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El origen de las frases hechas del castellano


El castellano, como todas lenguas, posee multitud de frases hechas, cuyo significado literal suele ser absurdo, muchas provienen de expresiones del castellano antiguo, que comparten relación con el significado actual. En este artículo podréis ver la procedencia de algunas de estas frases más utilizadas en nuestra lengua.

  • arrimar-el-hombroARRIMAR EL HOMBRO: esta expresión viene del campo, cuando se trabajaba con las manos labrando el campo, recogiendo las cosechas o sembrando las nuevas y se veía a alguien sin hacer nada se le decía: ven a arrimar el hombro (ven aquí a ayudar un poco).
  • MANDAR A LA PORRA: Antiguamente, en el ámbito militar, el soldado que ejecutaba el tambor mayor del regimiento llevaba un largo bastón, con el puño de plata (porra). Por lo general, este bastón era clavado en un lugar alejado del campamento y señalaba el lugar al que debía acudir el soldado que era arrestado: Vaya usted a la porra, gritaba el oficial al soldado, y este, permanecía allí durante el tiempo que se mantenía el castigo.
  • A BUENAS HORAS MANGAS VERDES: Se dice de todo lo que llega a destiempo. Su origen se debe a que en tiempo de cuadrilleros de la Santa Hermandad, como casi nunca llegaban a tiempo para capturar a los malhechores, los delitos quedaban impunes. Los cuadrilleros vestían un uniforme de mangas verdes y coleto.
  • A OJO DE BUEN CUBERO: Esta expresión se emplea para decir que una cosa está hecha sin medida. Antiguamente, en los diferentes reinos había una falta de reglamentación con los sistemas de medidas. La frase hace referencia a las medidas de capacidad de las cubas las cuales se fabricaban una a una por un cubero, y su capacidad era determinada por el reino en el que estuviera el negocio y por las normativas de los señores feudales.
  • ARMARSE LA MARIMORENA: Describe mucho alboroto (disputas, voces, golpes…) Esta expresión se explica con la historia de María Morena, tabernera de fuerte carácter, regañona… Esta historia del siglo XVI cuenta que había una taberna en Madrid regentada por esta mujer y su esposo, Alonso de Zayas. Estos mesoneros guardaban el mejor vino para sus clientes distinguidos y ofrecían el de menos calidad al vulgo. En cierta ocasión los clientes se enfadaron y quisieron probar el vino bueno, María se negó y la disputa fue tal que quedó todo destrozado, y los golpes y puñadas se repartieron con tanto ímpetu que sólo los alguaciles pudieron disolver la cuestión.La fama de aquella trifulca prosperó y por esta razón se habla hoy de esta mesonera. A la mayoría de las taberneras se las llamaba María, y es el nombre tópico de las mozas de las posadas, acostumbradas al trasiego de viajeros, estas mozas asturianas, solían envolverse en disputas con los hombres cargados de vino y con pocos escrúpulos. La expresión, por tanto, hace referencia a la esposa de Alonso de Zayas, o a cualquier otra, dado que Marías eran todas, y “morena” es la forma típica de llamar a una moza española.

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