fin aparece el telar mecánico. Las consecuencias fueron una disminución de los costes y un aumento de producción.

La industria textil al igual que la ferroviaria, necesitaban grandes cantidades de hierro y carbón, lo que hace que se desarrollen de forma espectacular las industrias minera y siderúrgica.

En los altos hornos empieza a utilizarse el coque (carbón mineral) para obtener hierro fundido, que posteriormente se somete a un proceso de pudelaje y laminado.

La industria característica en la segunda fase de la revolución industrial fue la química, productora masiva de sosa cáustica, abonos, explosivos (dinamita), derivados de caucho (neumáticos), leche pasteurizada y condesada, medicinas, etc.

2.1.3.6. Revolución de los transportes.

El ferrocarril

El ferrocarril

La revolución industrial no habría sido posible si no se hubiera producido, de forma paralela y unida a ella, una auténtica revolución de los transportes, ligada a la utilización de la máquina de vapor.

La autentica revolución se produjo con la llegada del ferrocarril, este se convirtió en un instrumento de unión para los mercados y las naciones. Con este nuevo transporte todo era más cercano y más asequible, además de más barato.

La aplicación del vapor a la navegación arrinconó a los veleros y permitió construir buques de mayor tonelaje. Se crearon nuevos canales y vías. Gracias a todo esto se hacían exportaciones masivas de países lejanos, que, proporcionaron alimentos a la Europa industrial.

Las comunicaciones y los transportes siguieron desarrollándose mucho más en la segunda fase de la revolución industrial. Aparecieron la bicicleta, la motocicleta, el automóvil, el tranvía, el avión, etc.

2.1.3.7. Economía de mercado.

Antes de la revolución industrial la economía existente era de subsistencia. La mayoría de la población gastaba el 80% del sueldo solo en la alimentación. Las hambrunas eran frecuentes. Pero el crecimiento de la población, así como la mecanización de la industria, los avances y transformaciones agrarias, dieron lugar a un aumento de la productividad, con lo que se cubrieron las necesidades propias y hubo un excedente con lo que se comerciaba (se ponía en el mercado interior y exterior).

Aumentó el poder de compra de los campesinos que demandaban productos industriales. En la segunda fase de la revolución industrial, se ensayaron también nuevas formas de organizar la producción y el trabajo dentro de las empresas, como el Taylorismo (división del trabajo) y el Fordismo (cadenas de montaje). Como consecuencia se comenzó a producir en masa y se empezaron a elaborar productos estándares.

2.1.3.8. Nuevas aportaciones de capital.

Todo lo anterior produciría un cambio en el sistema económico, ya que la necesidad de capital era cada vez mayor, lo que provocó la aparición del capitalismo industrial. La ideología del capitalismo es el liberalismo que se basa en la siguiente afirmación: la búsqueda del beneficio individual nos llevará a conseguir el beneficio de la sociedad.

Durante el capitalismo industrial había gran cantidad de pequeñas empresas que podían autofinanciarse. Pero cada vez se necesitaba más capital para que las empresas mejoraran técnicamente por lo que éstas se transformaron en sociedades anónimas y emitieron acciones u obligaciones.

Cada accionista es propietario de la empresa en una parte proporcional al número de acciones que posee y recibe la parte, también proporcional, de los beneficios de la empresa. Si las empresas no quieren aumentar el número de propietarios, tienen la posibilidad de emitir obligaciones que dan a los compradores un interés anual fijo hasta la amortización del capital que han aportado.

Por otra parte, los bancos alcanzaron más protagonismo a partir de la industrialización, aunque cobrarían más importancia durante la Segunda Revolución Industrial.

Las entidades financieras se convirtieron en los suministradores de capital para las industrias. Además idearon sistemas para agilizar las transacciones (letras de cambio, cheques,….) y facilitaron cambios con la emisión de papel moneda.

2.1.3.9. Liberalismo económico.

Se defiende la libre competencia y la no intervención del Estado, ya que todo está regulado por la ley natural de la oferta y la demanda. Para hacer frente a esa competencia, las empresas intentan reducir costes y precios, teniendo siempre en cuenta la renovación tecnológica para no quedarse desfasadas. Pero esto no es perfecto, cada cierto tiempo se suceden crisis provocadas por la superproducción, ya que no hay suficiente capacidad de compra. Sólo los empresarios más fuertes conseguirán superar la crisis y volver a generar demanda.

2.1.4. Consecuencias.

La industrialización cambió radicalmente la vida laboral, pero también la vida familiar y el ocio personal. Durante la primera época, los pequeños agricultores emigraron a las ciudades, por lo que más de la mitad de la población vivía en ellas.

Las mujeres casadas eran retiradas a menudo del mercado laboral para ocuparse del trabajo doméstico. Los niños eran utilizados en ocasiones en la industria primaria, pero con la introducción de maquinaria moderna, su trabajo ya no era necesario.

Las innovaciones de la segunda fase son las que más afectaron a la forma de vida de la población. Aunque la mayoría de las personas seguían dedicándose al sector primario, el sector servicios experimentó un gran desarrollo. Aparecieron más oficinas, compañías de seguros, tiendas,…. Además, aunque muy lentamente, la mujer fue incorporándose al mundo laboral.

Como consecuencia de la producción en masa de productos estándares, se necesita una mano de obra poco cualificada (mujeres, niños). Por otra parte los antiguos maestros de los talleres eran sustituidos por ingenieros, ejecutivos y contables profesionalizados.

La mecanización en los procesos conlleva a una baja de precios, por que se produce una mejora importante en la calidad de vida, ya que estos productos se hacen más asequibles a la población.

En el siglo XVIII, en Europa el consumismo crecía. La gente buscaba nuevos tipos de ropas y enseres domésticos. Este nuevo mercado estimuló a los primeros fabricantes que pronto encontraron forma de estimular aún más los gustos del público. Aunque los salarios a menudo eran bajos en los primeros años de la industrialización, al final aumentaron creando nuevas oportunidades para consumir.

La industrialización creó nuevas, y a menudo agudizó, las divisiones sociales.

Al ser mayor la necesidad de capital, las empresas aumentaron de tamaño. Las empresas individuales dejaron paso a las sociedades anónimas. Las pequeñas empresas no podían superar las crisis, por lo que se vieron obligadas a fusionarse con otras empresas. Los objetivos de estas fusiones eran fijar precios y reducir la competencia.

Los bancos experimentaron también un proceso de concentración paralelo al de la industria, formándose poderosos grupos bancarios a nivel mundial.

2.2. NUEVA ESTRUCTURA SOCIAL.

Teniendo en cuenta el área a la que nos vamos a dedicar, creemos necesario hacer un análisis de cada clase social y su origen. Debemos tener en cuenta que durante este periodo se van a estructurar, por un lado, la burguesía (propietaria de los medios de producción, tierras, fábricas, empresas de servicios,…) que impondrá su poder; por el otro lado vemos al proletariado (que no posee los medios de producción y trabaja en ellos: jornalero, obrero o empleado de empresa). Los conflictos entre ambas, entre el capital y el trabajo, es el comienzo de una historia que nace en esta etapa.

La lucha de las clases sociales fue un problema que apareció en las formaciones de una clase de capitalistas industrial y una clase de obreros de fábricas, cuyos únicos medios de producción eran sus manos y sus hijos: un proletariado. Los salarios reales de una pequeña parte de dichos obreros había subido; la alimentación y la salud había mejorado; la duración de la vida había crecido con la población. Pero la parte más grande e importante de la población obrera estaban muy mal pagadas, mal alimentadas, peor albergadas, devoradas por la fiebre de las industrias y por la tuberculosis. A partir de 1785, estos obreros se agruparon, declararon huelgas que iban acompañadas de violencias contra las maquinas y contra las personas y exigieron que el parlamento dictara una legislación protectora: empieza la lucha de clases.

Junto a tales deja problemas, el de la provisión de capital carecía importancia. Consistía en que la mayor parte de quienes poseían riquezas iban a las nuevas industrias, que empezaron con pequeños ahorros o préstamos y lo invertían en la industria. Ellos eran duros, tacaños y codiciosos, por lo tanto la mano de obra lo sufriría.

Pirámide del sistema capitalista

Pirámide del sistema capitalista

2.2.1. Burguesía empresarial.

La burguesía deja de ser considerada una clase inferior a los nobles gracias a la posición alcanzada. El crecimiento de poder económico de la burguesía favoreció para que esta llegara a esa posición socio-económica.

Para estudiar la burguesía debemos internarnos en sus orígenes:

En pleno revolución manufacturera nos encontramos con productos mercantiles que eran dueños de sus talleres, donde trabajaban junto a su familia, oficiales y aprendices. Al crecer la demanda de mercadería, no todos estuvieron en condiciones de adaptarse a través de la tecnología y aquí, podríamos decir que este grupo se dividió en dos: los que pasaron a ser parte del proletariado y, los más afortunados, que lograron tecnificarse. Este último grupo junto a labradores acomodados y comerciantes-empresarios son la base sobre la que se construyo la burguesía industrial.

Sin embargo debemos aclarar que de estos dos últimos grupos proviene el grueso de esta clase social, por esta razón creo necesario un análisis breve de cada uno de ellos.

Los Yeoman (este término, según Marc Baldó Lacomba significa “dueño de tendencias o propietario independiente, relativamente acomodado”): se enriquecieron combinando actividades agrarias, alquilando tierras que explotaban racionalmente junto a las suyas, y montanto jennies y telares que con frecuencia distribuían entre los campesinos pobres.

Una parte de este sector de campesinos ricos fue prosperando: añadieron con el correr de los años más y más lotes. Para trabajar las tierras solían invertir en nuevas técnicas y la mano de obra era de los vecinos más pobres. Sólo unos pocos, dueños de tierras propias o arrendatarios lograron terminar siendo ricos granjeros.

Los comerciantes-empresarios: fueron los que a través de créditos o con socios capitalistas o con ahorros propios montaron pequeños negocios.

Lo cierto es que estas pequeñas empresas aprovecharon el momento y usando o creando la tecnología e invirtiendo el capital que tenían o pedían prestado, y usaron la mano de obra disponible, fueron creciendo, en algunos casos, y en otros casos fueron “tragados” por el sistema y sus competidores. La lucha entre los competidores era tan salvaje que el que no se actualizaba estaba condenado al fracaso, ya no podía cubrir sus costos.

A estos grupos dentro de la burguesía debemos agregar a algunos “inventores” que promovieron la tecnificación de las industrias.

La burguesía industrial se formó con el capital de trabajo suyo y el de empleados. Los comerciantes-empresarios, aunque hubiesen dominado una parte del desarrollo capitalista, casi no contribuyeron en la fase industrial. Esta era cosa de la burguesía en ascenso, de esos artesanos y proletariados con plata y suerte.

Dentro de este sistema se desarrollo la división técnica y social del trabajo característica del capitalismo industrial, en la cual los fabricantes se diferenciaban socialmente de sus trabajadores. Los fabricantes contrataban a trabajadores y los hacían trabajar en sus máquinas. Además privatizaban las ganancias derivadas de la venta de las mercancías, reinvirtiéndolas, con frecuencia en ampliar el negocio.

La introducción de las maquinas y la centralización productiva en las fabricas “aceleraron” el proceso de proletarización de millares de menestrales[3] que aun eran relativamente independiente. En este proceso la nueva generación de obreros desplazó a los menestrales, a los trabajadores manuales de las manufacturas, a los trabajadores a domicilio. Este proceso no fue automático. Para los artesanos y trabajadores manuales el maquinismo fue una catástrofe. Pero muchos trabajadores compitieron desde sus talleres contra la industria fabril.

Alrededor de las elites burguesas nació una importante clase media. Al lado de sus representantes tradicionales, las clases medias agruparon a toda una serie de categorías sociales que fueron adquiriendo importancia con el desarrollo industrial. Este grupo social, que no ejercía trabajos manuales, intentó diferenciarse de los obreros y campesinos en sus vestidos y sus costumbres. Muchos de ellos hicieron estudiar a sus hijos, como método de ascenso social, e imitaron los modelos familiares y culturales burgueses.

2.2.2. Proletariado.

Debemos empezar viendo como se formo la clase obrera. Ésta se formo a lo largo de un proceso histórico. Hubo dos clases sociales que terminaron en la clase obrera:

– Los campesinos que fueron echados de las tierras que cultivaban o de sus pequeñas propiedades.

– Los trabajadores domésticos y artesanos más o menos independientes.

La clase obrera no “surgió como el sol” sino que se formó a partir de algo que no era una clase social.

Una clase social se forma por la posición objetiva que ocupa cada persona. En el capitalismo, aquella persona que, por no ser propietaria de medios de producción, venda su capacidad o fuerza de trabajo a cambio de salario, ocupa, una posición definida en la estructura socio-económica. Por eso, grupos sociales tan distintos pronto se fueron integrando en la clase obrera.

Probablemente, el primer factor en la formación de la clase obrera fue la disminución de la población agrícola, y el aumento paralelo de la población urbana.

Una vez que habían abandonado las tierras la población rural, en Inglaterra, fue perseguida y obligada a trabajar.

Los campesinos se conviertan de un día para el otro, y en pocos años, en menesterosos, mendigos, pobres, rufianes, pícaros, ladrones, bandidos y criminales. Según los jueces “la clase peligrosa”. En Londres uno de cada ocho de ellos era de la “clase peligrosa”. Ellos merodeaban por ahí, los pueblos, campos, caminos y ciudades.

Las leyes para reducir esta población son bien ilustrativas: solo los viejos e incapacitados podían tener derecho a mendigar. Los demás debían trabajar. El que no trabajaba podía llegar a la horca. Las leyes que van imponiéndola disciplina del trabajo asalariado, son en todas partes truculentas. Una serie de medidas producen este cambio. Se trata de cambios en las relaciones sociales de trabajo; modificación de los derechos de uso de los campesinos. Sus dominios útiles disminuyen a la misma oportunidad, si interesa, se les reconvierte en arrendatarios contractuales eso se los proletariza.

Así fue, los campesinos perdieron sus antiguos derecho de uso.

Mientras tanto los campesinos acomodados pudieron “rescatarse” con facilidad, pero a medida que se disminuye en riqueza, la dificultad aumenta.

¿Qué pasa con los dueños de dominios útiles que no pueden “rescatarse” o, simplemente, se les prohíbe esta posibilidad? Pues bien, tienden a proletarizarse.

Los campesinos antes de ser asalariados fueron:

– Pobres que deambulaban por el país.

– Asalariados temporales que convivían la explotación agraria, trabajando pequeñas propiedades o trabajando a domicilio.

– Asalariados permanentes de los talleres manufactureros. Luego con la industria se “mudaron” a las fábricas.
Los artesanos mientras fueron:

– Orgullosos artesanos independientes.

– Menestrales independientes de un comerciante – empresario.

– Obreros asalariados en las fábricas.

La introducción de la maqui factura fue un aspecto decisivo en la formación de la clase obrera. Antes, en la época manufacturera, en muchos oficios la producción dependía directamente del trabajador.

El telar de Crompton, fue un golpe mortal en la época de la manufactura. Muchos trabajadores hasta entonces estaban parcialmente proletarizados, desde entonces, lo estuvieron por completo.

Durante este período la clase obrera pasó por distintas etapas, primero fue la experiencia: trabajar como asalariado; Y luego reconocerse y tomar conciencia. Este proceso fue gradual y complejo. Hubo resistencias, solían hacerse en el siglo XVIII usando sistemas “tradicionales” de protesta social.

Las asociaciones protegían a sus socios, resistían la disminución salarial (reclamando salarios justos); garantizaban la defensa del trabajo “tradicional”; y en ocasiones recurrían a las huelgas. Pero en estas asociaciones eran ilegalizadas pero funcionan de igual modo, e incluso invitaban a la violencia.    Eso fue, en buena parte, lo que condujo a legalizarlas en 1824 – 1825, siempre y cuando terminen con la violencia.

Las experiencias empezaron a ser mucho más inmediatas y directas. Lo que a lo largo del siglo XVIII pudo ser un conjunto de acciones y visiones próximas a un “sentimiento de clase latente”, dio paso, desde finales de siglo a que los trabajadores se extendieran y en ocasiones se unieran sus huelgas a clubes de reforma política y a movimientos democráticos.

Los trabajadores al darse cuenta de su desfavorable situación al ser explotados: ya que trabajaban quince horas, había insalubridad en el ambiente, en las fábricas y en las viviendas, el trabajo era compartido con las mujeres y los niños, sumado a que con el transcurso del tiempo, la reducción del salario fue cada vez mayor, los llevo a despertar a conciencia de clase. La clase obrera no obtuvo beneficios en la industrial sino…

 “Mas patatas, pocas prendas de vestir de algodón para su familia, jabón, un poco de té y azúcar” […]. (E.P.Tompson).

Estas situaciones provocaron estallidos sociales y finalmente llevaron, a que los estados incluyeran dentro de los derechos, al trabajador.

2.3. CONDICIONES DE VIDA DEL PROLETARIADO.

2.3.1. Las duras condiciones de vida del proletariado.

Ya veíamos como una de las consecuencias de la Revolución Industrial desde el punto de vista social era la explotación del trabajador (proletario) por parte de los burgueses (empresarios). Las condiciones de vida de los obreros eran lamentables; entre ellas estaba una jornada laboral de hasta dieciséis horas en algunos casos y cobrando un salario que la mayoría de las veces no permitía ni la supervivencia; las mujeres y los niños realizaban el mismo trabajo pero cobrando la mitad; no existían vacaciones ni derecho a atenciones médicas y cuando el trabajador llegaba a casa le tocaba vivir hacinado (amontonado) en un espacio reducido y en condiciones higiénicas precarias.

Evidentemente el enriquecimiento del empresario se basaba en pagar estos sueldos miserables que permitían una forma encubierta de esclavitud. La mano de obra era abundantísima, al ser muy superior la oferta de mano de obra que la demanda esto hacía que los salarios fueran muy bajos. Algunas mujeres no tenían más salidas que la prostitución, y los hombres no tenían más salida que el alcohol para olvidar su dura existencia.

2.3.2. Las condiciones de trabajo.

condiciones-de-trabajoLas condiciones de trabajo de los trabajadores eran nefastas, tanto hombres, mujeres y niños eran sometidos a largas jornadas de trabajo que solían durar de 12 a 16 horas con jornadas diurnas y nocturnas sin apenas tiempo para descansar, por supuesto todo esto a cambio de sueldos miserables.
A parte de esto los trabajadores no poseen de seguridad laboral debido a que cuando las industrias pasaban por un período de dificultades económicas con bajas ventas, los empresarios no dudaban en deshacerse de los trabajadores: despedían a muchos trabajadores, ya que en la puerta de la fábrica, una larga fila de desocupados esperaba el momento en que los propietarios de las fábricas decidieran poner nuevamente en funcionamiento sus máquinas. En cambio cuando los empresarios querían aumentar la producción, estos hacían trabajar más a los trabajadores. Este sistema provoco un disminución de la eficacia en los trabajadores, en estas consecuencias el trabajo debía dar resultados negativos en vez de positivos.

Respecto a la utilización de las maquinas, estas aumentaban la productividad pero a la vez reducían el número de trabajadores esto traía como consecuencias despidos de trabajadores que ya no eran necesarios ya que habían sido remplazados por las maquinas.

En cuanto al tipo de trabajo se refiere podemos encontrar una gran diferencia entre obreros y artesanos ya que en el trabajo artesanal hay una gran diversidad en cambio en el trabajo obrero, los trabajadores se rigen por el funcionamiento de las maquinas.
Por último hacemos una referencia a las condiciones del trabajo infantil ya que este es de gran importancia, en primer lugar vamos a exponer la gran diferencia entre los siguientes textos el primero de ellos data de 1796 en el cual William Pitt redacta que el trabajo infantil en una gran ventaja ya que los niños pueden trabajar tempranamente en las labores de que son capaces ya que el desarrollo de las escuelas de industria debe dar también resultados materiales importantes y explica que debido a esto los niños educados según este método, ganan un sin fin de ventajas que basta para subvenir a su mantenimiento, y los ingresos que sus esfuerzos laboriosos y los hábitos en los que formados vienen a añadir a la riqueza nacional. En cambio el otro texto redacta una serie de requisitos que han de tener los niños para ser admitidos. En primer lugar, los niños tendrán que tener como mínimo 8 años. De los 8 a los 12 no se les podrá emplear para realizar un trabajo efectivo de más de ocho horas al día. De los 12 a los 16 años no podrán trabajar más de 12 horas. Todo trabajo nocturno está prohibido para los niños menores de 13 años. No se podrá emplear a niños menores de 16 años para trabajar los domingos ni días de fiesta este último texto data del año 1841 en Francia y es un texto de carácter fiscal debido a que es una Ley reguladora del trabajo de los niños.

2.3.3. Las condiciones de salud en la ciudad y condiciones sociales.

 Los barrios obreros se sitúan en el centro de la ciudad, en estos había una enorme cantidad de miseria, las calles eran estrechas y normalmente sucias y desagradables.

En cuanto a las casas estas eran normalmente altas generalmente de 5 a 6 pisos en estas no había ventilación y la iluminación era nula, las casas disponían de una mala higiene ya que no disponían de cañerías debido a esto no disponían de agua que había que ir a buscarla a un pozo común, las casas estaban desamuebladas y debido a esto había una gran suciedad acumulada, los residuos eran arrojados a los albañales[5], de modo que, a pesar del barrido de las calles, se produce una capa de suciedad estancada y un olor nauseabundo. También podemos encontrar en el centro de la ciudad alberges que sirven de refugio a pordioseros, vagabundos, ladrones y prostitutas, que no tienen consideración a las conveniencias, en una atmósfera soportable sólo para esa gente degradada. Por último hemos de decir que las condiciones de salud del proletariado era degradable debido a que la mayoría tenían una apariencia enfermiza y eran pálidos.

2.4. SITUACIÓN SEGÚN PAISES.

2.4.1. Gran Bretaña.

Era un país ya industrializado, y su población urbana superaba a la población rural. Por tanto los sectores industria y servicios superaban ampliamente al sector agrícola. La temprana industrialización frente al resto del mundo les permitió a los británicos amasar grandes fortunas. Esto propicio que Gran Bretaña desarrollase un sector financiero amplio, llegando incluso a ser la mayor potencia internacional. En contraste la bolsa y los bancos ingleses no eran eficientes en sus funciones internas ya que se especializaron en el sector exterior, brindando préstamos y financiando proyectos e inversiones extranjeras.

Debido al auge del sector financiero, el resto de la economía se estancó.

Por tanto, la acumulación de capital durante el periodo de la Revolución Industrial contribuyó al auge del sector financiero pero paralizó los demás sectores al igual que el avance técnico ya que dicho sector no requiere una gran tecnología.

En consecuencia, podemos añadir que Gran Bretaña mantuvo un crecimiento esencialmente endógeno ya que mantuvo su desarrollo económico, pero este fue causado casi exclusivamente por una mayor dotación de factores productivos y más concretamente de dinero.

2.4.2. Alemania.

Alemania existe como tal desde 1871 pero ya en 1833, con la formación del Zollverein, habían comenzado una serie de tratados comerciales entre los propios estados alemanes.

Existía un mercado alemán ampliamente integrado, por proximidad, por tratados, y por la creciente red de ferrocarriles, pero a su vez no había un estado que regulara las actividades comerciales ni limitase la capacidad de agrupación entre empresas

Un punto ineludible del rápido crecimiento de Alemania fue las prosperas industrias de carbón y acero que posibilitaron, junto con la eficiencia de los bancos en cuestión de financiación a corto plazo y capital permanente, un progreso tecnológico en la industria bastante importante.

Poco después de la unificación de los estados alemanes, en 1873, Alemania entró en una crisis financiera de la que pareció salir fortalecido ya que retomo su crecimiento con más fuerza.

Los sectores más prósperos de la economía eran los productores de capital. Y es que en Alemania existía una subordinación del capital privado a la política general del gobierno, pero este supo estimular y proteger los intereses del primero.

Al contrario que Gran Bretaña hemos podido comprobar que el modelo de crecimiento que mantuvo Alemania es exógeno. Por una parte es lógico ya que el Reino Unido ya había atravesado su Revolución Industrial y Alemania no, pero por otro lado también la evolución en la estructura política y en la dotación de factores fue muy diferente. Los bancos alemanes se especializaron más en el mercado interno propiciando en mayor medida la inversión y la investigación.

2.4.3. Estados Unidos.

Para Estados Unidos en este período existe un antes y un después. La fecha crucial es la Guerra de Secesión en 1865. Antes de dicha guerra existía una gran diferencia entre las economías de los estados del norte y los del sur. Los norteños estaban más industrializados y eran más partidarios del proteccionismo, mientras que los sureños tenían una economía basada en grandes plantaciones, por tanto eran partidarios del librecambismo y además de la esclavitud.

Tras la victoria de los estados del norte, se estableció una política arancelaria. Los agricultores quedaron totalmente endeudados debido a que pedían préstamos para adquirir o arrendar tierras y posteriormente no podían hacer frente al gasto.

La población aumentó sostenidamente a causa de la inmigración hasta el punto de superar en 1870 a todas las naciones europeas, salvo Rusia. Además, su estructura económica cambió debido a un aumento extraordinario del sector industrial.

Con una industria tan fructífera, las empresas se agrupaban en trust para evadir la competencia. Esto hizo que el estado tuviera que intervenir creando una legislación antimonopolio.

En una industria tan importante las empresas tendían a asumir responsabilidades sociales. Es por ello que no interesaba que otros poderes como los bancos creciesen. Por eso estos fueron reducidos durante todo el periodo.

La construcción de la red de ferrocarriles permitió la colonización del Oeste, y la industrialización se basó en la aplicación temprana de las innovaciones tecnológicas y una fuerte concentración empresarial.

2.4.4. Francia.

El conjunto de factores que favorecieron el desarrollo industrial francés durante el siglo XIX tuvo su origen en las reformas revolucionarias.

En 1790 la Asamblea adoptó el sistema métrico, mucho más simple que el antiguo sistema de pesas y medidas, lo cual favoreció notablemente los intercambios.
Tanto la Convención como el Directorio darían un fuerte impulso a la creación de instituciones dedicadas al estudio y a las investigaciones científicas.

A mediados del siglo XIX, estas iniciativas ofrecían ya claros resultados con Saint Simon y sus seguidores, cuyas teorías sobre la industrialización y el desarrollo de las técnicas financieras, así como la reorganización de los transportes (las vías fluviales del norte comunicarían los focos de concentración industrial, junto con el ferrocarril), darían como resultado una organización económica más funcional.

Hubo factores desfavorables que convergieron contrariamente en el desarrollo industrial de Francia. Carecía de importantes recursos de carbón y de mineral de hierro, lo cual provocó que, finales del siglo XIX, el 53.5 por ciento de las importaciones francesas de mercancías fueran materias primas necesarias para la industria. Era el único país industrial que necesitaba importar carbón.

Con respecto a Alemania y a Inglaterra, Francia llevaba un gran retraso en la producción de hierro, el cual tendía a mitigarse a través de una política aduanera fuertemente proteccionista. El escaso desarrollo de las vías de comunicación mitigaba la competencia interior: cada productor tenía su “monopolio”, reducido a la zona geográfica donde estaba radicada la empresa.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se repitió en el campo de la siderurgia la colaboración franco-inglesa: llegada de tecnología y mano de obra calificada británicas.

2.4.5. Japón.

En Japón la industrialización comenzó por la actividad textil. Las características principales fueron el patrocinio del Estado en la construcción de ferrocarriles y bancos, la existencia de una mano de obra barata y disciplinada, fácil adaptación a la tecnología occidental y grandes grupos industriales muy competitivos orientados a la exportación. Este periodo fue denominado como Era Meiji o Era de la Luz: Japón se había convertido en una gran potencia.

2.4.6. España.

La revolución industrial en España fue mucho más tardía que en el resto de Europa. España seguía inmersa en un mundo rural en el que los cambios fueron mínimos. Las malas comunicaciones, tanto interiores como con Europa, acentuaron el retraso. Los talleres seguían siendo artesanales y la producción se especializaba por zonas dependiendo de los recursos disponibles.

3.- LOS ORÍGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO.

3.1. NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO OBRERO.

Las condiciones socioeconómicas que se imponen en Europa tras el éxito de la revolución industrial, son reflejo de la nueva situación económica que marca el industrialismo. Este produjo una serie de consecuencias sociales en el seno de la masa obrera debido a diversas razones, como la intensa concentración proletaria en los núcleos industriales, las condiciones de desarrollo del trabajo tanto por los excesivos horarios como por la situación real del lugar de trabajo, el empleo generalizado de mujeres y niños, salarios bajos en relación a la actividad laboral desempeñada por la abundancia de mano de obra, desvalorización y pérdida del valor individual del obrero al verse absorbido por la maquina, hacinamiento de los obreros en suburbios y barrios periféricos de las grandes ciudades, en viviendas con total falta de higiene y salubridad, estas condiciones favorecían la aparición de enfermedades, epidemias, etc.

Estas causas son las que plantearon la cuestión social, como respuesta a ella, surge la necesidad de la unión entre los obreros en movimientos organizados, con estrategias y medidas de reivindicación y de solicitud de cambio y mejora de su situación real. La sociedad de esta época, está definida por una contradicción: un conjunto, se enriquece y sin embargo, la mayoría de la población se empobrece, los salarios bajan y en determinados momentos se hunden. El coste de vida se eleva con más rapidez que el salario real, este hecho repercute de un modo claro en las posibilidades económicas de la clase obrera.

La progresiva expansión de la Revolución Industrial en Inglaterra como en el continente europeo, plantea condiciones socioeconómicas que producen el descrédito de la libertad económica. Por oposición, surgen corrientes de ideas que exigen una organización racional de la sociedad. Estas ideas proponen metas para transformar la sociedad; así los trabajadores, más o menos orientados por los ideólogos, lucharon por conquistar derechos en la sociedad, como el fundamental derecho de asociación, surgiendo en los distintos países europeos amplios movimientos de trabajadores que trataran de mejorar sus condiciones de vida y de transformar la sociedad clasista.

El movimiento obrero se ha expresado históricamente a través de asociaciones, uniones transitorias o permanentes, grupos, partidos, asambleas, etc.

3.2. ORIGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO EN EUROPA.

La época de la Revolución Francesa había creado las condiciones decisivas para el desarrollo del movimiento obrero europeo, generó en los ciudadanos la necesidad de la democracia política y de la solidaridad en la lucha por los derechos humanos y por la propiedad capitalista de los medios de producción.

Con la Revolución industrial, los tejedores ingleses, antiguos artesanos, se organizaron en cofradías o hermandades que tomaban el modelo de los gremios medievales. Estas cofradías agrupaban a los trabajadores que se asociaban para ayudarse mutuamente. Aunque este movimiento no cuestionaba la industrialización, sino que reclamaba mejoras en las condiciones laborales.

3.2.1. Gran Bretaña (Ludismo).

ludismo

En Gran Bretaña, el movimiento obrero es ante todo una reacción de la clase obrera contra la Revolución Industrial, un movimiento instintivo de rebeldía contra las condiciones económicas y la miseria. Como asociaciones sindicales en este país, cabe distinguir, en primer lugar, el ludismo.

El Ludismo se trató de un movimiento, en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX, de oposición a la introducción de maquinaria moderna en el proceso de producción mediante su destrucción violenta, iniciándose primeramente en la industria textil y propagándose posteriormente al campo.

El movimiento se desarrolló en el conocido como triángulo ludista (entre los condados de Yorkshire, Lancashire, Cheshire, Derbyshire y Nottinghamshire). El mítico Ned Ludd, supuesto tejedor, destrozó el telar mecánico en el que trabajaba. Durante este periodo, se produjeron amenazas, tumultos y desórdenes que asustaron a los patronos y provocaron la intervención del gobierno, se enviaron tropas para sofocar las revueltas y se llevaron a cabo juicios sumarios, con testigos falsos y casi sin pruebas, ajusticiando a los cabecillas.

Las causas, eran principalmente la precariedad laboral y social creada por la introducción de las nuevas máquinas en la producción textil, llevando a la ruina a los telares tradicionales, que no podían competir y arruinado a los artesanos, que perdieron sus negocios.

El movimiento alcanzó su cenit en los años 1811 y 1812, durante los cuales se produjeron gravísimos incidentes, reprimidos duramente por el gobierno.      Detenidos, juzgados y ahorcados unos treinta individuos, considerados los cabecillas de las revueltas.

Todo esto será el precedente de otras acciones mejor organizadas, que se dirigirán contra los empresarios, no contra las máquinas.

Este movimiento tiene rasgos característicos de los motines del Antiguo Régimen, frecuentes en los periodos de las crisis de subsistencia, ya que son espontáneos y no tienen ideología política, pero también tiene peculiaridades modernas propias de los movimientos obreros de la segunda mitad del siglo XIX.

Pero el ludismo se constituyó en un insólito delito capital: desde 1812, maltratar una máquina en Inglaterra costaría el pellejo.

Todo comenzó un 12 de abril de 1811. Su líder Ned Ludd. Durante la noche, trescientos cincuenta hombres, mujeres y niños arremetieron contra una fábrica de hilados de Nottinghamshire destruyendo los grandes telares a golpes de maza y prendiendo fuego a las instalaciones. Lo que allí ocurrió pronto sería folclore popular.

Otros setenta telares fueron destrozados esa misma noche en otros pueblos de las cercanías. El movimiento, de desplazo hacia los condados vecinos de Derby, Lancashire y York, centro de gravead de la Revolución Industrial.

Fue muy difícil, acabar con los ludistas. Quizás porque los miembros del movimiento se confundían con la comunidad. En un doble sentido: contaban con el apoyo de la población.

3.2.2. Francia.

El movimiento francés fue fruto de una minoría, el más destacado quizá el compagnonnage (institución compuesta de obreros y artesanos), poseedor de sus propios ritos masónicos secretos, pero como consecuencia de sus irremediables divisiones internas no aportaron ningún auxilio a los obreros.

3.2.3. Alemania.

 El movimiento obrero alemán, aparece en torno a múltiples círculos de estudio obreros, por iniciativa de jóvenes intelectuales o burgueses comprensivos, pronto desbordados por sus oyentes bien por una decisión espontánea de los trabajadores.

3.2.4. España.

En España, al igual que en el resto de Europa, tiene su origen en las consecuencias sociales y las políticas liberales devenidas de la Revolución Industrial. Tiene su cuna en Cataluña, recibirá su impulso de los núcleos industriales y mineros. Sin embargo, es preciso no olvidar, que la realidad socio-económica en el caso español es distinta al de los países industrializados de Europa occidental, ya que la masa proletaria de nuestro país es de proletariado rural en esta época.

La palabra clave para entender el movimiento obrero es asociación. El proletariado comprende que sólo puede afirmar sus derechos mediante una acción colectiva, ya que carece de una situación económica estable y está indefenso si comparece aislado frente al empresario, por lo que la estrategia es la asociación. En los orígenes del movimiento obrero español, conviene distinguir entre las actitudes espontáneas que brotan del proletario español y el influjo de teorías y doctrinas que proceden de fuera del país, también hay que tener en cuenta el limitado número de efectivos del proletariado industrial en nuestro país.

Las condiciones de trabajo estaban basadas en la producción a destajo, salarios mínimos de subsistencia, el ritmo de trabajo lo imponía la maquina, el trabajador perdió el control sobre el proceso productivo.

3.3. EL SINDICALISMO.

A medida que los obreros tomaron conciencia de que no era la máquina su enemiga sino el uso que de esta se hacía, fue cuando comenzaron a dirigir sus quejas a los empresarios con criterios contemporáneos (exigencias de mejoras salariales, de jornada y de condiciones de trabajo y métodos como la huelga). A partir de entonces nacieron las Trade Unions, el sindicalismo entendido como un movimiento de resistencia contra el capitalismo.

La reacción del gobierno inglés fue prohibir cualquier tipo de asociación obrera (Combination Acts). Parte de la historia del movimiento obrero ha estado marcada por la persecución y la clandestinidad.

En los primeros decenios de la industrialización se produjo una degradación de las condiciones de vida de los trabajadores:

  • Aumento de la jornada laboral
  • Pérdida salarial
  • Generalización del trabajo infantil
  • Negación ante la ayuda económica para enfermedades, paro forzoso o vejez.

Por todo esto se crearon los sindicatos en los que se reunía la gente trabajadora de un mismo oficio para defender sus reivindicaciones mediante huelgas. Constituían sociedades de ayuda mutua, las cuales disponían de cajas comunes con capital proveniente de las cuotas de los asociados.

En 1834 se formó la Great Trade Union (unión de sindicatos de oficios) en las que las cuotas de afiliación para posibles nuevos socios eran demasiado elevadas.

El sindicalismo británico optó, en sus orígenes, por las reivindicaciones económicas, sin adherirse a ideales políticos revolucionarios.

Durante las décadas de 1830 y 1840 se fundaron asociaciones obreras en los países del continente europeo, entre los que se encontraban Alemania, Francia, España y Bélgica.

Este movimiento obrero se manifestó en la mayoría de países industrializados mediante otras organizaciones, ej.: cooperativas.

3.4. EL CARTISMO.

3.4.1. Movimiento obrero cartista.

Disturbios cartistas

Disturbios cartistas

El movimiento obrero cartista surge de la conjunción de diversos factores y circunstancias.

En primer lugar, la espantosa miseria de la clase obrera, agravada por la crisis económica que, iniciada en 1836, se prolonga hasta 1843; después, la frustración producida entre los trabajadores y en los radicales burgueses por la reforma electoral de 1832, todavía muy alejada del sufragio universal, y finalmente, la difusión entre los obreros de las ideas socialistas a través de una serie de autores.

El cartismo, iniciado en 1837, se fundamentó en dos documentos: una petición nacional, preparada por R. K. Douglas, y un proyecto previo de Loret, que recogían los seis puntos inspiradores del movimiento:

1- Sufragio universal

2- Parlamentos anuales

3- Voto secreto

4- Suspensión de la obligación de ser propietario para ser miembro del Parlamento

5- Dietas a los miembros del Parlamento

6- Circunscripciones electorales iguales

El movimiento prendió con una inmensa fuerza en las masas, resumiendo todas las aspiraciones y encuadrando a las principales corrientes del movimiento obrero: la sindicalista, preocupada ante todo por reivindicaciones profesionales, y la radical o comunista, para la que la obtención de los seis puntos no eran más que un paso importante para lograr el poder político con el que cambiar el orden social. Con el cartismo la clase obrera se hizo más consciente, no sólo de los males de la opresión que padecía, sino también de su poder potencial.

En el movimiento se integran diversos grupos: radicales burgueses, artesanos, tejedores manuales, obreros fabriles y mineros, que era el grupo más sólido y de actitud más firme. Se trataba pues de un movimiento complejo. Su fuerza radicó en la capacidad de integrar a grupos distintos. Esta diferenciación interna fue también su debilidad.

3.4.2. Fases del desarrollo del cartismo.

El desarrollo del cartismo permite distinguir varias fases:

3.4.2.1. Iniciado en 1837 (1ª Fase).

Iniciado en 1837, crece de forma explosiva, produciéndose concentraciones de masas de magnitudes hasta entonces desconocidas (200.000 en Birmingham, 250.000 cerca de Manchester,…) se recogen firmas para una petición formalmente dirigida al Parlamento en demanda de los “Seis Puntos” y se convoca una convención como órgano de dirección.

El 12 de julio de 1838, el Parlamento rechazaría la petición por 235 votos contra 46. La Convención no fue capaz (muchos de sus miembros estaban llenos de prejuicios legalistas) de adoptar una decisión enérgica y la represión gubernamental determinó su disolución el 12 de septiembre del mismo año y el paso del cartismo a la clandestinidad. Durante el año siguiente parece que hubo proyectos de insurrección armada, pero detenidos los dirigentes más destacados, la actividad cartista fue decayendo y el movimiento parecía acabado a principios de 1840.

3.4.2.2. Iniciado en 1841 (2ª Fase).

La segunda fase, iniciada en 1841, tras un proceso de reflexión en el que los dirigentes cartistas se dan cuenta de la necesidad de una organización más fuerte, con una dirección centralizada y de un contacto más estrecho con las organizaciones sindicales, supone la creación del que se ha considerado el primer partido auténtico de clase obrera, la Asociación Nacional de la Carta (National Chart Association), que aumenta rápidamente. Se emprende la campaña a favor de una segunda petición nacional que, aun reuniendo más de tres millones de votos, será, como la primera, rechazada por el Parlamento.

Como la fase anterior, la Convención cartista tampoco pudo adoptar una actitud enérgica. Ni siquiera la Asociación Nacional de la Carta fue capaz de orientar la agitación obrera espontánea.

El gobierno lanzó una nueva oleada represiva, la crisis económica cedió en parte, y el cartismo, carente de una adecuada dicción, pareció extinguido.

3.4.2.3. A partir de 1845 (3ª Fase).

La gran marcha cartista en Kennington Common

La gran marcha cartista en Kennington Common

A partir de 1845 crece en la clase trabajadora, sobre todo entre los obreros cualificados. Ha habido cierto aumento salarial, se han conseguido algunas mejoras como la ley de las Diez Horas y la tendencia ha cambiado hacia un sindicalismo apolítico, como medio eficiente para mejorar la situación obrera.

El cartismo, pues, sólo contará desde entonces con los obreros no cualificados y con una minoría socialista muy preparada. Por lo tanto, el resurgir cartista de 1847-1848 tenía un carácter revolucionario más claro, pero no contaba ya con las masas de otros tiempos. Una nueva petición, con cerca de dos millones de firmas, fue, como siempre, rechazada por el Parlamento, y esta vez el cartismo, como fuerza política organizada no sobrevivió a la represión.

El cartismo fue, pues, derrotado, pero su significación dentro de la historia del moviendo obrero es grande. Los obreros ingleses mostraron por una parte a los obreros de una parte del continente la posibilidad de un moviendo político verdaderamente nacional de la clase obrera, y por otra, que era posible hacer salir al poder público del abstencionismo y obligarle a intervenir en la vida económica.

En efecto, al cartismo se deben, entre otras, la Ley de las Diez Horas, la Ley de Minas de 1842 y la Ley de Fábricas de 1844.

Asimismo, su influjo en el marxismo, a través de sus líderes y del conocimiento directo que Marx y Engels, residentes durante aquel tiempo en Inglaterra, relacionados con sus hombres, que tuvieron del cartismo es indudable.

Sin embargo, en Inglaterra, el fracaso cartista orientó a las masas obreras, la elaboración de las doctrinas socialistas continuará firme y sostenidamente hacia un sindicalismo escasamente politizado, hacia una aceptación del sistema existente dentro del que pensaban podrían mejorarse sus condiciones de vida.

3.4.3. Consecuencias del cartismo.

El movimiento fracasó por las disensiones internas entre las tendencias moderada y radical, por la falta de contacto con las clases medias y el resurgimiento económico que se produjo durante la década 1850-1860, que declinó la actuación política y radicalizada de los movimientos obreros y motivó el renacimiento de los sindicatos. La represión del gobierno británico, que militarizó las zonas en donde la agitación se hizo más activa, abortó el movimiento. Éste quedó escindido de forma irreversible hasta su desaparición, que se produciría debido a la frustración de las revoluciones de 1848, que asestó el golpe definitivo a las aspiraciones cartistas. En adelante la lucha de carácter político sería abandonada por los obreros ingleses, quienes moderaron en gran medida sus reivindicaciones para concentrarse en la lucha de carácter sindical. La acción política se circunscribió al continente, de manera más significativa a Francia.

El cartismo no fue un fracaso rotundo, pues:

  • Constituyó una importante experiencia para la clase obrera en su intento de mejorar las condiciones de vida, ya que fue el primer ensayo de organización política obrera.
  • Su acción forzó al gobierno británico a articular una legislación, que contó con un elevado contenido social, siendo un ejemplo de ello la “Ley de las diez horas” (reducción de la jornada laboral).
  • El cartismo supuso la toma de contacto de las masas obreras con la acción política, que hasta entonces habían concentrado su empeño en la conquista de mejoras de carácter laboral.
  • Contribuyó a aumentar la conciencia de clase y a que los obreros luchasen para aumentar la representación popular en el Parlamento.

3.5. DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA “RERUM NOVARUM”.

Rerum novarum (latín: ‘De las cosas nuevas’ o ‘De los cambios políticos’) es la primera encíclica social de la Iglesia Católica. Fue promulgada por el papa León XIII el viernes 15 de mayo de 1891. Fue una carta abierta dirigida a todos los obispos y catedráticos, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras. En ella, el papa dejaba patente su apoyo al derecho laboral de formar uniones o sindicatos, pero también se reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada. Además discutía sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo.

Aun cuando se ha debatido sobre sus posiciones o declaraciones particulares, es claro que este trabajo fue notable como resumen de muchos asuntos planteados por la revolución industrial, por el creciente problema obrero y las sociedades democráticas modernas. Con esta encíclica la Iglesia pretendió, entre otras cosas, paralizar la “descristianización” de las masas trabajadoras, en un período en el cual la credibilidad de la Iglesia se veía disminuida debido a que los sectores populares de la cristiandad e incluso del clero, se inclinaban por las ideas revolucionarias o que las soluciones vendrían de las acciones conjuntas de la Iglesia, del estado, el patrón y los trabajadores. Precisó los principios para buscar la justicia social en la economía y la industria. Se acepta generalmente que la encíclica Rerum Novarum es la carta de fundación de la democracia cristiana y una pieza clave de la Doctrina social de la Iglesia.

4.- LAS IDEOLOGÍAS REVOLUCIONARIAS.

Las nuevas circunstancias económicas y sociales del capitalismo propiciaron el nacimiento de ideologías y movimientos protagonizados por la clase obrera.

A lo largo del siglo XIX se fueron gestando reflexiones intelectuales que ponían en evidencia y criticaban las contradicciones del proceso de industrialización y las injusticias inherentes al capitalismo. Surgieron iniciativas reivindicando el igualitarismo y la solidaridad, ideas que se englobaron bajo el amplio epígrafe de “Socialismo”.

4.1. El socialismo utópico.

platon

Platón

El socialismo utópico surgió ante la mala situación que se encontraba la clase trabajadora o proletaria durante el periodo de la Revolución Industrial, los pensadores de la época buscaban un modelo económico diferente, un sistema más justo donde no hubiese tanta desigualdad social. Ellos creían que la producción capitalista que tuvo inicio con la propiedad privada y la explotación de los trabajadores, carecía de la forma de cómo distribuir la riqueza producida. Con este enfoque de la economía propusieron algunos cambios radicales.

Fue dado el nombre de Socialismo Utópico a la teoría de los principales pensadores del sistema económico socialista. Fue llamado así pues se consideró que en la práctica era irrealizable, quería dar una marcha atrás en el progreso industrial, y retornar al mundo rural y de producción artesanal. Ellos desarrollaron sus ideas sugiriendo cambios profundos, haciendo hincapié en una sociedad más justa, fraterna y con igualdad social, aunque teóricamente ellos no supieron cómo llegar a su propio objetivo de una forma asequible.

4.1.1. Antecedentes.

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La República de Platón

Platón es precursor del Socialismo Utópico con su “Estado utópico” descrito en La Republica o Politeia en el que se discute la justicia existente en un Estado gobernado por filósofos, defendido por guerreros y mantenido por trabajadores. Preconiza que un Estado ideal constaría de tres clases:

  • Reyes-filósofos. Ejercerían el poder político al servicio de la justicia y de la sabiduría;
  • Defenderían al Estado como un medio de adquirir honor.
  • Población civil. Proveería las necesidades materiales de la sociedad.

Un gran fragmento de La República está consagrado a mostrar y describir en detalle la rigurosa preparación intelectual de los gobernantes del futuro.

El gobierno del Estado actúa para hacer valer la virtud, y en consecuencia, la felicidad verdadera de los ciudadanos individuales, teniendo como resultado una vida pública pacífica y productiva.

Al criticar las doctrinas del ateísmo y el materialismo, Platón reafirmó su posición idealista y declaró su creencia en el gobierno moral del universo y la inmortalidad del alma.

4.1.2. Las principales ideas de los socialistas utópicos.

Henry de Saint-Simon (1760-1825) fue un intelectual francés de origen noble. El pensaba que solamente los que trabajan pueden usufructuar los bienes de la sociedad, además decía “todos los hombres deben trabajar”.

También creía que debería haber una lucha de trabajadores entre los proletariados asalariados, comerciantes, campesinos y funcionarios contra los “ociosos”, que eran la nobleza, el clero y todos los que vivían de las rentas, sin actuar en la producción económica. Esto ya había ocurrido en la Revolución Francesa, hubo una lucha de clases entre la nobleza, burguesía y los desposeídos.

Y finalmente decía que la política “es germen” de la noción de la situación económica, de las instituciones políticas y la idea de la “abolición del Estado”.

Charles Fourier (1772-1837) fue un socialista utópico francés que criticó la sociedad burguesa. También criticó las condiciones sociales existentes, para esto desenmascaró la falacia del discurso burgués. Además de criticar las relaciones entre los sexos y posición de la mujer en la sociedad — “el grado de emancipación de la mujer en una sociedad es el barómetro natural por el cual se mide la emancipación general”.

Además analizó las contradicciones que existían en la civilización — “la pobreza brota de la propia abundancia”. Y tuvo una visión dialéctica, decía que toda fase histórica tiene su vertiente ascendente, pero que también su ladera descendiente.

Robert Owen (1771-1858) fue un socialista utópico inglés, considerado el padre del cooperativismo, además fue socio y gerente de una industria textil en Inglaterra.

Defendió las condiciones de vida de los humanos y de la educación de los trabajadores “proletariado” y sus familias. Robert Owen puso en práctica sus medidas socialistas, creó jardines de infancia, redujo la jornada de trabajo, mantenimiento del empleo y salario, incluso en situaciones de crisis.

Confirmó que la filantropía no disminuía la distancia entre ricos y pobres; de ahí su perspectiva comunista. Owen tuvo la idea de reformar la sociedad removiendo la propiedad privada.

Participó en movimientos sociales y lucha para el progreso de la clase proletaria, limitó el trabajo de la mujer y la de los niños en las fábricas, creó cooperativas de producción y consumo — “el comerciante y el fabricante no son indispensables”.

Entre sus teorías predominaba la reiteración de las ideas de la Revolución Francesa, la instauración de un estado racional, capaz de ajustar la sociedad a los dictámenes de la razón, la constatación de que las instituciones sociales y políticas reales no correspondan a las idealizadas por los revolucionarios burgueses. La idea de que las injusticias serían corregidas si apareciese un genio capaz de convencer a los hombres sobre la verdad, al fin descubierta. Y finalmente todos creían que era necesario tomar una iniciativa para solucionar los problemas sociales y traducirlos en experiencias que pudiesen servir de modelo para un sistema más perfecto de orden social.

4.2. EL BABUVISMO.

Movimiento revolucionario de Francia en el siglo XVIII en pro de la «República de los Iguales», comuna nacional, unida, dirigida desde un solo centro. Debe su nombre al de su fundador y teórico más consecuente Gracchus Babeuf (1760-97). En 1796, Babeuf y sus compañeros (Buonarroti, Maréchal, Antonelle, Darthé, Germain, Debon, Lepelletier y otros) organizaron la «Conspiración de los Iguales», que constituyó el punto culminante del movimiento. El provocador Grisel hizo que la conspiración fuera descubierta.

Muchos de sus participantes fueron detenidos y condenados. A Babeuf y Darthé los guillotinaron (1797). Babeuf significaba la ruptura de la unión entre los explotadores –los plebeyos– y la burguesía, unión que se había formado al prepararse y llevarse a cabo la revolución de fines del siglo XVIII. En todo momento, se dejó sentir la fragilidad de tal alianza, dado que en el aspecto social la revolución burguesa nada esencial podía dar a la parte más indigente y explotada de la sociedad, hecho que se hizo patente en el período de la reacción termidoriana.

El babuvismo constituyó el reflejo político e ideológico del proceso que entonces se iniciaba tendiente a separar de la masa general plebeya que había participado en la revolución francesa, el pre proletariado. Los babuvistas eran herederos ideológicos del materialismo francés del siglo XVIII, de las ideas de Meslier sobre la revolución popular y del comunismo «racionalista» de Morelly, de la experiencia organizadora e ideológica de las corrientes más izquierdistas de la Revolución Francesa.

El babuvismo representó un paso adelante en el desarrollo de las ideas socialistas, dado que surgió en una nueva etapa de la evolución político-social de Francia, etapa relacionada con la consolidación del sistema capitalista. Los babuvistas intentaron, por vez primera, convertir la teoría del socialismo en práctica del movimiento revolucionario. Junto al principio general de la futura «República de los Iguales», elaboraron un plan de medidas encaminadas a asegurar el mejoramiento en la situación de las capas pobres y a permitir el aplastamiento de la resistencia de las fuerzas contrarrevolucionarias.   Formularon la idea de que era indispensable conservar la dictadura de los trabajadores después de la revolución triunfante; intentaron caracterizar las etapas principales de la transformación revolucionaria de la sociedad; enunciaron la tesis de que la historia es la lucha entre ricos y pobres, patricios y plebeyos, amos y siervos, ahítos y hambrientos. Pese a sus elementos de realismo histórico, el babuvismo no descubrió el papel del proletariado como parte rectora, de la revolución socialista, no fue más allá de la táctica conspirativa. Esto lo caracteriza como socialismo utópico, aunque la labor ideológica y organizadora de Babeuf y sus compañeros constituyó un importante jalón en la transformación del socialismo de utopía en ciencia.

Principios del babuvismo:

  • Colectivización de la tierra y de los bienes,
  • Absoluta igualdad política y económica de todos los ciudadanos,
  • Supresión de la propiedad privada mediante la confiscación,
  • Abolición del derecho de herencia

4.3. EL ANARQUISMO.

El término anarquismo es de origen griego y significa “sin autoridad ni poder”. Esta ideología, junto con el marxismo, constituye una de las corrientes del “socialismo”. Ambas, anarquismo y marxismo, coinciden en la crítica al capitalismo y en la necesidad de su eliminación, pero difieren radicalmente en cuanto a los métodos para conseguirlo. De hecho, a lo largo del siglo XIX ambos pensamientos se fueron alejando progresivamente, hasta convertirse en irreconciliables antagonistas.

El anarquismo estuvo muy influido por la idea roussoniana de que el individuo es bueno por naturaleza y es la sociedad (o el Estado y sus instituciones) quien destruye su felicidad.

Alcanzó su máxima influencia en el seno de sociedades escasamente industrializadas -España, Italia y Rusia-, en tanto que en países más avanzados tuvo mayor peso el marxismo. En España el anarcosindicalismo se materializó en la creación de organizaciones como la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) que jugaron un importante papel en el primer tercio del siglo XX.

Algunos sectores del anarquismo preconizaron la acción radical y violenta. Ello se concretó en atentados terroristas que reputaron en su día esta corriente de agresiva y salvaje.

El pensamiento anarquista no es uniforme, sin embargo, sus defensores comparten algunas ideas afines:

El rechazo de cualquier tipo de autoridad -en especial la del Estado- y el repudio a cualquier forma de organización, sea de carácter partidista, administrativa o religiosa. Junto al rechazo a la autoridad preconiza la libertad individual.

Para los anarquistas el Estado capitalista constituye una estructura que posibilita la explotación de la clase obrera y por ello debe ser destruido. Rechaza tanto el juego político como la organización de partidos.

El medio fundamental para eliminar al Estado es la huelga general, que permite arruinar a la burguesía. La organización social ha de estructurarse de abajo arriba, partiendo de pequeñas comunidades autosuficientes y por libre decisión de sus miembros, expresada a través del sufragio universal, nunca por imposición.

La abolición de la propiedad, ya que ésta es considerada como un robo cuando se consigue sin trabajo. El derecho a la herencia (origen del status social) ha de eliminarse y sustituirse por la colectivización de los bienes.

La importancia de la educación. El hombre solo será libre cuando sea capaz de pensar por sí mismo y el mejor medio para conseguirlo es una esmerada instrucción.

4.3.1. Pensadores Anarquistas.

Pierre Joseph Proudhon (1809-1865).

Pierre Joseph Proudhon

Pierre Joseph Proudhon

Su influencia se dejó sentir hasta la década de los años 60 del siglo XIX, a partir de la cual alcanzaron más relevancia las ideas de Bakunin y Kropotkin. Aunque muy relacionado con el grupo de los socialistas utópicos, de quien fue contemporáneo, se le considera el fundador del anarquismo; sus escritos son posteriores a 1848.

Criticó el juego parlamentario, sosteniendo que el sufragio universal es fácilmente manejable por la propaganda de los partidos burgueses.

Frente al Estado y la Ley preconizó la asociación de pequeños productores autónomos reunidos políticamente en una federación de comunas socialmente articuladas en torno al mutualismo y el cooperativismo.

Confió en la vía pacífica y en la ayuda mutua como formas de conseguir la liberación del hombre, siendo ajeno a los anarquistas que alentaron el uso de la violencia.

Kropotkin

Kropotkin

Kropotkin (1842-1921).

Aristócrata ruso antizarista, estuvo muy influido por las ideas de Bakunin a quien apoyó en la Primera Internacional frente a Marx. Abogó por una sociedad sin Estado, donde el trabajo intelectual y manual no estuviesen separados y los hombres practicaran el apoyo mutuo, la libertad, la solidaridad y la justicia.

Kropotkin alentó la acción de los obreros por la vía sindical, no política, siendo representante del denominado “anarcosindicalismo”.
Como instrumento indispensable para cambiar la sociedad propuso la educación, aunque también ponderó la violencia para conseguirlo.

G. Sorel

G. Sorel

Sorel (1847-1922).

Sindicalista francés. En su obra “Reflexiones sobre la violencia, 1908, defendió la huelga general y la acción violenta como medios para destruir el estado capitalista. Sus principios inspiraron en buena medida al movimiento fascista de Mussolini y tuvieron cierta influencia sobre Lenin.

4.4. EL MARXISMO O SOCIALISMO CIENTÍFICO.

Se conoce como marxismo al conjunto de ideas políticas, económicas y filosóficas fundamentadas en las teorías de Karl Marx y, posteriormente en las de F. Engels, que vieron posible su experimentación en el campo social, en la Rusia de inicios del siglo XX.

El marxismo cierra el círculo de las doctrinas sociales más importantes del siglo XIX junto con el socialismo francés, la filosofía clásica alemana y la economía política inglesa. Engels llamó a las ideas de Marx “socialismo científico“, para poder diferenciarlo de otros socialismos de corte moderado y raíz pequeño-burguesa como el socialismo utópico francés o de otros movimientos más radicales como el anarquista.

El marxismo formó parte, desde su origen hasta la actualidad, de la carga ideológica de la mayor parte de los movimientos obreros del mundo. Marx comenzó haciendo la crítica a la filosofía que lo precedió y que se había limitado a intentar explicarse el mundo cuando lo urgente era transformarlo.

Las bases del marxismo están en las corrientes filosóficas que nacieron en la Antigua Grecia, concretamente en las doctrinas de Heráclito y Epicuro, que sostienen que la materia es el único elemento de la naturaleza. A esta corriente se le llamó Materialismo y se oponía a la doctrina del Idealismo, que veía en la materia reflejo de la realidad, misma que era incognoscible para el hombre común y corriente.

Friedrich Engels

Friedrich Engels

Karl Marx

Karl Marx

En el siglo XIX, L. Feuerbach rescatará el materialismo griego y lo utilizará para atacar instituciones como la teología y la religión que se anclaban en el idealismo platónico. Marx y Engels, a su vez, rescatan el materialismo de Feuerbach y junto con la dialéctica de Hegel, reorientan la filosofía de su tiempo. Así, mientras Hegel afirmaba que el pensamiento creaba a la realidad, Marx sostenía que el pensamiento era sólo lo material traducido a la mente del hombre. Para Marx el pensamiento y la conciencia son producto del ser humano que es también un producto de la naturaleza. Engels redondeó la idea: No es posible la existencia de materia sin movimiento ni viceversa.

El marxismo se disocia de la teología y la religión al reconocer que la materia precede a la idea, por lo tanto, la idea de Dios es creación humana y la doctrina marxista no reconoce su existencia y llama a la religión “opio de los pueblos”.

La religión fue condenada por el marxismo por ser alienante, pero reconoció que hay otras formas de alienación: dado que el hombre es materia, tiene necesidades y para satisfacerlas tiene que trabajar. Cuando un hombre no disfruta del beneficio de su trabajo directamente, recibiendo el justo pago sin intermediarios, se aliena porque su trabajo no le pertenece a él, sino al dueño de la fábrica que compra su mano de obra y la revende con ganancia en cada producto que el trabajador genera. El marxismo señala que el trabajador debe emanciparse mediante la revolución.

Con la formulación de la dialéctica, el marxismo intenta abarcar todos los campos de la ciencia, la vida, la historia y el mundo. Es tremendamente abstracta y profunda. Mediante la dialéctica, Marx explica el desarrollo de los procesos sociales, históricos, físicos, químicos, etc.

La dialéctica marxista sostiene que el mundo es un conjunto de realidades cambiantes, inestables e inacabadas. Tanto lo material como el mundo de los conceptos se hallan sometidos a un proceso de cambio continuo. No hay realidades inmutables. Los conceptos que conocemos, dice el marxismo, se han ido modificando históricamente y seguirán cambiando.
En el cambio dialéctico no es gradual, ocurre a saltos presentando discontinuidad, cataclismos, revoluciones. Los impulsos de este cambio son las contradicciones, el choque de fuerzas que provocan esos saltos.

El marxismo distingue tres fases: tesis, antítesis y síntesis. No es posible la primera sin la segunda. La antítesis niega la tesis, y de esta oposición surge la síntesis, en la que no existe la contradicción anterior (pero aparecen nuevas).   La síntesis es la negación de la negación.
Al marxismo se debe la teoría de la lucha de clases, la definición económica de lo que es el valor de las mercancías y del trabajo, el capital, la plusvalía.

El marxismo generó los más importantes cambios en las doctrinas económicas del siglo XX y polarizó el pensamiento político y social de ese siglo, dividiéndose el mundo en dos frentes: el capitalismo y el comunismo o socialismo de estado, que daría como resultado la guerra fría.

4.4.1. Balance de las revoluciones de 1848.

Aunque las revoluciones de 1848 fracasaron, su experiencia influyó poderosamente en las ideologías obreras del siglo XIX.

Socialmente.

Los distintos grupos que se unieron en los inicios de la revolución se alejaron luego al defender distintos objetivos:

Una buena parte de la pequeña burguesía, temerosa de una revolución social, abandonó su alianza con el proletariado y se unió a la gran burguesía, aunque a lo largo del siglo XIX las diferencias entre ambas fueron bien patentes y se materializaron en las luchas políticas entre moderados y radicales.

El proletariado comenzó a adquirir conciencia de clase y, si bien actuó desorganizadamente, se constituyó como un movimiento autónomo desgajado de los intereses burgueses.

Los campesinos, una vez conseguida su liberación del régimen señorial, se condujeron de forma muy moderada y su objetivo en el futuro sería preservar las conquistas conseguidas.

Políticamente.

A pesar de ese aparente fracaso, los hechos acontecidos en 1848 supusieron el inicio de una progresiva democratización (sufragio universal) y la incorporación a la lucha política de la clase trabajadora.

4.4.2. Materialismo histórico.

El Materialismo Histórico es la doctrina sustentada por Marx y Engels que presenta una concepción revolucionaria y transformadora sobre la explotación que sufre el proletariado por parte del capitalista.

Marx trató de explicar que los cambios históricos se dan por causas puramente materiales y no las ideas o la voluntad de los hombres las que determinan los hechos históricos. De este modo, diferencia entre infraestructura (la economía) y superestructura (la organización del Estado, los aspectos políticos, jurídicos, ideológicos, el pensamiento filosófico, las creencias religiosas, la producción artística, las costumbres, etc.).

Entre ambas instancias existe una estrecha relación dialéctica. La infraestructura económica constituye la base de la historia y genera unas determinadas relaciones de producción. Las variaciones en la infraestructura provocan a su vez cambios en la superestructura, pero no de forma mecánica automática, sino que cada instancia ejerce una peculiar influencia sobre la otra. A largo plazo, sin embargo, el papel determinante corresponderá a la infraestructura.

Esta dinámica hay que situarla en el influjo que ejerce sobre el marxismo la teoría del proceso dialéctico de Hegel. Según este filósofo cada hecho o circunstancia (tesis) lleva en su seno su propia contradicción (antítesis). De la pugna entre ambas surge una nueva realidad (síntesis) que implica la superación de las anteriores y que a su vez se transforma en una nueva tesis.

La humanidad ha pasado por varios estadios con diferentes estructuras y sus propias contradicciones: sociedad comunitario-tribal, esclavista, feudal y capitalista. En ésta última la burguesía ha creado unas condiciones (económicas, legales, unos modos de vida y hasta la religión) que le permiten prosperar material y socialmente, pero a costa del proletariado. Del mayor o menor desarrollo del movimiento obrero depende que la clase trabajadora reconozca cuáles son realmente sus intereses y luche por ellos a través de la acción revolucionaria.

4.4.3. Lucha de clases.

El vagón de tercera, dibujo de Honoré Daumier (1808-1879)

El vagón de tercera, dibujo de Honoré Daumier (1808-1879)

Las clases sociales para el marxismo están definidas por las relaciones de producción, es decir, por la forma en que los hombres producen mercancías. En el seno de las relaciones de producción, el papel que ocupa cada individuo está determinado por la división del trabajo, es decir, aquellos que desarrollan una misma actividad -y por tanto están sometidos a unas idénticas condiciones- conforman una clase social. Las clases sociales vienen determinadas por el lugar que ocupan en el proceso de producción de la riqueza. Unos la producen y otros se apropian de una porción de la misma. De esa relación no cabe esperar sino el antagonismo y la hostilidad entre explotados y explotadores.

A lo largo de la historia siempre ha habido clases enfrentadas. En las sociedades esclavistas (Grecia y Roma en la Antigüedad) fueron antagónicos los propietarios libres y los esclavos; en el seno de la sociedad feudal estamental el enfrentamiento se estableció entre nobles y eclesiásticos por un lado y siervos por otro.

En el seno de la sociedad capitalista ocurre igual: la lucha de clases es protagonizada por la burguesía, propietaria de los medios de producción(capital, fábricas, máquinas, transportes, etc.) y por el proletariado que, al disponer únicamente de su fuerza de trabajo, se ve obligado a venderla a cambio de un salario que escasamente sirve para satisfacer la supervivencia.

Los intereses de ambas clases son antagónicos e incompatibles y conducirán indefectiblemente al enfrentamiento. A medida que el capitalismo vaya desarrollándose el número de obreros se incrementará, lo que unido al deterioro de sus condiciones de vida, conducirá a la revolución.

La revolución tendrá como objetivo conseguir una sociedad perfecta donde no existan ni explotadores ni explotados. Para ello será imprescindible la abolición de la propiedad privada, es decir, la socialización los medios de producción, evitando la mera sustitución de los antiguos propietarios por otros nuevos.

Una vez que la clase obrera haya tomado conciencia de la explotación y opresión que sufre, se organizará en torno a partidarios de carácter revolucionario, siendo dirigida por una vanguardia especialmente capacitada y activa, empeñada en planificar la destrucción del sistema capitalista.

Esa acción que no debería circunscribirse a un solo país ya que, siendo las condiciones y los intereses de la clase trabajadora idénticos en todo el mundo capitalista, habría de concertarse con un carácter internacional.

A través de la acción revolucionaria los obreros deben derribar el gobierno de la burguesía y sustituirlo por uno de carácter obrero. Eso puede requerir el uso de la violencia, pues los trabajadores se encontrarán con la oposición de la clase dominante.

Una vez conseguido el control del Estado será necesario salvaguardar las conquistas realizadas mediante el ejercicio de una dictadura de los trabajadores, constituyendo éste el primer paso hacia la consecución de una sociedad comunista sin clases.

El nuevo Estado que surge de la revolución habrá de suprimir la propiedad privada de los medios de producción (elemento primordial en la explotación de la clase obrera) y sustituirla por la propiedad colectiva.

La tesis de la dictadura del proletariado ha sido una de las más controvertidas del marxismo, ya que implica la conquista de una de las claves de la superestructura social: el Estado. El modo de conseguirlo ha sido criticado por algunos autores posteriores a Marx, tildados por los marxistas clásicos de revisionista.

4.4.3.1. Orígenes.

El primero en postular no solo la existencia de un conflicto central en toda sociedad políticamente organizada sino que tal conflicto tiene un poder explicativo fue Nicolás Maquiavelo, para quien tal conflicto se origina en los tipos de vida que se encuentran en un Estado organizado políticamente: el del pueblo y el de los grandes.

Posteriormente, ese conflicto comenzó a verse como basado en clases sociales, entendidas como relaciones de propiedad. Así, por ejemplo, Jean-Jacques Rousseau argumenta: “El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil “ []Se ha alegado que Rousseau analiza el tránsito del hipotético estado de naturaleza al estado social como una degeneración (no un progreso) producto de las desigualdades sociales que surgen con la propiedad privada, el derecho para protegerla, y la autoridad para que se cumpla ese derecho. Las leyes establecidas en toda sociedad son siempre las leyes que defienden al poderoso, al rico y a su poder frente a los no poseedores de propiedad, a los pobres. Esta situación no es superable, según Rousseau, pero puede ser mitigada a través de una sana vuelta a la naturaleza y una educación que fomente el individualismo y la independencia del hombre.

Poco después, François Quesnay divide la sociedad en la clase productora (las basadas en las actividades agrícolas) y las clases no-productivas y explotarías (militares, académicos, funcionarios políticos y estatales, los nobles y privilegiados políticos, etc.)

Este proceso culmina con Adam Smith, al presentar el resultado de sus investigaciones acerca de las causas del adelantamiento y perfección en las facultades productivas del trabajo y del orden con que su producto se distribuye naturalmente entre las diferentes clases del Pueblo que todo el producto anual de la tierra y del trabajo de una nación … naturalmente se divide, como ya se ha observado, en tres partes, la renta de la tierra, los salarios del trabajo, y las ganancias del capital, y constituye un ingreso a tres órdenes diferentes de personas, los que viven de rentas, los que viven de salarios, y los que viven por la ganancia. Esas son los tres órdenes originarios, y principales partes componentes de toda sociedad civilizada, de cuyos ingresos esos de todos los otros órdenes últimamente se derivan.

4.4.3.2. Desarrollo pos-revolucionarios.

La Revolución francesa marcó la irrupción a órganos del poder estatal no solo de esa nueva forma de propiedad, sino también la aparición de un nuevo actor político-social: aquellos que carecían de posesiones materiales, en la medida que empezaron a acumular poder a través de alianzas ya sea con un sector u otro de las clases posesoras.

Por ejemplo Considerant alega: “A todos esos vicios sociales, que secan las fuentes de riqueza y prosperidad, debe agregarse la lucha, la discordia, la guerra, que en corto, y bajo muchos nombres y muchos aspectos” corresponde a la oposición radical entre los varios intereses. Exactamente en la misma manera que se pueden establecer clases y categorías dentro de la nación, en esa medida habrá, también, oposición de intereses y guerra interna ya sea abierta o secreta, incluso si solo considera el aparato industrial”.

Quizás el primer teórico liberal que no solo comprendió que la irrupción de las clases desposeídas tendría profundas repercusiones políticas sino que las examino fríamente fue John Stuart Mill.

Todo esto dio origen a varias posiciones en relación al concepto.

4.4.3.3. Concepción conservadora.

La lucha se deriva de la división de la sociedad producida por la aparición de clases, lo que ocasiona que los individuos busquen acceder al poder político a fin de favorecer sus intereses tanto sociales como económicos y políticos. En esta visión, esa lucha de clases da origen a los movimientos sociales, a través de los cuales las clases bajas buscan ascender socialmente.[] La revolución francesa se originó en la colonización del Estado por uno de esos sectores sociales (la burguesía). En general, tal colonización dará origen primero a estados dictatoriales y, como reacción, a revoluciones que solo conducirán a otros estados dictatoriales. La única solución es la existencia de una monarquía social que debe actuar en el interés común, introduciendo las reformas necesarias para evitar desorden y confrontación social.

4.4.3.4. Concepción anarquista.

Los anarquistas fueron quizás quienes se mantuvieron más cercanos a la concepción original (la de Maquiavelo) acerca del problema. Desde este punto de vista, la lucha de clases es, en general, lo que determina las formas políticas de una sociedad y, desde un punto de vista “revolucionario”, la lucha del pueblo contra toda opresión en general y el Estado en particular.

Esta visión ha dado origen a un rico desarrollo del análisis. Según tanto el anarquismo como otras percepciones cercanas, por ejemplo, el liberalismo libertario, tanto las clases como las luchas entre ellas no se originan solo o principalmente en factores económicos sino también en otros, principal entre los cuales es el poder.

Sigue entonces que puede haber una “constelación” de clases o sectores sociales que se apoderen o conquisten el poder a fin de dominar otras. Es alrededor de esas clases gobernantes, aquellas que detentan el poder, que se forman, y debido al derecho de conquista, los privilegios plutocráticos, gerontocrátas y burocráticos en general. Principal entre esos privilegios esta de la explotación económica. Se podría decir que ser oprimidos ser explotado, pero crucialmente no se puede ser explotado si no se es oprimido.

Así pues, el anarquismo habla de clases revolucionarias, incluyendo a los obreros, artesanos, los campesinos.

Se puede observar entonces que la “lucha de clases” anarquista se basa principalmente contra el poder político organizado, es decir, contra el Estado. Si se elimina este, se habrá eliminado el mecanismo que perpetua la opresión y explotación.

4.4.3.5. Concepción marxista.

Karl Marx fue posiblemente quien se mantuvo más cerca de la concepción de la lucha entre las clases en la línea que va de Maquiavelo a Burke, pero para él ese conflicto no produce armonía o libertad sino cambio social o progreso: La historia (escrita) de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases.

En otras palabras, el conflicto entre clases sociales ha sido la base sobre la que se produjeron los hechos que dan forma a las sociedades. Esta lucha se da principalmente entre las dos clases sociales antagónicas que -en su opinión- caracterizan cada modo de producción.

Sin embargo, esta lucha de clases se define no solo por las características inherentes a cada sector social, sino también a las relaciones que tales sectores tengan o establezcan entre sí, por ejemplo: las características del sistema político o de gobierno que exista en un momento histórico dado, las características de las clases dominantes y las dominadas, junto a las de otros sectores sociales, el tipo de desarrollo económico social, etc. Esta lucha ha acabado con una transformación revolucionaria de toda la sociedad o con la ruina de las clases en lucha.

Sigue que, de acuerdo a Marx, nuestra época no ha eliminado el antagonismo de las clases; lo ha vuelto más simple ya que la sociedad se va escindiendo cada vez más en dos grandes campos enemigos: la burguesía y el proletariado.

La burguesía es la clase de los modernos capitalistas, son los propietarios de los medios de producción y los patrones de los asalariados.

El proletariado es la clase moderna de los asalariados, no son propietarios de medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza laboral para subsistir.

El fin último de la lucha de clases se producirá, según Marx, solo cuando las clases dejen de existir.

4.4.3.6. Críticas a la lucha de clases.

Estas críticas se pueden dividir en dos visiones generales: las que cuestionan la existencia misma de las clases sociales como tales y consecuentemente, cualquier conflicto central a la sociedad entre ellas y las que rechazan la función de la lucha de clases como factor determinante (motor) de la historia.

Así, por ejemplo, Ludwig von Mises cuestiona el concepto de clases, por lo menos en el sentido de la línea que va de Rosseau a Marx, como basadas o definidos por factores económicos, afirmando que lo determinante en la oposición percibida es el factor político-ideológico, que habría creado tal oposición.

Por otro lado, Karl Popper estima que conceptos tales como “lucha de clases” tienen una función interpretativa de la historia. Como tal, son perfectamente “inobjetables”. Pero es fácil caer en el error “historicista” cuando se utilizan como teorías o factores predictivos del desarrollo futuro de acontecimientos. En otras palabras, Popper hace una diferencia entre elementos que nos permitan, en una manera más o menos similar a la que las teorías cumplen en la ciencia, interpretar acontecimientos desde algún punto de vista que nos interesa. Tales factores interpretativos tienen, en su opinión, una diferencia esencial con las teorías de la ciencia: no son falseables o refutables y, por lo tanto, no se puede decir que constituyen una explicación científica de la historia (en el sentido de mostrar o descubrir las leyes naturales que determinan el funcionamiento del desarrollo humano o social) sino más bien serían un focus histórico o narrativa desde un punto de vista determinado.

4.4.4. Sociedad sin clases.

Una vez consolidado el nuevo Estado, el peso de éste tenderá a disminuir hasta desaparecer, pues al haber desaparecido las amenazas que pesaban sobre él, el aparato coercitivo dejará de tener sentido y cada individuo trabajará voluntariamente en beneficio de la comunidad.

Las relaciones de producción se habrán transformado y los medios de producción no estarán concentrados en manos de una minoría, sino que serán colectivos. Por lo tanto, ya no habrá ni opresores ni oprimidos, tan sólo una clase social, la trabajadora. En su seno regirá la solidaridad y la armonía entre hombre y trabajo, éste ya no será fuente de sufrimiento y alienación. Se disiparán asimismo las diferencias entre agro y ciudad, entre trabajo manual e intelectual. En suma, se habrá alcanzado una suerte de paraíso en la tierra, el de la sociedad comunista.

4.5. La comuna de París.

Después de la derrota francesa en la guerra franco-prusiana, durante el gobierno de Napoleón III, los revolucionarios parisinos, decidieron resistir el avance de los prusianos sobre París, ocupación que se hallaba en los términos del acuerdo firmado entre los prusianos y Louis Adolphe Thiers, como condición para lograr la paz.

El pueblo de París estaba empobrecido y angustiado. La guerra había terminado de cerrar un círculo de padecimientos, extremado por las injusticias sociales, que acrecentaban la polarización entre ricos, dueños de fábricas y pobres obreros sojuzgados.

“El Cuarto Estado” por Giuseppe Pellizza da Volpedo

“El Cuarto Estado” por Giuseppe Pellizza da Volpedo

Habían logrado organizarse, primero, en defensa de la ciudad durante la guerra, ya que muchos ciudadanos integraban la Guardia Nacional, y poseían algunos cañones, que impidieron el avance enemigo durante seis meses, y no estaban dispuestos a entregarlos.

Esta arrogación de poder por parte de la población, preocupó al gobierno oficial, y el 18 de marzo, Thiers ordenó desarmar a la Guardia Nacional, requisando los 400 cañones que guardaban celosamente en las cimas de Montmartre.

A cargo de las tropas se hallaba el general Claude Martin Lecomte, quien ordenó a sus soldados disparar contra la muchedumbre que ni siquiera contaba con armas para su defensa.

Los soldados, lejos de acatar la orden, se unieron a los revolucionarios, y el episodio culminó con el fusilamiento de Lecomte al que se le añadió con la misma suerte, el del General Thomas.

El foco revolucionario fue creciendo, obligando a Thiers, que luego de la firma del armisticio sólo podía contar con 12.000 soldados, a huir a Versalles, tras haber evacuado París de las tropas oficiales y de sus autoridades constituidas.

El Ayuntamiento y otros organismos de gobierno fueron tomados por decisión de la Asamblea, convocada por el Comité Central de la Guardia nacional. El socialismo había ganado terreno y se afianzaba en el corazón mismo de la Comuna, reivindicando sus ideas.

Así el 28 de marzo de 1871, se proclamó como autoridad local la Comuna de París, enarbolando la bandera roja en reemplazo de la tricolor, formada por 92 miembros, considerados delegados, y pasibles de ser reemplazados por los electores, a su arbitrio, presidida por el socialista, Louis Auguste Blanqui, quien nunca desempeñó su cargo ya que estuvo preso durante todo el tiempo de existencia de la Comuna.

La obra de la Comuna fue amplia, teniendo en cuenta lo poco que duró su gobierno, y estuvo fundamentalmente orientada a recomponer derechos sociales reclamados por la comunidad, como la abolición de la guillotina, del trabajo obrero nocturno en las panaderías, otorgamiento de pensiones a viudas de héroes de guerra, supresión de intereses por deudas y la creación de un ejército ciudadano que conformarían la Guardia Nacional. No se cuestionó la propiedad privada, pero sí se cancelaron los alquileres. Se permitió a los obreros formar cooperativas, tomando fábricas abandonadas.

Se establecieron guarderías cercanas a las fábricas, y se dio mucho énfasis a la educación, estableciendo la educación elemental como derecho de todos, creando además escuelas para mujeres. Se desplazó a la iglesia del tema educativo, transformándose la educación en laica.

La vida religiosa fue separada de la vida civil. El estado tomó posesión de los bienes de la iglesia, y estas sólo pudieron seguir con sus actividades si ofrecían sus instalaciones para realizar en ellas reuniones políticas.

Sin embargo, el destino de este organismo era su desaparición. Thiers, refugiado en Versalles, organizó el ejército y bombardeó París. La población respondió heroicamente, no sólo por parte de los ciudadanos, sino también mostraron su apoyo los refugiados políticos y las mujeres, que combatieron con bravura.

Pero todo fue en vano, las tropas oficiales estaban mejor organizadas y contaban con armas más sofisticadas.

El 28 de mayo, el gobierno anunció oficialmente la liberación de París, luego de una sangrienta ofensiva, que terminó con la vida de muchos compatriotas. Algunos murieron en el combate, otros fueron fusilados posteriormente por apoyar a la Comuna, y otros condenados a trabajos forzados o deportados.

4.6. Los sindicatos católicos – Catolicismo social.

León XIII

León XIII

Tanto el liberalismo como el socialismo abogaban por la secularización de la sociedad, eliminando con ello el protagonismo que la Iglesia había mantenido hasta entonces. La Iglesia condenó estas ideologías, prueba de ello fue la política reaccionaria desarrollada durante el pontificado de Pío IX, radicalmente opuesto a los cambios que estaban aconteciendo.

Ante el imparable proceso de industrialización, el constante crecimiento de las masas obreras y de la conflictividad social, hubo católicos que criticaron la explotación a la que estaba siendo sometido el proletariado. Surgió de ese modo la denominada “doctrina social de la Iglesia”, condensada en una serie de documentos, entre los que cabe destacar la encíclica “Rerum novarum” (“De las cosas nuevas”), promulgada en 1891 por el Papa León XIII.

En ella se preconizaba un orden social basado en la justicia y la caridad, exhortando al Estado a socorrer a las clases más desfavorecidas y alentando el asociacionismo de los trabajadores y fórmulas de asistencia social.

La doctrina social de la Iglesia, sin embargo, no constituyó un corpus teórico en sí misma, sino que se expresó mediante una serie de consejos encaminados a ilustrar a los fieles sobre cómo afrontar los retos sociales y económicos del mundo moderno, desde los presupuestos de la fe cristiana.

Negó la existencia de la lucha de clases, tal y como preconizaba el marxismo, y propuso en su lugar la armonía, la convivencia y el diálogo entre patronos y obreros, exhortando a los primeros a mitigar la miseria de los segundos. De igual modo protegió la propiedad privada combatida por marxistas y anarquistas, considerándola como un instrumento al servicio del bien común.

5.- LAS INTERNACIONALES OBRERAS.

5.1. LA PRIMERA INTERNACIONAL.

5.1.1. La fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT 1864-1878).

A partir de 1860, la vida del movimiento obrero comienza a manifestarse con cierta intensidad, saliendo poco a poco de los efectos de la represión iniciada en 1848. Así como aquella época la situación de diferentes países era muy similar, el resurgir del movimiento obrero en 1860 ofrecía igualmente muy parecidas realidades.

En 1862, con ocasión de la celebración en Londres de la Exposición Universal, Marx aprovecha para establecer contacto con los numerosos grupos de obreros que acuden a visitarla. Las delegaciones de Francia fueron muy importantes.

El 5 de agosto, Marx organiza una fiesta de confraternidad internacional en Free Mason’s Tavern, local facilitado por la masonería de Londres. En esta reunión fue lanzada la idea de crear “Comités de Trabajadores para el intercambio de correspondencia sobre las cuestiones de la industria internacional”. Esta idea anticipaba la organización de la Asociación Internacional de los Trabajadores de todo el mundo, sin excepción de razas ni de colores. Marx, con la creación de Comités de Relaciones, seguía el mismo proceso que había determinado la constitución de la Liga de los Comunistas.

Sin embargo, su idea central era la de crear una dirección internacional que unificara los movimientos obreros nacionales contribuyendo a su desarrollo. El proyecto se enfrentaba con serias dificultades. Marx establecía una táctica para ir eliminándolas.

Hasta los propios enemigos de Marx reconocen que realizó el trabajo con gran habilidad y diplomacia para asegurar su éxito. El nuevo tipo de organización que correspondía a las realidades de aquella época, escapaba a las bases orgánicas que habían sustentado a la Liga Comunista y a las formulaciones ideológicas  establecidas en el Manifiesto Comunista.

En 1862 existía un movimiento sindical de cierta importancia que agrupaban los trabajadores, al margen de sus concepciones filosóficas. La idea de agrupar todas las fuerzas del proletariado era el objetivo fundamental, pero el camino para lograrlo ofrecía grandes dificultades. El manifiesto inaugural elaborado por Marx es una verdadera obra maestra. Hacía falta conciliar tendencias opuestas; los proudhonianos, los amigos de Blanc y los cooperadores, en Francia; los cartistas y los sindicatos, en Inglaterra; los amigos de Mazzini, en Italia, y los partidarios de Lassalle, en Alemania.

Pocos meses más tarde (1863), con ocasión de una insurrección en Polonia, se organizo en Saint James Hall, de Londres, un mitin internacional de solidaridad en su favor, encontrándose, por éste  varios de los dirigentes que habían asistido a la fiesta de confraternidad internacional celebrada durante la Exposición Universal. En este mismo año se funda la Asociación General de Trabajadores Alemanes presidida por Fernando Lassalle, que tanta importancia habría de tener en el movimiento obrero.

El 28 de septiembre de 1864, bajo la presidencia del profesor Beesly, se celebró un importante mitin en Martin’s Hall de Londres, en el que intervienen Tolain, por Francia; Wolf, secretario de Mazzini, por Italia, y Marx, verdadero inspirador de la reunión, por Alemania. Es en esta reunión donde queda acordada la creación de la Asociación Internacional de los Trabajadores. 

En el mitin se nombra un consejo encargado de redactar el proyecto de estatutos de la Asociación para ser presentados a un Congreso que se proyectaba celebrar el año siguiente en Bruselas. Componían este Comité representantes de Inglaterra, Francia, Italia, Polonia, Suiza y Alemania. Más tarde se incorporaron representantes de otros países, hasta unos cincuenta miembros en total. El domicilio social fue establecido en Londres, 18 Greek Street.

La primera reunión del Consejo general elegido tuvo lugar el 5 de octubre 1864, en la que se examinaron los problemas de carácter general y local, cotizaciones, etc., y se eligieron subcomisiones. El Comité acordó reunirse todos los martes a las 8. En la reunión fue designado, asimismo, un Consejo Central integrado por: Odger, presidente; Weeler, tesorero, Gremer, secretario; Le Lubex, por Francia; Wolff, por Italia, y Marx, por Alemania.

Un criterio centralista propugnado por Wolff fue rechazado, prevaleciendo el punto de vista de Marx sosteniendo que la asociación debería inspirarse en principios federalistas para respetar cierta autonomía de las secciones. Una organización de composición  heterogénea no podía encerrarse en un marco estrecho. Había que superar las formas rígidas del pasado, los métodos de organizaciones secretas, carbonarias, para interpretar abiertamente ante las masas las nuevas realidades sociales de la clase obrera. La posición de Marx encuentra su expresión más acabada en el llamamiento a los trabajadores y en los propios Estatutos de la Asociación, ambos documentos elaborados por él.

Es curioso observar cómo,  poco tiempo más tarde, el grupo Mazzini y después los anarquistas combatirán despiadadamente a Marx, acusándole de “autoritario”, tratando de justificar así su política intrigante y de división que les lleva a escindir la Internacional.

El Congreso Central se reunió el 18 de octubre de 1864 designando los cargos del mismo. El 1º de noviembre del mismo año vuelve a reunirse. En esta reunión Marx lee el proyecto de Estatutos  y de un  llamamiento; con unas enmiendas sin importancia, ambos trabajos fueron aprobados unánimemente. El Consejo acordó dar las gracias a Marx, Weston y Lubex “por la elaboración  de un llamamiento tan admirable”. La cuestión de imprimir los Estatutos fue dejada para otra reunión.

El Congreso proyectado no se llevó a efecto; en su lugar se celebró lo que puede considerarse como la primera Conferencia formal de la Asociación y que tuvo lugar en Londres del 25 al 29 de septiembre de 1865. En esta Conferencia se desarrolló un amplio trabajo, dejando centrada la actividad de la Asociación. Los diferentes delegados dieron cuenta de la situación de sus respectivos países. La verdad es que el balance no era nada optimista. A excepción  del delegado de Suiza, todos aportaron impresiones poco halagadoras. Los amigos de Lassalle estaban apartados y los primeros trabajos no habían logrado grandes éxitos en los sindicatos ingleses ni entre los amigos de Proudhon en Francia.

Los sindicatos ingleses eran potentes y ricos, pero sus Estatutos “mezquinos y rigurosos” no les permitían hacer nada. De otra parte, a excepción  de un reducido grupo, la mayoría de los dirigentes no querían saber nada de la acción política, y entendían por acción política los trabajos de la Internacional. Los litigios que aparecen siempre al principio de la organización de todo movimiento imponían una sensible pérdida de tiempo.

El Consejo General destacó con su presidente Odger, su secretario general Cremer y algunos otros vocales ingleses, a  Marx y sus dos principales colaboradores en los asuntos internacionales; Eccarius y Jung, un relojero suizo residente en Londres que hablaba a la perfección el alemán, el inglés y el francés. De Francia acudieron Tolain, Fribour y Limousin, todos los cuales habían de desertar, años más después, de la Internacional y, con ellos, Schily, un viejo amigo de Marx ya desde 1848, y Varlin, uno de los héroes y mártires de la Comuna de París. De Suiza vinieron el encuadernador Dupleix, en representación de los obreros latinos, y Juan Felipe Becker, un antiguo cepille ro y agitador incansable, representando a los obreros alemanes. De Bélgica, César de Paepe, que se había dedicado al estudio de la medicina siendo aprendiz de cajista de imprenta hasta alcanzar el título de médico.

Marx, en nombre del Consejo, propuso la celebración del primer Congreso de la Internacional para el año siguiente -1866- en Ginebra. Los franceses proponían “que todo el que exhibiera un carné de afiliado tendría voz y voto en el Congreso; que para ellos era una cuestión de principio, puesto que entendían así el sufragio universal. La propuesta fue rechazada, prevaleciendo el principio de representación por medio de delegados, defendido por Eccarius y Cremer.

En la conferencia fue elaborado, en líneas generales, el orden del día del Congreso:

–        Trabajo cooperativo.

–        Reducción de la jornada.

–        Trabajo de la mujer y del niño.

–        Pasado y porvenir de las organizaciones sindicales.

–        Influencia de los ejércitos permanecientes en el nivel de vida de las clases obreras.

Todos ellos fueron aprobados por unanimidad. Sólo dos puntos provocaron  amplia discusión. Uno, presentado por los franceses, que exigían que figurase en el orden del día: “Las ideas religiosas y su influencia en el movimiento social, político e intelectual”. Marx y los que coincidían con su pensamiento político combatieron la propuesta francesa considerada como un problema que escapaba a la acción  de la Internacional y sobre todo para ser examinado en su primer Congreso.

primera-internacionalNo obstante la opinión de la oposición, la propuesta fue aceptada por 18 votos contra 13. El otro punto había sido propuesto por el propio Consejo y trataba sobre las intrigas del zarismo en la política europea y sobre la defensa del principio “del derecho de las naciones a gobernarse por sí mismas” pidiendo el establecimiento de una Polonia independiente sobre bases democráticas y sociales. La propuesta fue aceptada. En la conferencia fue aprobado igualmente el proyecto de los Estatutos provisionales elaborado por Marx, que sería presentado al Congreso.

El Consejo Central de la Asociación Internacional de los Trabajadores, después de las nuevas incorporaciones, quedaba constituido de la siguiente forma:

George Odger, presidente; George W. Wheeler, tesorero; Carlos Marx, secretario para Alemania; G. P. Fontana, secretario para Italia; J. E. Holtorp, secretario para Polonia; Herman P. Hung, secretario para Suiza; P. V. Lebez, secretario para Francia; Willian R. Cremer, secretario general.

El Consejo General estaba integrado por 27 ingleses, 9 franceses, 6 italianos, 2 suizos, 9 alemanes y 2 polacos.

5.1.2. Logros de la Primera Internacional.

1- Su primer éxito político se dio en la lucha que dirigieron sus miembros por la reforma de los derechos políticos en Inglaterra.

2- Los miembros de la Internacional dirigieron una gran campaña por una legislación laboral más progresiva: exigieron una jornada de trabajo más corta y condenaron el trabajo nocturno y todas las formas de trabajo perjudiciales para las mujeres y los niños.

3- La Internacional estimuló la organización sindical en varios países y buscó elevar el nivel político del movimiento sindical. Apoyó las huelgas que se extendieron de un país a otro después de la crisis económica de 1866.

4- Expresó su solidaridad activa en guerras civiles y nacionales, por ejemplo apoyó la lucha de Lincoln en contra de los esclavistas del Sur durante la guerra civil norteamericana.

5- Pero lo que desató el odió de toda la burguesía, fue el apoyo dado a la Comuna de París.

6- La Comuna de París.

7- El mayor logro de la Primera Internacional

La Primera fue la prueba viviente de que la unidad internacional de los trabajadores era posible y fructífera. Y eso lo logró a pesar de su primitiva organización, que tenía que ver con el grado de organización del proletariado en esa época. La Primera Internacional no llegó a ser un partido mundial. En realidad fue un Frente Único de organizaciones obreras y dirigentes revolucionarios, pero dejó grandes enseñanzas e inscribió el término “internacionalismo” en el diccionario. Hoy los progresistas del mundo seguimos reivindicando y cantando las estrofas de su himno: “La Internacional”.

8- Las batallas contra el sectarismo y el oportunismo dentro de la Internacional.

La historia de la Primera Internacional, escribió Marx en una carta a Bolte el 23 de noviembre de 1871, fue una lucha continua del Consejo General contra las sectas y los experimentos de aficionados, que intentaban mantenerse dentro de la Internacional contra el movimiento real de la clase obrera.

Marx tuvo que pelear contra las ideas proudhonianas. A diferencia de los socialistas científicos, los proudhonianos querían conservar la propiedad privada. Sus planes prácticos para reformar la sociedad burguesa consistían en formar sociedades cooperativas. Ellos eran enemigos de las principales formas y métodos de lucha de la clase obrera. Proudhon se oponía a los sindicatos, estaba en contra de las huelgas y no aceptaba la participación política de los trabajadores. Sostenían que las naciones debían disolverse en pequeñas comunidades que luego formarían algún tipo de asociación voluntaria en sustitución del estado.

La lucha política y organizativa más importante fue la que se dio contra las ideas anarquistas y su principal dirigente, el revolucionario ruso Mijaíl Bakunin.

Las principales diferencias entre Marx y sus seguidores y los anarquistas estaban en:

– Los marxistas defendían la lucha contra el estado burgués y por la imposición del poder estatal de la clase obrera, a través de la Dictadura del Proletariado, como transición necesaria para abolir toda autoridad del estado y formas de coerción. Los anarquistas estaban contra de toda autoridad y todo tipo de estado, independientemente de su carácter de clase.

– Los marxistas impulsan la participación política de los trabajadores. Los anarquistas se oponían a ella. Bakunin formó dentro de la Internacional una organización secreta que buscó ganar la dirección por medió de tácticas conspiradoras.

Las luchas internas entre las dos tendencias irreconciliables dividieron y debilitaron considerablemente a la Internacional.

Los marxistas también tuvieron que luchar contra Lasalle, y sus seguidores en el movimiento obrero alemán, acerca de los problemas fundamentales. Uno, era su táctica oportunista sobre con qué fuerzas aliarse en la lucha. Lasalle apoyó, por ejemplo, la política de Bismarck a favor de los terratenientes y en contra de los burgueses, en vez de defender una política independiente del proletariado. Pero al mismo tiempo tenían una actitud sectaria hacia los sindicatos y se negaban a entrar a un sindicato si éste no tenía todo su programa y su dirección

Así, los fundadores de la Primera Internacional no sólo tuvieron que enfrentar a poderosos enemigos externos, sino también a opositores internos que defendían ideologías pequeño burguesas y/o actuaciones sectarias y oportunistas. Después de la derrota de la Comuna de Paris, esas fuerzas destructivas se desarrollaron en condiciones históricas adversas. Eso llevó a la decadencia, desintegración y finalmente a la disolución de la Primera Internacional en 1878.

5.2. LA SEGUNDA INTERNACIONAL.

El fracaso de la Comuna de París  la disolución de la Primera Internacional no amedrentaron al movimiento obrero, sino que, por el contrario, éste vio incrementadas sus fuerzas, fue la época en que empezaron a fundarse los partidos socialistas a nivel europeo y americano, basados en el socialismo originario: sustituir la sociedad capitalista por una organización social más justa, donde hubiese desaparecido la explotación del hombre por el hombre.

Sin embargo, los métodos cambiaron. Los primeros pensadores socialistas consideraban que era necesaria la revolución para que la clase obrera llegase al poder; en cambio ahora, al haberse extendido el sufragio universal por casi todos los países, el socialismo se orientó hacia formas más pacíficas, participando en las elecciones y consiguiendo situar diputados obreros en los distintos Parlamentos.

Era lógico, por otra parte, que los numerosos partidos y sindicatos de trabajadores que aparecieron por todas partes, al tener una misma ideología y utilizar unos mismos métodos, se unieran. Y así, en 1889 se fundó en París la llamada Segunda Internacional.

Dos importantes diferencias presentaba esta organización con respecto a la primera: por lo pronto, sólo formaban parte de ella los grupos socialistas, por cuanto se había excluido a los anarquistas; en segundo lugar, frente al centralismo de la AlT, el nuevo organismo tenía una estructura descentralizada y flexible, de tal manera que, en la práctica, se limitaba a orientar y a mantener informados a sus adheridos.

La Segunda Internacional llevó a cabo una labor eficaz y su influencia se extendió rápidamente por toda Europa. A ella se debió el establecimiento del 1 de mayo como jornada reivindicativa de los trabajadores de todo el mundo y el día mundial de la mujer trabajadora. Igualmente, a partir de su Fundación comenzó a notarse una mejora en el nivel de vida de la clase obrera, que consiguió, entre otras conquistas, la reducción de la jornada laboral y subidas en los salarios.

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5.2.1. Día Internacional del Trabajo- El 1 de Mayo.

A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa. En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista (algunas fuentes señalan el origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer promulgar leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían que la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

En 1886, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas).

Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron.

El 1° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.

5.2.2. Sesiones de la Segunda Internacional.

En la Casa del Pueblo de Bruselas tuvo lugar el II Congreso de la nueva Internacional durante los días 16 a 23 de agosto de 1891. A este Congreso asistieron muchas de las asociaciones y dirigentes que habían tomado parte en el Congreso “posibilista” de París de 1889. Desde el punto de vista de la unidad y de la amplitud, el Congreso de Bruselas superaba al de París.

Asistieron numerosas delegaciones y, como en París dos años antes, coincidieron en Bruselas los hombres más representativos del movimiento obrero y socialista con importantes delegaciones de Francia, (incluidos los posibilistas) Inglaterra, Alemania, Bélgica, España, etc. Gompers, de la Federación Americana del Trabajo, había anunciado su asistencia, pero al final canceló su compromiso, así como una visita anunciada a Engels aprovechando su viaje a Europa. Al margen de las formalidades del Congreso, se presentó en el mismo una delegación española de anarquistas presididos por un tal Fernández Gramos, que, después de provocar algunos incidentes, abandonaron la sala del Congreso. En este Congreso aparece Turati, el que más tarde sería uno de los principales dirigentes del socialismo italiano.

El orden del día discutido por el Congreso fue el siguiente:

1º Legislación protectora del trabajo desde el punto de vista nacional e internacional y medios a emplear para hacerla eficaz y extenderla.

2º Del derecho de asociación, de las garantías, de las huelgas, del boicot, del movimiento corporativo desde el punto de vista internacional.

3º Posición y deberes de la clase obrera frente al militarismo.

4º Actitud concerniente a la cuestión judía.

5º Del uso del parlamentarismo y del sufragio universal.

6º De la alianza con los partidos burguesas.

7º De la supresión del trabajo por piezas y del destajo.

8º Primero de Mayo consagrado a las ocho horas, a la reglamentación del trabajo y al mantenimiento de la paz.

9º Título que deberán tener los partidos obreros del mundo.

10º Organización obrera internacional, propaganda.

11º Congreso de Chicago en 1893: designación de fecha y lugar del próximo Congreso Obrero Internacional.

El punto 5º y 6º fueron retirados en razón a la diversidad de opiniones que se manifestaban en torno a ellos y que ponían en peligro la unidad del Congreso. De otra parte, la diferencia de situación en que se desenvolvía el movimiento obrero de cada país aconsejaba dejar para otro Congreso el examen de los problemas que planteaban esos dos puntos del orden del día.

Como no podía ser por menos, el Congreso de Bruselas no se vio libre de la acción perturbadora de los anarquistas. En él figuraban bastantes delegados anarquistas representando asociaciones obreras y que apoyaron la acción de los elementos provocadores.

El primer incidente fue promovido por los tres grupos anarquistas belgas que, con ese carácter, querían tomar parte en el Congreso. Este rechazó su admisión.

El segundo incidente lo promovió una delegación española que, sorprendiendo en su buena fe al presidente, fue presentada al Congreso en plena sesión, dándole la bienvenida y concediendo la palabra al que venía al frente de ella, Fernández Gramos. Fernández Gramos, en una violenta intervención, afirmó “representar a cincuenta organizaciones obreras creadas para sostener la lucha del trabajo contra el capital”; reivindicando para los anarquistas “todos los movimientos y todos los resultados de las luchas reaccionarias en España”, el presidente invitó a Pablo Iglesias para que interviniera, y este lo hizo limitándose a decir, en nombre del Partido Socialista Español, que los grupos representados por Fernández Gramos combatían encarnizadamente la manifestación del Primero de Mayo, empleando todos los medios, incluso la calumnia. Estos grupos, no admiten la legislación del trabajo, cuyo estudio es, precisamente, uno de los objetos de este Congreso. No tienen, pues, razón para hacerse representar en él.

Por unanimidad, el Congreso no aceptó la delegación de Fernández Gramos y de los que le acompañaban, retirándose ruidosamente del Congreso con insultos a los delegados.

Eliminada la obstrucción de los anarquistas, el Congreso de Bruselas realizó un enorme trabajo desarrollando las decisiones del Congreso anterior de París, dándoles precisión para ponerlas en práctica. Sobre el primer punto del orden del día, el Congreso aprobó por unanimidad la siguiente resolución:

1º Organizar en cada país una información permanente sobre las condiciones del trabajo y la situación de la clase obrera.

2º Cambiar las informaciones necesarias para el desenvolvimiento de la unificación de la legislación obrera.

3º En fin, el Congreso recomienda a los asalariados del mundo entero unir sus esfuerzos contra la dominación capitalista y dondequiera que disfruten de los derechos políticos, servirse de ellos para emanciparse de la esclavitud del salario.

En la primera resolución queda planteada la necesidad de una dirección internacional, de un organismo que recoja y centralice la acción nacional de cada movimiento obrero; la necesidad de un órgano de propaganda y relaciones que informe y oriente al proletariado internacionalmente. No es, sin embargo, en el Congreso de Bruselas donde queda resuelto este problema, pero por lo menos el que pone de relieve, una vez más, la necesidad de su solución.

La participación de varios delegados en el Congreso, entre ellos figuras tan valiosas como Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin, hizo que el problema de la mujer fuera discutido. Como consecuencia, fue aprobada una resolución que decía:

El Congreso invita a los partidos socialistas obreros de todos los países a afirmar enérgicamente en sus programas la igualdad completa de ambos sexos y a demandar, en primer lugar, la abrogación de todas las leyes que pongan a la mujer al margen del derecho común y público.

Los partidos socialistas y obreros de todos los países afirman que no puede haber antagonismo de sexo o combates de razas o nacionalidades, sino sólo la lucha de clase de los proletarios de todas las razas contra los capitalistas de todas las razas.

Los partidos socialistas y obreros de todos los países afirmaron que no podía haber para ellos antagonismos o combates de raza o nacionalidades, sino la lucha de clase de los proletarios de todas las razas contra los capitalistas de todas las razas. Condena las excitaciones antisemíticas y filo semíticas como una de las maniobras por las cuales la clase capitalista y los gobernantes intentan hacer desviar el movimiento socialista y dividir a los trabajadores.

El Congreso reitera el mandato de que, en torno a la manifestación del 1º de Mayo, se desarrolle la campaña en favor de la jornada de ocho horas y todo un plan de reivindicaciones económicas, haciendo de esa jornada una verdadera afirmación de lucha de clases. Decide igualmente que el próximo Congreso se celebre en Europa, en una ciudad de Suiza, rechazando la propuesta de las organizaciones americanas que pedían se celebrara en Chicago, coincidiendo con la Exposición Universal de 1893.

Entre los principales problemas a los que hubo de enfrentarse, destacó el de la controversia ideológica de dos grupos:

El radical, compuesto por los marxistas ortodoxos, partidarios de una revolución como fórmula para destruir el capitalismo y cambiar la sociedad. Una de sus principales figuras fue Rosa Luxemburgo.

El más moderado, de carácter reformista, denominado “revisionista”, pues discutía algunos puntos de la teoría marxista, como el de la lucha de clases o el materialismo histórico. Entre sus representantes destacó Eduard Bernstein, que preconizaba llegar al socialismo mediante una vía pacífica con la participación de los trabajadores en el juego parlamentario.

La Segunda Internacional recibió el golpe de gracia tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, conflicto que fue incapaz de evitar.

La clase trabajadora, dividida entre los sentimientos patrióticos y el ideal de solidaridad internacional, optó por los primeros, se enroló en los ejércitos contendientes y abandonó la causa que inspiraba la organización.

No pudiendo resolver esa contradicción, en 1916 se disolvía la Internacional.

En 1917, a raíz del triunfo de la Revolución Rusa se impusieron las tesis de aquellos que, como Lenin, el líder de los bolcheviques, abogaban por las tesis marxistas más radicales.

5.3. LA TERCERA INTERNACIONAL.

Nació en medio de la revolución que recorría Alemania y Europa Central, de jornadas sangrientas como las de enero de 1919 en Alemania, de la metralla de la guerra civil que amenazaba al reciente estado obrero. Y ese nacimiento fue muy discutido. Muchas polémicas se dieron antes y después de su fundación. 

La traición de 1914 tuvo un efecto devastador. La Internacional que había educado a millones de obreros en el marxismo, en el internacionalismo proletariado, rompía con toda esa tradición al votar a favor de los créditos de guerra. Con la honrosa excepción de los rusos y serbios, todos los partidos de la Segunda Internacional apoyaron a sus propios imperialismos y enviaron a los obreros europeos a matarse unos a otros. En el Partido alemán, el más fuerte, el mejor formado, el que contara con el aporte de Engels en sus inicios, sólo Karl Liebknecht, votó en contra de los créditos de guerra. El resto, como dijera Rosa Luxemburgo, se transformó en un “cadáver pestilente”.

Nos encontrábamos, con dos tendencias bien diferenciadas:

  • De los dirigentes, sólo una minoría heterogénea, se manifiesta en contra de la política asumida. Por un lado, el sector mayoritario consideraba que no se podía abandonar la “vieja casa”, que había que esperar y recuperarla cuando cambiara la situación. (II Internacional)
  • Por otro lado estaban los claramente revolucionarios, entre los que se destacan en Rusia, Lenin, Trotsky; en Alemania Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht; en Rumania, Kristian Rakovsky, en Gran Bretaña el escocés John Maclean, verdadero héroe popular, llamado el Liebknecht de Escocia.

Lenin, el 1º de noviembre de 1914 escribe: La Segunda Internacional está muerta, vencida por el oportunismo. Abajo el oportunismo y viva la Tercera Internacional, desembarazada de los renegados y del oportunismo.

Es en el recién formado grupo Espartaco, en quien centralmente piensa.

Rosa Luxemburgo, principal dirigente de ese grupo, tiene grandes diferencias con Lenin. Para ella lo central no pasa por pensar en nuevos programas, ni en una nueva Internacional construida por docenas de personas, sino por acciones de millones de hombres. Nada de derrotismo revolucionario como propone Lenin, sino lucha contra la guerra. Ahí se desarrollará, en la acción, la voluntad consciente de las masas

En noviembre de 1918, por fin estalla la revolución alemana. En diciembre del mismo año el grupo Espartaco de Rosa Luxemburgo se fusiona con IKD (Comunistas Internacionalistas de Alemania) para dar origen al Partido Comunista Alemán. A pesar de que Rosa seguía opinando que aún no había llegado el momento de fundar la Internacional.

El 5 de enero de 1919 culminó con el apresamiento y el asesinato de los dos grandes dirigentes de ese nuevo partido, Rosa Luxemburgo, la principal teórica y orientadora política y Karl Liebknecht, el gran tribuno socialista. En marzo del mismo año, fue asesinado en la cárcel, el principal organizador del partido, Leo Jogiches.

El 24 de enero de 1919, el Pravda, publica la noticia del asesinato de los dirigentes alemanes y la convocatoria a la Conferencia Socialista Internacional.  Esta convocatoria, redactada por Trotsky es firmada por : Lenin y Trotsky por el partido ruso y por los burós extranjeros (que estaban en Rusia) de los partidos comunistas polaco, húngaro, austriaco, letón; el partido alemán y los comités centrales, de los partidos comunistas finlandés, de la Federación Socialista Balcánica y del Partido Socialista Obrero Norteamericano.

En cuatro años (1919-1922) se realizaron cuatro congresos. El segundo se da en medio de un gran crecimiento y también de nuevos problemas.

Partidos de todo el mundo rompen con la Segunda y adhieren a la Tercera., pero muchos de ellos traen a dirigentes que no han roto verdaderamente con el reformismo.

La Internacional Comunista estaba integrada por partidos en vías de formación y era una necesidad imperiosa descartar tales elementos. Esto es lo que explica las 21 condiciones de admisión, aprobadas por el Segundo Congreso.

El centro de esas 21 condiciones estaba en la lucha contra el reformismo

Los reformistas debían ser descartados de todos los puestos importantes. Debía realizarse una lucha enérgica contra los reformistas y centristas. Los partidos tenían que aprobar esas 21 condiciones para poder permanecer en la Internacional.

5.3.1. Condiciones de adhesión a la Internacional Comunista.

internacional-comunista

  • Toda la actividad de propaganda y agitación debe ser de naturaleza auténticamente comunista y conforme al programa y a las decisiones de la Internacional Comunista. Toda la prensa de partido debe estar bajo la dirección de comunistas de mucha confianza que hayan dado prueba de devoción a la causa del proletariado.
  • Los periódicos y demás publicaciones, así como todas las editoriales del partido, deben estar completamente subordinados al presídium del partido, independientemente del hecho de que en un momento dado el partido sea legal o clandestino.
  • Cualquier organización que quiera adherirse a la Internacional Comunista debe quitar por norma a reformistas y centristas de todos los cargos de responsabilidad dentro del movimiento obrero y sustituirlos con comunistas probados.
  • En casi todos los países de Europa y América la lucha de clase está entrando en la fase de la guerra civil. En esta situación los comunistas no pueden de ninguna manera depender de la legalidad burguesa. Estos están obligados a crear por todas partes una organización clandestina paralela que en el momento decisivo ayudará al partido a cumplir su deber con la revolución.
  • Dentro del deber de divulgar las ideas comunistas merece mención específica el desempeño de dicho deber en el ejército, con una actividad de propaganda sistemática y enérgica. Allí donde tal labor de agitación se vea impedida por las leyes de excepción, hay que llevarla a cabo clandestinamente.
  • Es necesario hacer un trabajo de agitación sistemático y programado en el campo. La clase obrera no puede consolidar su victoria si no se asegura, por medio de su propia línea política, el apoyo del proletariado rural y de al menos una parte de los campesinos más pobres, así como la neutralidad de parte de la población rural restante.
  • Todo partido que quiera pertenecer a la Internacional Comunista tiene la obligación de desenmascarar no solamente al social patriotismo declarado, sino también la falsedad y la hipocresía del social pacifismo.
  • Los partidos que quieran adherirse a la Internacional Comunista tienen la obligación de reconocer la necesidad de una ruptura completa y absoluta con el reformismo y con la línea política de “centro”, y de propugnar todo lo que se pueda esta ruptura entre los propios miembros. La Internacional Comunista exige rotunda y categóricamente que tal ruptura se produzca lo antes posible.
  • Los partidos comunistas de países en los que la burguesía está en posesión de colonias y oprime otras naciones es necesario que tengan una actitud particularmente explícita y clara sobre la cuestión de las colonias y los pueblos oprimidos.
  • Todo partido que quiera pertenecer a la Internacional Comunista debe desarrollar una actividad sistemática y duradera en los sindicatos, en los consejos obreros y en los comités de empresa, en las cooperativas y en las otras organizaciones de masa de trabajadores.
  • Todo partido que pertenezca a la Internacional Comunista tiene la obligación de entablar una lucha inexorable contra la Internacional de Ámsterdam de sindicatos amarillos.
  • Los partidos que quieran adherirse a la Internacional Comunista tienen la obligación de someter a revisión los componentes de sus grupos parlamentarios y destituir a todos los elementos desleales, de hacer que tales grupos estén subordinados al presídium del partido no solo de palabra sino en los hechos, exigiendo que cada parlamentario individual comunista subordine toda su actividad a los intereses de una propaganda y una agitación auténticamente revolucionarias.
  • Los partidos que pertenezcan a la Internacional Comunista deben basarse en el principio del centralismo democrático.
  • Los partidos comunistas de los países en los que los comunistas operan en la legalidad de vez en cuando deben emprender un trabajo de depuración entre los miembros del partido para desembarazarse de todos los elementos pequeños burgueses que se hayan infiltrado.
  • Todo partido que quiera adherirse a la Internacional Comunista tiene la obligación de apoyar incondicionalmente todas las repúblicas soviéticas en la lucha contra las fuerzas contrarrevolucionarias.
  • Los partidos que todavía mantienen los viejos programas socialdemócratas tienen la obligación de someterlos a revisión lo antes posible, y de redactar, teniendo en cuenta las condiciones particulares de su país, un nuevo programa comunista que esté en conformidad con las decisiones de la Internacional Comunista.
  • Todas las decisiones de los congresos de la Internacional Comunista, así como las decisiones de su Comité Ejecutivo, son vinculantes para todos los partidos pertenecientes a la Internacional Comunista.
  • En este sentido, todos los partidos que quieran adherirse a la Internacional Comunista deben cambiar de nombre. Todo partido que quiera pertenecer a la Internacional Comunista debe llamarse: Partido Comunista de tal o cual país (sección de la Internacional Comunista).
  • Todos los principales órganos de prensa de partido de todos los países tienen la obligación de publicar todos los documentos oficiales importantes del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.
  • Todos los partidos pertenecientes a la Internacional Comunista y los que han hecho la petición de admisión tienen la obligación de convocar lo antes posible, y en cualquier caso dentro de los cuatro meses siguientes al segundo congreso de la Internacional Comunista, un congreso extraordinario para examinar todas estas condiciones de admisión.
  • Los partidos que ahora quieren entrar en la Internacional Comunista, pero que no han cambiado todavía radicalmente su vieja estrategia, antes de entrar en la Internacional Comunista deben hacer que su comité central y todos los organismos dirigentes centrales estén compuestos por no menos de dos tercios de compañeros que ya antes del segundo congreso propugnaran públicamente e inequívocamente la entrada de su partido en la Internacional Comunista.
  • Los miembros del partido que rechacen como principio las condiciones y tesis elaboradas por la Internacional Comunista deben ser expulsados del partido.

En este momento de la historia, cabe destacar dos acontecimientos importantes:

El primero se trata del cruel asesinato de Rosa de Luxemburgo y de su compañero Karl Liebknecht, que ya dieron su versión de los acontecimientos en la II Internacional. Este asesinato se produjo en enero de 1919.

La constitución de la III Internacional por Lenin el 2 de Marzo de 1919, solo hizo referencia al asesinato de Rosa y de Kart, pero durante los años siguientes que continuaron con el desarrollo del Congreso de la III Internacional, tampoco realizaron ningún tipo de apunte en el acontecimiento quizá más importante que se tuvo en este año, la única explicación que al parece hay es que se trataba de una manipulación de los trabajadores por los países capitalistas, y debido a esto no se comento nada, nos referimos al nacimiento de la Organización Internacional del Trabajo.

5.4. LA CUARTA INTERNACIONAL.

IVinternacionalLa IV Internacional es una organización internacional de partidos comunistas seguidores de las ideas de León Trotsky, quien fue además su principal dirigente. Fue establecida en un congreso de delegados en Perigny (París) en septiembre de 1938, donde fue aprobado el Programa de Transición. La IV Internacional se consideraba heredera de todas las internacionales obreras, pero su modelo organizativo y programa político se basa en los cuatro primeros congresos de la III Internacional.

León Trotsky entendía la Internacional como el partido mundial de la revolución proletaria, con secciones en los diferentes países que actuaran como un todo (con un régimen interno de centralismo democrático) en pos de la revolución mundial. Los ejes programáticos se basaron en la teoría de la revolución permanente, el Programa de Transición y el internacionalismo; por tanto se defendía que la revolución socialista sólo podría triunfar definitivamente si se daba a nivel mundial.

La sede del Secretariado General fue trasladada a Nueva York al comenzar la Segunda Guerra Mundial en 1939.

En 1940 el que entonces era el partido más importante de la Cuarta Internacional, el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) de los Estados Unidos, sufrió una división. La escisión fue protagonizada por una fracción minoritaria encabezada por Max Schachtman y James Burnman que discrepaban con las posiciones de Trotsky y James Cannon.

El asesinato de Trotsky en agosto de 1940 por un agente español (Ramón Mercader) de la NKVD mandado por Stalin, significó un grave golpe político para la Cuarta Internacional que quedó muy debilitada, con una dirección muy joven e inexperta elegida tras la Segunda Guerra Mundial en 1946 en el segundo congreso mundial.

El primer gran desafío y crisis se produjo en 1953, cuando distintos grupos (entre ellos el Partido Socialista de los Trabajadores argentino, el Partido Comunista Internacionalista francés o el SWP norteamericano) se negaron a aceptar las tesis mayoritarias impulsadas por Michel Pablo (seudónimo del trotskista de origen griego Michel Raptis, quien defendía que al estallar una inmediata Tercera Guerra Mundial, los Partidos Comunistas (PC) estalinistas tomarían un papel revolucionario al enfrentarse violentamente al imperialismo; por tanto, en los estado obreros burocráticos la gran tarea no sería construir partidos trotskistas revolucionarios, sino entrar a los P.C. estalinistas para impulsarlos a tomar el poder. La internacional acabó el proceso roto en diversas fracciones, y las secciones que siguieron la política pablista fueron destruidas y sus cuadros absorbidos por los P.C.

En la década de los 60 se produjo una reunificación en torno al planteamiento de que la revolución cubana había producido un nuevo estado obrero. El recién creado Secretariado Unificado tendría como dirigentes a los principales líderes que se negaron a aplicar la política pablista, entre ellos al belga Ernest Mandel, a Pierre Frank, a Joseph Hansen y James Cannon del SWP de Estados Unidos y a Nahuel Moreno del PST argentino. Sin embargo la reunificación duró poco, al defender Mandel la construcción de guerrillas foquistas dejando en un segundo plano al partido revolucionario de masas. Los grupos norteamericano y argentino rechazaron esta política. Nuevamente la internacional estaba rota (Pierre Franck, La longue marche des troskystes, Editions la brèche, Paris, 1978).

6.- HISTORIA DE LA O.I.T. (ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO).

La Organización Internacional del Trabajo fue creada en 1919, al término de la Primera Guerra Mundial, cuando se reunió la Conferencia de la Paz, primero en París y luego en Versalles. Ya en el siglo XIX dos industriales, el galés Robert Owen (1771-1853) y el francés Daniel Legrand (1783-1859), habían abogado por la creación de una organización de este tipo.

Las ideas que éstos formularon, tras haber sido puestas a prueba en la Asociación Internacional para la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo Protección Legal de los Trabajadores, fundada en Basilea en 1901, se incorporaron y adoptadas por la Conferencia de la Paz en abril de 1919.

Su fundación respondía a:

1.- Una preocupación humanitaria.

2.- Motivaciones de carácter político.

3.- Motivaciones de tipo económico.

4.- Motivo relacionado con el fin de la guerra, a la que tanto habían contribuido los trabajadores en el campo de batalla y en la industria.

La Comisión de Legislación Internacional del Trabajo, instituida por la Conferencia de la Paz, redactó la Constitución de la OIT entre los meses de enero y abril de 1919. Integraban esta Comisión los representantes de nueve países (Bélgica, Cuba, Checoslovaquia, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Polonia y Reino Unido) bajo la presidencia de Samuel Gompers, presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL). Como resultado de todo ello, se creaba una organización tripartita, única en su género, que reúne en sus órganos ejecutivos a los representantes de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores. La Constitución de la OIT se convirtió en la Parte XIII del Tratado de Versalles.

La primera reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, que en adelante tendría una periodicidad anual, se celebró a partir del 29 de octubre de 1919 en Washington, y cada uno de los Estados miembros envió dos representantes gubernamentales. Se aprobaron durante dicha reunión los seis primeros convenios internacionales del trabajo, que se referían a las horas de trabajo en la industria, al desempleo, a la protección de la maternidad, al trabajo nocturno de las mujeres y a la edad mínima y al trabajo nocturno de los menores en la industria.

En 1926 se introdujo una innovación importante: la Conferencia Internacional del Trabajo creó un mecanismo para supervisar la aplicación de sus normas, mecanismo que aún existe en nuestros días

En mayo de 1940, la situación reinante en Suiza, país que se encontraba aislado y amenazado en el centro mismo de una Europa en guerra, indujo al nuevo Director a trasladar temporalmente la sede de la Organización a Montreal, en Canadá.

En 1941, Los delegados aprobaron la Declaración de Filadelfia que, como anexo a la Constitución, sigue siendo todavía la carta en la que se fijan los fines y objetivos de la OIT. En 1948, la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó el Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación.

Los fines y objetivos de la OIT se consignan los siguientes principios:

  • Que el trabajo no debe ser considerado una mercancía.
    El señor David Morse recibió el Premio Nobel de la Paz en nombre de la OIT

    El señor David Morse recibió el Premio Nobel de la Paz en nombre de la OIT

  • Reconocimiento del derecho de asociación.
  • La paz universal y permanente sólo puede basarse en la justicia social.
  • El pago del salario debe ser en dinero y en cantidad suficiente.
  • La jornada de trabajo no debe exceder de 48 horas semanales.
  • Reconocimiento del derecho al descanso semanal, en lo posible los días domingos.
  • Supresión del trabajo infantil.
  • Igual salario para el hombre y para la mujer.
  • Tratamiento económico equitativo para los trabajadores emigrantes.
  • Necesidad de establecer servicios públicos de inspección del trabajo

En 1960, la OIT creó en su sede de Ginebra el Instituto Internacional de Estudios Laborales y, más tarde, en 1965, el Centro Internacional de Perfeccionamiento Profesional y Técnico, con sede en Turín. Por último, en 1969, la OIT recibió el Premio Nobel de la Paz, al conmemorar el 50 aniversario.

La OIT formula normas internacionales del trabajo. Presta asistencia técnica, principalmente en los siguientes campos:

  • Formación y rehabilitación profesionales.
  • Política de empleo.
  • Administración del trabajo.
  • Legislación del trabajo y relaciones laborales.
  • Condiciones de trabajo.
  • Desarrollo gerencial.
  • Cooperativas.
  • Seguridad social.
  • Estadísticas laborales, y seguridad y salud en el trabajo.

Por otra parte, se debe destacar que la Conferencia tiene una función muy importante, pues establece y adopta el texto de las normas internacionales del trabajo. En concreto, sus facultades consideran adoptar principalmente 3 clases de acuerdos:

a) Convenios: estos es adoptan por la mayoría de 2/3 de los miembros de la conferencia y quedan sujetos a la ratificación de cada país miembro, los que deben pronunciarse en un plazo de entre 12 y 18 meses.

b) Recomendaciones: no necesitan ratificación, ya que tienen por objeto orientar, proponer, aconsejar, dar en definitiva una opinión técnica.

c) Resoluciones: es la forma que tiene la conferencia de expresar su opinión sobre temas de su competencia.

Además de la actividad legislativa de la OIT reflejada en el dictado de convenios y recomendaciones, este organismo internacional se ocupa también de:

  • La cooperación técnica a los países miembros que la soliciten.
  • Una amplia actividad de investigación, documentación y educación sobre temas laborales y de seguridad social.

7.- SEGURIDAD SOCIAL.

Los hombres organizados en sociedad, han logrado a través de ella, todo lo que hoy sirve de soporte a la vida del individuo y sus intereses, sean ellos animados e inanimados.

Por las etapas que han pasado nuestras sociedades, los individuos han producido diferentes acciones en busca de protegerse del desamparo a que son sometidos por diferentes circunstancias. En las sociedades tradicionales, la protección podía llegar por la familia o el clan. También por el socorro de la parroquia, el ahorro individual, la beneficencia, la mutualidad, los seguros sociales, a cuyo conjunto de acciones se le ha venido llamando previsión social.

La Seguridad Social adquiere tal relevancia que aparece en 1948, como parte integrante de la Declaración de los Derechos Humanos

La Seguridad Social fue el despunte de otro concepto muy importante en nuestros días. Se trata del concepto del Estado del Bienestar, que se trata de todo un compendio de medidas tendentes a la mejora de las condiciones de vida de un país.

Existen cuatro modelos, utilizados en los países que han apostado por algunos de los modelos establecidos. Desde luego no todos los países del mundo lo tienen institucionalizado, los hay que se benefician en gran medida de las mejoras que tienen y hay otros que desde luego siguen en la situación de la Edad de Piedra en estos lares.

Estos modelos son:

  • ANGLOSAJÓN: Caracterizado por prestaciones públicas homogéneas. Suele accederse a sus servicios y subsidios, de un carácter residual, tras la comprobación de los recursos económicos de los beneficiarios. Se asume que los ciudadanos comprarán en el mercado buena parte de sus servicios de bienestar.
  • ESCANDINAVO: Financiado mediante los impuestos generales y caracterizado por un alto grado en provisión universal de servicios sociales asistenciales y personales, así como por unas prestaciones económicas generosas. La participación del mercado y la familia es comparativamente menor.
  • CONTINENTAL: Con un énfasis en el mantenimiento de ingresos de los trabajadores asegurados, y unas provisión subsidiaria de servicios por los agentes sociales (sindicatos, iglesias, asociaciones profesionales). Éstos adoptan prácticas corporativistas de concertación social en la producción del bienestar ciudadano.
  • MEDITERRÁNEO: Con unos estilos de vida y unas necesidades de bienestar diferenciadas, y en donde la familia se constituye como factor esencial de micro solidaridad complementaria de la acción estatal y de los servicios ofertados por las organizaciones privadas con y sin ánimo de lucro.

Común a todos modelos la protección social, es el objetivo de luchar contra la pobreza y la exclusión social, mediante la puesta en vigor de políticas sociales y la disponibilidad de recursos institucionales a los ciudadanos afectados que les procuren su integración y participación sociales.

8.- El movimiento obrero hoy en día.

El movimiento obrero organizado se inició en Gran Bretaña y Francia durante el siglo XVIII y principios del XIX, extendiéndose con gran rapidez por todo el mundo. En España y Latinoamérica aparecen las primeras organizaciones de trabajadores a mediados del siglo XIX, adquiriendo con rapidez bastante importancia. La pobreza, las malas condiciones de vida, el bajo nivel de vida, y la explotación capitalista del proletariado del continente sudamericano hicieron que surgiesen multitud de organizaciones de trabajadores. Sin embargo, la inestabilidad política y las dictaduras militares, tanto en España como en el entorno latinoamericano, han dificultado la supervivencia de estos movimientos. Algunos han logrado sobrevivir en la clandestinidad, otros han desaparecido, y algunos han renacido con el restablecimiento de la democracia.

La descripción de los sindicatos en el mundo de habla hispana viene dificultada por la ingente cantidad de organizaciones de este tipo existentes, puesto que no sólo aparecen sindicatos generales a los que se pueden adscribir todos los trabajadores por cuenta ajena, sino también sindicatos específicos para cada rama de actividad, industria, o incluso empresa concreta.

ugt-logoEl movimiento obrero y las asociaciones sindicales en España han tenido una fuerza predominante desde mediados del siglo XIX. Durante los años anteriores a la I República española aparecieron numerosas organizaciones sindicales adscritas a todo tipo de corrientes políticas. Entre 1839 y 1867 debieron existir en España unas 30 sociedades obreras, siendo la más conocida la Sociedad de Tejedores de Barcelona, fundada en 1840. Poco después se formó la Federación de las Tres Clases de Vapor. En 1855 el capitán general de Barcelona disolvió las llamadas “sociedades de resistencia” de los trabajadores. La Revolución de 1868 facilitó la aparición de nuevas organizaciones y la llegada a España de los primeros enviados de las organizaciones obreras internacionales. La Federación Regional española, adherida a la Asociación Internacional, de tendencia anarquista, se fundó en 1870. Dos años más tarde, en 1872, se produjo una escisión y un grupo de trabajadores de orientación marxista creó la Nueva Federación Madrileña, causa inicial de la Unión General de Trabajadores (UGT), creada en Barcelona en 1888.

Por su parte, los núcleos obreros anarquistas, seguidores de Mijaíl Alexándrovich Bakunin, sobrevivieron en medio de grandes dificultades, hasta que lograron establecer la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), a finales de 1910.

Las organizaciones obreras españolas participaron, junto con los partidos de izquierdas, en los diferentes procesos revolucionarios que delimitaron las primeras décadas del siglo XX, el enfrentamiento o la colaboración con la dictadura del general Primo de Rivera, las huelgas generales nacionales o regionales, la represión militar y el advenimiento de la II República, que apoyaron inicialmente con todo entusiasmo.

Sus diferentes actuaciones durante el periodo republicano, especialmente las protagonizadas por la Federación Anarquista Ibérica (FAI), el sector más radical de la CNT, llevó a los sindicatos a un enfrentamiento suicida del que supieron salir cuando el levantamiento del 18 de julio de 1936 volvió a unirlos en la lucha contra el fascismo, durante la Guerra Civil. El movimiento asociativo obrero sufrió una grave crisis durante el franquismo, cuando se prohibió la libre sindicación, por lo que los sindicatos obreros tuvieron que pasar a la clandestinidad.

ccoo-logoEn la actualidad, los dos sindicatos con mayor representación son Comisiones Obreras (CCOO) y la UGT. Las Comisiones Obreras surgieron a raíz de las huelgas mineras asturianas de 1962 y 1963 (siendo su primer antecedente las comisiones de fábrica del País Vasco de 1956 y la comisión obrera de 1958 en Gijón). Respaldadas por el Partido Comunista de España (PCE) lograron una rápida difusión y se caracterizaron por luchar, desde su interior, contra el sindicalismo vertical de la Central Nacional de Sindicatos (CNS). Declaradas ilegales en diciembre de 1966, perdieron parte de su influencia durante el periodo de clandestinidad, aunque volvieron a ser el principal sindicato tras ser declaradas legales en 1977. En las elecciones sindicales de 1978 tenían una posición superior a la de UGT, predominio que perdieron en las elecciones sindicales de 1986 recuperándose posteriormente. En 1987 Antonio Gutiérrez sustituyó en la presidencia a su líder histórico, Marcelino Camacho.

La UGT experimentó un crecimiento espectacular durante la II República, a la que defendió en las grandes ciudades tras el alzamiento de 1936. Fue declarada ilegal durante el franquismo, por lo que perdió gran parte de su influencia. Tras la muerte del general Francisco Franco en 1975, recuperó la legalidad y a partir de 1986 afianzó su liderazgo dentro del movimiento sindical español. Creó una plataforma de acción sindical con CCOO en 1988 para protestar, en la opinión de estos sindicatos, por la política social-liberal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), convocando una huelga general en toda España el 14 de diciembre de 1988, con una respuesta de apoyo masivo por parte de la población. En 1992 volvieron a convocar otra huelga general, esta vez de media jornada, que tuvo menos repercusión que la anterior. Durante el XXXVI Congreso de la UGT (1994), el que había sido su secretario general desde 1976, Nicolás Redondo, fue sustituido por Cándido Méndez.

9.- LOS PROTAGONISTAS.

9.1. Karl Marx.

Karl Marx

Karl Marx

Karl Marx (1818-1883) fue un pensador socialista revolucionario de origen alemán. Procedía de una familia judía de clase media.

En su vasta e influyente obra, incursionó en los campos de la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente al área intelectual, pues además incursionó en el campo del periodismo y la política, proponiendo en su pensamiento la unión de la teoría y la práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno y del marxismo.

Sus ideas eran las de un idealista hegeliano. En Berlín se acercó al círculo de los hegelianos de izquierda que intentaban sacar de la filosofía de Hegel conclusiones ateas y revolucionarias.

Después de cursar sus estudios universitarios, Marx se trasladó a Bonn, con la intención de hacerse profesor. Pero la política reaccionaria del gobierno le obligó a renunciar a la carrera académica. En esta época, las ideas de los hegelianos de izquierda hacían rápidos progresos en Alemania.

En Londres, la familia se redujo a la pobreza, pero Marx siguió escribiendo y formulando sus teorías sobre la naturaleza de la sociedad y cómo creía que podría mejorarse, así como una campaña por el socialismo y convirtiéndose en una figura destacada de la Primera Internacional.

Marx partió de la crítica a los socialistas anteriores, a los que calificó de «utópicos», si bien tomó de ellos muchos elementos de su pensamiento (de autores como Saint-Simon, Owen o Fourier); tales pensadores se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modélicas.

Por el contrario, Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la Revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) serían la forma de acabar con la civilización burguesa.

Posteriormente, durante su estancia en Inglaterra, Marx profundizó en el estudio de la economía política clásica y, apoyándose fundamentalmente en el modelo de David Ricardo, construyó su propia doctrina económica, que plasmó en El Capital.

Partiendo de la doctrina clásica, según la cual sólo el trabajo humano produce valor, Marx denunció la explotación patente en la extracción de la plusvalía, es decir, la parte del trabajo no pagada al obrero y apropiada por el capitalista, de donde surge la acumulación del capital. Criticó hasta el extremo la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico capitalista, en el que veía la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía.

Sin embargo, su análisis aseguraba que el capitalismo tenía carácter histórico, como cualquier otro sistema, y no respondía a un orden natural inmutable como habían pretendido los clásicos: igual que había surgido de un proceso histórico por el que sustituyó al feudalismo, el capitalismo estaba abocado a hundirse por sus propias contradicciones internas, dejando paso al socialismo. La tendencia inevitable al descenso de las tasas de ganancia se iría reflejando en crisis periódicas de intensidad creciente hasta llegar al virtual derrumbamiento de la sociedad burguesa; para entonces, la lógica del sistema habría polarizado a la sociedad en dos clases contrapuestas por intereses irreconciliables, de tal modo que las masas proletarizadas, conscientes de su explotación, acabarían protagonizando la Revolución que daría paso al socialismo.

Precisó la lógica de lucha de clases que, en su opinión, subyace en toda la historia de la humanidad y que hace que ésta avance a saltos dialécticos, resultado del choque revolucionario entre explotadores y explotados, como trasunto de la contradicción inevitable entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el encorsetamiento al que las someten las relaciones sociales de producción.

9.2. Mijaíl Bakunin.

Mijaíl Bakunin

Mijaíl Bakunin

Mijaíl Alexandrovich Bakunin; Priamujino, (Rusia, 1814-Berna, 1876) fue un teórico político y agitador revolucionario anarquista ruso. Hijo de un terrateniente de ideas liberales, estudió en la escuela de artillería de San Petersburgo y llegó a ser oficial de la guardia imperial.

Enviado a una unidad militar en la frontera polaca, se ausentó sin permiso y a punto estuvo de ser juzgado por deserción. Tras abandonar el ejército, comenzó a interesarse por la filosofía, principalmente por la obra de los alemanes Fichte y Hegel, y fue a estudiar dicha materia en Moscú y San Petersburgo.

En Berlín tuvo oportunidad de conocer las teorías de los neohegelianos de izquierda y de los socialistas utópicos franceses. Más tarde se trasladó a Dresde, ciudad en la que publicó un periódico radical que se puede considerar su primer manifiesto revolucionario.

Por último, recaló en París, donde residió entre los años 1842 y 1848, coincidiendo con Herzen, Proudhon y Marx, y participó en las revoluciones que estallaron en este último año en la capital francesa y en Praga y Dresde. Detenido y condenado a muerte, la pena no se ejecutó y Bakunin fue entregado al gobierno ruso, que lo encarceló por siete años y en 1857 lo desterró a Siberia.

En 1864 fundó en Ginebra la Hermandad Internacional de la Democracia Social, organización revolucionaria que se disolvió al integrarse en la 1ª Internacional, en 1867. En este mismo año se dirigió a Suiza, donde apoyó la Liga por la paz y la libertad, a la que pertenecían personalidades como Garibaldi, Louis Blanc, Victor Hugo y Stuart Mill.

Posteriormente formó la llamada Alianza Internacional de la Democracia Socialista, cuyo programa reivindicaba una serie de reformas que constituían la base de la doctrina política de Bakunin: la supresión de los Estados nacionales y la formación en su lugar de federaciones constituidas por libres asociaciones agrícolas e industriales; la abolición de las clases sociales y de la herencia, la igualdad de sexos y la organización de los obreros al margen de los partidos políticos.

En 1870 fundó el Comité para la Salvación de Francia, asociación que dirigió la insurrección de la Comuna de Lyon. Durante la I Internacional, las diferencias entre sus ideas y el autoritarismo de Marx llevaron a la expulsión de los anarquistas del seno de la organización durante el congreso de La Haya, celebrado en 1872.

Bakunin pasó sus últimos años en Suiza, viviendo pobremente y sin más aliento que la correspondencia que mantenía con pequeños grupos anarquistas. Expuso su pensamiento en una voluminosa obra, y fue su discípulo James Guillaume quien, entre los años 1907 y 1913, en París, se encargaría de recopilar y editar todos sus libros. Del conjunto de su voluntariosa obra destacan “El llamamiento a los eslavos”, que denuncia a la burguesía como fuerza intrínsecamente antirrevolucionaria y propugna la creación en Europa Central de una federación libre de gentes eslavas.

9.3. Eduard Bernstein.

Eduard Bernstein

Eduard Bernstein

Eduard Bernstein fue un pensador y activista socialdemócrata alemán (Berlín, 1850-1932). Procedente de una familia obrera de origen judío, Bernstein se afilió al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) en 1872. Tuvo que exiliarse en Suiza en 1878, perseguido en virtud de las leyes anti socialistas dictadas por Bismarck. Allí se convirtió en colaborador de Marx y Engels, que le pusieron al frente del periódico del partido. En 1888 fue expulsado de Suiza y se refugió en Inglaterra, entrando en contacto con el socialismo moderado y gradualista de la Sociedad Fabiana, que sin duda influyó sobre sus ideas posteriores.

Al morir Engels se decidió a hacer públicas sus ideas para una necesaria renovación del socialismo, conocidas desde entonces como revisionismo. En su principal obra escrita (Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia, 1899) desmontaba algunos de los principios fundamentales de la doctrina marxista, como la teoría del valor trabajo o la predicción de un agravamiento de las crisis económicas que conduciría al derrumbamiento del sistema capitalista.

Por el contrario, Bernstein constataba la capacidad de adaptación y la buena salud general del capitalismo y proponía abandonar la estrategia revolucionaria para luchar dentro del sistema por la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores. Abandonando el determinismo de Marx, Bernstein veía el socialismo como una construcción humana consciente, nacida del convencimiento de la mayoría de que era necesario instaurar una forma superior de convivencia, y no fruto inevitable del desarrollo de fuerzas económicas impersonales.

Naturalmente, este cambio de óptica le enfrentó con los guardianes de la ortodoxia marxista (Kautsky, Bebel, Rosa Luxemburgo…), que consiguieron la condena de la doctrina revisionista en el Congreso de Dresde de 1903. Bernstein fue elegido diputado del Reichstag (cámara baja alemana) en 1902-06, 1912-18 y 1920-28, pero tuvo poca influencia directa en el Partido (entre otras cosas por sus posturas antinacionalistas).

Sin embargo, su idea de volcarse en la lucha sindical y política dentro de las estructuras de la democracia «burguesa» fueron impregnando gradualmente el SPD a partir de 1907 y, a la larga, esta línea acabó por imponerse en todos los partidos de la Internacional Socialista, por lo que se puede considerar a Bernstein el padre de la socialdemocracia reformista del siglo XX.

9.4. Rosa Luxemburgo.

Rosa Luxemburgo

Rosa Luxemburgo

Rosa Luxemburgo (Zamosc, Rutenia, 1870 – Berlín, 1919).

Fue una revolucionaria y teórica del socialismo alemán, de origen judío polaco. Hija de un comerciante de Varsovia, su brillante inteligencia le permitió estudiar a pesar de los prejuicios de la época y de la discriminación que las autoridades zaristas imponían en Polonia contra los judíos. Su militancia socialista le obligó a exiliarse desde los 18 años, refugiándose en Suiza, donde terminó sus estudios de Derecho, trabó contacto con revolucionarios exiliados y se unió a la dirección del joven Partido Socialdemócrata Polaco.

Contraria a todo nacionalismo, en 1898 se trasladó a Alemania para unirse al poderoso Partido Socialdemócrata de aquel país (SPD) y participar en los debates teóricos que lo agitaban desde la muerte de Marx y Engels. Asociada con Kautsky, defendió la «ortodoxia» marxista frente al «revisionismo» de Bernstein e hizo aportaciones teóricas originales en torno al imperialismo y al derrumbe del capitalismo, que creía inevitable (La acumulación del capital, 1913).

Se distanció de Kautsky y de la mayoría del partido a medida que éstos se inclinaron hacia los métodos parlamentarios, pasando a ser reconocida como la líder principal del ala izquierda del SPD; pero también criticó a Lenin y su concepción centralista y autoritaria del partido de revolucionarios profesionales.

Junto con Karl Liebknecht encabezó las protestas de los socialistas de izquierda contra la Primera Guerra Mundial (1914-18) y contra la renuncia del SPD al internacionalismo pacifista; fue detenida por ello en 1915, pero continuó escribiendo desde la cárcel.

Fue ella quien puso las bases teóricas para la escisión de la Liga de los Espartaquistas (1918), transformada un año más tarde en Partido Comunista Alemán (KPD). En libertad desde la revolución de 1918 que hizo abdicar al emperador Guillermo II, lanzó junto con Liebknecht la Revolución espartaquista de 1919; y, como él, murió a manos de los militares encargados de su represión.

10.- CRONOLOGÍA DEL MOVIMIENTO OBRERO.

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Adam Smith publica su obra “Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”, que es considerada, junto con las aportaciones de David Ricardo, la base teórica del capitalismo en sus comienzos. Todo ello da lugar al denominado Liberalismo económico. Se reconoce que la causa de la riqueza de las naciones es el TRABAJO.

EEUU. Primera constitución escrita aprobada en la historia. La fuerza motriz es aplicada a las máquinas fabriles: comienza la mecanización en la industria, lo que junto con el avance del imperialismo y la consecuente aparición de nuevos mercados y materias primas, son la base de la Revolución Industrial.

Revolución Francesa. Cae el antiguo régimen. En un proceso creciente pero imparable, la burguesía se va a hacer con el poder político. La Revolución Política.

Ley Le Chapelier. Prohibición de formar sindicatos y asociaciones de obreros y el derecho de huelga en Francia. Mantenida en vigor hasta mayo de 1864.

Combination Acts: Se prohíbe el asociacionismo obrero en Inglaterra.

Iberoamérica. Como consecuencia de la extensión de las revoluciones liberales, comienza el proceso de independencia de los nuevos estados respecto a las metrópolis: Brasil y España. Los primeros en conseguirlo serán Argentina, Chile, Venezuela y Paraguay.

Movimiento Ludista anti maquinista. Aparece como reacción a la industria, con destrucción de máquinas. Su influencia continuó en el campo británico durante la década de los años 30.

España. Primera constitución española.

Construcción del primer ferrocarril: línea Liverpool-Manchester.

Se desarrolla el denominado Socialismo utópico.

Derogación de las Anti Combination Acts Despenalizan las asociaciones de trabajadores. Los sindicatos son reconocidos legalmente en el reino Unido (1824), Francia (1864) y Alemania (1869). Las tensiones contra el asociacionismo obrero no cesaran.

España. Se desarrollan durante este período los grandes procesos desamortizadores de tierras. Nacimiento del capitalismo industrial y financiero en España.

Primera asociación obrera española reconocida legalmente: La Sociedad de Tejedores de algodón y la Asociación Mutua de Tejedores de Barcelona. Las asociaciones de socorro mutuo, de resistencia… creadas por los obreros se extienden por toda Europa.

Nace el Cooperativismo. La primera cooperativa de consumo que ha tenido éxito, cuando 28 obreros tejedores fundan la Sociedad de Pioneros Igualitarios de Rochdale.

Comienza desde Francia un período revolucionario que se generaliza por toda Europa, como acción conjunta de la burguesía y el proletariado. Se trata de revoluciones de corte liberal. Se crean los Talleres Nacionales Derecho al Trabajo garantizado por el Estado.

El Capitán General de Barcelona prohíbe las sociedades obreras. El incipiente movimiento obrero español reacciona con una huelga general cuyo lema fue Asociación o muerte. Expresaban así lo más importante en la historia del movimiento obrero: ASOCIACIÓN.

El 8 de marzo cientos de mujeres de una fábrica de textiles de Nueva York organizaron una marcha en contra de los bajos salarios y las condiciones inhumanas de trabajo. La policía dispersó a las manifestantes, que dos años después crearon su primer sindicato. Desde aquel histórico 8 de marzo, la fecha ha sido un termómetro de la lucha de las mujeres por el reconocimiento en un mundo de hombres.

Se publica El origen de las especies, en la que Charles Darwin lanzó una teoría científica para explicar el origen y el desarrollo de los seres vivos, basado en una serie de cambios graduales y accidentales que llamamos EVOLUCIÓN. Llega a la conclusión de que el motor de esa evolución es LA LUCHA POR LA EXISTENCIA. Unos años más tarde se publicó un libro que fue muy querido, amplísimamente difundido y leído por el movimiento obrero. El príncipe anarquista Piort Kropotkin, reaccionó publicando EL APOYO MUTUO, UN FACTOR DE LA EVOLUCIÓN, en el que afirma la COOPERACIÓN como motor de la evolución.

Se funda en Londres la Asociación Internacional de trabajadores (AIT). Los sindicatos de clase todavía no eran legales. Se lucha por el reconocimiento del movimiento obrero Enfrentamiento ideológico entre anarquistas y marxistas. Se publica la obra “El capital”, de Carlos Marx. Junto con “El manifiesto comunista”, son las dos obras básicas del denominado Socialismo científico o marxismo. Parte del principio de que TODA LA RIQUEZA LA GENERA EL TRABAJO.

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Trade Union Congress Primera confederación sindical general de trabajadores legal en Inglaterra.

Comuna de Paris. Como consecuencia de la guerra franco-prusiana y medidas anti populares de gobiernos conservadores, se desarrolla en París la insurrección de la Comuna, que proclama en su manifiesto un estado formado por comunas libres y autónomas. Fracasa ante la represión de los republicanos moderados ayudados por Alemania.

Disolución de la AIT Enfrentamiento entre Marx y Bakunin. Separación entre marxistas y anarquistas.

Mijaíl Bakunin, anarquista ruso, publica su obra “El Estado y la anarquía”, en la que critica el Estado, aunque sea revolucionario, lo que le separa de la estrategia de las tesis de los marxistas.

Se proclama en España la Primera República, de carácter federalista. Abolida por el pronunciamiento del general Martínez Campos en 1874, con lo que se reinstaura la monarquía. Se constituye la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). Disuelta en 1888.

Nace el SPD alemán. Evoluciona de su origen marxista a la socialdemocracia. Llegará ser el partido obrero más importante de Europa.

25 trabajadores fundan en Madrid el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Nace en Barcelona la organización socialista de trabajadores Unión General de Trabajadores (UGT).

1º de Mayo. Lucha por la jornada de 8 horas. Sucesos de Haymarket en Chicago, por los que serán condenados y ejecutados injustamente unos obreros. Desde entonces el 1 de mayo se celebrara en todo el mundo como el día de los trabajadores. Nace la Federación Americana del Trabajo (AFL).

Se constituye la II Internacional, monopolizada por los marxistas Los anarquistas son excluidos Reivindicación de las 8 horas Celebración del 1de mayo Huelga revolucionaria contra la guerra. Nacimiento de la socialdemocracia.

España. Se establece el sufragio universal masculino.

El Papa León XIII publica la encíclica Rerun Novarum, donde se aborda a fondo la llamada cuestión social. Nacimiento de la Doctrina Social de la Iglesia  y gran impuso al sindicalismo y al movimiento obrero cristiano.

Se separan de la metrópoli las últimas colonias españolas: Cuba y Puerto Rico.

Nace el Partido Laborista inglés en torno casi exclusivamente al sindicalismo de las Trade-Unions. En su seno, desde el primer momento van a convivir marxistas, libertarios, socialdemócratas y cristianos.

Se celebró en la ciudad francesa de Amiens el congreso de la central sindical gala Confederación General del Trabajo (CGT).

España. Se constituye en Barcelona la organización de trabajadores Solidaridad Obrera, embrión de la futura CNT.

Fundación de la Confederación nacional del Trabajo (CNT).

Congreso extraordinario de la II Internacional en la catedral de Basilea para oponerse al clima belicista reinante entre las potencias europeas.

Comienza la I Guerra Mundial. Fracaso de la II Internacional y a la postre del internacionalismo obrero. Los partidos obreros nacionales votan a favor de la guerra. Los intereses de nación van a prevalecer frente a los de clase. Los pacifistas son eliminados o marginados. Golpe mortal al movimiento obrero revolucionario. Solo en España aguantará hasta la II Guerra Mundial.

Revolución bolchevique. Lenin, Trosky… consiguen el poder en Rusia. Siendo los bolcheviques un partido minoritarios Utilizan a los soviets para conseguir el primer país en la historia con gobierno en nombre de los obreros. En España se alcanza un pacto de unidad entre socialistas y anarcosindicalistas (CNT y UGT), y un acuerdo para convocar una Huelga General en todo el país el 12 de agosto. El movimiento dura siete días.

Creación de los Sindicatos de Industria, frente a los clásicos de oficio. Fabulosa herramienta de lucha que se pondría muy pronto a prueba.

Nace la Internacional Comunista o III Internacional. Se produce en Berlín el levantamiento espartaquista, apoyado por Rosa Luxemburgo. Estando los socialdemócratas en el poder, se desencadena una ola de arrestos y ejecuciones. Rosa Luxemburgo es detenida, torturada, fusilada y arrojada a un canal.

Nace la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En España, Conflicto de La Canadiense, lo que empezó con el despido por una empresa de electricidad de 8 trabajadores, llegaría a convertirse en una huelga ejemplar de 48 días que lograría la jornada de 8 horas en España, siendo así el primer país europeo que lo legislaba.

Son asesinados injustamente en Boston Sacco y Vanzeti, dos obreros anarquistas. Gran movilización de solidaridad obrera internacional.

Se proclama la II República Española. Por primera vez en la Historia de España, un partido obrero (PSOE) entra en el gobierno.

Se desarrolla la Revolución de Asturias, en el mes de octubre, gracias al pacto CNT-UGT.

Golpe de estado de los militares en España. El movimiento obrero español, con sus dos grandes sindicales (CNT y UGT) responden masivamente. Comienza la Guerra Civil.

Al final de la Guerra Civil, el movimiento obrero español, el último movimiento obrero revolucionario europeo queda herido de muerte. Su militancia se reparte entre los cementerios, las cárceles o el exilio. Los que más perdieron en esta guerra fueron los pobres.

II Guerra Mundial.

La luchas sociales se internacionalizan. Nueva división internacional del trabajo que va a generar el abismo entre un norte cada vez más enriquecido y un sur cada vez más empobrecido.

En el Norte, El estado del bienestar adormecerá y aburguesará al movimiento obrero europeo

En el Sur, desde los movimientos descolonizadores de África y Asía a los movimientos por la Justicia de toda Iberoamérica, las luchas sociales continúan a vida o muerte. Miles de sindicalistas son asesinados (a día de hoy) en todo el mundo por seguir defendiendo derechos básicos para los trabajadores. Movimientos de lucha de niños esclavos se dan por todo el planeta. El 16 de abril de 1995 muere  en Pakistán un niño sindicalista de 13 años. Iqbal Masih es asesinado por denunciar a las mafias tapiceras de su país que usan niños de hasta 4 años y por denunciar la complicidad de los países enriquecidos que miran para otro lado mientras hacen negocio con la sangre de los niños.

11.- VALORACIONES, CONCLUSIONES Y OPINIÓN PERSONAL.

El movimiento obrero desde sus duros orígenes hasta la época en la que vivimos ha sido fundamental para lograr el completo desarrollo de un país tanto a nivel económico, político y social, ya que esto fue logrando que todos crecieran un poco equitativamente y no que solo se enriquecieran unos pocos a cuenta de otros muchos.

Nos parece destacable por encima de todo la capacidad de una organización para definir las necesidades de los integrantes del grupo y de esta manera crear un grupo de presión que se base en las medidas de mejora social, política y económica por las que luchar desde el dialogo (aunque los comienzos fueran más violentos).

Además, es reseñable que la organización en sindicatos implica su reconocimiento legal lo que les otorga licencia de ejercer su lucha por los derechos y las igualdades en un ámbito legal.

En conclusión creemos que esta revolución que surgió bajo unos factores determinantes (que han sido desarrollados en el trabajo) que sin duda han determinado su porvenir consigo, en parte, llevar a cabo medidas implantadas para frenar la opresión de la clase trabajadora y decimos en parte porque este trabajo continua y así seguirá durante algún tiempo, ya que en la actualidad podemos observar cómo se va cumpliendo que en época de crisis lo primero que se intenta frenar es el crecimiento de los trabajadores, a base de despidos, bajadas de sueldos u otros beneficios sociales, en resumen recortes de todo tipo a la clase trabajadora, esto de momento parece que cambia muy poco con el trascurso de los años y es lo que debemos conseguir cambiar, eso sí, lo primero y esencial es la unidad de todos los trabajadores.

Cuando decimos la palabra “recortes” nos referimos a lo que estamos viendo en nuestro país, es lo referente a la sanidad, a la educación, etc., que aunque, entre comillas, no afecte digamos al bolsillo directamente de cada trabajador, si que afecta muchísimo porque un país, como se ha demostrado, no crece si no hay una buena preparación para las siguientes generaciones, y esa oportunidad la puedan tener estas generaciones por sus capacidades y no por su dinero.

Si analizamos este trabajo podemos observar como desde el inicio todos los protagonistas, tanto conocidos como desconocidos, lo que han querido conseguir de una manera unos y de otra otros, por sus ideologías o creencias, es conseguir a que algún día todo se pueda conseguir con dialogo de todas las partes, sin luchas y sobre todo cediendo todos un poco por conseguirlo.

12.- BIBLIOGRAFÍA.

OLAYA MORALES, Francisco. Historia del Movimiento Obrero Español (1900-1936). Madrid. Confederación Sindical Solidaridad Obrera. 2006.
OLAYA MORALES, Francisco. Historia del Movimiento Obrero Español (Siglo XIX). Móstoles. Nossa y J. Editores, S.L. “Madre Tierra”. 1994.
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WIKIPEDIA, http://www.wikipedia.org

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